Penitencia
Elina era una joven como todas las demás chicas de su edad,
con su noise piercing, y sus pintas de lolita sport. Su dulce piel morena, su
boca de fresa, y su sonrisa, sus armas perfectas.
-Desnúdate
Elina obedece, sin perder la sonrisa, los pechos pequeños
bombones.
-¿Hasta donde quiere verme desnuda?
-Todo
Elina asiente y obedece, totalmente desnuda.
-Siéntate sobre la cama y empieza a tocarte... si, así... muy
bien.
El hombre se acerca y la tumba, acaricia su anatomía desnuda.
-Buena chica, ahora te amarrare, y comenzare la otra parte
del juego.
Cadenas de hierro la sujetaron al lecho.
-¿Una ultima voluntad?
-Ni idea, la que tu quieras, jajajajaja
Succiona uno de sus pechos, ella ríe porque la hace
cosquillas.
-Que pequeñitos, como flanes, mmm.... nata
Y rocía nata sobre ellas, los lame y chupa con deseo...
Agarra sus brazos.
-Que delgadita, niñita tengo aquí. Has sido buena este año.
-Lo que se ha podido
-Pero no lo suficiente, eso me desagrada...
La amordaza, y la rocía con agua caliente, la chica no puede
gritar.
La piel al rojo vivo es tentada por las manos de su captor.
-Que linda pecadorcita, has sido mala pero yo salvare tu alma
-¿Eres un cura? (la ha quitado la mordaza)
-Algo así, pero mi camino es lavar de la corrupción y los
vicios a la obra del creador.
-Estas loco
-No, el mal esta en ti, pero lo ves en los demás, yo te lo
sacare
Introduce la mano entera en el sexo de la adolescente, la
saca llena de sangre y jugos.
-Mmmmmmmm, deliciosa tu perversión.
Clava su rostro entre las piernas de la chica, y devora
literalmente el sexo... mas gritos y sangre.... la chica se desmaya.
La desata y se la lleva a otra habitación.
En esa habitación la crucifica, en una cruz ya preparada, y
se queda observando su obra.
El cuerpo de su captor y torturador se mantiene continuamente
en sombras, solo se distinguen una capa y el brillo de unas gafas de sol de las
usadas por la policía motorizada.