Reeducando al lobo feroz
Una rubia, con un mini modelito de cuero negro, entra en la
habitación.
-Hola
-Esto... hola... ¿eres amiga de Azarel?
-Si, y también una de tus profesoras.
-¿Profesoras?
-Has de aprender a controlarte, y yo te enseñare.
-Ammmmmmm, ya comprendo, y por eso vienes tan sexy, ¿esto es
una broma?
-No, mi nombre es Jazmín. Azarel me encargo que inicias tu
reeducación.
-Que mal suena eso.
-¿empezamos?
-Como quieras
Piensa que esta como para comérsela, al reparar en sus labios
(canosos y dulces) piensa en como la debe comer.
-Empezare quitándome el sujetador y enseñándote mis pechos.
En ese momento un ruido interrumpe la clase, él se levanta de
un salto. Saklta hacia la puerta, la abre y se encuentra con una chica en ropa
interior.
-Quien co... eres
-Sam, mi ayudante
-¿Esto que es?, una academia del porno.
-Pronto comprenderás... Sam es de formas carnosas, proclive a
abrirte el apetito, deberás evitarlo... Además Sam puede cambiar su aspecto
(aunque no del todo) así que te tentara continuamente.... ¿un tentempié?
Sam y él van a la cocina, Jazmín se retrasa.
Sam se pone a cortar unas cosas en la tabla, ha cambiado su
aspecto y se ha puesto nueva ropa. Se gira sonriendo hacia él.
-¿Te apetece algo?
Se gira y se quita de un tirón el top, deja al descubierto
sus imperiales pechos. Sus labios hacen morritos.
-¿Una apetitosa jovencita como yo?, ¿has visto que carne mas
suculenta, lobito?
Él se ve tentado a abalanzarse y devorarla, Estella elimino
la continua necesidad pero el animal siempre seguirá ahí dentro.
-¿Un platanito?
Comienza a jugar con el platano entre su labios, conoce su
debilidad por el sexo oral. Comienza a encenderse pero se controla.
-Muy bien por hoy, te lo has ganado.
Se agacha, extrae el miembro, que esta como una roca, y lo
mama hasta que revienta... Sam se relame y se aparta lentamente.
-Deliciosa leche, a ver si te premio mas a menudo.
Se despide besándolo en la boca.
Sam sale por la puerta, tras ella vislumbra a Wanda, la
princesa del submundo, quien le observa. Esta semidesnuda, y le mira con
curiosidad. "Sígueme", escucha de sus labios, él lo hace. La encuentra vestida
de cuero y encaje negro, con un maquillaje diferente.
-¿Deseas comerme, lobito?... permíteme una ultima masturbada
si es así.
Comienza a masturbarse sin perderle de vista. Él la recorre,
huele a rosas, su piel es suave como la seda, sus labios cálidos, sus ojos puro
fuego, su cuerpo jugoso y carnal. No... no la devorara a ella tampoco. Wanda
sonríe, y se esfuma, "Otra vez sera, me ha encantado conocerte, lobito".