Otra sesión de placer
Nada es tan hermoso para Loli, ni hay nada que la ponga tan a
punto de explotar, como cuando tiene llenos sus dos agujeros. O sea que le den
por el culo como por la vagina al mismo tiempo. Claro que si le piden una buena
chupada al mismo tiempo que la penetran, eso también la lleva al borde de la
locura, una locura que la conduce hasta el máximo placer. Eso es lo que ocurrió
cuando Nicolás se bajó los pantalones y le enseñó un sensacional pene, gordo
como una estaca, y con la punta que parecía la cabeza de una zanahoria roja.
- Aquí tenés mi pene, está duro como el acero, a punto de
meterse en tu boca. Bésalo bien, Loli, saca todo mi semen de mis testículos.
- Tu pene es muy hermoso, y lo duro que está. - dijo ella
pasando su mano a todo lo largo-
- Pues disfrútalo, bésalo todo lo que quieras.
Loli se inclinó, y primero se tragó la roja punta, y luego,
después de saborearla un poco, abrió la boca del todo, como si ya estuviera
caliente a tope, y le clavó los dientes por todo el pene, Nicolás lanzó un grito
de dolor.
- Perversa. No me mordisquees.
- Me gusta tanto tu pene que me lo comería a pedacitos.
- Chúpala, chúpala pero no me muerdas.
Cuando ya se le había humedecido bien con su saliva Nicolás
la arrojó contra la puerta, la levanto de las nalgas y le metió la punta del
pene, refregándoselo contra su vagina con un juego de mete y pon, que Loli
gritaba como condenada.
- Ladino. Metela de una vez, no me hagas sufrir más.
Nicolás la arrojó sobre el sofá, la puso boca arriba, después
de lado, y fue metiéndole su cabeza caliente entre los pliegues de su vagina,
que estaba bien mojada.
- Apriétame, apriétame más fuerte. - dijo Loli
Nicolás dio como un salto y el pene le entró en la vagina
acompañando a este acto le siguió un grito.
- Ya aprieto, toma mi pene tómalo todo.
En ese momento Pablo, el amigo de Nicolás, que ya estaba con
el pene preparado para ese momento, lo enfiló hacia los labios de Loli.
- Te gustan dos penes. Bésalo hasta que saque todo mi semen.
Loli al ver ese pene llegándole hasta la boca, y con el pene
de Nicolás casi destrozándole su vagina, sintió que estaba al punto del infarto,
se devoró todo el pene llegándole casi hasta el paladar. Tuvo la sensación de
que no podía respirar.
- Chupá, chupá - le decía Pablo entrando y sacando el pene de
su garganta.
Nicolás soltándole unas buenas embestidas dentro de su
vagina, y Pablo haciéndole llegar el otro pene casi hasta el estómago, le
estaban haciendo perder el sentido. Ella gemía, se retorcía, y los pechos se le
hinchaban.
- Burros, los dos tienen unos penes de burros. Me van a
volver loca de gusto.
Nicolás estaba clavando hasta no dejar ni un solo pedazo
fuera de su vagina, y Pablo removía su pene dentro de la boca. A veces lo hundía
tanto, que veía como a ella se le cortaba la respiración.
- Eres una perversa indomable. - Le decía Nicolás a punto de
soltarle un chorro de semen.
De pronto Loli se puso tensa, como si le estuviera dando un
ataque de nervios, y se puso a punto del desmayo. Sintió como su vagina se
derretía por el flujo, a la vez que el semen de Nicolás sé le escurría muslos
abajo.
Pablo puso los ojos en blanco, casi sintió dolor en los
testículos cuando ella apretó los labios, de su sensual boca, y le extrajo un
chorro de leche que lo dejo hecho polvo. Los tres quedaron exhaustos, y tuvieron
que esperar bastante rato para volver a empezar otra sesión de placer.
Loli 9