Quiero contaros mis primeras experiencias en el mundo del
travestismo. En la actualidad con poco mas de 30 años, vivo las 24 horas del día
como mujer, me siento mujer y llevo una vida normal como mujer.
Os diré que soy hijo único de una familia económicamente
bastante acomodada. Mi padre tenía una empresa inmobiliaria (que luego heredé),
que es propietaria de 7 edificios de apartamentos que tiene alquilados ( poco
mas de 200 apartamentos) y también de 2 aparcamientos también de plazas
alquiladas ( mas de 300 plazas). Su trabajo consistía en la gestión de dichos
alquileres y con los beneficios ir aumentando el patrimonio con la adquisición
de alguna nueva propiedad.
Mi madre es economista y trabaja en un gran banco en el
departamento de gestión de transacciones internacionales, es un buen puesto de
trabajo y con un muy buen sueldo.
Mis padres se divorciaron cuando yo tenía 17 años. Mis padres
de llevaban bastantes diferencia de edad. En mis 17 años, mama tenia 37 y papa
57. Ninguno de los dos ha tenido una nueva relación estable y aunque divorciados
su relación siempre ha sido muy correcta y buena. Yo me quedé a vivir con mama
A los 22 años, después de haber cursado estudios
empresariales, me incorporo a la empresa de mi padre. Es una oficina desde donde
se gestiona los pagos de los edificios y las reparaciones que se tienen que
hacer en ellos, los contratos con los inquilinos, etc. Solo trabajamos allí mi
padre, una administrativa y yo. Desde hace algunos años mi padre está un poco
delicado de salud (corazón), siempre dice que el negocio será un día para mi
cuando el muera.
Yo desde los 15 o 15 años he aprovechado cualquier
oportunidad para probarme ropa de mama, sin que ella se diese cuanta (eso
pensaba menos). Mi gran ilusión era poder vestir ropas femeninas, lencería de
mama e imitar los gestos y maneras de las mujeres, no había tenido ninguna
novia, me gustaba la compañía de las chicas, pero más como admiración de su
feminidad, que como deseo sexual hacia ellas.
En casa vivíamos bien, en una casa unifamiliar de un buen
barrio. Mi madre tiene un buen sueldo, mi padre le ha pasado siempre
puntualmente una buena pensión para la casa y para mi y desde que trabajo con
papa me ha estado pagando un sueldo bastante bueno.
Un dia de confidencias entre madre e hijo, mi mama se
interesaba por si ya tenia alguna novia, pues acababa de cumplir los 22 años.
Después de bromear un rato, le confesé con mucha vergüenza, que no me interesan
las chicas como novias, que lo que realmente me interesa es poder vestirme de
mujer, actuar como una mujer y que me gustaría ser una mujer no un hombre.
Con sorpresa por mi parte, no pereció alarmarse. Me confesó
que ya lo sabía hacía años, pues se había dado cuenta que alguien (yo) se
dedicaba a tocar su ropas, su lencería y sus cosas personales.
Me dijo que me ayudaría en todo lo que ella pudiera. Me
aconsejó que de momento no dijéramos nada a mi padre, pues aunque es una buena
persona, tiene una mentalidad bastante clásica en lo que se refiere al sexo. Me
dijo que me ayudaría a ser una mujer, primero en la intimidad de nuestro hogar y
después ya veríamos.
Quedamos que ella me compraría lo necesario para mi primera
transformación completa.
A los 22 años mi físico era de 175 cm. de alto, tirando a
delgado, poca cintura y quizás como si fuera una premonición de futuro mis
caderas eran un poco mas anchas que la cintura, vaya un poco femeninas, hacía
algunos años que llevaba el pelo bastante largo, de color castañito, bien
arreglado y a veces recogido en una cola, tenía poco pelo en el cuerpo y muy
poca barba,
Al día siguiente el llegar a casa mi madre aún no había
llegado. Al cabo de un rato oí como llegaba al garaje de casa, me llamó para que
le ayudara a subir las bolsas que traía, yo pensé que había pasado por el
supermercado a comprar cosas para casa, pero me di cuanta que eran bolsas de
tiendas de ropa, de lencería zapatería de la ciudad.
Cuando llegamos al salón me dijo "Todo esto es para ti,
espero que te guste", empecé a abrir bolsas, era un sueño, había todo lo
necesario para convertirme en una linda chica, or diré todo lo que había
comprado mi madre:
. 2 conjuntos de lencería de braguita y sostén, uno blanco y
otro negro.
. un par de prótesis de pecho de silicona.
.2 ligueros una blanco y otro negro.
. diversos pares de medias de diferentes colores.
. diversas pantymedias también de diferentes colores.
. 2 vestidos, uno corto hasta encima de la rodilla y otro de
mas largo.
. 3 faldas de diferentes largos y cinco blusas y jerseys.
. 3 pares de zapatos, 2 de negros ( de 5 y 8 cm.) y unos de
blancos ( de 7 cm. )
. 2 camisas de dormir de color rosa
. y todo un surtido de maquillaje, pintura labial y crema
para depilación
Parecía la cueva de Ali Baba, era fantástico
Siguiendo las indicaciones de mama empecé por la depilación
de todo mi cuerpo, después un buen baño y una crema hidratante para el cuerpo.
Después vino la sesión de maquillaje, mi madre era una verdadera experta, ella
se arreglaba muy bien cada dia para un al trabajo, después de mas de media hora
de trabajo en el maquillaje y en el pelo, me permitió mirarme al espejo y me
asombre de lo bien que me había dejado,
Me sugirió que me pusiera el conjunto de ropa interior de
color negro, con medias finas del mismo color, una falda por encima de la
rodilla de color negro, una blusa abotonada de color marfil y los zapatos de 8
cm. Ella mientras iría a preparar la cena para "las" dos.
Al cabo de unos minutos baje al comedor convertida en una
linda chica de 23 años, las prótesis de silicona se veían perfectas en las copas
del sostén, al andar notaba como se movían como de un pecho de verdad se
tratara, también era un nueva sensación el notar la suavidad de las medias en
mis piernas depiladas, así como la tirantez de los ligueros que sujetaban las
medias. Me había acostumbrado pronto a los zapatos de 8 cm. de tacón, pero para
bajar las escaleras tuve que ayudarme de la baranda, aún me faltaba practica
Después de comer nos sentamos en el sofá del salón, para
hablar, me dijo que estaba muy bien, muy femenina. Me propuso que de momento
podría ser Maria (este fue mi nombre escogido para mi rol femenino), desde
cuando llegara a casa después del trabajo, hasta la mañana siguiente al marchar
al trabajo, yo acepte encantad. También me dijo que como me veía muy bien, muy
femenina, pronto saldríamos las dos a la calle como madre e hija, para ir de
compras o a cenar en algún restaurante si yo quería. Esto me asustó, pero me
tranquilizó "Pareces una chica de verdad, muy femenina", quedamos que lo
volveríamos a hablar dentro de unos días y que hiciera prácticas cada día con el
maquillaje y los zapatos de tacón.
Durante todo el fin de semana estuve en casa convertida en
Maria, de vez en cuando me iba cambiando la ropa, las medias, la lencería, los
zapatos, etc....
Durante las dos siguientes semanas fui a trabajar normalmente
y cuando llegaba a casa me convertía en Maria hasta la mañana siguiente, los dos
fines de semana los pasé en casa como Maria.
El siguiente sábado me levante y fui hacia la cocina para
desayunar, mi madre ya había preparado el desayuno y ella ya había empezado. Al
poco me dijo "Esta mañana Maria y yo saldremos de compras y comeremos en algún
restaurante del centro, necesitas mas lencería, ropa y zapatos". Me alarmé, me
puse nerviosa, no estaba preparada para salir a la calle, pero me mimador me
tranquilizó "Estate tranquila Maria, pareces una mujer y nadie va a ver nada mas
que una madre y una hija que van juntas de compras".
Me maquille con esmero, las semanas que llevaba de practica
se notaban. Primero una base de maquillaje, sombra de ojos, mascara, un color de
color en los pómulos y lápiz labial de color fucsia, mi madre me ayudó con el
peinado, que moldeo ligeramente para dar un poco mas de volumen, después a
sugerencia de mi madre me vestí con un conjunto de lencería y ligueros de color
negro, medias del mismo color, zapatos negros, pero de 5 cm. (tendríamos que
andar bastante y teníamos que ir cómodas. Un conjunto de falda y chaqueta negros
(la falda 10 cm. por encima de la rodilla) y un jersey de color hueso que se
adaptaba a mi busto como una segunda piel. Iba femenina, elegante y sexy. Ella
se vistió con un traje de chaqueta de color crudo, medias claras y zapatos crudo
de medio tacón.
Primero fuimos a la sección de lencería del El Corte Ingles
(para los que no sean de España, es la cadena de grandes almacenes mas
importante de España, suelen tener productos de calidad media y alta y de
grandes marcas). Allí con la ayuda y la discreción de mi madre me probé
infinidad de lencería, al final me quede bastantes conjuntos de braguita y
sostén, diversos ligueros, algunos bodys, un body con ligueros, bastantes medias
y pantymedias.
Dejamos las compras en el automóvil y nos dirigimos a una
tienda de Zara (otra cadena de tiendas), me probé bastantes cosas, como uso una
talla 38 ó 40, no tuve ningún problema en encontrar cosas de mi agrado. Me
compre faldas, blusas, jerseys, vestidos, trajes chaqueta y hasta algún pantalón
de talle femenino. También lo dejamos en el automóvil y nos fuimos a comer a una
agradable pizzería, fue una comida agradable que discurrió hablando de ropa y
moda, como dos mujeres
Después de comer fuimos a comprar zapatos, primero fuimos a
una zapatería de una zona comercial, allí compre 4 pares, después fuimos a otra
donde compramos 3 pares mas. Ninguno de todos los pares de zapatos que habíamos
comprado era de menos de 5 cm. y de mas de 8 ó 9 cm. Pero yo quería tener unos
zapatos con tacón tipo estiletto, se lo dije a mama y me llevó a otra tienda.
Tenían zapatos de noche y de fiesta, compre un encantador par de raso negro con
puntera afilada de 12 cm. de alto. Probándolos en la tienda me parecía que sería
imposible andar con ellos. No tuve problemas con el numero, pues uso un número
39 y en España no hay problema para encontrar zapatos femeninos hasta el número
40.
Hacia media tarda llegamos a casa cargadas de bolsas hasta la
cabeza. Mi madre me dijo " Esta noche vamos a salir, te invito a cenar a un buen
restaurante, para que puedas lucir algunas cosas de las que hemos comprado".
Acepte encantada, me arregle con mucho esmero, me puse el body con ligueros que
habíamos comprado, medias negras muy finas, un vestido rojo que se pegaba al
cuerpo como una segunda piel realzando mi figura, encima una chaqueta también de
color rojo, labios igualmente rojos. Fuimos a un buen restaurante de la zona
marítima, allí comimos como dos elegantes damas.
Después por la noche ya en casas, mientras tomábamos una
copa, pensábamos en lo emocionante que había sino mi primer día como Maria a la
vista de todo el mundo. Charlando, mama, me pregunto si me sentía atraída
sexualmente por los hombres. "Si, ....aunque no haya tenido experiencias con
ninguno", " Bueno, esto habrá de solucionarse" me contestó de forma picara. Pero
ya era tarde y nos fuimos a dormir
Las siguientes semanas continuaron con mi ya habitual rutina
establecida. A llegar a casa a las 18 h. me convertía en Maria y así hasta las
7h 30´ de la mañana siguientes que dejaba mis ropas femeninas para vestirme de
varón.
Al cabo de unas semanas, un viernes por la tarde al llegar a
casa, subí a mi habitación para cambiarme de ropa. Encontré un paquete envuelto
en papel de regalo encima de mi cama con una tarjeta que decía "Para Maria, tu
madre que te quiere.
Nerviosa empecé a abrirlo, pero primero decidí transformarme
en Maria, ya que era un regalo para Maria
Abrí el regalo, casi me desmayo de la sorpresa, había un
surtido de dildos de diferentes formas y tamaños. Desde el mas pequeño de 15 cm.
le largo por 2 cm. de diámetro, hasta los dos mas grandes de 22 x 4 uno y 25 x 5
el otro. También había unas bolas chinas de 3 cm. de diámetro y unos tubos de
crema lubricante y una caja de microenemas (para quedar bien limpia por dentro.
Dentro del paquete también había una pequeña carta de mama que decía
"Maria, cariño, todo esto es para que vayas practicando, para
poder ser gozar como una mujer de verdad. Esta noche volveré tarde, voy a cenar
y tomar alguna copa con unas amigas del trabajo. Tienes la casa libre para ti,
te sugiero que empieces por el más pequeño, tu esfínter anal se tiene que ir
acostumbrando paso a paso. Un abrazo, tu madre que te ama.
En primer lugar me apliqué una par de los enemas, quería que
mis intestinos quedaran limpios, espere que hicieran efecto y ya estaba lista
para hacer uso de los regalos. Me saque la ropa, pero quede con sostén, ligero,
medias y zapatos, así me sentía mas sexy, me instalé encima de la cama. Unté mi
ano con crema lubricante y empecé a introducirme el mas pequeño de los dildos
(15 x 2 ), entro bastante suave, escalofríos de placer recorrieron cada rincón
de mi cuerpo, pase un rato con movimientos de entrada y salida. Luego pasé al
segundo dildo (17x 3 ), este ya me costo un poco mas, pero una vez dilatado el
esfínter, entró todo sin mucha dificultad. Mi pene tenía una débil erección que
termino con una eyaculación de abundante leche blanca. Descansé un rato, con el
dildo aún dentro de mi. Decidí que tenia que probar con el de 22 x 4, lo unté
bien de crema lubricante, saqué el que aún tenia dentro de mi y apoyé la cabeza
del mayor en mi culito, tuve bastantes problema en alojar la cabeza del dildo en
mi esfínter, me dolía mucho, pero también me daba placer. Lo tenía introducido
solo unos 10 cm., Dios, que dolor, lo deje así, sin moverlo, ni moverme, estuve
como 10 minutos, el dolor había desminuido, solo era una pequeña molestia,
despacio fui introduciendo centímetro a centímetro ese enorme (para mi virgen
culito) aparato en mi interior, conseguí entrar unos 20 cm., me sentía llena,
penetrada, me sentía cada vez mas mujer, luego conseguí empezar con unos
movimientos de entrada y salida de ese maravilloso dildo. Ya me entraba y salía
con una relativa facilidad, otro maravilloso orgasmo llego a mi sémirígido pene,
eyaculando un poco mas de blanca leche, en ese momento me sentí la mas feliz de
las mujeres
Después de descansar un buen rato con el dildo en mi
interior, lo saqué despacio, suavemente. Mi ano quedo abierro durante bastantes
minutos. Tardó bastante en cerrarse, me había quedado dilatado, la sesión de
dilatación progresiva había durado casi 2 horas. Después me di un relajante baño
de agua caliente. Y aunque iba a cenar sola, me vestí para la cena. Lencería,
pantymedias, una falda y una blusa, zapatos de 6 cm.. Antes de subirme las
pantymedias, me introduje las bolas chinas de 3 cm. de diámetro, así mi esfínter
se acostumbraría a estar dilatado para cuando fuera necesario.
Paso el tiempo, ya tenía 23 años, con mi rutina de vestirme y
de juegos con los dildos. Mi culito seguía virgen para todo lo que no fueran mis
juguetes. En mi trabajo ya había asumido la dirección de la inmobiliaria de
papa, pues este cada vez estaba peor de su dolencia del corazón y se hacia mayor
(63 años) e iba bastante poco por la oficina.
Un día que sabía que mi padre no iría a la oficina (debía
guardar reposo por orden del medico) y que la administrativa se había tomado
unos días de vacaciones, acudí al trabajo, que está situado en un gran edificio
de oficinas, transformada en Maria. Entre sin dificultad en el edificio pues por
allí pasa multitud de gente cada día. Llegue a nuestra empresa y me instalé en
mi despacho (ya hacía una temporada que usaba el de papa) que había decorado a
mi gusto. Iba muy guapa elegante, con un look muy profesional. Llevaba un traje
de chaqueta de color morado, con falda a unos 10 cm. encima de la rodilla,
medias finas de color tostado oscuro y zapatos negros de unos 6 cm.. Bien
maquillada y peinada parecía una joven ejecutiva de una empresa.
A media mañana llamaron a la puerta, no esperaba a nadie,
como no podía ser ni la secretaria ni mi padre, decidí abrir. Era un apuesto
chico, bien trajeado, de unos 35 años, casi 180 cm., moreno, bien proporcionado.
No lo había visto nunca antes. "Hola, soy Ernesto Guzmán, del estudio de
arquitectura..............., vengo a traer el proyecto de reforma del edifico de
la c/.............que ustedes encargaron por teléfono". Evidentemente lo invite
a pasar. Me presente como Maria ........... y con mi cargo en la empresa ( era
de gerente de la inmobiliaria)
Se sorprendió, porque esperaba encontrarse con un hombre de
mas edad y no con una chica joven, pero me elogió con palabras amables, diciendo
que seguro que sería mucho mas agradable tratar conmigo que con mi padre.
Nos sentamos en una mesa grande de cristal transparente que
tengo en mi despacho, donde pudo desplegar sus planos y presupuestos, estuvimos
discutiendo sobre el proyecto de reforma durante mucho rato, algunas veces pude
ver como a través del cristal de la mesa se quedaba mirando mis piernas.
Finalmente llegamos a un acuerdo sobre el proyecto y el presupuesto, era casi
las 14 h.
Me invitó a cenar para celebrar nuestro acuerdo comercial. Al
principio dude un poco sobre la conveniencia de aceptar, pero como insistió
decidí aceptar. Quedamos que nos encontraríamos en un restaurante situado en un
club marítimo de un puerto deportivo a unos 15 km. El quería venir a buscarme a
casa en coche, pero preferí que cada uno fuera con su coche. De momento, no
quería que supiera donde vivía
Quería estar fantástica para esa cita. Me fui a casa
temprano, mi madre no estaba. Había ido a un congreso organizado por el banco en
Madrid durante toda la semana. Me depilé a conciencia, y tomé un relajante baño.
Puse especial atención en el maquillaje. Al ser una cita por la noche, me
permitía un maquillaje mas sofisticado, me aplique sombra de ojos, mascara y una
pintura labial de color rojo fuego. Me puse un conjunto de lencería de encaje
negro, con mis prótesis de pecho bien instaladas, las braguitas por encima del
ligero (un consejo de mama). Un vestido negro, con alguna transparencia, largo
hasta unos 10 cm. encima de las rodillas y mis zapatos de raso de puntera
afilada y 12 cm. de fina tacón, estaba divina. Unos pendientes y un collar de
perlas, algún brazalete de oro y algunos anillos completaban mi puesta en
escena. Decidí ponerme mis queridas bolas chinas, por si era necesario que mi
culito estuviera un poco dilatado. En una bolsa cogí unos zapatos de poco tacón
para poder conducir sin dificultad.
Fui hacia el coche, lo estrecho del vestido y los altos
tacones me obligaban a dar unos pasos cortitos, muy femeninos. Subí al
automóvil, mejor dicho bajé al automóvil, puesto que tengo un deportivo biplaza
que es muy bajo de carrocería. Deseaba no tener ningún problema de conducción ni
mecánico, pues era la primera vez que iba a conducir mi coche como Maria. No
quería pensar en la posibilidad de una avería y tener que llamar a un mecánico o
peor aún un accidente o un control de la policía de carreteras y tener que
enseñar mi licencia masculina de conducir.
Cuando llegué al restaurante, Ernesto me estaba esperando en
la estada del estacionamiento. Lo vi iluminado por las luces de mi automóvil,
esta muy elegante, traje oscuro, camisa blanca y una corbata muy bonita, estaba
muy guapo.
Aparqué el vehículo, el se apresuró rápidamente para abrirme
la puerta. El vestido se me había subido un poco. Debido a lo bajo del automóvil
y aunque saqué las piernas de la forma mas femenina posible (las dos a la vez y
unas rodillas bastante juntas), creo que ofrecí un buen espectáculo a mi
acompañante, pues se me vieron el final de las medias y quizás algo mas, al
ponerme de pie ya fuera del vehículo, tuve que bajarme rápidamente el vestido,
el amablemente cerró la puerta detrás de mi.
Entramos en el restaurante, cogidos de la mano, era lujoso.
El maitre que nos acomodo en nuestra mesa, me trato como a una dama, ayudándome
con la silla en el momento de sentarme. Fue una cena fantástica a base me
marisco y un poco de vino, no mucho, pues los dos teníamos que conducir.
El restaurante era muy íntimo. Ernesto me comento durante la
cena, que esa mañana se había sorprendido al verme en la oficina. En su estudio
de arquitectura (donde ya era un socio ) le habían dicho que seguramente
encontraría al nuevo gerente que era el hijo del dueño.
Aproveche el momento y le dije que yo era el "hijo"del dueño
y que me perdonara si se sentía engañado. Por encima de la mesa me cogió de las
manos y delicadamente me beso en una
--Estate tranquila, no me siento engañado. Esta tarde he
hecho unas averiguaciones y he sabido que la hermosa mujer con que he estado esa
mañana, era en realidad el "hijo"del dueño, te prometo que no me importa, para
mi eres una mujer guapa, elegante y muy sexy.
Le agradecí enormemente sus palabras, continuamos hablando de
temas cada vez mas íntimos. Me sentía excitada. La sensación de las bolas chinas
en mi interior aumentaban esa sensación
Los manteles de la mesa llegaban casi hasta el suelo, saqué
un pie de mi altísimo tacón y acerque mi enfundado pie en la delicada media a
sus muslos, le veía un poco sofocado, finalmente pese el pie sobre su sexo,
tenía una notable erección, el suavemente acarició mi pie y parte de la pierna.
Pago la cuenta y salimos a pasear por el embarcadero, íbamos
cogidos de la cintura, nos paramos, y lentamente nuestras bocas se acercaron
hasta unirse en un apasionado beso, su lengua se enrosco con la mía. Estuvimos
así largo rato. Era un hombre que sabía besar. Quería que ese hombre me
desvirgara, que me convirtiera finalmente en mujer. Le dije al oído
-Si quieres podemos ir a mi casa a tomar una copa, mi madre
está de viaje y no hay nadie en casa.
- Es una buena idea. Pero voy ha hacerte otra propuesta. En
este embarcadero hay el balandro de mi familia, es cómodo y bastante espacioso,
si quieres, ya que mañana es fiesta, nos podemos quedar a dormir aquí y mañana
sábado podemos salir a navegar- contestó
-Acepto encantada, pero me temo que no tendré ropa adecuada
para mañana, no se sale a navegar vestida de noche—repuse
-No te preocupes, antes de salir, vamos a la zona comercial
del puerto deportivo y compramos no que necesites.
Continuamos andando por el embarcadero hasta llegar al
balandro, no era muy grande, pero muy bonito, parecía antiguo, con mucha madera.
Me ayudó a pasar la pasarela de acceso, que no era nada fácil con mis tacones de
12 cm. Nos sentamos en la terrazo de popa, mecidos por el suave oleaje del
puerto. Ernesto desapareció un momento por unas escaleras que bajaban al
interior del yate, al cabo de poco apareció con un cubo de hierro con una
botella de champagne francés y dos copas. Era un balandro con recursos, abrió la
botella y bebimos. Los fundimos en un beso y un abrazo a la luz de la luna.
"Vamos dentro", dijo. Me ayudó a bajar la empinada escalera
de madera, sin con mis altos tacones ya había sido difícil cruzar la estrecha
pasarela de acceso sin caer al agua, no os cuento lo de bajar la escalera
empinada y con estrechos peldaños escalera. Con su ayuda lo conseguí sin
romperme ninguna pierna
Había un salón todo de madera, muy bien decorado, abrió una
puerta y entramos en una habitación asombrosamente acogedora, estaba toda
forrada de madera, con una pequeñas ventanas redondas y tenía una cama de
medidas normales.
Mientras nos seguíamos besando, le saque la chaqueta, la
corbata, desabotoné la camisa y se la saqué, tenia un torso fuerte. Después le
saqué los zapatos, calcetines, pantalones y finalmente los boxers. Aunque solo
estaba medio erecto, su pene parecía de notables dimensiones. El, suavemente me
bajo la cremallera de la espalada de mi vestido, este cayo a mis pies y
suavemente lo aparté. De momento no le permití que me sacara más ropa. Así con
lencería, medias y zapatos estaba muy sexy.
Me arrodillé delante suyo, puse su pene dentro d mi boca, no
lo había echo nunca antes, pero con la ayuda de mama y mis dildos lo había
practicado muchas veces para cuando llegara el momento. Fue una sensación muy
bonita notar como su pene crecía en mi boca gracias a mis estímulos bucales. Ya
la tenía erecta y parecía de las mediadas de mi dildo de 23 x 4.
Me la tragaba con frenesí, el jadeaba, estaba cerca del
final, hizo unas contracciones y recibí en mi garganta los disparos de su
agridulce y viscosa leche, me la tragué toda, era una sensación nueva para mi,
una nueva sensación de mujer. Despacio le fui limpiando con mi boca su verga
hasta dejarla reluciente. Después con la mano le fui acariciando su pene, que
pronto respondió, ya volvía a ponerse regido, su mano iba explorando mi culito
con rapidez, apartando un poco mis braguitas y jugando con el cordel de las
bolas chinas. "Veo que vienes preparada ", dijo. Me sacó las bolas lentamente,
una a una. Con las horas que hacía que las llevaba, habían dejado mi culito
bastantes dilatado, a punto para recibir a mi primer hombre.
De mi bolso saqué un tubo de crema lubricante, me unté bien
mi ano y después le chupé el pene hasta tenerlo en forma. Confiaba en Ernesto y
me arriesgué a tener sexo con el sin preservativo, de todas formas seguro que no
me iba a dejar embarazada.
Me tumbé de espaldas sobre la cama, levante bien mi culito y
las piernas casi sobre mi pecho, con mi lencería, medias y tacones estaba sexy y
femenina. Las medias y los tocones excitan a los hombres. El se colocó entre mis
piernas, apoyé las mías en sus hombros, nos besábamos en la boca, yo no quería
sacarme la braguitas, pues no deseaba exponer mi sexo masculino. Ernesto se dio
cuenta, aparto un poco las braguitas y apunto la enorme cabeza de su miembro en
mi esfínter. Primero costó un poco. Me dolía bastante, pero el dolor se fue
convirtiendo en gusto, rápidamente había engullido la mitad de su aparato, mi
culito estaba entrenado. Después de unos cuando suaves empujones ya que la había
metido toda hasta el fondo, notaba sus testículos chocar en mi culo. Empezó un
lento movimiento de entrar y salir, que cada vez se convertía en mas rápido.
Sacaba su pene casi del todo, para volver a meterlo hasta el fondo de un solo
empujón
Al unísono, nos fundimos en un orgasmo, note como un liquido
caliente invadía mis intestinos, una nueva sensación de mujer, me pareció que
había sido mucha cantidad, mi orgasmo fue mas seco, fue un orgasmo anal, puesto
que casi no había tenido eyaculación. Cuando su pene perdió rigidez, de salió de
mi y se tumbó a mi lado. Yo aún continué un rato con las piernas en alto, si las
bajaba notaba como su leche salía de mi culito, no quería perderlo de mi
interior.
Pasado un buen rato, me levante y fui al baño, era pequeño
pero muy lujoso, me lave el culito, me volví a poner las braguitas y salí.
Ernesto estaba tumbado boca arriba, tenía su miembro flácido. Me acerqué por un
lado de la cama y me lo tragué todo de golpe, mi lengua jugaba en rotaciones
sobre su prepucio. Aunque solo había pasado poco mas de hora y media desde su
primer orgasmo, su pene ya estaba a punto para su tercer actuación. Esta vez
sería yo la que dominaría la situación, el se dejaba hacer, cuando estuvo
completamente erecto, me puse con las rodillas al lado de sus caderas y
ayudándome de una mano introduje su pene en mi ano, separando las braguitas, aún
estaba dilatada, por lo que no me costó demasiado quedar ensartada. Levanté las
rodillas, puse los pies planos sobre la cama y quede sentada encima de el con su
miembro dentro de mi hasta el fondo. Yo iba levantado el culito para sacar un
poco su miembro de mi y después me dejaba caer hasta enterrarme su pene hasta el
fondo. No tardamos en tener otro orgasmo los dos simultáneamente.
Las posiciones de penetración también las habíamos estudiado
con mama. Ella quería que yo llegara preparada para este momento.
Nos quedamos tumbados, abrazados en la cama. Era muy tarde,
las 3 de la madrugada y nos quedamos dormidos.
El sábado por la mañana me desperté a las 11 h, Ernesto no
estaba a mi lado, pero había una nota manuscrita en la mesita, que decía.
"Buenos días cariño. He ido al pueblo a comprar desayuno y comida para salir a
navegar. Regreso antes de media hora"
Me duché y me volví a meter en la cama, esta vez, desnuda, mi
ropa de la noche anterior no era la adecuada para un día de navegación
A las 11h 30¨ hoy como Ernesto entraba llevando unas bolsas
de comida "Hola buenos días, como está mi princesa" "Bien, fantástica y feliz"
respondí. Después subió a cubierta y volvió a bajar con mas bolsas, con ellas
entró a la habitación y mes las dio diciendo "Esto es para ti, espero que te
guste y que sea de tu talla"
Abrí las bolsas, había dos bañadores de La Perla, uno
completamente blanco precioso, muy escotado de piernas y espalda, el otro
también muy bonito era blanco y negro. También había un par de pareos, un
vestidito corto y dos pares de sandalias de solo 3 o 4 cm. de tacón, Todo era de
buena marca y ¡todo de mi talla!
"Voy a prepara el desayuno en cubierta, te espero", dijo
saliendo de la habitación, el iba con pantalón corto y una camiseta`.
Me puse las bolas chinas y el bañador blanco, con las
prótesis de silicona en los pechos, me quedaba divino, me maquillé ligeramente
con lo que llevaba en mi bolso. El bañador que quedaba muy ajustado en la
entrepierna, por lo que disimulaba muy bien mi pequeño pene y mis pequeños
testículos, por detrás era muy atrevido y entre los cachetes del culo solo tenía
un poco mas de tela que un tanga. Me puse las sandalias de 4 cm. y subí a
cubierta. " Huauuuuu.......estas preciosa"dijo Ernesto al verme "Gracias,,,,,,
debe de ser el ejercicio de anoche" contesté.
"Bien, comemos y después salimos a navegar" dijo Ernesto
Lo que ocurrió el resto del fin de semana os lo contaré en
una próxima entrega de esta mi historia real de mi vida.