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La conocía de antes, no diré como, pero si puedo comentarles
que era hermosa, rubia, no muy alta, de pechos grandes y firmes y unos ojos
verdes que matan con solo mirar.
Nos encontramos en un bar alejado de nuestras casas, no
queríamos ser descubiertos. Ella estaba triste, acababa de terminar con una
relación muy importante y no podía recuperarse. Yo no tenía demasiados problemas
simplemente quería tomar algo y despejarme, además de entretenerme con la
contemplación de tan hermosos ojos.
Primero hablamos de la tristeza y las cosas malas, pero a
medida que los vasos vacíos se amontonaban sobre la mesa pasamos a mejores
temas.
La idea la tuvo ella, a mí jamás se me habría ocurrido, me
dijo que le gustaba y que porque no dormía con ella, que necesitaba algo de sexo
para sentirse mejor. Ustedes no comprenderán lo sorpresiva que me resultó su
declaración, ella es muy reservada producto de una estricta educación y realizo
la proposición de una manera tan dulce que se me hizo imposible rechazarla. Sin
embargo para mí esto era muy riesgoso, la situación por la que nos conocíamos
impedía que esto fuera bien visto, las personas que conozco jamás me lo
perdonarían, por lo que me negué sin esperar la respuesta que ella me dio. Me
dijo que nadie se iba a enterar que ella no se le diría a nadie y que además no
quería nada de amor sino solamente sexo, terminó todos su argumentación con la
siguiente frase "llévame a donde quieras y haceme lo que quieras".
Ella se dio cuenta por mi cara que había aceptado, pero que
tenía dudas y agregó "todo lo que quieras, solamente voy a decir si".
Poco tiempo después estábamos entrando a un bonito hotel
alojamiento cerca de donde nos habíamos encontrado, elegimos una habitación
cara, estábamos de fiesta, iba ser la única que vez que lo haríamos y lo íbamos
a hacer bien. Nos hicimos subir una botella de champaña y luego de probar todos
los juguetes, luces y muebles de la habitación nos quedamos mirándonos el uno al
otro. Me senté a los pies de la cama y me quedé observándola. Ella me miró con
cara picara y se paró a un metro frente a mí. Yo era quien corría todos los
riesgos y ella lo sabía por lo que me dedique a disfrutar de mi premio. Tomé una
copa de champán y comencé a beberla mientras me perdía en sus ojos. Unos
segundos después le pedí que se desnudara. Entendió perfectamente que debía
hacerlo de pie y frente a mí y comenzó a hacerlo lentamente, el juego le
divertía. Sus pechos eran hermosos y ya sus pezones me indicaban que estaba
excitada. Cuando terminó de quitarse la ropa me quede observándola otros
instantes, estaba de pie, firme frente a mí esperando ordenes.
Le pedí que abriera un poco mas las piernas cosa que hizo con
notoria timidez, hermosos pelos rubios rodeaban su vagina. Le dije que se diera
vuelta, sonrió como que la idea no le gustaba mucho pero lo hizo lentamente.
Mientras contemplaba su culo me quitaba la ropa para estar en igualdad de
condiciones. Le pedí que se pusiera de frente otra vez. Ahora ella se detuvo a
observarme, mi pene ya estaba erecto y ella sonrió satisfecha al verlo.
Le dije que diera un paso al frente y lo hizo, como yo estaba
sentado mi cara quedo a escasos centímetros de su vagina, la bese suavemente y
comencé a lamerla muy lentamente, ella enseguida respondió a mis estímulos y
comenzó a gemir, poco tiempo después comencé a jugar con mi dedo a la entrada de
su vagina y poco a poco lo fui introduciendo. Con un suspiro lo recibió todo en
su interior mientras mi lengua se divertía con su clítoris. Ella comenzó a
perder un poco de estabilidad y puso ambas manos sobre mi cabeza. Tuvo un
orgasmo de pie, frente a mí, mucho mas pronto de lo que yo tenía en mente, pero
la noche recien comenzaba.
Separé mis labios, retiré mis dedos y la mire a los ojos,
estaba muy contenta, sin tener que pedírselo se arrodillo y lentamente comenzó a
besarme el pene hasta que finalmente lo puso todo dentro de su boca. Tomé un
poco de champaña mientras disfrutaba de la sensación, luego la obligue a mirarme
a los ojos, quería ver esos hermosos ojos verdes chuparme la pija. No quería
terminar en ese momento por lo que finalmente la aparte.
Le dije que se subiera a la cama y que se pusiera en cuatro
patas, lo que obedeció entre risas. Mirando ese culo y ese pelo fui lentamente
penetrándola, por un espejo ubicado frente a nosotros podía ver su rostro, tenía
los ojos cerrados y gemía con cada penetración, por la cara que puso cuando le
pedí que se pusiera así sabía que no era una de sus posiciones favoritas pero lo
estaba disfrutando, pronto tuvimos un orgasmo juntos y me descargue
completamente en su interior.
Descansamos un rato, y ella pronto quiso volverse a vestir,
le dije que no lo hiciera y mi miró insegura unos instantes, le recordé su
promesa y obedientemente volvió a recostarse desnuda sobre la cama a mi lado.
Esta vez si se lo pedí y de una manera un poco brusca como reprimenda por
haberse querido ir y pronto sus labios rodearon mi pene una vez mas. Al rato le
pregunte su alguna vez habían terminado en su boca. Me miró con los ojos muy
abiertos y me dijo que no, que nunca habían terminado en otro lado que no fuera
dentro de ella o en sus manos.
Tenía menos experiencia de la que yo creía, o su anterior
novio era bastante conservador, pero mucho no me importó, me puse de pie y la
hice arrodillarse frente a mí. Le explique que terminaría en sus tetas que eran
muy hermosas y me tenían obsesionado. No dijo nada simplemente volvió a ponerse
mi pene en la boca, cuando estaba sintiendo que venía el orgasmo lo sacó de su
boca y siguió acariciándolo con su mano apuntando a sus pechos, la carga fue
bastante grande y todos sus pechos terminaron llenos de leche.
Me hizo una sonrisa extraña, pero satisfecha, se puso de pie,
luego fue al baño y abrió la ducha. Demás esta decir que no fue la única
noche....