Llevaba dos años saliendo con una chica mas joven que yo. Por
aquel entonces yo tenía 30 años y ella veinte. Nuestra relación trascurría muy
bien, quizas un poco monótona, a no ser por sus continuas peleas. En las que yo
era siempre el culpable según ella. Pero en el terreno sexual eran muy
gratificantes para ambos. Con el tiempo fui observando que le gustaba hacerme
daño. En algunas ocasiones me mordía los pezones hasta que yo gritaba de dolor.
En ocasiones le preguntaba si le gustaba hacerme daño y respondía que sillero no
trascendió a más, hasta que un día que habíamos bebido en demasía y en el
preludio de una relación sexual, se me quedo dormida.
Cuando me di cuenta de que se había quedado dormida, de un
ataque de furia, la agarre y la coloque boca abajo sobre mis rodillas con el
culo expuesto y le baje las bragas y comencé a azotarla con todas mis fuerzas.
Al primer golpe comenzó a gritar, al cuarto o quinto una voz
profunda:"nooooooooooooo" me pedía clemencia y puse fin a su castigo. Cuando
pare, me dijo que haría todo lo que yo quisiera, que había hecho para ese
castigo…Su talante de prepotente y dominante se había tornado sumiso de repente,
con tan solo seis azotes. Sin mediar palabra la lleve a su casa, ya que por
aquel entonces vivíamos separados.
A la mañana siguiente cuando nos volvimos a ver, me comento
que tenia aun el trasero rojo y que era la ultima vez que le hacia eso. A lo que
yo le respondí que si quería podía hacerme lo mismo. Su respuesta fue inmediata,
esta noche iré a tu casa y te enseñare modales.
Me lleve todo el día excitado, pensando lo que me aguardaba.
Al llegar la noche, sonó el timbre de la puerta y era ella. Se había puesto mas
bonita que nunca, bestia sus botas negras, sus falda de cuero y cazadora. Tenia
el pelo recogido y con fijador y su cara parecía mas seria que nunca. Llevaba
una bolsa de deporte en su mano. Todo esto me hacia presagiar lo que me iba a
ocurrir.
La hice pasar y nos dirigimos al dormitorio. Alli elevando la
voz me ordeno que me desnudara y me tumbara boca abajo en la cama. Cosa que hice
de inmediato para no enfadarla más.
Comenzó a sacar cuerdas de la bolsa que traía. Y me ato las
manos y tobillos a los ángulos de la cama. Quede inmovilizado, y sin posibilidad
de escapar. Volvió a buscar en la bolsa, y empecé a asustarme de lo que me podía
ocurrir. Ella me miraba con una cara mitad de odio, mitad sarcastica. Saco de la
bolsa unos pañuelos. Con el primero me vendo los ojos, con el segundo lo
introdujo en la boca y con el tercero aprisiono la boca para impedir que saliera
este ultimo pañuelo.
Por fin pronuncio palabra:" a partir de ahora haré contigo lo
que quieras, serás mi esclavo".Terminadas sus palabras, comenzó una descarga
continua de azotes en mi trasero que parecían que nunca iban a acabar. No pensé
nunca que me iban a doler tanto. Fueron golpes terriblemente fuerte, a cada
golpe sentía un dolor que me hacia estremecer e intentaba soltarme de mis
ataduras, pero eran inútil. Tampoco podía gritar, ni ver su segura cara de
felicidad por su venganza cumplida. Despues de varias docenas de golpe, paro. Y
me dijo:"voy a empezar tu castigo por lo que me hiciste y la doma será muy
lenta.".
Me aterro sus palabras, no podía aguantar el dolor y parecía
que solo había empezado su castigo. Volvi a sentir dolor, pero esta vez era en
la espalda, mas tarde supe que se había traído una fusta. Esta vez alternaba la
espalda, riñones que dolían demasiado, culo ya dolorido dolía menos y muslo que
picaban muchísimo. Cada golpe era en una parte diferente y no sabia donde se iba
a producir. A veces repetía, una misma parte con tres o cuatro golpe muy rápido.
Después de muchos golpes paro y pensé que había acabado. Me pregunto: ¿te a
gustado?como no podia hablar por la mordaza, movi la cabeza haciendo la
negacion.Un fuerte azote me dio en el culo.Y me dijo:" todo lo que yo te de, te
gustara.asi que disfruta de estos azotes y no me lleves la contraria". Y comenzó
con otra tanda de azotes. Esta vez no tardo en parar, me quede solo en la cama
paralizado en cuerpo y alma, el dolor se había extendido a todo el cuerpo, oí
como por el ruido de sus tacones se marchaba de la habitación. Allí permanecí un
largo rato, en la habitación .Hasta que llego de nuevo.
Un fuerte olor a cera me anticipaba lo que me iba a ocurrir.
Una lluvia de cera caliente caía sobre mi espalda, culo y muslos. Ningún
centímetro quedaba sin recibir este suplicios de principio empezó a ser molesto,
al cabo del rato estaba con el pene erecto, y al moverme por el quemazón, el
pene rozaba ligeramente las sabanas y comenzaba a sentir un especial placer.
Comencé a excitarme tanto que rápido llego la eyaculación y caí en un largo y
reconfortable orgasmo. Termino de echarme la cera pocos minutos después de
sentir este increíble orgasmo que me sacudió todo el cuerpo. Quede allí tendido
por otro rato, amordazado, me dolía todo el cuerpo, disfrutando de la
experiencia sufrida.
Cuando llego, antes de soltarme me hizo aceptar una serie de
condiciones .Fue una rendición sin mas. Yo aceptaba que me castigara todo lo que
ella quisiese. A lo mas mínimo, lo hacia .no le hacia falta muchas excusas,
siempre encontraba el motivo para hacerlo. Si alguna semana no lo hacia, la
siguiente me esperaba un castigo mayor. Hasta que un buen día me dijo:"adiós
perro, ya he encontrado a otro mejor". Y no volví a verla nunca más.