REAL, MUY REAL
Eran sobre las diez de la noche cuando comencé a lubricar un
útil juguete adquirido a una tienda de artículos eróticos tras ponerle un condón
que facilitara su penetración. No dejaba de pensar excitado en el día siguiente
que quedaba por venir.
Había mirado varios anuncios de travestís en el periódico y
al final me decidí por uno en concreto. Me excitó mucho que la anunciante se
describiera entre otras cosas como "femenina con gran sorpresa y muy activa y
potente". Me fui introduciendo el consolador que más bien era un dilatador
anatómico pues su diámetro iba creciendo con su longitud. De un grosor de 2 cm.
iniciales hasta acabar en 5 cm. finales y estrechándose un poco al llegar a su
tope. Así lograba tenerlo dentro y era difícil que se escapara por más que mi
ano intentara expulsarlo, pero yo lo quería dentro totalmente.
Me costó dormir de la excitación y porque de mi pene no dejó
de salir líquido preseminal que yo recogía con un dedo y saboreaba en mi boca.
Además tenía el consolador introducido totalmente en mi ano. Quería que al día
siguiente estuviera bien abierto y receptivo. No quería que me sucediera como en
la última ocasión en que la travestí me hiciera daño y estuviera más pendiente
de librarme del dolor como de disfrutar, además quería cumplir otra fantasía...
Finalmente me dormí pero me desperté en varias ocasiones durante la noche, me
resultaba extraño tener el ano tan abierto y disfrutaba mucho con aquello. Así
hasta que sobre las 8 de la mañana decidí levantarme. Seguía con el invasor en
mi ano y mi polla estaba morcillona. Me masturbe el ano varias veces y veía con
placer que estaba muy pero que muy dilatado, muchísimo. Volví a dejar el
consolador dentro de mi culo mientras me duchaba y me lavaba "entero".
Después me preparé el café que dejé haciéndose mientras me
duchaba y me senté a tomarlo en el sofá pero sin quitar el consolador, seguía
gozando. Me vestí con un pantalón pirata ancho y calzoncillos ajustados que
aprisionaran el consolador dentro de mi culo, usé muy buen desodorante y mejor
colonia y me dirigí a buscar el coche. Caminaba con una sensación extraña y
agradable sabía que mi culo estaría preparado para recibir placer. Subi al coche
y estacioné en un parking cercano a la calle de la travesti. La llamé desde una
cabina y le pregunté por su disponibilidad y si era activa y otras cosas más que
me pudieran decir que también fuera simpática. Mi impresión fue buena y me
dirigí a su domicilio. Seguía teniendo el culo taladrado pero no me molestaba ni
lo más mínimo y pensar en ello además de lo que estaba por llegar me ponía a
cien. Llamé al interfono me abrió y subí. Me estaba esperando con la puerta
abierta. Era una preciosidad de 1,70 aproximadamente, piel morena, me dijo que
era brasileña, una mini falda preciosa y unos zuecos de tacón alto, tenía unos
pies bonitos me dije, su cara era bonita y su pelo negro, negrísimo.
Nos saludamos con un beso y me invitó a entrar. Me preguntó
que quería y se lo expliqué todo, sino le gustaban mis deseos me marcharía. Me
dijo lo que le tenía que pagar y así lo hice. Me pasó a una habitación de luz
tenue y con un aseo en el interior donde me pidió que me pusiera cómodo y que me
preparara para lo tenía a punto, entendí su indirecta y me alegró. Ella se fue y
me fui desnudando, cuando terminé me quité el consolador del ano, liberándose
sin ningún esfuerzo, es más creo que si mi culo pudiera haber hablado me hubiera
gritado que no le apartara el juguete. Me lubriqué el ano, aunque no hacía falta
se introducían todos mis dedos sin ningún problema, tuve una erección al
instante. La llamé. Entró sólo con los zuecos y con un cortito bikini. Yo estaba
sentado en la cama esperándola y se acercó a mí. Le besé los mulos, la
barriguita perfectamente plana que tenía y observé de cerca unos pechos pequeños
pero maravillosos. No tardé en bajarle el bikini, sí, tenía "una gran sorpresa",
la cogí con una mano, estaba flácida pero aún sobresalía pene.
La descapullé y chupé bien, mucho, me encanta notar que crece
entre mi mano y mi boca. Se la mamaba y pajeaba al mismo tiempo. Ella me
agarraba la cabeza y empujaba hacia mí su culo, intentado que su pollón bajara
por mi garganta. Yo se la chupaba tragando todo lo que podía, pues ya estaba muy
larga y gorda. Notaba el groso y dureza de su polla en mi mano, yo se la
apretaba mas fuerte. Me la sacaba de la boca y chorretones de saliva se pegaba a
su polla, yo aprovechaba para lubricarla con la mano, pajearla más y más y
volver a introducírmela en la boca embadurnándola de más saliva. Disfrutaba como
nunca, iba dispuesto a gozar de una buena polla y cuerpo. Cuando ella quiso me
apartó la cara y sonriendo me dijo "date la vuelta que me has puesto
cachondísima pocos chicos me la han mamado así". Hice lo que me dijo apoyé mis
manos en la cama ofreciéndole mi culo de la mejor manera que podía. Se puso
entonces el preservativo y noté como su gordo capullo entraba libremente, sin
obstáculos en mi interior y a continuación la dureza de su polla. Mientras de la
mía caían hilos de líquido preseminal ambas pollas estaban durísimas. Pero la
suya era mucho más gorda y larga que la mía, era una pasada como me follaba.
Estaba muy cachondo y quería correrme. Una vez conseguí
correrme sin tocarme la polla mientras me follaban el culo, no hacía mucho de
eso, dos meses antes quizás, que fue cuando empecé a disfrutar de mi primer
gustoso sexo anal, aunque había tenido tres experiencias anteriores.
Le pedí que se tumbara boca arriba y yo me empalé su polla
lentamente, disfrutando cada centímetro hasta el final, sentado frente a su
cara, fui moviéndome haciendo circulo con mi culo y también alternando subidas y
bajadas sobre su polla. Encontré el punto sobre el cual me entraba un gustazo
terrible, mi polla estaba durísima, no hacía falta que me la tocara, con un poco
de roce y presión de su polla en mi culo y mis huevos en su duros abdominales
estaba a punto de correrme si buscaba el punto de presión desde mi interior con
su polla. Ahhhhh, me corría sin tocarme la polla, como a mí me gustaba y había
soñado el día anterior, ahhh, salieron varios chorros, abundantes de semen y
cayeron sobre los duros abdominales de Patricia, que así se llamaba aquella
preciosidad.
Con sus dedos sin dejar de follarme recogía mi semen y me lo
metía en la boca, yo caliente, calentísimo como estaba, tragaba y chupaba lo que
ella me diera. Se lo dije y me preguntó "me la chupas hasta que me corra"?.
Dudando por aquello de las ETS le pregunté si lo podía hacer tranquilo, dándome
una respuesta satisfactoria, aunque yo lo deseaba tanto...
Yo sentado sobre el borde de la cama y ella de pie frente a
mí, se quitó el preservativo, dejó un glande oscuro e hinchado, babeaba pequeños
hilos de semen, lo miré disfrutando y me lo introduje en la boca, saboreando
aquellos pequeños hilos de líquido.
Ella se movía a la par que mi mamada y mi mano, que
acompasadamente acompañaba la piel de aquella polla. Me avisó de su corrida y
quise ver su semen salir, acompañando con mi mano su polla lentamente y
observando su ritmo, intentaba no dejar de tocar el glande alargando mi lengua,
para que recogiera todo lo que de allí saliera. Comenzó a brotar el semen justo
cuando ella me avisaba, y ví asomar el principio de sus andanadas, para evitar
que cayera y no dejar yo de proporcionarle placer a aquella hermosa mujer abracé
con mis labios aquel glande mientras chupaba una y otra vez. No quise tragarlo,
me gustaba sentirlo en el interior de la boca, sobre la lengua, lo había visto
en las películas y deseaba hacerlo, por fin lo hice y disfrutaba muchísimo.
Lo estuve saboreando con su glande dentro de mi boca,
recogiendo todo el semen que pudiera, creo que eyaculó menos que yo pero era mas
espeso y su sabor era mucho mas fuerte, lo tragué todo. Me beso en la boca
sonriendo e introdujo su lengua. Quizás para comprobar que no quedara nada, ja,
ja. Quedé encantado con esa chica, cuando pueda volveré a visitarla. Lo
intentaré el mes que viene si me llegan los euros, je, je. Ya relataré la
próxima experiencia si es buena, claro.
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO