REGRESO A CLASES II
Aprovecho para agradecer todos los comentarios que han hecho
llegar a mi correo, ¡Gracias a todos!, eso me impulsa a seguir escribiendo mis
relatos, nuevamente gracias.
Como se los había prometido, continúo con los relatos de lo
que pasó entre Yolanda y yo, espero les agrade.
La vez anterior les describí como nos conocimos ella y yo,
ahora les comentaré lo que pasó cuando hicimos un trío en su casa.
El día del festival de fin de cursos nos encontramos en el
teatro en dónde se iban a presentar los bailables, para mi mala fortuna no
encontré lugar junto a ella, Yolanda lucía esplendorosa, muchos de los demás
padres de los alumnos volteaban discretamente para verla, lo mismo hacía yo pero
con algunas señas de que nos encontraríamos al terminar el evento, ella asintió
levemente con un movimiento de la cabeza, pensando en eso no puse mucha atención
en lo que pasaba en el escenario. Casi no me di cuenta de que el tiempo corrió
rápidamente y, al finalizar la encontré a la salida del teatro:
- ¿Por qué no te sentaste a mi lado? – me dijo en tono de
reproche.
Como habíamos tenido varios encuentros sexuales durante el
ciclo escolar, sintió que la estaba dejando a un lado, mi respuesta no se hizo
esperar:
- Lo que pasa es que no había lugar junto a ti – le dije -,
esperaba que apartaras mi lugar y se te olvidó, ¿verdad? – finalicé.
- ¿Me disculpas? Dijo con una voz de niña regañada – lo que
pasa es que llegué un poco tarde y ya no pude hacerlo, pero ya terminó ahora
podemos ir a comer o a donde gustes.
- Lo primero que tenemos que hacer es pensar que haremos con
los niños, están por salir y quisiera estar contigo, mi amor - respondí.
- Qué te parece si los llevamos a comer y luego al cine,
terminando la función hacemos como que cada quién se va a su casa y te espero en
la mía, ¿estará bien a las 11 de la noche? – me dijo en tono pícaro.
Contestando en el mismo tono le dije – Recuerda lo que me
prometiste, nada de que se enteren de lo nuestro, es un secreto para ellos, ¿de
acuerdo?
Sin dudarlo respondió – lo que tú digas amor, sabes que no me
gustaría que se enteraran.
La tarde transcurrió excelente para nuestros hijos, se
divirtieron de lo lindo, pensaban en el tiempo que tendrían para disfrutar las
vacaciones, saliendo del cine llevé a Yola y su hijo a casa y me dirigí a la mía
para que el mío se durmiera, eran algo así como las 10:30 de la noche, cuando
entré sonó mi celular, al contestar, vi que era el número de Yola, pensé que no
podía estar conmigo y contesté algo molesto.
Su voz sonó al otro lado de la línea y me dijo – Amor,
¿podrías llegar un poco más tarde?, quiero ver si puedo darte una sorpresa –
finalizó.
- ¡Claro!, ¿a que hora estará bien? – dije no muy convencido.
- ¿Te parece bien a las 11:45? – dijo con tono misterioso.
- De acuerdo, a esa hora llego amor – respondí sin más.
Hasta el rato papi – y colgó, no mandó el acostumbrado beso
con el que siempre finalizamos las llamadas, eso me desconcertó pero no de di
mayor importancia.
Me entretuve viendo noticias para matar el tiempo, vi el
reloj, ya casi era la hora, salí apresuradamente y al llegar me abrió la puerta
y me dijo:
Cierra los ojos, te tengo una sorpresa – dijo a modo de
saludo y me tapó los ojos.
Intrigado los cerré, me llevó a ciegas hasta la recámara,
cerró la puerta con suavidad y me dijo:
- ¡Ya los puedes abrir!
Al abrirlos sobre la cama estaba una morena vistiendo medias,
y lencería, con liguero blanco haciendo juego son lo demás, mi sorpresa fue
enorme, volteé a verla y solo se despojó de la bata que llevaba, ¡estaba vestida
de la misma forma que la otra chica!
Como no alcancé a reaccionar, por la sorpresa de encontrarme
con don mujeres para mi, Yola, le pidió a Ana, que así se llama, que me diera la
bienvenida, se levantó dejando ver su cuerpo tan bien formado, y pegándose a mi
lo más que pudo, me dio un delicioso beso.
Mi herramienta reaccionó al instante, luchaba por liberarse
de su prisión y comenzó a crecer, dando señas de que estaba lista para la
batalla, Yola me desvistió totalmente y sentándome en la cama me dijo:
Esta es la sorpresa que tenía preparada para ti, quise que
fuera una amiga mía para que no me dieran celos, ahora disfruta el principio del
espectáculo – al finalizar Ana puso música suave al la grabadora y las dos
comenzaron a bailar cadenciosamente, poco a poco fueron aumentando sus
movimientos, principalmente los de cadera y pechos, viendo mi gran excitación,
se despojaron de la poca ropa que llevaban, y comenzaron entre las dos a chupar
mi caramelo, que ya estaba listo para la acción.
Ni en mis más ardientes sueños había imaginado tal placer,
dos bellas hembras disputándose mi pene, cada una trataba de darme el máximo
placer y lograr que mi erección fuera completa, chupaban, lamían, succionaban,
en fin toda una gama de sensaciones deliciosas que me estaban llevando al
éxtasis.
Tuve que detenerlas al cabo de unos minutos, no quería
terminar sin haberlas penetrado a ambas, en ese momento Ana sacó una pequeña
maleta, dentro se encontraba una gran variedad de juguetes sexuales, sacó
algunos y me dijo:
- Por el momento solo vas a ser espectador, en cuanto
terminemos con el show especial para ti, puedes cogernos por donde te plazca.
Mis oídos recibieron con un gusto inmenso sus palabras, me
preparé para disfrutar su demostración mientras me masturbaba ligeramente.
Comenzaron con sexo oral en la pose del "69", continuaron con
penetración vaginal usando para ello unos consoladores dobles, metiéndosela al
mismo tiempo, siguieron con mamadas para mi ardiente lanza, después tomaron unos
vibradores los lubricaron con el jugo que escurría de sus vaginas y se los
clavaron por sus respectivos culitos, al llegar esta escena, no me pude contener
más, me les uní y comenzamos a usar todo lo que estaba a nuestro alcance,
bolitas anales, vibradores, consoladores, etc. Estábamos como locos, sentía
manos, dedos y juguetes recorrer todo mi cuerpo, ya hacía lo mismo con ellas,
como la excitación estaba al máximo, las puse sobre la cama, pasé mi lengua y
dedos por sus húmedas cuevas y preparando mi caramelo, se las enterré hasta los
más hondo, tanto por delante como por detrás, mientras me cogía a una, la otra
me daba lengua y caricias en las bolas, ¡que placer!
Yola, no aguantó más y se vino mientras la tenía ensartada
por el culo, Ana le chupó su clítoris hasta casi hacerla desmayar de placer,
después me ofreció nuevamente su apretado ano y sin dudarlo se la clavé hasta
hacerla gemir de placer, estaba al borde del orgasmo y Yola me pidió que les
bañara la cara con mi cascada de leche, me salí del apetitoso culito en el que
encontraba y así lo hice, les bañe la cara hasta que no me quedó ni una gota de
semen, lo bebieron ávidamente pasando sus lenguas por sus caras, luego me
ofrecieron sus lenguas para que saboreara mi propio jugo, lo cuál hice sin
pensarlo, tenía un sabor extraño, algo salado, algo como metálico, no podría
describirlo exactamente, solo se que era una mezcla de sabores entre pene,
panocha y culo, delicioso…
Cuando me repuse del encuentro Yola me dijo:
- Espero que te haya gustado la sorpresa, Ana y yo hicimos lo
mejor para complacerte – finalizó besándome en la boca y luego mi verga ya
flácida.
Ana no quiso quedarse atrás, me ofreció un beso pero lo hizo
con las nalgas abiertas para que saboreara su panocha y culito, mientras la
besaba con pasión me dijo – Cuando gustes puedes repetir la experiencia con las
dos, pero solamente piensa en que cada vez será más atrevida o degenerada.
Esto me encendió nuevamente y decidí proponerles una sesión
de fotos o video, en pocas palabras hacer nuestra propia película porno o un
álbum de fotos, aceptaron de buena gana y comenzaron a planear cómo sería,
mientras lo decidían yo jugaba con sus clítoris y metía mis dedos lo más hondo
que podía en sus satisfechos orificios.
Don Pato
Espero sus comentarios en mi correo.
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