Ojala...
Quiero poder besarte.
Quiero poder abrazarte y acariciarte.
Quiero decirte mil veces te quiero.
Susurrarte al oído y andar contigo, cogidos de la mano, un
sueño imposible. Hoy, ahora, ya.
Todo el mundo nos mira, te da miedo, yo estoy temblando, no
aguanto más, mi corazón va a estallar, tengo miedo de sus piedras, de sus palos,
yo soy una marginada, una paría, nada y tú eres poco menos que un príncipe.
No, no podemos estar juntos ni un segundo más, no se puede
ya, ellos han hablado, no han dejado de juzgar y un instante más significaría el
destierro en lo más profundo del infierno, yo estaré bien, tú no me sigas, no lo
hagas, no te merezco, no lo soportaría, te quiero demasiado como para verte
sufrir entre el fuego y el azufre, déjame.
Jamás permitiré que nadie me escoja a mi, cualquier otra cosa
es mejor que yo, saldrían perdiendo y yo quiero su felicidad, vete con la
sociedad, disfruta de la vida, yo en mi miseria viviré y construiré un imperio
con las emociones y los sentidos que jamás experimente en tu cuerpo.
Una caricia furtiva bien vale una semana de preparación, un
aliento corrido, unos ojos marchitos, un movimiento absurdo. Tus labios al
hablar, no oigo ni una sola palabra, estoy demasiado lejos de ti y no puedo
estar más cerca aunque estemos codo a codo.
Una distancia de tan sólo cinco milímetros, es un universo
impenetrable, distancia inabarcable, no puedo yo superar esa barrera, no te
acerques, no, no estés conmigo, te hago daño, me lo hago a mi misma, tal vez
nunca debí haber soñado contigo. Sueños que son pesadillas, de tu amor y del
mío, dos corazones un único fuego, una misma llama, una pasión que se apaga con
la lluvia del odio, de la irracionalidad, de la marginalidad, la incomprensión.
Un ángel maldito, con sus alas, en último circulo, cubierta
de mierda, no se me ve, no se huele mi melocotón, no se sabe de mi existencia,
yo no soy, no existo, no amo, no quiero y eso que quiero.
Gargajos, insultos, estupideces, ni me conocen, ni lo
intentan. Daría lo que fuera por que me preguntarán, por que se tomaran la
molestia de intentar comprenderme, pero eso no sucederá en mi vida ni en ninguna
otra.
Corazón caliente, manos frías como el hielo, tus manos
calientes no pueden acercarse a las mías, tu frío corazón no puede llegar al
mío, hay un finísimo cristal que nos separa pero ni tú ni yo podemos romperlo,
es sólo cristal pero quien de los dos se va a cortar. Yo lo hago todos los días
por ti pero tú eres demasiado frágil para hacerlo.
Hoy vuelve a llover, hace frío, estoy en mi habitación
recordándote, sintiéndote mío mientras tú me olvidas y ríes y bailas y bebes y
juegas y fumas y sales y sientes y besas y amas junto con los que me desprecian,
junto con los que me desaprueban, esa gente que no sabe los nombres de otros,
los que no miran ni siquiera de refilón, los que pasan de todo y no dejan títere
con cabeza.
Todos ellos son iguales.
Todos ellos no valen nada.
Se creen dioses y no llegan a mierda.
Pero su poder puede más que nuestro amor, la sociedad maldita
es algo más, mucho más que tú y que yo.
Dos palabras, suyas y nada queda por hacer. Yo rezó y rezó,
nada valgo y así los dioses me lo demuestran.
Quiero amar sin compasión.
Quiero amar sin límites, que nadie restrinja mi pasión, es
tan difícil ser yo misma en este mundo de monstruos bellos y maliciosos.
Monstruos que disfrutan poniéndome la miel en los labios para después darme hiel
y dos bofetadas en la cara, cuando yo más feliz creía ser.
Seis ceros en mi cuenta y ni un trikini en mi armario, buen
gusto y ni puedo tener una estola, armario empotrado y ni siquiera soy capaz de
entrar en él, una araña, una víbora, una zorra, una mierda. Quilos de maquillaje
y sigo siendo la misma criatura, incluso en el corazón, todo mi cuerpo y me
descubren, tú te inmutas, no lo haces, no sé que es de ti, no sé que hacer con
lo nuestro si es que alguna vez hubo algo que fuera nuestro.
Quiero vivir, reír contigo y ser tuya, ser algo más que lo
que ahora soy.
No quiero llevar una mascará, estar escondida tras un
arbusto, con las luces apagadas y en silencio para poder estar contigo.
No somos Romeo y Julieta, y esta historia parece peor, mucho
peor. Dos familias, un solo grupo protegiéndote a ti, yo entre mentiras me
escondo, con zarjas y espinas de rosas me protejo, un buldózer destrozara mi
secreto escondite y yo moriré sin tu amor como lo harán las flores silvestre que
yo cultivo, flores de colores vivos y no muertos.
Una mirada, un guiño, giro mi cuello allí estas, yo no soy,
no estoy a tu lado.
Un escalofrió. Quiero entender, quiero no hablar, que seas tú
el que por una vez se lance a por mi, que demuestres tu amor si es que existe en
ti.
Atado de pies manos pareces estar.
Para mi no es excusa.
Yo por ti, todo lo dejaría, ¿acaso no lo he hecho ya?
Tampoco te pido nada, no quiero verte mal, no te lo deseo, no
lo quiero para ti.
Yo no llenaré tus noches de soledad, tus amigos si podrían
hacerlo, yo tan sólo soy una, media, nada, ellos son diez, veinte, treinta,
muchos.
Con una copa de vino ya debo coserme la boca, guardar
silencio, no puedo permitirme el lujo de expresar lo que siento por ti, que pena
más grande, es el sentimiento más bello que una persona pueda tener, pero no
merezco expresarlo.
Tantas veces me han dicho que soy escoria que acabo por
creerlo.
Nadie me acaricia, no te dejaré. Soy una perra que muerde la
mano de quien la alimenta, soy una mala pécora, una sierpe que no tiene nada
bueno.
Lloro y lloro en la gruta más profunda mientras te sirven
coperas desnudas, cerveza y hachis entre mil, ni las sobras son para mi, un
perro me muerde, es una diversión verme sufrir así.
Es una tontería intentar ser feliz, es una tontería intentar
vivir cuando todo esta en tu contra, incluso yo estoy contra mi, no quiero ser
nada para nadie, no quiero llenar otras vidas de sufrimiento y dolor comparable
al mío.
Las promesas se rompen, se olvidan y dejan de existir cuando
todos se ríen de ellas. Lo sacro para nosotros es profano a los ojos de la
multitud. Una multitud embriagada con el aroma de su propia estupidez. ¿Por qué
les escuchamos? Nada valen sus palabras, de nada sirven, son palabras huecas de
idiotas que no saben ni leer, pero es que somos esclavos del destino, esclava
yo, azotada y mutilada. Mi dolor es su alegría, mi alegría es su dolor.
Latigazos en mi rostro, tú lo presencias pero giras la cara.
Luego querrás que te ame y yo lo haré por que soy tonta y no
me importa nada salvo tú.
En sábanas de lija duermo cada noche pensando en ti, soñando
contigo y viviendo una vida imposible entre tú y yo.
Caigo al vació, no tengo alas, tú no esperas abajo, tú
empujas desde arriba. Mi mundo se desmorona por cada segundo que trascurro sin
tu presencia, el cielo se quiebra, la tierra tiembla, el mal se acerca, son
niñas y niños, criaturas como yo de corazón oscuro, capaces de maldades
inimaginables pero que no son capaces de admirar la belleza en un Dalí.
Quito las mordazas que aprisionan a mi corazón, dejo libres
mis sentimientos, la cabecita es para llevar sombreros, el cuello para llevar
collares, mis pulseras serán vendas de seda y la sangre pintura corporal, sus
miradas las combatiré con mi cabeza alta, con mis faldas cortas y mis piernas
largas, yo te miraré sin cuidado y me acercaré hasta asfixiarte, te robaré besos
sin pedir disculpas, que me insulten, que me apaleen, que recojan toda mi
mierda, que se vallan al basurero, hoy llevaré mi corazón por bandera, a contra
corriente como siempre, santa la rara, santa yo misma. Cerraré mis ojos y aquí
te esperaré, si no eres capaz de verme es que no vales la pena para mi, yo puedo
tener algo mejor, llenaré mi corazón idealizando otros seres, seres mejores que
tú, seres capaces de no negarme y reconocerme ante todo el mundo, frente a las
hogueras, las cuerdas y las lapidaciones.
Tened miedo por que he sacado las uñas, por que este ángel ya
no esta en el cielo, hija del infierno uso las malas artes y yo prevalezco.
Soy una excluida, yo reuniré a todos los que son como yo y
viviremos en paz, en mi mundo feliz yo comeré perdiz.