Placer con un tipo desconocido.
Cierto día, buscando un cuento para una obra de teatro que
tenía que presentar en la universidad, me tope con una página de relatos
eróticos y, sin querer uno de ellos quedo revoloteando, inquietamente, en mi
cabeza. Una noche, que ya no podía soportar el fuego en mis caderas, me conecte,
esperando encontrar alguna novedad de ese ser que por su relato me estaba
robando el sueño, y para mi satisfacción, estaba ese........... mágicas palabras
que describían en la forma más exacta y romántica el acto sexual. Mmmmm..... hay
que conocer ese tipo!, dije entre mí, y sin perder mas tiempo, luego de
recuperarme de un exquisito orgasmo que me regalaron mis manos mientras
imaginaba lo que leía, le envié un mail.
Un par de días mas tarde, respondió a mi solicitud
obsequiándome un nuevo relato pero este decía que estaba citada a la 7 de la
tarde en un bar no muy lejos del centro de la ciudad, claro que, no estaba
segura si aquello era derechamente una cita o solo una idea que me había
formado. Durante todo ese día no dejaba de pensar en ese ser tan especial,
sensible, que me tocaba con las palabras y... como inconscientemente ese día
llevaba puesto mi conjunto interior blanco transparente, debido al traje
aguamarina que llevaba, decidí acudir.
Mientras estacionaba el carro, no pude evitar imaginarme a
ese hombre alto, macizo, de tez morena y pelo negro, unos labios carnosos que me
dirían frases ardientes mientras me quemaba con la mirada.......... pero, por
suerte caí y pensé, diablos! Cómo lo reconoceré! No recordaba ese detalle.
Me desilusione, enfrié, se me secaron los labios, se me salió
el alma del cuerpo. Apenada, entre al bar imaginando quien podría ser entre
tanta multitud y, para mi sorpresa, solo estaba el tipo de la barra y al fondo,
en una acogedora mesa, él.
Aterrada por los nervios, me dirigí lentamente, mientras en
el ambiente sonaba cuando un hombre se enamora y mi perfume me hacia sentir,
sensual. Con paso firme, contoneando mis caderas para que los pasos se hicieran
más profundos, me acerque a la meza, y sin mas cuando me tuvo a su alcance me
tomo de las caderas y me beso lentamente, como si estuviera bebiendo de mis
labios todo mi placer, y sus manos recorrieron mi espalda descendiendo hasta el
comienzo de mis nalgas, haciéndome estremecer.....
Detente!, en tono de suplica le dije, mientras arrancaba sus
manos de mi cuerpo y me alejaba, y él, tomando mi cara y susurrándome al oído me
dijo.......... eres la que esperaba.
Nos abrazamos fuertemente mientras me recostaba sobre la
mesa, a la vez que volcaba las copas y el tipo del bar se iba, bajaron las luces
y todo fue besos, caricias, quejidos, susurros de esos que te hacen temblar y,
mi cuello, pobrecito del..... recibía los mejores besos que jamás a recibido.
Mis senos, calientes de tantas caricias, salieron de mi sostén blanco tal cual
fueran alimentar un bebe, y él, tiernamente, poso esos exquisitos labios en
ellos, mientras una de sus manos se colaba bajo mi falda buscando mi secreto,
ese que luego recibiría todo el fuego de aquel tipo desconocido.
Tratando de conocer su cuerpo, tope con aquel miembro
caliente y deseoso de caricias, que propine sin hacerme de rogar, muy
tiernamente, hasta que la pasión de nuestros cuerpos pudo mas que mi razón y,
simplemente me deje llevar............ hacia el éxtasis, ese que nunca mas
volvería, para mi tristeza, a probar del.
Después de aquel encuentro furtivo, y de tener sexo en un bar
solo para nosotros dos, jamás volví a estar con él, ni siquiera supe su nombre,
solo me quedo el lindo recuerdo de un macho riquísimo que me amó como si hubiera
estado guardando esa pasión para mí durante mucho tiempo y al cual, mientras
gemía disfrutando de tanto placer en medio de un desenfrenado mete y saca,
desnudos sobre una mesa, mirándonos lujuriosamente, llamé Víctor.