Qui sait... qui sait... qui sait...
SEGUNDA PARTE
QUIZAS, EL SEGUNDO PASO ES ACEPTAR LA COMPLETA SUMISIÓN
Lo que llegas a saber, y como sigues escuchando, dice de lo
que sientes. No te puedes negar tus sentimientos. Por eso, estás dispuesta a
otorgar cosas; si darás lo que antes te hubiera parecido inpensalbe.
La segunda vez, fue cuando hicimos el amor: Crys y yo,
hablamos de ti. Y te quedaste perpleja, de todas las cosas que Crys sabe de ti y
de que me las contase. Sabes, que me dijo que le confesaste que te resultan
insuficiente lo que te dan los tíos que conoces. Y también, me hizo saber que
has comprado varios vibradores. El último en la distinguida tienda de artículos
de sexo y lencería fina, donde tienen un selecto grupo de artículos (Le
Boudoir). Allí, confesaste que:
<<Te excita ser desnudada, y tocada sin todo tu
consentimiento. Que te vienen unas tremendas ganas de coger fuera de la cama.
Deseas ser tocada y atada de amos, mientras agarras con los testículos de un
hombre anónimo y tras un rato él dice que beses sus nalgas y el ano como si
fueran besos de boca. Sin dejarte beserme en la cara, ni acercar tus labios a
los míos. Has desarrollado, por esa tu necesidad de mí una querencia compulsiva,
enamorada tan perdidamente tu imaginación acepta cosas que nunca creíste
querer.>>
Luego desearías ver como entra otra mujer, te aparta de esa
relación... momentaneamente. Y tu té quedas mirándolos, mientras te masturbas
delante de ellos y sientes una descomunal calentura, viendo como entra y sale de
su boca. Y como se acerca esa intrusa se queja de tener una mirona. Hasta ese
extremo está en tus sueños; o és tu realidad. Es fantasía o és algo más.
Entonces el hombre toma un consolador y te lo ata, entre las
mano, de modo que no caiga. Te ponen las manos en la espalda, dicen que solo
puedes masturbarte así. Y te atan unas cuerdas, que van de un codo al otro,
haciendo un 8, así te quedan sujetas tus dos tetas.
Se hacen dos pases de cuerdas, de modo que el mismo acto de
masturbarte, te hacen rozarte los pechos, libres de sujetador y deseosos de
seguir pecando... Asimismo, están sujetos tus tobillos, y rodillas, atados pero
con un cierto margen de movimiento. Los nudos en medio de las ataduras en
rodillas, en tobillos; también a sendos lados de tus pechos y entre ellos un
punzón doble de hueso, de dos extremos afilados se te clava, sin riesgo de
ninguna herida seria, pero que los notas así: ß--
o -à; van castigándote, a tus carnosas tetas.
Tu Laura no te diste cuenta, pero Crys se
mojo, con esa descripción. Y al llegar, había conseguido un punzón
Zaireño, y dispuso todo, con sobrante de cuerdas. Ella me pidió ser inmovilizada
así; mostrándome su braga portado de una elevada humedad y ella denotadora de su
calentura, se me libro así. Yo por toda respuesta, la hice desnudarse,
inmovilice y la deje chupar un rato, como cuchareando con tu lengua.
Y esas cosas, en otras circunstancias resultarían molestas;
pero conmigo como a ella Crys a ti también te hacen sentirte muy excitada y
deseas que te sorba cada gotita de tus íntimos jugos, también tu saliva y es más
tus pezones piden ser absorbidos.
Luego la anude a ir la cama. Y así estuvo en la cama, 3 o 4
horas, tumbada de lado, con el vibrador metido, desde atrás, en su intimidad. Y
con un bocado bola, atado a su cabeza. Le prohibí correrse y le ordené que
intentara rozarse a mis codos u hombros, estirándose para contactarme con sus
afilados pezones.
Ella se rinde y se apoya den uno u otro de sus codos y dejaba
escapar borbotones de saliva, por las comisuras de su boca, mientras chupa la
bola. La hice aplanarse sobre la cama y así tumbada, metí mi mano bajo su
intimidad y le dije:
--K: Vamos, no tienes que retenerte y deja de una vez que
llegue tu placer, mira que noto como goteas desde tu concha mojada, y depositas
tu flujo en mi mano.
Sé que quieres chupar mi poronga, y por eso te puse el bocado
de bola, para dilatar tu boca y acostumbrar a tus mandíbulas a abrirse y
permanecer un largo rato así. Pero, sé que te calientas mas y más. Tal como te
hallas, serías capaz de masturbarte, delante de mío y de Crys.
Pues llega a tal punto tu turbación, que deseas meter algo,
tu dedo índice aspira a ir más y más dentro de ti misma, y quieres poder
removerte tu concha de forma frenética. Aun es pronto para que te deje tocarte,
pero tu puedes apretar las paredes de tu vagina e intentar frotarte de algún
modo, así que haz eso.
Tu sabes que, tus amigos niñatos, te consideran que eres una
nena y que estás superbuena; aunque lo cierto es que eres una yegua infernal y
solo deseas ser montada por mí, acariciada; y tomada de formas inimaginables,
esa sensación te hace buscarme con afán y ansiedad.
Sé, que tardarás más o menos, pero deseas ser mía y en el
plano real. No te ha bastado con unos pensamientos, que primero te venían
espaciadamente; luego aumentaron en frecuencia y en intensidad. Empezaste, a
sentir que te humedecías y te acariciabas como con un mimo, que se entremetía
emocionalmente. Empezaste a tener sueños, sueños conmigo, cada vez más
personales, más íntimos. Ahora eres francamente obscena y te desesperas, porque
tus húmedos seños no se tornan realidades. Te abres en la cama, y me sientes
fuertemente.
Las duchas, tus tocamientos a solas. Las aventuras con
amigos, que intentan aplacar tu ansiedad; no hacen sino reforzar la idea de
estar conmigo. Si lo que hacen no te satisface, dices en tu fuero interno que es
porque no ha sido conmigo. Si te gusta, una locura personal, entre los dos. Tú,
me intentas reconocer entre tus muslos, apretándote las nalgas.
Esperas cada nueva oportunidad, en ellas el cielo casi tocas,
sintiendo que de algún modo te doy, él invisible arponeo en tu misma vagina que
se humedece. Si, sé té de hinca mi persona solo con verme, pero precisas
sentirme mucho más íntimamente. Quieres purgar, una inagoble pasión que anida
parejamente en tu corazón, tu mente y en tu coño.
No te entiendes, no comprendes que tu deseas aprender el modo
de follar salvajemente. Quieres que yo, te haga ser solo una mujer. Dejas que el
sentimiento de entregarte crezca, hasta separas los muslos: así parece que se te
cuela mi mango carnoso, mi falo. Cuando ves mi estaca de carne, marcarse bajo el
pantalón. Te muerdes los labios, porque sino casi gritas: que te tome, lo más
fuerte que jamás te hayan empalado. Pero, no aunque no lo dices con palabras
lo vives y revives. Me quieres como compañero de juegos; teniéndome dentro y
verterte íntimamente todo mi contenido, sin perdón posible.
Cuando entras en casa, me dices que es una maravilla, que
todo esté ordenado, limpio. En casa, la temperatura a tu entender es ideal,
aprecias unas flores en el centro de mesa -del comedor-. Me das una bolsa, con
unos CD’s y unos libros, la excusa que encontraste (son del gusto de Crys o lo
eran, antes). Los tomo, los voy a colocar, te levanta y curioseas y atisbas a
espiar en la próxima habitación.
Y ves unos gravados, unos móviles de metal en el distribuidor
(entre comedor, baño y 2 habitaciones). Y también, entras y al abrir un cajón,
aparecen ante tus ojos unas cuerdas... Lo cierras, con premura, pero esa imagen
te impacta y ves como unas marcas en una de las sillas del comedor. Sospechas
que las cuerdas, o algo parecido se ha rozado en el barniz y dejo así esas
huellas. Y eso, te trastoca aun más, te hace respirar más deprisa.
Como puede ser posible este cambio, me dices. Crys, siempre
ha sido muy desordenada, me señalas a tu alrededor, pero piensas en esas cuerdas
y en las flores del centro de la mesa del comedor. Por, algún motivo mezcla esas
dos cosas. Pero, cada segundo tu te pones más acelerada.
Recobras un poco de tu dominio y me balbucea una excusa:
¡Sobre que tenías que hablar algo con Crys!. Eso, lo dices por decir algo, pero
miras y respiras entrecortadamente. Y entonces notas calmarte al sentir un
ligero roce, de mi mano al tomarte tu muñeca. Te callas, aceptas y quieres más
como tus ojos me dicen y ajena a todo sientes que entramos en el terreno de las
bromas.
He dicho algo sobre tu pulsera, con inscripciones exótica,
surgen unas espontáneas risas y tomamos unos refrescos y tras un rato de
conversación deviene la intimidad. Compartimos gustos en algunas canciones y
brotan otras risas, bromas y luego la sensualidad aparece.
Escuchamos una canción y nos acercamos, hablamos próximos y
surge un primer beso clandestino. Te ha costado, a mí también Laura. Estamos
rompiendo los lazos de confianza que te tendió tu amiga, al ofrecerte
visitarnos; yo también me he acomodado, a tu olor a gel de coco, a tu cabello y
a la mirada de tus ojos. Todo esto no se ha hecho en 2 días, han sido semanas de
pequeñas transgresiones, de miradas y de sondearnos, y sentir que nos atraemos.
Él sentirme tan cerca, con tu cuerpo que tan bien cuidadas, me hace sentirme aún
más atraído. Me haces tuyo, en todos esos múltiple detalles que tu urdes:
miradas, palabra y el agradable tono de tu cantarina risa; y una música de fondo
de Henrí Salvador que repite: "Qui sait... qui sait... qui sait..."sus
detalles me arrimado a ti (solo vestido con una bata de casa) y sentirte
impulsada a mí y notar como me abrazas...
Curiosamente, no te saque ropa, pero tu mano se coló dentro
del batín; jugaste con mi torso y te excitaste. Te excitaste solo con besos y
abrazos, sentada encima de mí. Notaste algo de olor a espuma de afeitar y loción
de masaje. Y me lo dijiste, no esperabas el efecto que tendría eso...
No esperabas eso, y te pones emociona, contenta de cómo va
nuestra cita y te sientes muy querida, sin guiones hechos. Estás deseando que te
desnude pero no lo hago, por eso te afanas más y más en excitarme. Pero a la
vez, te gusta que no sea como los otros, que van a eso a pasar un rato y lograr
su placer.
Tus ves que pienso en ti, que estoy pendiente de ti, y mis
manos te hacen derretir y quieres más cariños, más amor a como de lugar. No
recuerdas sentirte como niña y mujer simultáneamente.
Té notas dispuesta a amar como no lo has hecho, hace semanas
que piensas en nosotros... antes de dormir soy tu pensamiento y hablamos, y al
despertarte estoy recibes mi mensaje o me llamas tú a diario antes de las 9
horas...
Me amas, te dás entregada y renuncias a cosas para ser más
mía y hacer sentir todo lo que me amas. Necesitas estar conmigo, eso lo se y lo
acepto. Te acepto a tí, tal cual; si te das más es porque necesitas darte más y
sentirte más mía. Pero, eso tú misma ya lo sabes Laura.