Quiero comentaros unas cosas
Quiero comentaros unas cosas, y hacer hincapié en la figura y
la mentalidad femeninas. No solo al psiquiatra le gusta saber de estas cosas,
también a nosotros los varones nos encanta, conocer cosas de la mentalidad
femenina. Concretamente, a mí me gusta hablar de lo que una muchacha o mujer
siente, como piensa y lo que dice: antes, durante y después-: tanto como amigo,
como conocido y como amante.
Que seas un poco exhibicionista es hasta un mérito, a los
ojos de muchas personas, como yo por ejemplo. Entiendo que vives el amor con
personas maduras y que la experiencia te puede gustar y aceptes hasta algunas
especiales atenciones y regalos.
También comprendo que tu "mujer" entiendas el amor como
sensualidad, sin ataduras y temporal, con fecha de caducidad fijada en encontrar
a alguien más sugerente, más atrayente y más vigoroso o de cuerpo más hermoso.
Normalmente deseamos a la persona que está presente en
nuestras vidas un vecino, un compañero de trabajo o alguien de nuestro círculo
de amistades o de la misma área o lugar. Alguien de más lejos, es difícil de
hacer encajar, pero puede surgir: en una sala de baile, en un viaje, en una
salida a la playa, piscina, mar o montaña. De ese modo se teje la tela de araña
y en ella puede surgir la sensualidad.
Mirar a alguien es natural tanto en los vecinos como en las
vecinas, chicas y chicos, mujeres y hombres ambos nos contemplamos y nos
deseamos. Y eso se puede querer disimular o expresar, de formas más o menos
claras o encubiertas.
Me gusta el mar de fondo, o un paisaje natural que se pueda
ver mientras se está estirado tomando el sol (al descubierto o en la
habitación). El que una chica lleve ropa ajusta, que muestre sus encantos
bastante descubierto, es su elección y entiendo que también pueda gustar que el
chico con el que salga sea de rasgos suaves y maneras dulces, sutiles, pero
varoniles.
El utilizar top’s y pantalones ajustados, es algo de
sensualidad que regala la vista a los varones. Entiendo que a una chica le puede
gustar mostrar y observar también a un chico con su pantaloncito o vestido solo
con gorra y bañador.
A los chicos nos gusta una chica con cuerpo esbelto y que se
cuida, por lo tanto es normal que a una mujer le guste como tal agradarse,
arreglarse y mostrarse tal (primero por ella misma y luego por los otros). Y
también es normal, que si le gusta estar guapa y vea como por la calle miran el
ombliguito y la espalda entre el pantaloncito y el jersey (o el top o camiseta),
y de espalda se da cuenta de si la miran o miramos y la deseamos.
Y también por eso una chica, estira y saca fuera de límites
un cacho mayor o menor de su tanga o braguitas. No es solo que queden altas y
que los tejanos sean "elegidos" de baja cintura. Es que es estirada y colocada,
para ser mirada y deseada. Pues tanta abundancia de esa moda, es estudiada y
copiada. Por eso usa una falda cortita y se depila el pubis recortándolo, para
poder lucir en la playa su tanguita de baño, o la parte inferior de un bikini
mínimo.
E igualmente una chica se cuida, de la presentación de las
piernas y de las axilas son depiladas más frecuentemente en verano: ya que
entonces más detenidamente os miramos y os deseamos más. Es lícito y positivo
quererse encontrarse linda y agradar (a ti misma, a alguien especial y en
general también gusta lucir una linda piel tostadita y morenita).
Se usan sandalias, chanclitas y zapatos descubiertos, con
deditos de pies y manos con: uñas cuidadas, cortas, limadas y esmaltadas. El
cabello corto, tiene sus ventajas, especialmente yendo a la playa o a la
piscinita. Así, se arregla y se seca enseguidita; especialmente si se elige una
tela de baño, que seque más rápidamente y a poder ser que transparente y deje
marcar las formas del nidito vaginal (arreglado y peludito, o bien calvito y
depilado).
El exhibir parte de cuerpo sin nada e insinuar el resto de la
anatomía, gusta casi a cualquier "tía" y si es guapa, bonita y está de ella
orgullosa: entonces le gusta mostrar un poquito más que las demás. Y bien que
hace, a ella le gusta mostrar, ligeramente provocar, dejar atisbar y sus
anzuelos tan femeninos dejan lanzar. Muchos picamos, en un momento en otro, y
una chica se siente valorada si es deseada. Claro que también gusta que se
entienda su manera de pensar y se acepte que exprese su opinión, y manifieste de
un tema u otro su mayor o menor confección (especialmente apretándose contigo,
que eres su amigo).
El complemento de un tatuaje, de un piercing: en cejas,
obligo, nariz, orejas o ombliguito tiene su punto de provocación. Si el piercing
o anillas van el la lengua, en los pezones o en los labios bucales o vaginales,
o en clitorito "eso ya es disparar la tentación para cualquier hombre o
chavalito", también me incluyo yo. En que eso, se muestre con ropas cortitas,
pues mejor que mejor. Me agrada más, me enternece y mi "pollita" se me crece; y
eso lo aprecia una mirada de mujer.
Así arreglada y con simpatía, y una sonrisa una chica sale
mejor agracia. A una chica no le gusta sen confundida, ignorada o pensar que
solo es una más de la manada. Quiere ser valorada y entendida por ella misma. A
una chica o mujer le gusta tener la oportunidad de expresarse y de mirarse en
unos ojos que la miran con amor.
A todas vosotras os gusta ser parte de alguien y que el se
comparta con vosotras. Quiere sentirse insertada con quien ama tanto como pueda
y tenerlo todo para ella y darse toda, cuando hace la elección amorosa. Tal vez
haya alguna excepción, pero esa yo no la he conocido aun.
Imaginar tocar, mirar, lamer, abrazar y besar son caminos del
encuentro. El desvestirse, morderse y lamerse, propician los amorosos
tocamientos y el momento de "follar". Todo eso, se da en los dos sexos y primero
viene en el campo de la fantasía y del pensamiento. Luego llega el entendimiento
y la alegría de sentirte llena y de llenarte con las sacudidas de sentirte
tenida y teniendo una cogida larga y dentro muy dentro de ti.
En el amor y en la sexualidad, se te coge la vagina, el ano o
la boquina. Pero se te toma el pensamiento y se te queda en el corazón "si el
ser amado" te ha llegado atento y en ti se ha derramado su sexualidad y su
sentimiento y te ha dejado expresar con toda la libertad que tienes para todos
esos momentos de felicidad.
Amiga, recuerda el brillo de las miradas, las ganas con que
su cuerpo agarras y como eres capaz de dejarte caer en las manos de la
tentación, con ese cuerpo querido, que contigo ha venido a expresar en abrazos,
la belleza del amor y la sensualidad se plasma en tactos y en palabras. Sientes
que en tu cuerpo el se clava, sientes tu piel labrada por sus manos y sus dedos,
por su "espada" y sientes que su vida se le escapa y se derrama "seminalmente"
dentro de ti.
Desvestirse, es la segunda etapa, es la confirmación de tu
situación mental de quererte compartir y de necesitarte a su cuerpo entregar.
Desnuda, haces realidad la necesidad de sentirte prolongándote tu misma en el
cuerpo de él y deseas que el se confunda, metiéndose tanto en ti, tanto como
pueda.
Y aun quieres que se esfuerce más, le dices donde estás, lo
que quieres y lo que te gusta más. Le orientas de los caminos de tu cuerpo, si
tienes la sinceridad y vences el apocamiento. Y si hay ese entendimiento,
amoroso: de cuerpo y sentimientos vives el romanticismo con optimismo.
De ese modo surge, tras repetirse la secuencia y la
satisfacción amorosa compartida, la vivencia de sentirte "querida" y tus ganas
de vivir se armonizan en formar con el un hogar, en que amueblarlo todo con las
"comunes ganas de amar". Siendo una pareja surge la mutua ayuda, surge la
amistad, el equilibrio te hace progresar en darte y en recibirlo al
entregársete.
En esas circunstancias la complicidad y el estar desnudos,
los cariños y los corazones se sienten viviendo en un edén terrenal, dentro de
las paredes del común lugar. Puede ser algo que llegue tras varios encuentras,
pero eso suele llegar cuando se siente que lo que se vive es más que amistad,
supera a la atracción, integra la sexualidad y desea desear más.
Un brazo enlazando al cuerpo de la persona amada, mi mano
acariciando tú espalada, suavemente bajando y rozando con mis deditos tus
nalgas. Me hace sentir muy a gustito, que te gires y me mires y te abraces
conmigo. Te pongas a recorrerme de esa tu femenina manera. Y espero que todo tu
cuerpo me diga, que quieras que yo te quiera.
Que bien saben los labios de una chica, cuando ella toma la
decisión de dársete, y su boca se entreabre para besarme. Noto el sabor de sus
labios, gusto el matiz de la salivita de bucal. Recorro esa cavidad, por fuera y
la siento ponerse a ensalivar, dándome con su lengüita lo dulce de su sabor y el
deseo en su hervor. Me siento, entregado y deseado por un dulzor femenino y
encantador. Este gusto, lo paladeo mejor que un buen vino.
Y mientras tanto su mano, entra bajo su acción a tocar mi
intimidad se enrosca y acaricia el vello de mi pubis, me lo mesa estira y entre
ese bosquecito, sus mueven sus dedos. Entran, rozan y acarician la humanidad de
mi "polla" alzada, levantada y siento su mano, cerrada y moviéndose cogiendo
ritmo.
Me gusta sentirla con su cara acercarse, estando ambos
acostados. Quiero notar el aliento de su respiración loca y como inspirar el
olor de la excitación que se me brota. Me ensaliva y se entra a mi "verga", para
agitarse y ensartarse. Siento mis latidos, ahí con mi pene metido. La acaricio y
me deslizo dentro de ella. Con su otra mano, acaricia mi muslo un rato.
Luego se estimula a si misma, se toca y se siente bien
calentita, humedita y deseando sentir una caricia de mi parte. Se me gira,
siento su vagina aproximarse, huelo a su deseo derramarse. Me coloco y empiezo a
sentir entre mi lengua y pasando por mis papilas su placer, que baja por la
garganta y reconozco que el sabor de ser comido, paladeando su sabor me encanta.
Así ambo nos devoramos y nos demoramos, saboreando y degustando nuestras mutuas
corridas. Y luego, me gusta que alguna vez esa mujer se recupere y se ponga
encima, se apoye en sus brazos –extendidos o doblados- y se agité a su ritmo. Me
gusta que me coja mi polla, haciendo con sus dedos y una argolla. Por la entrada
se la pasee un momento y luego se la ensarte bien dentro. Y se agite, sobre mí.
Me gusta que esas veces sea ella la que folle, la que diga y yo el que le
comente, como me siento ensartado dentro de su agujerito.
Ella sentirá como en su anterior me derrito. De su "coño"
sentiré gotear, la salubridad de su conchita y de mi jarabe de hombre. Me siento
mojar, de ese cóctel híbrido común felicidad. Luego descansamos, nos miramos y
hablamos y decidimos que hacer. Pero en cualquier caso, compartimos la alegría
de las horas de nuestro común placer.