Hola; soy Marcelo y la historia que les voy a relatar a continuación me
ocurrió hace un par de meses atrás. Esta me sucedió con una colega de trabajo.
Ella es profesora de geografía en el colegio en dónde impartimos clases.
Su nombre es Valeria, tiene 42 años, es flaquita, tiene un culito envidiado
hasta por sus alumnas, mide un metro setenta, cabello castaño y corto, ojos
marrones y tez blanca. Valeria estaba separada de su esposo desde hacía ocho
meses. Siempre nos tratamos como compañeros de trabajo, pero nunca tuvimos más
confianza que esa. Hasta que un día tuvimos que ir a la capital de nuestro
departamento por trámites relacionados a nuestra profesión.
Como ambos teníamos que ir el mismo día ella se ofreció a
llevarme en su coche, yo por cortesía acepte. El viaje duró una hora y media,
tiempo en el que ella me interiorizo sobre su fracaso matrimonial, cómo los años
fueron desgastando su matrimonio al tiempo tal de estar hasta dos meses sin
tener sexo. Rápidamente yo saque cuentas y deduje que Valeria hacia cómo diez
meses que no cojía con nadie. Y de eso estoy seguro porque vivimos en una ciudad
pequeña, y en ciudad pequeña es cómo dice el refrán: "Pueblo chico, infierno
grande"
¿Y vos? –me preguntó sacándome de mis pensamientos.
Yo que... –atiné a decir.
¿Qué es de tu vida? –me volvió a inquirir -... Sólo se
que estás solo; ¿en que estabas pensando? –volvió a inquirirme. Yo me
sonroje un poco y hable.
Te digo la verdad...
¡Por favor! –añadió ella.
Estaba haciendo cálculos sobre la última vez que tuviste
sexo –pensé que ella iba a tomar a mal semejante sinceramiento pero fue
totalmente lo contrario.
¡Uff!! Hace un montón ya; ni yo me acuerdo.
Pero debe de hacer como ocho meses –le respondí viendo
que ella tomaba el tema con humor.
Y capaz que más –me respondió.
¿Y como haces para aguantar...? Digo, sos una mujer joven
–le acote, ahí si ella se sonrojo un poco -...No tenés porque responderme
–añadí.
No, si... no hay problema... agua –me dijo.
¿Perdón?
Agua helada... –volvió a decirme -...Pero basta de hablar
de mí; hablemos un poquito de vos. ¿Cuando fue la última vez que hicistes el
amor? -me preguntó sin titubear -... Y no me mientas porque vos tenés fama.
No tengo porque mentirte... –le respondí -...dos días
-añadí.
Ya se que sos bueno en la cama –volvió a decirme sin
vacilar al tiempo que me miraba un segundo y volvía a posar su vista en la
carretera.
Bueno, no soy yo quién debe de decirlo –respondí algo
sonrojado.
¿Te incomodó la pregunta?
Me tomó un poco de sorpresa, pero está todo bien –le
respondí -... ¿Y como te enteraste que soy bueno en la cama? –pregunte yo.
¡¡Áhhh!! –dijo -...se dice el pecado pero no el pecador.
Pero quiero saberlo de tu boca –me dijo con audacia.
Pues...puede ser –respondí. En ese momento entrábamos en
la capital de nuestro departamento y nos salimos del tema. -...Marce, creo
que hoy coges otra, otra más para tu lista "morgan" –me dije para mí al
tiempo que miraba a mi erecta pija a la que siempre llamo morgan. En ese
momento Valeria miró hacia mi cremallera y observo mi herramienta y se
sonrió. Llegamos al Instituto que rige todo el departamento e hicimos los
trámites; para el mediodía ambos habíamos acabado ya.
¿Vamos a almorzar? – me preguntó Valeria
Dale... –respondí -...pero con una condición, yo invito
–dije haciendo una pausa. Fuimos a un restaurante, nos dieron la carta,
elegimos el almuerzo, y mientras esperamos pedimos una copa de vino.
Pero solo una... –me dijo ella, y acercándose a mí añadió
-...el vino me excita –Tomamos lentamente las copas de vino al tiempo que
charlábamos de nuestros trabajos.
¡¡Ufff!! que calor está haciendo... –dijo al tiempo que
se desprendía dos botones de su camisa rosa, dejando así un generoso escote,
y a través de este se podía notar sus firmes y hermosos senos.
¿Te gustan mis senos? –me preguntó dándose cuenta que se
los estaba comiendo con la mirada.
¡La verdad es que son hermosos! –dije sinceramente
-...Para ser madre de dos adolescentes continúan muy frescos y firmes
–agregue, haciéndola sentir valorada. En ese momento ella se comenzo a
cruzar de piernas con frecuencia delatándola. Comenzaba a sentirse excitada.
En ese instante llegó el almuerzo, y el apetito pudo más que nosotros. Una
vez que terminamos salimos a la fría tarde de Minas (la ciudad en donde
estábamos).
¡¡Que frío hace!! –dijo al tiempo que se refregaba las
manos para darles calor -...me encantaría estar en una camita calentita
–agregó cuidadosamente. Yo no quise abordarla aún; no quería malos
entendidos y menos con una compañera docente, quería estar seguro de que "la
piscina estuviese llena de agua" antes de arrojarme en ella. Entramos al
coche lo encendió y comenzamos a desandar las calles de Minas. Por un par de
minutos hubo silencio; hasta que ella lo rompió, se ve que se estaba dando
coraje para decirme lo que me dijo en ese momento.
Disculpa... pero hoy cuando estábamos entrando en la
ciudad no pude evitar mirar tu entrepierna... y tenías... y tenías...
El pene parado –le dije con delicadeza y ayudándole a
terminar la frase -... ¡hiciste que se me parase! Y no sientas culpa por eso
–le dije rápidamente -...Es que vos estas muy buena –agregue al tiempo que
ponía mi mano izquierda sobre su pierna derecha. Aunque llevaba puesto un
pantalón de pana pude sentir su piel tersa. En ese momento un escalofrío
recorrió el cuerpo de Valeria; ya estábamos saliendo de la ciudad por lo que
detuvo la marcha del coche. Me miró por un segundo y trajo su rostro hacia
el mío. En ese momento comenzamos a besarnos; primero fue con ternura, como
cuando lo hacen los adolescentes cuando recién se ponen de novios, pero a
los pocos minutos nuestras lenguas comenzaron a "investigar" nuestras bocas.
¡¡Quiero que me cojas!! –me dijo entre besos -...
¡¡Quiero que me cojas como nadie lo ha hecho Marcelo!! ¡Por favor, quiero
sentirme mujer de nuevo!!
Busquemos un motel alojamiento –le dije.
¿Por dónde? –me preguntó con impaciencia.
Dejáme manejar a mí –le dije. Acto seguido intercambiamos
asientos y comencé a conducir en busca del motel que obviamente yo ya
conocía. Luego de andar por espacio de tres kilómetros, tras subir una
empinada colina nos topamos con el motel.
Se ve que lo conocías –me dijo Valeria picaramente -...
¿¡A cuantas habrás traído!? –agregó. Entre al motel a través del portón,
dejamos el coche en el estacionamiento y nos dirigimos a recepción. Allí
escuchamos la voz de un tipo a través de un cristal a quién no podíamos ver
ni él a nosotros.
¿Cuánto tiempo van a estar? –inquirió
Pues no lo sé –dije mirando a Valeria y agregue con
picardía: -... ¿Cuánto es el máximo de tiempo que se puede estar?
24 horas –contesto el tipo.
Creo que con un par de horas nos dará –acoté. Valeria se
apretujaba contra mí con claros síntomas de pudor.
¿Pagará con efectivo o con tarjeta? –volvió a preguntar
el tipo al tiempo que me entregaba la llave de la habitación.
Efectivo –agregué al tiempo que tomaba la llave y
comenzaba a desandar junto a Valeria los pasillos del motel. Llegamos a la
habitación, en la puerta tenía colgado su número: Habitación 171
–rezaba. Introduje la llave en la cerradura y la gire, al tiempo que
Valeria miraba hacia los corredores nerviosamente.
Tranquila bella –le dije al tiempo que tomaba su rostro
con ambas manos y la besaba. Ella me correspondió con un tierno beso.
Ya entremos... ¿si? –me dijo casi con desesperación.
Lo que vos digas bebé –le dije tiernamente. Entramos a
la habitación y encendí la luz; ante nosotros quedó la habitación llena de
espejo en sus cuatro paredes y en el techo. La habitación solo tenía como
muebles una cama bien tendida, dos mesitas de luz con sendos veladores de
color rojizo, sobre ella había un teléfono que comunicaba con recepción y
finalmente desde una de las paredes colgaba un televisor de 20 pulgadas
con una videocasettera.
¡Vaya! –dijo Valeria sorprendida -... Así que así es
como se ve un telo –añadió.
Los hay más sofisticados –le dije al tiempo que
encendía la tele y el video e insertaba una película porno.
¿Más sofisticados? –me pregunto con nerviosismo Valeria
al ver escenas de la película en dónde una rubia le estaba chupando la
verga a un tipo, la cual medía como 30 centímetros.
Si, mas sofisticados –le respondí al tiempo que le
besaba el lóbulo de su oreja izquierda -...algunos tienen colchones de
agua y hasta luces psicodélicas –agregué. Valeria soltó un pequeño y
contenido gemido -... ¡¡¡Áaaahhh!!! -...Relájate... –le dije viéndola
nerviosa con la película -... ¿Estás nerviosa por la peli?
Por todo –respondió -...Nunca he estado en un telo, sos
el segundo hombre en mi vida y enfrente tengo una película porno –la
respuesta me dejo algo azorado. No me sorprendía ser el segundo hombre, es
más, estaba convencido de ello, lo que si me extrañó fue el tema del telo
y de la película porno.
¿Nunca has visto una película porno? –le pregunté.
Solo por arribita –me contestó.
Tengo una duda –le dije –...haciendo el amor... ¿Cómo
eres?
¿Cómo, como soy? Me preguntó al tiempo que se apartaba
de mí -...supongo que normal –agregó.
¿Y has probado distintas posturas?
La de siempre –me contesto -...él siempre encima mío.
–Yo quede helado con su respuesta. Cómo podía ser que semejante mujer y
con 42 años no supiese gozar del buen sexo.
Pues tu ex ha sido un bruto ignorante –le conteste, al
tiempo que la sentaba en la cama y comenzaba a besarla y a quitarle la
chaqueta. -... ¡¡Áhhhh!! ¡¡Huyyyyyy siiii papiiii!! –gritaba la rubia del
otro lado del televisor al tiempo que se subía sobre el tipo y se mandaba
a "guardar" aquella verga de 30 centímetros en su conchita. Valeria miraba
el video de reojo.
¿Te gusta ese video mi amor? –le pregunté.
Es que no se como hace esa mina para ponerse esa pija
en su concha –dijo ya mas relajada Valeria al tiempo que comenzaba a
besarme y con su mano derecha buscaba mi bragueta. Abrió el cierre de mi
vaquero, rebuscó en mi bóxer y encontró lo que buscaba al tiempo que me
metía su lengua en mi garganta. -... Vos también la tenés grande –me dijo
al tiempo que exploraba con sus largos y refinados dedos al morgan.
No tanto como él –le dije haciendo un gesto hacia el
tipo del video -... pero me defiendo
¡¡¡Ssshhhh!! ¡¡Calla!! –me dijo con voz temblorosa
-...la quiero dentro de mí. ¡¡Hazme sentir mujer de nuevo!! –Rápidamente
le quite su camisa rosa, sus pantalones de pana marrones, y quedó con su
tanga blanca de encaje y su sostén blanco. Mientras me besaba libere sus
tetitas de esa incómoda prenda y quedaron esos firmes y hermosos senos
listos para ser besados. Baje mi cabeza hacia ellos al tiempo que los
tomaba uno con cada mano; primero puse el izquierdo sobre mi boca y
comencé a besarlo, el pezón estaba bien duro y la piel de derredor parecía
de gallina a causa de la excitación que tenía, luego puse el derecho en mi
boca y lo bese y mordisquee al tiempo que lo succionaba como si lo
estuviese mamando. Valeria tenía los ojos cerrados y estaba apretando los
dientes.
Suéltate –le dije -...si deseas gemir hazlo. No te
reprimas, de hoy no te olvidaras más vale –agregué al tiempo que ella se
relajo del todo.
¡¡Óoohhh si, amor!! Hacéme lo que quieras, soy toda
tuya. –Yo seguí bajando con mi boca hasta llegar a su ombligo; allí me
detuve y lo estuve explorando por unos cuantos segundos, al tiempo que con
mis manos le bajaba la tanga quedando al descubierto su conchita despojada
de todo vello. Hice que Valeria se acostara sobre la cama y yo me hundí en
su vagina; primero separe con mis manos sus labios y cuando su clítoris
quedó al descubierto introduje mi lengua en el, mi lengua lo recorría y se
metía dentro suyo, y de a ratos le propinaba suaves mordiscos. Valeria
comenzó a menearse toda al tiempo que comenzaba a jadear -...¡¡ffffffff!!
¡¡áaaahhhh!! ¡que rico, seguí así amor!! –En ese momento Valeria se
sacudió con un monumental espasmo y su embriagante néctar se deposito en
mi boca -... ¡¡¡áaahhhh!!! ¡me hicistes acabar amor! ¡que hermoso, nunca
había sentido esto antes!! –agregó al tiempo que yo procedía a besarla y
pasarle sus sabrosos jugos.
¡¡Mmmmm!! ¿Y esto?
Son tus jugos –le dije. Mientras en el video el tipo
ponía a la rubia en cuatro patas y la empomaba por detrás. -...
¡¡¡Áaaaaahhhh!!! –grito desesperada cuando le entró semejante ejemplar.
Valeria y yo nos quedamos por un instante embobecidos mirando aquella
escena. Ella reaccionó de inmediato y ya totalmente desinhibida comenzó a
quitarme la ropa, el buzo, la camisa, los zapatos, mi vaquero, las medias
y finalmente el bóxer. Mi miembro quedó al descubierto frente a ella con
sus veinte centímetros de largo y sus cuatro de ancho. Valeria quedó por
un instante mirándolo.
¿Pasa algo bella? –le pregunté.
Es mucho más grande que el de mi ex... Y más gordo
–balbuceó.
Tranquila bella.
Es que hace mucho que no cojo y que me penetres con esa
cosa... me da miedo –dijo asustada.
Confía en mí, yo te cuidaré –le dije transmitiéndole
seguridad.
Yo confío en ti... solo cuídame... ¿si? –me dijo con
ternura.
Lo haré –le dije al tiempo que volvía a besarla. Yo
siempre he estado acostumbrado a realizar distintas posturas del Kamasutra
con todas mis parejas y ocasionales amantes; y dada la condición de
Valeria que nunca la habían cojido más que al estilo tradicional decidí
que ya era el momento que gozara a pleno del sexo. En ese momento fui en
búsqueda de mi pantalón.
¿Qué haces? –me preguntó ella desde la cama.
Estoy buscando un condón –le respondí.
No quiero que uses condón –dijo ella –...no me gusta,
además...quiero sentir tu carne cuando entre, y no un látex. Aparte tengo
análisis de Sida que me hice hace unos días cuando done sangre para mi
tía. Y no te preocupes –me dijo picaramente -... Ayer comencé a tomar la
píldora, porque hace tiempo que soñaba con este día –concluyo.
Ok –dije yo regresando hacia ella. ¿pero como sabes que
yo no tengo Sida? –le pregunte.
¿Lo tienes?
No –le dije. -...Hace cuatro días que renové el carnet
de conducir y también yo me hice hacer el estudio –concluí.
La acosté sobre la cama con mucha dulzura al tiempo que
ella se entregaba sumisa a mí.
Veras que bonito es lo que te voy a hacer cielo –le dije
al oído para que se excitase más. Decidí que haría con ella la variante del
árbol frutal. Coloque su pierna izquierda calzada sobre mi torso, mientras
que la derecha se elevaba hacia el cielo por el costado de mi brazo
izquierdo. Ella estaba muy excitada; tanto así que no me dio tiempo a
colocar al "morgan" sobre la entrada de su vagina; ella introdujo su mano
derecha entre mis piernas y colocó mi glande en su rajita. Lo que Valeria no
sabía de esta postura es que la verga entra al máximo de profundidad.
¡Ya métemela! –me rogó. Yo no me hice esperar, estaba tan
caliente que hasta grosero fui, de una sola se la mande a guardar hasta el
fondo.
¡¡Áaaaaaaahhhhhhhhh!! –gritó estridentemente Valeria.
-... ¡¡Me duele!! ¡Sácala, por favor! –Yo no le hice caso, deje de bombearla
pero no se la saque. Comencé a amasarle los senos hasta que logre que
volviese a su estado de excitación anterior.
Voy a comenzar a cogerte suavecito mi vida –le dije.
Aja –dijo ella al tiempo que se mordía los labios. Yo
comencé a bombearla lentamente hacia delante y hacia atrás, adelante y
atrás. Valeria tenía su vagina muy estrecha pero poco a poco fue dilatándose
hasta absorber por completo las dimensiones del "morgan". Ahí comencé a
darle más ritmo y profundidad a mis penetraciones. -... ¡¡áhhh! ¡que hermosa
conchita tienes Valeria!! ¿Te gusta como te estoy cogiendo?
¡¡Sssiiiii mi vida! ¡Ahora ssiii! ¡Nunca había cogido
así! ¡Dámela toda papi! ¡¡Quiero que llegue hasta el fondo!! –Yo no dude y
la embestí con todas mis fuerzas; el "morgan" entro hasta el fondo del ser
de Valeria que estaba gozando como jamás lo había hecho.
¡¡Áaaahhh!! ¡me... voy... a acabar!! –me dijo
entrecortadamente. Yo apure más el ritmo para acabar junto a ella. Valeria
comenzó a temblar llenando de calor a mi querido "morgan" a causa de sus
jugos; en eso yo también me vine y una gran cantidad de leche inundo la
vagina de Valeria, en ese momento me derrumbe sobre ella, estuvimos
entrelazados por espacio de varios minutos. Hasta que comenzamos a sentir
frío, en ese momento deshicimos la cama y nos metimos dentro.
¿Qué te pareció? –le pregunté.
Hermoso, nunca había cogido así.
Y esto aún no termina –le dije.
¿Hay más para mí? –me preguntó socarronamente. En ese
momento depositamos la atención en el video porno. La rubia aún estaba en
cuatro patas mientras que el tipo le serruchaba su pequeña conchita.
¿Cómo hace para soportar eso? –pregunto Valeria que
estaba abrazada de mí y con su cabeza sobre mi tórax.
Pues, no lo sé; eso tendrías que decírmelo vos.
Tenés razón –me dijo -...mira que me hiciste sufrir al
principio, casi me haces llorar –agregó
Pero aguantaste –le dije.
Y me encanto –agregó Valeria.
Lo mismo le pasa a la rubia –le dije a vale. En ese
instante la rubia se incorporaba de su posición en cuatro patas y comenzaba
a mamarle la verga al tipo. Primero le beso el capullo y le paso la lengua,
pero luego lentamente se la engulló toda.
¡Que asco! –dijo vale.
Eso te parece porque nunca has probado –le respondí.
Valeria levantó la cabeza y me miró a los ojos.
¿Quieres que te lo haga?
Es tu decisión vale. Yo no quiero que hagas lo que no
deseas hacer.
Tan bello –me dijo ella al tiempo que me besaba. Volvimos
a la película. Ahora el tipo la había puesto contra una mesa y de espalda y
comenzaba a buscarle el culo. Se lo sobo con el glande por un momento y se
lo mandó a "guardar" -... ¡¡¡áaaaahhhhhh!!! –grito con estridencia la rubia
al tiempo que ponía cara de dolor.
Hasta a mí me duele –dijo Valeria.
Es solo hasta que se acostumbre –respondí.
¡No me digas que vos querés cojerme el culo!
Me encantaría, pero depende solo de ti. -... Volvimos a
la película. Ahora la tensa cara de la rubia se relajo y dio paso a una cara
de placer. Los ojos verdes de la rubia se dilataron al punto que parecía que
se acababa de drogar.
Esta extasiada –me dijo Valeria.
Está gozando como una zorrita puta –respondí. La rubia
jadeaba; en un momento dado el tipo saco la enorme verga del culo de la
rubia y la deposito en su boca, llenándosela de leche. En ese momento sentí
que los pezones de Valeria se estaban poniendo duritos sobre mi tórax, al
tiempo que el "morgan" estaba haciendo "carpita" entre las mantas.
¡¡Huyyy como está!! –dijo Valeria al verla. Ella comenzó
a besarme con pasión bajo las mantas. Al poco rato las hicimos a un lado
porque eran un estorbo; le volví a comer sus ricos senos, su vientre, su
ombligo hasta que llegue a su vagina la cual literalmente la devoré. Valeria
gozaba y chillaba casi como una ramera.
Ahora cogéme –me dijo.
No –le dije -...vos me cojeras a mí. –agregué acostándome
en la cama. Valeria se subió sobre mí tímidamente y comenzo a besarme, luego
me beso las tetillas y el abdomen para finalmente y con su mano izquierda
tomar al "morgan" e introducírselo en su concha. Al principio sus
movimientos eran desordenados; por eso la tome con mis manos de su cintura y
comencé a ayudarla a moverse. Ella tenía sus ojos entornados al tiempo que
se pasaba su lengua por la boca y de a rato se la mordía.
¡¿Te gusta como te cojo!? –me preguntó.
Me encanta –le dije. Ella comenzo a gemir y comenzó a
moverse más rápidamente, pero yo tenía otros planes para ella. Así que antes
que alcanzase el clímax la di vuelta de tal manera que yo quede sobre ella
sin que el "morgan" se saliese de su concha. La comencé a besar pero sin
bombearla.
¡¡Cójeme por favor! -...me suplicó. En ese momento yo
saque al "morgan" de su concha.
¡¿Por qué sos malito?! –me preguntó al borde de la
desesperación -... vuélvela a poner dentro de mí.
Date la vuelta –le dije. -...Ponte en cuatro patas –ella
obedeció sumisa. Creo que ella pensaba que se la pondría por su concha
cuando intempestivamente se la mandé de lleno en su virgen y estrecho
culito.
¡¡¡¡Áaaaahhhhhhh!!!! –grito con desesperación. -...
¡¡¡quitámela...!!! ¡¡¡áaaaahhhh!!! Me duele Marcelo, ¡por favor sácala! –yo
no se la quite; solo deje de bombearla con mi verga clavada como puñal en su
culo. Comencé a sobarle las tetas con mis manos, y mi lengua busco su oreja
derecha, y luego su boca. Valeria lentamente se fue relajando y yo pude
sentir como las paredes de su ano se dilataban liberando un poco la presión
que ejercía sobre mi querido "morgan".
Voy a cogerte lentamente cielo –le dije.
¡No, no! –me respondió ella. -...Tranquila, relájate e
intenta gozar –En ese momento comencé a bombearla lentamente. Durante cinco
o seis minutos seguí con la misma operación; lentamente mi buen "morgan"
entraba y salía, entraba y salía. Durante esos minutos Valeria con sus manos
se asía con fuerzas de las sabanas de la cama. Lentamente ella se comenzo a
relajar y finalmente vino el gozo.
¡¡¡Áaaahhhhh!!! ¡¡si, así amor!!! ¡¡que delicia!! ¡¡sos
lo mejor que me ha pasado en la vida después de mis hijas!! ¡¡Cójeme bien el
culo amor!! ¡¡ponémela hasta el fondo!! –y yo la complací, se la mande hasta
el fondo y ambos gozamos. Valeria tuvo dos orgasmos casi consecutivos.
¡¡Quiero tu lechita en mi boca!! –me dijo mientras yo la
serruchaba -... ¡¡¡la quiero saborear!! –agregó. Cuando sentí que se me
venían los "mil hormigueos" la saque de su dilatado culo, Valeria
rápidamente se dio vuelta y se metió al "morgan" en su boca y yo la llene de
mi espesa leche. Ella hizo un gesto de asquito y hasta hizo arcadas, pero no
dejo escapar ni un centímetro de mi leche de su boca; la saboreo y luego se
la trago, acto seguido tomo al "morgan" y lo chupo hasta dejarlo reluciente.
¡¡Mmmmm, que rico...!! ¡Lo que me perdí durante tantos
años! –dijo sin dejar de chupar mi polla. –Yo la incorpore y nos dimos un
largo y tierno beso.
¿Cómo te sientes? –le pregunté.
Adolorida, pero feliz –me respondió.
Nos dimos un baño y salimos de la habitación; llegue a
recepción para entregar la llave.
Espero que hayan disfrutado las instalaciones –dijo el
recepcionista.
Usted no se imagina como –dijo una Valeria desinhibida.
Salimos al estacionamiento y note que Valeria caminaba con un andar que no
era el de ella.
Conducí vos –me dijo al tiempo que me tiro la llave del
coche -...a mí me duele todo como para conducir hasta nuestra ciudad.
Desde ese día Valeria me acosa permanentemente, en el
colegio, por teléfono y hasta en la calle y en más de una oportunidad después
de coger como los dioses me pide que formalicemos nuestra relación. Al
principio me asustó la idea. Pero viendo lo buena que esta su hija mayor, y la
pinta de yegua que tiene por primera vez en mi vida estoy dudando sobre ese
tema. Quizás sea el momento de comenzar una relación seria... aunque cada vez
que veo a gabi (su hija), con sus dieciséis años, a veces por mi cabeza pasan
malos pensamientos.
Ustedes... ¿Qué opinan?
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