QUE PUTA SOY: mi nombre real es Yolanda Aguilar, tal vez
encuentres este relato en otras paginas yo soy la misma autora, gracias
Hola a todos, mi nombre es Yolanda y soy de México. Aquí les
escribo esta historia que me paso en este año, es mi inicio en la zoofilia. Mi
historia comienza un día del presente año 2004 en mi casa, un día de esos en que
no te encuentras nadie en casa, yo soy pasante de enfermería y tengo 20 años, me
dicen que estoy sabrosa pues siempre ando con falda corta y blusas pegadas al
cuerpo, también estoy medio chichona.
Pues un día que yo regresaba del centro de salud me encontré sola en casa, mi
madre no estaba y como no tengo hermanos pues ya sabrán, toda la casa para mi
sola, me encontraba realizando un trabajo para llevar al día siguiente, cuando
de pronto tuve que salir a la papelería por papel y otros artículos, de pronto
observe a dos perros teniendo sexo a la entrada de mi casa, me dio asco y los
quite de ahí con una cubetada de agua fría.
Al entrar a mi casa no pude dejar de pensar en lo que observe, de pronto comencé
a sentir la necesidad de tener una verga en mi panocha, lo que vi fue como un
detonante pues esa idea sucia de que un perro me cogiera se hizo muy intensa.
Sin dudarlo deje lo estaba haciendo y me dirigí a la puerta pensando en que
ojala el perro estuviera afuera o cerca de mi casa, por suerte el perro aun
estaba ahí, con la verga todavía fuera, entonces lo llame y le dije:
- "Discúlpame perrito, no fue mi intención interrumpirte, ahora como tu perra ya
se fue, yo ocupare su lugar, yo seré tu perra".
Acto seguido el perro entro a mi casa sin dudarlo, aclaro que el perro era
callejero, pues nunca lo había visto por la colonia, una vez dentro el perro me
observo, como sabiendo que tendría sexo con una mujer, eso a mí me excito
muchísimo, entonces me levante la minifalda y me hice aun lado la tanga me le
puse a cuatro patas, de inmediato el perro entendió el mensaje pero de tan
ansioso de querérmela meter no me atinaba en la panocha, por lo que tuve que
ayudarle a que me la metiera. En ese momento yo todavía llevaba puesto el
uniforme blanco y la cofia de enfermera, bonita se veía una enfermera teniendo
relaciones sexuales con un perro callejero.
Una vez que me la pudo meter sentí como su verga entraba y salía con mucha
fuerza, el perro me cogía como desesperado no dejaba de sacarla y meterla, yo
solo escuchaba sus jadeos lo estábamos disfrutando, yo también comencé a gemir
como una puta, como lo que soy. El perro no paraba, cada vez me lo metía con más
fuerza, entonces sentí como el perro me metía el bulbo y como se afianzaba de
mis caderas para no dejarme ir, empezó a cogerme mas rápido, yo no podía dejar
de gemir y gritar del placer de que un perro me estuviera profanando.
De pronto llego un momento en que el perro se dejo de mover tan frenéticamente
después de casi 25 minutos de metérmela y sacármela, entones sentí como dentro
de mi vagina se vaciaba un liquido caliente, entonces entendí que el perro se
estaba viniendo adentro de mi, pero fue tanta la cantidad de semen que descargo
que de pronto de me empezó a salir de la panocha, confieso que me asuste un poco
cuando sentí que me estaba eyaculando pues pensé en que podría quedar embarazada
y tener un fenómeno, pero recordé que especies diferentes no se pueden preñar.
Una vez que el perro se vino adentro de mi nos quedamos pegados como unos 10
minutos, después el solo se safo y me quedo escurriendo el semen en la panocha,
observe que todavía eyaculaba así que tome su verga y me la metí en la boca, ahí
se volvió a descargar, me lleno la boca de mocos y toda la cara también,
prácticamente quede embarrada de semen de perro, por si fuera poco me ensucio el
uniforme, peor el placer de coger con un perro ya nadie me lo quita, ahora cada
vez que veo a un perro cogiendo recuerdo mucho esa vez que me atreví a fornicar
con un animal.
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