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Otra orgía en el apartamento
Orgías- 2008-03-07 08:32:19
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Otra orgía en el apartamento.

Desperté descansado, con los músculos sin fuerza y con una agradable sensación recorriéndome todo el cuerpo. Estaba desnudo y tenía la boca y otras partes cubiertas con restos viscosos y blanquecinos... Miré a mí alrededor. Junto a mí yacían, también desnudos, todos mis amigos y amigas: Pilar, Margarita, María, Juan y Enrique. Ellos también tenían manchas blancuzcas y cremosas por todo el cuerpo. Sentí como mi polla comenzaba a vibrar dulcemente al contemplar a mis desnudas amigas. A mi lado descansaba Margarita y su maravilloso culo estaba a mi alcance. Planté un sonoro beso en una de sus nalgas y la ninfa despertó, desperezándose lentamente.

-Buenos días- me dijo, sonriéndome-¿Qué tal has dormido?

-De maravilla. Estoy como nunca y dispuesto a todo.

-Tranquilo-continuó, sin dejar de sonreírme- Primero, tenemos que ducharnos y comer algo. Luego, bueno, puede que…en fin…ya sabes…puede que…ejem…nos pongamos a…follar…un rato. Tú quieres follar, ¿ no?-

-Pues claro que quiero follar…y sobre todo…follarte a ti…huuummm…estás buenísima…ese culo tuyo es una maravilla…ahhh…me encantaría comérmelo…¡yam,yam!-susurré yo, mientras le daba suaves mordisquitos a las nalgas desnudas de la muy desnuda Margarita.

-¡Mentiroso!-rió ella, mientras me mesaba los cabellos-¡pero me gustan tus mentiras!

Margarita se levantó. Y yo hice lo mismo. Los demás ya estaban también desperezándose.

-¿Qué hora es?-preguntó Enrique, bostezando.

-Hora de levantarse y darse una ducha-le contesté yo, mientras admiraba los culos de María y de Pilar, que, boca abajo, no se decidían todavía a levantarse. Pasé entre ellas y les di un palmetazo en las nalgas a cada una.

-¡Arriba, dormilonas!-les grité.

Ellas rieron. Pronto todos estábamos ya levantados y dispuestos para iniciar una nueva jornada, que esperaba yo, fuese tan productiva como la anterior. Por turno todos nos fuimos duchando. Cuando las abluciones mañaneras hubieron terminado, nos reunimos para comer. El desayuno fue frugal. Todos estábamos allí, sentados a la mesa, totalmente desnudos, mirándonos de reojo y sonriendo más o menos aparatosamente. Noté que mi pene volvía a las andadas y ya estaba hinchándose, lentamente. Era evidente. Viendo a mis amigas desnudas, no podía evitar ponerme cachondo. Espié de reojo a mis amigos y vi que también tenían las pollas semitiesas. El día prometía.

Pasaron varios minutos de incómodo silencio. Yo me preguntaba cuando ibamos a empezar la orgía.

-Bueno-dijo Juan, que ya tenía la polla tiesa y dura como una piedra, no sabía yo si de mirar a las chicas o a nosotros.-¿Qué tal si llamamos a Lydia…y a Marcos?

Lydia…su sólo nombre evocaba en mi mente lujuriosas pasiones. Era una hermosa-o eso me lo parecía a mí-compañera, más bien bajita, de rostro altivo y andar rápido y taconeante. Era una mujer orgullosa y que a mi me parecía muy valiente y dispuesta a todo. Sus piernas no eran perfectas, pero estaban pasables…sin embargo, no era ese el aspecto más destacado de Lydia. No, nada de eso. El aspecto más destacado de Lydia eran…sus tetas. ¡Tenía unas tetas enormes, o al menos eso parecían bajo la ropa! Me había dedicado largo tiempo a admirarlas cuando ella ni nadie me veían y pude llegar a la conclusión de que Lydia tenía unas grandes tetas, ligeramente caidas, esponjosas, jugosas, bamboleantes y desparramadas hacia los lados.Por contraste, las tetas de María, otra tetuda, eran más duras, menos movibles, más redondeadas y menos caidas. Y, en cuanto a las tetas de las otras dos chicas…bueno, digamos que Pilar tenía unas tetas vulgares, no muy pequeñas, tamaño mediano,pero nada espectaculares y Margarita…bien, Margarita tenía unas tetas muy, muy pequeñas.

Así que me alegré de la propuesta de Juan. Lydia me ponía cachondo y muchas veces me había masturbado pensando en ella. Ahora, si venía, podría al fin contemplar a aquella hermosa tetuda al desnudo.

En cuanto a Marcos…bien , no le conocía mucho, pero era evidente que Juan tenía interés en que viniera así que…¿por qué no? No me importaba, sólo me interesaban las chicas y, ahora, sobre todo Lydia. Por mi parte intentaba olvidar los incidentes con mis amigos del día anterior. Y si volvía a suceder algo parecido, en el fragor de la orgía, bueno, que se le iba a hacer.

Juan cogió el teléfono y llamó.

 

Un par de horas más tarde…

Alguien tocaba a la puerta. Habíamos despejado el pequeño salón del apartamento, puesto que , como es natural, pensábamos celebrar una buena orgía y necesitábamos espacio. Recuerdo que el sol, como siempre, entraba a raudales por las amplias ventanas, iluminándonos a todos, con las caras sonrientes y expectantes, pletóricos de excitación, repletos de oscuros deseos sexuales que parecían cercanos a cumplirse.

-Hola, Lydia- la saludé, sonriente. Era consciente de que tanto yo como mis amigos y amigas estábamos desnudos. Y, por supuesto, Lydia también lo era. Se había quedado boquiabierta. Eso primero. Y luego, lenta pero firmemente, comenzó a retroceder hacia la puerta de entrada , sin dejar de mirarnos.

Pero todo estaba previsto. Margarita y Pilar cubrieron la puerta rápidamente y Lydia se vio atrapada.

-¿Qué…qué es esto…qué hacen…?-balbuceó. Yo no hacía más que fijarme en ella, en su falda corta que dejaba al descubierto la mayor parte de sus piernas, en sus zapatos de medio tacón, con casi la totalidad de sus pies al aire, mostrando los huesos en tensión mientras retrocedía , y, sobre todo, en su camiseta ajustada, que permitía adivinar los amplios y bien dotados melones que constituían la fama de Lydia y que ahora se bamboleaban ligeramente de un lado a otro, como si estuvieran un poco asustados.

Margarita y Pilar asieron firmemente por los brazos a la recién llegada. Lydia, la sensual y altiva Lydia, la orgullosa Lydia, con su ensortijado pelo negro cayéndole sobre la frente un poco sudorosa, se limitó a mover la cabeza a un lado y a otro, desesperada, como buscando una salida. Pero no luchó verdaderamente. Pilar y Margarita no tuvieron que hacer mucho esfuerzo para retenerla y, mientras, la voluptuosa María avanzaba hacia ella.

-Por favor…-dijo Lydia, titubeante, dirigiéndose a la rubia María que ya estaba junto a ella-por favor…dejenme ir…yo…yo…

A una señal de la rubia, Pilar y Margarita soltaron los brazos de Lydia. Ésta, sorprendida, no supo o no quiso aprovechar el momento para huir y se limitó a quedarse quieta, como fascinada, mientras la desnuda María la miraba sonriendo. Luego, con un veloz movimiento que fue la admiración de todos, María sujetó la cara de Lydia con ambas manos , la atrajo hacia ella y la besó firme y apasionadamente en la boca.

-¡¡¡MMMppppfff…mmmmhhh!!-gimió la sorprendida Lydia, clavando las uñas en la espalda de María. Vi como todo el cuerpo de Lydia, que tenía los ojos desorbitados por el asombro y la impotencia, estaba en tensión. Pude ver como se le marcaban los músculos de las pantorrillas, de los muslos, de los brazos…pude ver como se transparentaban los huesos de sus muñecas mientras aferraba las golosas carnes de María…Y también pude ver, un par de segundos más tarde, como Lydia se relajaba, como sus músculos abandonaban la tensión, como sus manos ya no aferraban violentamente la espalda de María, sino que ahora, suavemente, acariciaban las carnes de su amiga. Lydia tenía ahora los ojos cerrados y todos los signos apuntaban a que estaba respondiendo al beso de María. La confirmación me llegó poco después, cuando vi que Lydia estaba acariciándole el culo a la desnuda María.

Al fin, el largo beso terminó y las dos hermosas damas separaron sus bocas. Un hilillo de saliva las unió aún por varios segundos, y Lydia sonreía. Pilar y Margarita se acercaron y empezaron a acariciar a la recien llegada. Lydia correspondió a la bienvenida besando en la boca a sus amigas, alternativamente.

-Me encanta que hayas venido-le dijo María- y, ahora, Lydia, por favor…desnúdate.

Ya estaba dicho. Ahora le tocaba decidir a Lydia. Y se decidió. Todos nos apartamos hacia atrás y le dejamos espacio ; después de todo, nuestra amiga iba a deleitarnos con un strip-tease.

Primero, se agarró la camiseta por la parte de abajo y se la sacó por la cabeza, lanzándola luego al suelo con cierto desdén. Todos nos quedamos admirando sus enormes pechos, a duras penas cubiertos por el sujetador negro y de encaje semitransparente que los cubría. Además, me fijé yo, Lydia tenía los pezones en erección, atravesando casi la fina tela del sujetador.

Después de quitarse la camiseta, Lydia se hizo esperar varios segundos, antes de continuar. Fue un tiempo que se tomó para mirarnos a todos por completo, para sonreirnos a todos, algo así como para decir…¡aquí estoy yo, la tetuda , así que ya pueden ir preparándose! Luego, simplemente, se inclinó hacia delante, sin dejar de mirarnos ni un momento y se bajó la falda, empujándola inexorablemente hacia el suelo, hasta dejarla arremolinada en torno a sus pies. Después, rápidamente, se quitó los zapatos, arrojándolos lejos. Pude disfrutar viéndole los pies desnudos, pequeños y con los dedos dotados de uñas poco recortadas. Ahora, Lydia estaba en ropa interior, en bragas y en sujetador, allí, frente a mí, casi desnuda…podía verle los pezones, grandes y rojizos, turgentes bajo la tela del sostén.

Sonrió.

Se dio la vuelta y todos pudimos ver que las bragas que llevaba eran de las de tipo tanga, dejando la mayor parte de sus nalgas al descubierto. Cuando se aseguró de que todos habíamos visto bien su hermoso trasero semidesnudo, volvió a situarse de cara a nosotros.

Con un elegante movimiento de sus manos, enroscó los dedos pulgares en la parte superior de sus deliciosas braguitas y se las bajó del todo. Me quedé embelesado admirando la semirasurada entrepierna de Lydia, un triángulo de pelos negros cortitos que destacaban como un maravilloso césped bien cuidado. Todos esperábamos su siguiente movimiento. Y Lydia se volvió de espaldas y pudimos ver que tenía un magnífico culo , ancho y bastante carnoso, aunque no llegaba a la categoría de culo perfecto de que disfrutaba Margarita. De espaldas como estaba, se desabrochó el sujetador y lo dejó caer al suelo, mientras vimos como se tapaba con las manos los grandes melones que tanto deseábamos ver y tocar, sobre todo tocar.

Miré a mis compañeros. Tanto Enrique como Juan lucían unas perfectas erecciones, y la mía no desmerecía nada el conjunto. Las chicas se entretenían acariciándose unas a otras, mientras no se perdían un ápice del strip-tease de Lydia.Ésta se dio la vuelta , aún con las manos tapándose púdicamente las tetas. Avanzó hacia nosotros , los hombres, con la sonrisa en la boca y cuando estuvo tan cerca que pudimos sentir su aliento caliente y excitado y oir su respiración entrecortada, Lydia bajó los brazos y pudimos verle, al fin, las tetas.

Eran unas tetas hermosas, abundantes, con un par de grandes pezones rojizos y erectos,unas tetas bamboleantes, un poco bajas y ensanchadas hacia los lados. Eran, en definitiva, y según mi gusto, las mejores tetas que había visto nunca.

Los hombres nos miramos unos a otros y nos reimos.

Lydia , la altiva Lydia, la orgullosa y valiente Lydia estaba desnuda, total y completamente desnuda, desnuda y dispuesta a divertirse con nosotros. Y eso la convertía en una más en aquella orgía que estaba a punto de comenzar . Es decir, que ahora podíamos disfrutar de cuatro putas, en lugar de tres.

María se acercó a Lydia y empezó a manosearle las tetas. Los pezones de Lydia, en erección, aparecían pletóricos de excitación y promesas de sexo sin fin. Pilar también se acercó y , directamente, le metió mano a la recién llegada , introduciéndole un dedo en el conejo , mientras Margarita besaba con pasión desenfrenada a la morena Lydia.

-¡MMmmmhhh…!-gemía Lydia, con los ojos entrecerrados, intentando corresponder amorosamente a la cascada de besos con lengua que Margarita había desatado sobre su boca. Pilar , mientras tanto, había penetrado con su dedito índice en el santuario secreto de Lydia, después de derribar las primeras defensas con extremada facilidad. Lydia, para facilitar el trabajo de Pilar, separó todo lo que pudo los muslos y se inclinó hacia atrás, dejando a la vista de todos su coño jugoso humedecido. Pilar, aprovechando tanta facilidad, agarró con sus dedos los labios vaginales de Lydia y los estiró al máximo hacia los lados . Ahora todos podíamos ver a placer los pliegues interiores del coño de Lydia y allá arriba, semiescondido, el botoncito mágico, pequeño y en erección. Después de mostrarnos al completo el coño de Lydia, Pilar procedió a penetrar a su amiga , no con un dedo, sino con dos a la vez, de forma rápida y contundente.

-¡¡AAhhh…ahhh…siiii…ahhh…me estás volviendo loca…..ahhhh…sigue….!!-gemía entrecortadamente Lydia, aprovechando los momentos en que Margarita no la estaba besando. Pilar, con cara de concentración, follaba metódicamente a Lydia con los dedos y tan rápido y bien lo hacía, y tan excitada estaba Lydia, que ésta pronto tuvo un violento orgasmo.

-¡¡AAAhhhh…ahhh…me…coorroo…mecorromecorromecorro…!!¡¡Me coorroooo!!-exclamó Lydia, corriéndose espléndidamente, lanzando la cabeza hacia atrás y gimiendo a todo volumen, mientras Pilar nos mostraba los dedos recién sacados del coño de nuestra amiga, unos dedos mojados y brillantes, goteantes y victoriosos.

Las chicas dejaron que Lydia se recuperase un poco. Luego, María se acercó a ella de nuevo y le dijo, de modo que todos pudiéramos oirlo:

-Muy bien, Lydia…ya casi eres una más…ahora…¿por qué no les haces una mamada a los chicos?...Se lo merecen, ¿no crees?...Están ahí, tan calladitos, con las pollas tiesas y duras, viendonos a todas nosotras desnudas, viendo como Pilar te follaba con dos dedos…viendo como te corrías…creo que les debes una buena mamada…a todos.

Lydia parecía pensárselo. Yo temblaba de deseo con la sola posibilidad de sentir la boca de Lydia enroscada en torno a mi verga…y entonces, justo entonces, llegó Marcos.

-¡Hola a todos!¡Parece que esta si que es una buena reunión!¿aceptan que uno más se una a la juerga?-exclamó, y sin dar tiempo para que alguien le contestara, empezó a desnudarse. Juan no le quitaba ojo de encima. Cuando terminó de quitarse toda la ropa, bajo la atenta mirada de las chicas, se unió a nosotros. Tenía ya la polla casi tiesa …

-Únete si quieres , vamos- le dijo Enrique. Marcos no se hizo de rogar y se puso junto a nosotros tres.

Lydia se acercó más aún a nosotros. Sonrió levemente. Cuatro pollas esperaban su decisión.

-Humm…sii…creo que les haré una mamadita…sería una pena no hacerlo…todas esas pollas tiesas…¡ y duras!...si…voy a hacerles una mamada…-dijo Lydia, mientras se arrodillaba. Nosotros, tras mirarnos y sonreirnos los unos a los otros, la rodeamos y pegamos nuestras vergas a su cara.

Lydia abrió la boca y engulló la polla de Juan.

-Mmhh…slurp..slurp…mmmmhhh…- era lo único que se oía decir a Lydia mientras le chupaba la polla a nuestro amigo.

-AAhhhh…siii…chupona…..ahhh…qué bien chupas…ahhh-gemía Juan, con la cabeza lanzada hacia atrás y las manos hundidas en la revuelta cabellera negra de Lydia.

Por su parte, el resto de las putas, digo, el resto de las chicas no perdía el tiempo. María se había tumbado en el suelo , abierta de piernas, mostrándonos a todos su sonrosado y brillante coñito entreabierto, y había dicho, con voz gimiente:

-¡Por favor, que alguien me lo chupe!-

Pilar , presta siempre a ayudar a los amigos, se lanzó sin pensarlo dos veces y metió la cabeza entre los muslos de la rubia pechugona. Un instante después, estaba comiéndole el coño tranquilamente a su amiga María , sorbiendo ruidosamente los jugos que ésta derramaba entre sus labios. Margarita, que estaba cachonda y sin nada en el chocho, se sentó a horcajadas sobre la cabeza de María y , poniéndole el coño en bandeja, la incitó a que se lo chupara.

-¡Vamos, María, por favor…chúpamelo!-le dijo, y su amiga, haciendo gala de un altruismo digno de encomio, le metió la lengua hasta el fondo del conejo.

-¡¡AAhhh…siii…cometelooo..toodoo..ahhh…!!-gemía Margarita, con los ojos saltones, fijándose lascivamente en el culo de Pilar, que sobresalía meneante entre los muslos de María. En efecto, Pilar era la única de las tres putas que no tenía ahora nada en el coño. Era necesario paliar tamaña ofensa. Y Margarita se inclinó todo lo que pudo hacia delante, alcanzó el culo de su amiga, sacó la lengua y se puso a lamerle el aterciopelado coño, que relucía como una presa insospechada entre los muslos blancos y suaves.

Ahora, las tres amigas formaban el triángulo perfecto : Pilar le comía el coño a María, María le comía el conejo a Margarita y ésta, a su vez, le lamía la almeja a Pilar.

Ligeramente envidiosilla de la suerte de sus tres puta-amigas, Lydia miraba de cuando en cuando hacia atrás, leyéndose en sus ojos el deseo de estar allí, comiendo coños y con el coño comido por otra mujer. Sin embargo, nada apartó a Lydia de su magno deber como mamona , y siguió chupándole la polla a Juan, cada vez más intensamente.

-¡¡AAhhh..siii..siii..siguee..ahhh..me coorroo..am…me ..corrooo…!!- exclamó éste , corriéndose estruendosamente dentro de la boca de Lydia la chupona. Lydia aguantó el primer embate sin abrir la boca. Pudimos ver como se le hinchaban los carrillos, conteniendo a duras penas la avalancha de semen que Juan estaba derramando dentro de su boca. Luego, la mamona separó los labios y dejó libre su presa. Una catarata de semen se deslizó del interior de su boca hacia abajo…la polla de Juan, libre, empezó a lanzar chorros de semen sin orden ni concierto sobre la cara y el pelo de Lydia, dejándola , en cuestión de segundos, cubierta de restos de esperma.

Juan cayó a un lado, con la polla tiesa y palpitante, pero con los primeros signos del desinflado. Lydia nos enseñó a todos su boca abierta, llena aún de semen viscoso…y acto seguido la cerró y se lo tragó todo, hasta la última gota. Yo estaba más que cachondo. La cara de Lydia era un poema lascivo, con colgajos de semen que pendían de su barbilla y de su mentón , con manchas de semen en toda sus mejillas, con un grueso montón de esperma que casi le tapaba un ojo…Y antes de que pudiera darme cuenta, Lydia abrió la boca y engulló mi verga. Un segundo más tarde, yo estaba en pleno éxtasis, con Lydia chupándome la polla. Era maravilloso. Sentía sus labios cerrados sobre el tronco de mi polla, sentía su lengua lamiendo mi glande, dedicando especial atención a la rajita central…sentía su abundante saliva lubricando mi pene enhiesto y endurecido…y a la vez, disfrutaba de las excitantes vistas de Pilar, Margarita y María comiéndose los coños unas a otras, gimiendo y revolcándose como tortilleras en celo. Hundí mis manos en el pelo negro de Lydia, lo mesé con pasión y la despeiné por completo. Luego, llevé mis manos, con varios pelos de Lydia pegados a ellas, hasta mi nariz y aspiré a fondo el aroma perfumado de su cabello.

-Siii…chupamela…puuutaa…-gemí, fuera de control.

-Slurp…slurp…slurp…slap…-se oía chupar a Lydia.

En mi campo de visión, una sonriente Margarita extendió la lengua al máximo y lamió en profundidad el coño abierto de Pilar. Pude verle a Pilar la raja en toda su extensión, pude verle incluso el clítoris enhiesto, un botoncito al fondo de todo.

Y entonces me corrí. No pude evitarlo y eyaculé profusamente dentro de la boca de Lydia.

-Ahhh…ahhh..ahhh…-gemía yo, con los ojos totalmente abiertos para no perderme el espectáculo de Lydia con mi polla en la boca. Me corrí lentamente, hasta que la hermosa mujer que tanto deseaba abrió la boca y pude ver como mi leche cubría su lengua . Entonces, me llegó el orgasmo total, un instante de supremo placer que provocó que un último y potente chorro de esperma fuera a estrellarse contra la nariz de Lydia. Caí hacia atrás. Mi colgajo de semen aún pendía de la nariz de Lydia, es más, creo que algo de mi esperma le entró dentro del conducto nasal…

Lydia, sonriente, cerró la boca y , como había hecho con Juan, se tragó todo mi semen.

Luego, tranquilamente, se metió la polla de Enrique en la boca y empezó a chupar.

Pero ahora dirigía mi atención a las chicas, que se lo estaban pasando en grande. Pilar se meneaba sospechosamente, mientras Margarita le chupaba el coñito. Pronto pude ver como los jugos de Pilar manchaban la boca y la lengua de Margarita. Instantes después, la voz gimiente de Pilar me confirmaba que se estaba corriendo.

-¡¡AAAhhh…ahhh…ammmpff..me ..me…co..corrooo…ahhh!!-exclamó Pilar, vertiendo aún más leche en la lengua de Margarita.

Margarita se levantó. Pilar estaba quieta, ni siquiera podía continuar chupándole el coño a María. Despatarrada, parecía una víctima de aquella orgía desenfrenada. María, estupefacta, abierta de piernas, áun esperaba que Pilar la llevase al orgasmo. Pero no fue así. Margarita agarró a Pilar por el pelo, la sacó de entre los muslos de María y la arrastró hasta dejarla totalmente fuera de juego. Luego, sin dejar de sonreir, introdujo su cuerpo entre los muslos de la rubia pechugona y empezó a restregar su coño contra el coño de su amiga , mientras le manoseaba desesperadamente las tetas.

Yo estaba asombrado. Y muy cachondo. Aquel espectáculo había conseguido que mi polla volviese por sus fueros. Pilar a un lado, desnuda y enrollada sobre sí misma como un fardo inútil y abandonado ; María, abierta de piernas, totalmente estática, sin moverse, como una simple muñeca hinchable,…y Margarita, victoriosa, entre sus muslos.

Margarita se estaba follando a María. No follaban las dos, no. Era Margarita la que se follaba a María. Ésta se limitaba a estarse quieta y a gemir, pletórica de placer. Margarita cabalgaba sobre ella como una amazona desbocada , gritando y gimiendo, sin dejar de manosear las grandes tetas de María.

Miré cerca de mí. Enrique se acababa de correr sobre la cara de Lydia, llenándosela por completo con sus potentes y abundantes chorros de semen, mientras la hermosa mamona intentaba rebañar lo más posible entre sus labios para tragárselo. Un minuto después, era Marcos el que ocupaba con su enhiesta verga la chorreante boca de Lydia.

Volví a la bacanal lésbica. Margarita empezó a espaciar sus embates. María gemía , ostensiblemente a punto de correrse. Pilar, que se había recuperado al fin, decidió vengarse. Se situó detrás de Margarita, y, sin decirle nada, le metió un dedo en el culo y empezó a joderla a fondo y sin compasión por el más oscuro agujero.

-¡¡AAhhh….puutaa….cabronaa….ahhh..mi cuulooo…!!-gimió Margarita , mirando de reojo a la zorra de Pilar, que no cesaba de meter y sacar el dedo del culo de su amiga.

Mi atención se volvió por un instante hacia Lydia , que chupaba ardorosamente la polla de Marcos. Mi rotunda y deseada amiga succionaba con increíble fuerza la verga de nuestro amigo Marcos. En los manchados carrillos de Lydia se formaban profundos valles, signo inequívoco de su poderosa succión.

-¡¡Slurp…chuups…chups…chups…ahhh..mmmhhh!!-gemía Lydia, mamando aquella verga , la cuarta ya, como si fuera la primera.

Mi polla se ponía dura por momentos. No sabía adónde mirar. Me decidí, por lo pronto, por ver como acababan su polvo particular las tres putas de Margarita, María y Pilar. Ésta última no parecía contenta con el resultado de su penetración anal a Margarita a base de dedo. Así pues, sacó el dedo del ano de Margarita y se fue veloz como el rayo hacia la cocina…Margarita no se inmutó y siguió follándose a María, que cada vez gemía con más énfasis.

Pilar regresó. Sostenía un enorme y grueso pepino en una mano.

-¡No!¡No lo hagas, Pilar…por favor…noo!-suplicó Margarita al ver el gigantesco pepino en las manos de su amiga.

Pilar, sin hacerle caso, avanzó hacia ella, pepino en ristre, y se lo metió directamente por el culo.

-¡¡¡AAAAGGGGGHHHHH!!!-aulló Margarita, alzando la cabeza hacia lo alto, con los ojos muy abiertos, y la boca babeante.

Vi como el pepino se aplastaba contra el agujero anal de Margarita. Vi como Pilar empujaba con todas sus fuerzas, vi como el anillo elástico que rodeaba el ano de Margarita se extendía más allá de todo lo imaginable, vi como Pilar continuaba empujando bestialmente, con la cara sudorosa y sonriente…y, finalmente, vi como Pilar, triunfante esta vez, introducía el enorme pepino en el culo de su amiga.

Margarita resistió unos segundos. Luego, con la lengua fuera , aulló como una perra y se corrió, empapando con sus jugos el coño de María.

Pilar estalló en carcajadas…

-¡Ja, ja, ja…toma eso, puta!-exclamó y sin más, agarró a Margarita por el pelo, la arrastró fuera de los muslos de María y la dejó tirada en el suelo, sin ni siquiera sacarle el pepino del culo.

Lydia continuaba mamándole la verga a Marcos. Junto a mi, Juan, que la tenía ya totalmente dura, tenía una mirada extraña. Un segundo después, se levantó y, situándose detrás de Marcos, empezó a darle por el culo.

-¡Auugghh…!-exclamó Marcos, mirando con cara de asombro hacia atrás. Juan se aferró con fuerza a su amigo y lo enculó aún con más violencia, penetrándolo hasta el fondo. Lydia, al ver lo que pasaba, esbozó una sonrisa y chupó con todas sus fuerzas.

Margarita, tirada en el suelo, con el pepino incrustado en el culo, miraba extasiada la escena , mientras se acariciaba el sexo suavemente. Pilar, sin dejar ni por un momento de follarse a la despatarrada y cachonda María, también miraba de cuando en cuando.

Y Enrique y yo, con las pollas tiesas y endurecidas, palpitantes y a punto, no podíamos tampoco dejar de mirar.

-¡Ahh..!...¡ahh..!...ahhh…-gemía Marcos, con la polla temblorosa y cubierta de rugosas e hinchadas venas. Estaba a punto de explotar y lo sabía. Lydia dejó de chupar y procedió a lamer suavemente la verga de nuestro amigo. Juan , sin embargo, no cedió y continuó embistiendo con fuerza, poseyendo a Marcos por el trasero sin la más mínima piedad.

-¡AAAhhhhhh…..!!-exclamó Marcos, corriéndose brutal y abundantemente, lanzando chorros y más chorros de semen a un lado y a otro, sin control, empapando por completo la ya más que chorreante cara de Lydia.

Juan sacó la verga, enhiesta, del ano de Marcos. Éste cayó al suelo, lanzando todavía chorros de semen al aire. Lydia tenía la cara totalmente cubierta de semen ; innumerables colgajos de esperma pendían de su mandíbula, de su nariz, de su pelo, de sus orejas…sus labios ya no eran rojos, sino blancos, tanta era la leche derramada sobre aquel hermoso rostro.

Pilar se concentró entonces en la follada María. Empezó a menearse con más rapidez y pronto los gemidos de la pechugona rubia subieron de tono. Las dos mujeres tenían los cuerpos brillantes por el sudor. Pilar restregaba hábilmente el chocho contra el conejo de María y yo podía ver como los dos coños estaban mojados y jugosos, prestos para el orgasmo final.

-¡AAh…Pilar…siii…fóoollamee…foollame….follame toda….Pilar…no pares…ahhh!-gemía María, alzando sus ligeramente gruesas piernas hacia arriba y abriéndose más aún de muslos para facilitar la acción a Pilar.

-Claro que te voy a seguir follando…ahhh….me encanta follarte…zorra….ahhh…puta….ahh…siii…tu coño me vuelve locaa…ahhh-contestaba Pilar, aplastando su coño contra el coño de María una y otra vez.

Aquellas dos putas estaban a punto de correrse y yo no quería perdermelo…pero entonces, un gemido a mi espalda llamó mi atención. Me volví, y lo que ví me dejó de piedra. Marcos se había incorporado a medias y, de rodillas, le estaba haciendo una mamada a Juan , supongo que como venganza por haberle enculado antes.

-Ahhh…ahhh…siii…ahhh-gemía Juan, moviéndose a un lado y a otro, mientras sostenía la cabeza de Marcos con ambas manos.

Marcos chupaba con fuerza, con fiereza diría yo, mamando aquella polla tiesa y dura como si fuese lo más importante de su vida. Y unos instantes más tarde, Juan eyaculaba dentro de la boca de su amigo.

-¡AAhhh…!¡Me coorrooo…me corrooo…ahhh!!-exclamó. Y Marcos abrió la boca, mostrándola llena de semen. Juan, con la verga libre, continuó corriéndose, lanzando poderosos chorros de esperma que iban a estrellarse contra la cara de Marcos.

Juan cayó hacia atrás y se quedó sentado en el suelo, intentando recuperarse. Marcos, con la cara llena de semen, se volvió, como hice yo, y también Enrique y Lydia, hacia el lésbico espectáculo que protagonizaban Pilar y María.

María se estaba corriendo. La rubia pataleaba patéticamente, gimiendo y jadeando, aferrándose con sus manos a la espalda de Pilar, hundiendo las uñas en su carne.

-¡¡Me cooorroo…ahhh…cerda…puta…me coorroo…!!-exclamaba, mientras se corría, mojando con sus efluvios el coño de Pilar. Ésta, a su vez, no tardó nada en correrse también, y pronto las dos estuvieron eyaculando al unísono, mojándose los coños mutuamente.

-¡AAhhh…puuutaaa…me coorroo…puta..puta…puta….ahhhh…!¡PUUTAA!!-exclamaba Pilar mientras se corría.

-¡¡PUUUTAA…PUTA…PUTA…PUUUUTAA….AHHHH!!-gemía María, para no quedarse atrás.

Pronto, las dos putas terminaron de correrse. Se quedaron como estaban, Pilar tumbada sobre María, pero ahora no se movían, sino que respiraban entrecortadamente , recuperándose después del orgasmo. Volvía la vista hacia mis otros compañeros. Enrique la tenía tan tiesa como yo , y Marcos parecía bastante recuperado. En cuanto a Lydia, avanzaba lentamente, a cuatro patas, hacia sus amigas, con una sonrisa en la manchada y chorreante boca. Juan todavía no tenía la verga en condiciones de combate y en cuanto a Margarita, aún estaba en el suelo, con los ojos entrecerrados y aquel enorme pepino incrustado a fondo en el culo.

Me quedé quieto. Enrique me imitó y también Marcos. Sin decirnos nada, los tres queríamos esperar a ver que hacía Lydia. Porque la pechugona de pelo negro y rizado ya había llegado junto a sus amigas Pilar y María y se había introducido como una cuña entre ellas, acariciando suavemente las tetas de las dos mujeres.

Ahora, Lydia estaba tumbada entre Pilar y María y , alternativamente, las besaba a las dos amorosamente en la boca, una y otra vez. Al principio, las agotadas mujeres no reaccionaron, pero pocos minutos después, empezaron a gemir y a menear sus cuerpos. Los pezones de María se endurecieron de nuevo y pronto fue ella quien tomó la iniciativa, besando ampliamente en la boca a Lydia. Pilar se sumó pronto a la fiesta y le dio un profundo y erótico beso en la boca a Lydia , a la vez que abrazaba con sus piernas el cuerpo menudo pero jugoso de su amiga.

Después de la sesión de besos, llegó la sesión de lengua. Pilar y María se dedicaron a lamer afanosamente la chorreante cara de Lydia, que estaba cubierta por completo de semen…María fue la primera. Extendió la lengua al máximo, la deslizó lentamente por las mejillas de Lydia y, cuando tuvo rebañada una buena cantidad de semen viscoso y casi recién exprimido, volvió a introducírsela en la boca y se tragó todo su contenido.

Luego, Pilar hizo lo mismo, concentrándose en los labios y la barbilla de Lydia, que presentaban un abundante contenido de esperma. Al igual que su amiga rubia, también Pilar se tragó con deleite todo el semen rebañado, gimiendo de placer mientras lo hacía.

Aquella escena despertó del todo a la entumecida Margarita. Se quitó el pepino del culo y avanzó a cuatro patas, hasta situarse entre Pilar y María y directamente sobre Lydia. La nueva comensal fue rápidamente aceptada a base de amplias sonrisas y Margarita se dedicó a lamer en profundidad toda la cara de Lydia, concentrándose sobre todo en la frente y los párpados de la pequeña belleza.

Ahora, los culos de Pilar, Margarita y María estaban a nuestro alcance, y no desaprovechamos la oportunidad. Todos a una, nos lanzamos sobre nuestras amigas putas y empezamos a darles por el culo. Yo elegí el culo de Pilar. Enrique penetró el culo de María y Marcos optó por el culo de Margarita.

Las tres putas miraron hacia atrás, divertidas, al sentir como nuestras enhiestas pollas las penetraban por el ano. Concentré mi atención en el culo de Pilar. Se la metí lentamente, viendo como se le extendía el anillo elástico que rodeaba su agujerito anal y, luego, viendo – y sintiendo – como mi verga penetraba sin problemas en su conducto rectal , hasta tenerla toda adentro. La sostuve dentro de su lindo culito durante unos segundos y, luego, empecé a sacarla , ligeramente rápido, para, una vez que estuvo casi toda fuera , volverla a meter rápidamente adentro.

-¡¡AAhhh…mi culo…que malo eres…ahhh…mmmhhh…!!-gemía Pilar, lanzándome una lasciva mirada que pedía más y más, con aquella lengua fuera, babeante del semen que acababa de lamer de la cara de Lydia.

Mis compañeros también se divertían lo suyo con los culos de Margarita y de María. Además del placer directo que me proporcionaba darle por el culo a Pilar, tenía a mi disposición la excitación añadida de ver como Enrique y Marcos enculaban a las otras dos zorras. Y, por si fuera poco, ninguna de nuestras tres ninfómanas amigas habían dejado de lado ni por un momento a la cachonda Lydia y continuaban lamiéndola, aunque ahora ya no se restringían a su cara: ahora, Pilar , Margarita y María lamían a placer el cuerpo de Lydia, con especial dedicaciòn, eso sí, a las magníficas tetas de la recién llegada, que recibía aquellas atenciones con una orquesta de gemidos y jadeos de placer cuya sola audición bastaba para poner cachondas a las piedras.

Mi polla estaba llegando al límite del placer. Pronto me correría, así que decidí que debía probar algo más. Con un gesto, le dije a Enrique que cambiaramos de tia, así yo ahora podría darle por el culo a María y él a Pilar.Rápidamente, sacamos las pollas de sus respectivos agujeros anales y las volvimos a meter, esta vez, cada uno en un nuevo culo. Ahora, yo le estaba dando por el culo a la hermosa María y disfrutaba con el cambio, la verdad, ya que la tonta rubia tenía un culo grueso y jugoso, realmente apetitoso.

Le metí la polla un par de veces hasta el fondo, la jodí, bien jodida, apretando su cintura con mis manos mientras la penetraba y, luego, saqué la verga, a punto de estallar, para calmarme y recuperarme todo lo posible antes de lanzarme a por el culo de Margarita.

Pero las cosas no salieron como yo las había planeado.

Estaba ya un poco recuperado, con la polla tiesa y palpitante, cuando sentí como me agarraban por detrás y me empujaban hacia delante, hasta ponerme a cuatro patas. Miré hacia atrás y vi a Juan, sonriendo. Se había recuperado, el muy cabrón y mostraba una polla tiesa y dura, lista para la batalla. Antes de que yo pudiera hacer nada, me la metió por el culo hasta el fondo y empezó a joderme.

-¡AAhhh…!-gemí, impotente para resistir. Mi verga se hinchó aún más, empezó a temblar y a dar bandazos a un lado y a otro, golpeando mis muslos…Juan me la metía y me la sacaba del culo a gran velocidad y pronto no pude aguantar la presión. Mi polla se puso enhiesta, tembló un instante, como dudando y, por fin, descargó un continuado y fluido chorro de semen . Me estaba corriendo sin remedio, mientras Juan me daba por el culo.No era un orgasmo potente y explosivo, pero era un orgasmo. Gemí de placer mientras eyaculaba, manchando el suelo de parquet con mi esperma caliente. Luego, Juan sacó la polla de mi culo y me hizo a un lado. Yo no opuse resistencia y caí de bruces al suelo , mientras veia impotente como Juan ocupaba mi lugar en el culo de María y empezaba a encularla a toda pastilla.

Lydia, que estaba un poco abandonada debido al enculamiento feroz a que estaban siendo sometidas sus tres amigas, salió de debajo de ellas y se dirigió hacia donde yo estaba, con mi pobre polla toda mustia y sin fuerza.

-¿Quieres que te la chupe?- me dijo, acariciándome la verga con suavidad.

-Siii…ohhh..si…Lydia, mi amor…chúpamela…por favor…- le dije.

-Pues si quieres que te la chupe…tendrás que chuparme tú a mi también…estoy totalmente cachonda…y necesito correrme…-me contestó, acariciándome la verga.

-Si…claro…te comeré ese hermoso y caliente coño tuyo…

Y por mútuo acuerdo, decidimos disfrutar de un sesenta y nueve, yo debajo y ella encima. Pronto tuve la polla dentro de la ansiosa boca de Lydia y, lo que es más, pronto tuve el coño de Lydia al alcance de mi boca.

-Chups…slurp…chuip…chuip…ahhh…mmmhhh-gemía Lydia, mamándome la verga.

Yo, por mi parte, decidí ir despacio. Primero, aspiré en profundidad el salado y marino olor del conejo de aquella hermosa mujer; luego, le lamí lentamente los labios exteriores, para pasar acto seguido a chuparle, mordiéndoselos ligeramente, los labios interiores…y al fin, le metí un dedo en el coño mientras con mi lengua alcanzaba el clítoris tan deseado. Lydia tenía el conejo completamente mojado y unos instantes después de empezar yo a comérselo, ya estaba lubricando mi cara con sus jugos…

-¡¡AAhhh…ahhh…!!-gemía Lydia, corriéndose lentamente, mientras hacía todo lo posible por seguir mamándome la polla. Y lo consiguió. Me puso la polla a punto, tiesa y dura. La bella dama seguía corriéndose, derramando jugos en abundancia, manchándome la cara con sus emanaciones.Todo su hermoso cuerpo temblaba de placer; sentía el ardiente calor de su vientre aplastado contra mi pecho, sentía el horno de su entrepierna abrasándome la cara.

Lydia dejó de chuparme. El orgasmo la había dejado agotada por el momento y giró hacia un lado, poniéndose a mi lado. Sentí su aliento cálido en mi mejilla.

-Lo siento…puedo seguir chupándotela si quieres…puedes correrte dentro de mi boca…vamos…terminaremos enseguida.-me dijo, como pidiéndome perdón por haberse corrido tan pronto.

-No te preocupes, Lydia. Eres maravillosa y ya has conseguido lo que yo quería.Tengo la polla dura. Y gracias a ti.

Y antes de que ella pudiese responder, la besé en la boca, apasionadamente, lamiendo su sorprendida lengua una y otra vez, hasta que separamos nuestros labios enrojecidos y calientes. Lydia sonrió. Lentamente, me incorporé y blandí mi verga cual espada vengadora.

-Hummm-susurró Lydia-Parece que tenemos venganza a la vista…

Yo me reí a mi vez y dirigí la vista hacia el resto de los amigos.

Enrique estaba corriéndose sobre el culo de Pilar. Ésta, despatarrada y aplastada contra el suelo como una perra salida, gemía de placer, corriéndose a su vez.

-¡¡Ahhh…puuutaa….me coorrroo…!!-gritaba Enrique, lanzando chorros y más chorros de esperma que iban a estrellarse contra el culo y la espalda de Pilar.

-¡¡AAhhh…siii…yo también me coorro…ahhhh!!-le contestaba Pilar, derramando sin parar brillantes jugos que mojaban sus muslos.

Marcos había terminado ya con Margarita. La poseedora del culo más redondeado y perfecto de la reunión yacía boca abajo, con las nalgas manchadas de semen y una sonrisa tonta en los labios.Marcos, junto a ella, le acariciaba el culo.

Pero Juan aún no había terminado con María. El jugoso y grueso culo de la rubia era un hueso duro de roer y la voluptuosa puta todavía no daba señales de correrse. Juan embestía lo suyo, sacando y metiendo la verga del ano de la rubia.

Y entonces llegué yo. Sin pensarlo dos veces , me abalancé sobre Juan, lo agarré por la cintura y le metí la polla por el culo, sin compasión.

-¡¡Ahhh….ahhhh…!!-gimió él, mirando hacia atrás, mientras empezaba a temblar notoriamente. Mis embestidas eran certeras, brutales y calculadas. Tenía la polla en plenas facultades y Juan estaba en las últimas, debido a su continuada penetración del culo de María. El resultado no podía ser más que uno. Y sucedió.

-¡¡AAhhh…ahhh…me coorrrooo…ahhhh!!-exclamó Juan, mientras se corría. Vi como la verga de Juan, expulsada del ano de María a consecuencia de sus propios chorros de semen, se meneaba a un lado y a otro, lanzando chorros a diestro y siniestro.A pesar de comprobar la derrota de mi amigo, continué enculándolo, hasta que , agotado, sin fuerzas, con la polla en retirada, Juan cayó hacia un lado, dejando libre el agujero anal de María.

Aparté a Juan a un lado, agarrándolo por el pelo y ocupé su lugar en el agujero del culo de la puta rubia. Miré a mi alrededor. Las otras tres putas y mis otros amigos nos miraban, divertidos. Lydia, además, me guiñó el ojo mientras empezaba a masturbarse con un par de dedos.

-¡¡NNNNggghhhh….aahhh…mmmmhhh…mi……… cuuulooo….ahhh…siii…metemela toda…hasta el fondo…..ahhh…sii…siii..siii!!-exclamó María, volviendo hacia mí su rostro , ligeramente sudoroso, despeinada y con la boca entreabierta, mostrándome su lengua lasciva y sinuosa.

Mi polla se deslizó sin problemas a través del agujero del culo de la ramera de pelo rubio. Me instalé comodamente en su trasero y entonces empecé a sodomizarla. No me anduve con chiquitas. Imprimí toda la potencia posible a mis embestidas y comencé un poderoso mete y saca , cada vez más rápido, cada vez más rápido…

¡BUMP!¡BUMP!¡BUMPBUMPBUMPBUMP!-se oía en la habitación mientras mi cuerpo golpeaba una y otra vez contra el trasero de María y mi polla entraba y salía como un cohete de su agujero anal.

-¡¡SIII…SIIII…..MÁS…MÁS…AHHHH…AHHH…AHHHH…!!-gritaba la furcia, plena de deseo y pasión.

Aumenté la velocidad de mi penetración hasta límites que nunca había sospechado.Empecé a joderla cada vez más rápido, cada vez más y más rápido, más y más…MAS…MÁS…MÁS…¡¡¡MÁAAASS..!!

-¡¡Aahhhhh…ahhhh…siii..siii..ahhh!!¡¡MÁS, MÁS, MÁS…MÁS RÁPIDO…MÁS…SIII…ASIII…OHHHH….SIIII….AHHHH…!!-gritaba ella, temblando de placer, buscando el ansiado orgasmo.

Fuera de mi, la agarré por la larga cabellera rubia y tiré de ella hacia mí. La besé en la boca, le mordí la lengua…le lamí la cara…dejé mi saliva por todo su rostro…quería follarla…quería joderla…quería destrozarle el culo…quería violarla…

-¡¡AAhhh…PUUUTAAA…ME COORROO…AHHHH….PUUUTAAA…PUUTAA…PUUUUUTAAA….!!-grité, mientras me corría, impotente para contener el aluvión de semen que salía de mi polla .

-¡¡AAHHH…SIIII…AHHH…ME COORROO…AHHH…CEEERDOOO….AHHH…ME CORROOO…SIII!!-exclamó ella, corriéndose sin poder evitarlo, manchándome los muslos con sus jugos calientes. Mi polla salió del culo de María por su propia voluntad y pronto empezó a lanzar chorros de semen sobre las amplias nalgas de la ramera rubia. Caí sobre ella, que también había caído de bruces al suelo, y empecé a estrujarle las enormes tetas con mis manos, de una forma tan brutal que le arranqué gritos de dolor. Alarmado, solté sus grandes melones enseguida y rodé hacia un lado. Mi polla ya no lanzaba chorros de semen. Empecé a recuperarme, respirando todavía entrecortadamente.

Ahora, todos nosotros estábamos cansados, y con los sexos ahítos. Necesitábamos recuperar fuerzas para acometer la segunda parte de la orgía.

 

 

Pasó algún tiempo, no sabría decir cuanto. Todos, hombres y mujeres, estábamos desnudos, tumbados unos junto a otros, sobre el caliente parquet de aquel apartamento castigado por el sol. Sudábamos y nuestros corazones estaban palpitantes, ansiosos por descubrir qué nuevas obscenidades estábamos dispuestos a realizar para calmar nuestras ansias de sexo y placer.

Yo me encontraba pegado a Pilar por una parte y pegado a Marcos por la otra. Sentía el calor de sus cuerpos desnudos junto al mio y ese calor, y la visión de mis amigas desnudas, hizo que mi polla comenzase pronto a reaccionar…Miré más allá. Lydia estaba acariciándole la verga a Juan y la polla de éste reaccionaba en consecuencia. Margarita y María estaban juntas y se acariciaban mutuamente, besándose en la boca y lamiéndose las tetas la una a la otra, mientras Enrique aplastaba su verga contra el culo de la rubia María.

Pilar me besó. Sentí su lengua invadiendo mi boca y mi lengua se enroscó en la suya. Nos besamos durante una eternidad y cuando nuestras bocas se separaron, noté un extraño gustito en la polla. ¡Marcos me estaba manoseando la verga, pajeándome a conciencia, subiendo y bajando la mano enroscada en torno a mi miembro!

-¡Ahh…!-gemí. La mano de Marcos, hábilmente, me estrujaba la polla, friccionándomela hacia arriba y hacia abajo, una y otra vez…Temí no poder resistirme mucho tiempo si seguía así. Pilar, por su parte, continuaba besándome, pero ahora, sacaba la lengua y me lamía la mía. Al ver los manejos de Marcos con mi polla, se inclinó hacia abajo y empezó a acarciarmela con la lengua.

-¡¡AAAhhh…!!-gritaba yo, con la polla tiesa y en posición. Pilar no desaprovechó el momento y, apartando suavemente a Marcos, se abrió de piernas y se incrustó en mi verga, metiéndosela hasta el fondo de su coño ardiente y abierto.

Ahora estaba follando con Pilar. Me excitaba hacerlo y ella follaba realmente bien, moviéndose arriba y abajo una y otra vez, sin parar, con sus tetitas bamboleándose al compás de sus meneos.

-¡¡AAhhh…siii…siii…!!¡¡Fóllamee…fóllamee…ahhh…me encanta sentirme follada!!-exclamaba Pilar, sin dejar de follar conmigo ni un momento.

Un poco más allá, contemplé extasiado como Lydia se ponía a follar con Juan, Lydia debajo y el encima. Las piernas de nuestra nueva socia se abrieron de par en par para permitir un acceso impecable a sus más íntimas partes y Juan se la estaba follando sin problemas, metódicamente. A su lado, Margarita, abierta de piernas, recibía en su coño las caricias bucales de María, que no cesaba de comerle el conejo a su amiga. Enrique, tras ellas, decidió degustar un buen culo y empezó a sodomizar violentamente el trasero de la rubia voluptuosa.

Marcos estaba libre. Pero pronto se le ocurrió algo que hacer. Primero, se puso de pie y le ofreció su polla a Pilar. Ella, sin dejar de follar conmigo, se la metió en la boca y la chupó durante unos minutos…

-¡Hummm..slurp…ahhhmmm…groinff…be bien sabee…ahhh…bolla…bolla…bresca!-gemía la puta de Pilar, sin sacarse la polla de Marcos de la boca. Yo estaba en la gloria, sintiendo como mi verga se deslizaba una y otra vez en el interior de la mojada vagina de mi amiga, notando la presión de sus carnosos muros contra mi dura polla, gozando del placer que me proporcionaba la presión incansable contra mi glande enrojecido e hinchado.

Marcos, entonces, sacó la verga de la boca de Pilar y se situó junto a Juan, que seguía follándose a Lydia. De inmediato, todos miramos la prometedora nueva situación, por lo obsceno de lo que iba a pasar. Juan se rió y, abriendo la boca, tomó la polla de Marcos entre sus labios y empezó a hacerle una mamada.

-Siii..siii…mamasela…hazle una buena mamada…ahhh…siii…chúpasela…toda….-gemía Pilar, mojándose cada vez más. Se mojaba tanto que temí que se corriera de inmediato. Sin embargo, logró controlarse. Se quedó quieta, con mi polla hincada hasta el fondo de su coño de puta caliente , mirando la escena que a todos atraía.

Juan chupaba con serenidad la polla de su amigo Marcos , metiéndosela hasta el fondo de la boca, para dejarla salir luego de unos segundos de intensa mamada y vuelta a empezar de nuevo.

-¡Aahhh…ahhh…sii…ahhh…cometela …es toda tuya…ahhh!!-gemía Marcos, agarrando la cabeza de su amigo para aumentar la presión contra su enhiesto pene.

Tan concentrado estaba Juan en su actividad mamadora, que sacó la verga del conejo de Lydia y se quedó de rodillas, con la polla tiesa, chupándole el nabo a Marcos. Lydia, al verse abandonada, basculó hacia Pilar y hacia mí, buscando consuelo. Vibré con la posibilidad de follarme a aquella belleza tetuda, pero Pilar se adelantó a mis planes. En efecto, nada más Lydia rodar hacia nosotros, Pilar se desempaló de mi verga y abrazó tortilleramente a nuestra amiga. Vi como ambas se besaban apasionadamente , vi –con envidia- como Pilar jugueteaba con las grandes tetas de Lydia y, a la vez, vi también como Lydia le acariciaba el culo. Pronto, las dos estuvieron rodando abrazadas por el suelo , y, un instante después, Lydia, abierta de piernas, recibía en su coño las caricias del coño de Pilar. Las dos mujeres estaban follando alegremente, entre gemidos de placer, y parecían haberse olvidado de mi por completo.

"¡Qué bien!-me dije-Ahora, estoy con la polla tiesa y sin ningún agujero donde meterla"

Pero todo tiene solución. Al otro lado, Margarita continuaba gimiendo bajo los embates de María, que, aún con la polla de Enrique incrustada en su enorme culo, no cesaba de comerle el coño a su amiga.

Así pues, Margarita tenía la boca libre…y aproveché uno de sus frecuentes gemidos para meterle la polla hasta el fondo de su garganta.

-¡¡AAhhh..gghh..fr…groingfff…ahhh..mmmmhhh!!-gimió Margarita, recibiendo con una sonrisa mi verga en su boca. No dudó ni un segundo en ponerse a chuparmela. Sentí su lengua chasquear en torno a mi nabo, noté la humedad de su saliva rodeando el tronco de mi polla…

-¡¡AAhhh…siii!!¡¡Puutaa…sigue….mamatela toda!!-le dije, gimiendo de placer. Mientras disfrutaba de la mamada de Margarita, mi atención se dirigía a mis otros compañeros de orgía. Enrique, en ese preciso momento, sacaba su tiesa verga del agujero del culo de María y , mirándome a los ojos, se corría bestialmente sobre las nalgas de la puta rubia, lanzando chorro tras chorro de esperma viscosa y caliente. Por su parte, la puta rubia había llegado al límite de su resistencia y empezó a correrse, sin abandonara del todo el coño de Margarita.

-¡¡AAhhh…!!¡¡Me coorrooo…ahhh…Margarita…eres una puuutaaa...zorra…..ahhhh!!-gemía, eyaculando espasmódicamente y penetrando profundamente , con su lengua mojada, en el coño de Margarita.

Un poco más allá, y al mismo tiempo, Marcos eyaculaba sin remedio dentro de la boca y en toda la cara de Juan, llenándolo por completo con chorros de esperma que parecían no tener fin.

-¡¡AAhhh…ceerdooo…me corro…me corro…bebetelo todo, tragón de mierda!!-gimió Marcos, corriéndose abundantemente. Los chorros que disparó dieron en el blanco y pronto la cara de Juan se convirtió en una máscara chorreante de semen…

Yo no sabía ni a donde mirar. Pilar, brutalmente, se estaba follando a Lydia. La despatarrada Lydia gritaba y gemía de placer, mientras el coño de Pilar se restregaba contra su propio coño. Pilar, por su parte, estrujaba con ambas manos las enormes tetas de su amiga Lydia y, de cuando en cuando, agarraba la cara de ésta con una mano y le metía la lengua dentro de la boca.

-¡¡Mmmhhh…ahhh…mmm…!!-se escuchaban los gemidos de Lydia, que apenas podía contrarrestar los violentos ataques sexuales de Pilar. A pesar de que era evidente que a Lydia le gustaba follar con Pilar y de que yo había visto que no oponía resistencia , me era difícil sustraerme a la morbosa impresión de que Pilar estaba realmente violando a Lydia. No era así en un modo absoluto, pero si en un modo extraño y, digamos, subliminal, o eso era lo que yo quería ver, ya que me excitaba.

De todas formas, el polvo de Pilar y Lydia estaba llegando a su fin. La tetuda de Lydia aferró violentamente las nalgas de Pilar y empezó a aumentar el ritmo y la intensidad de sus gemidos de placer, mientras agitaba fuertemente las piernas en el aire.

-¡AAhhh…Pilar…siii….me coorrooo…ahhhh!!-gritó Lydia, alzando sus piernas hasta lo más alto, para dejarlas caer acto seguido. Era evidente que se había corrido.

Pilar salió de entre los muslos de Lydia, avanzó hacia delante y situó su coño directamente sobre la gimiente cara de la tetuda.

-Chúpamelo , zorra –le dijo. Y Lydia lo hizo, sin decir nada. Empezó a comerle el conejo a su amiga, aunque yo no podía verlo bien desde mi posición.

Pronto otros menesteres atrajeron mi total atención. La resistencia de mi tiesa polla llegaba a su fin y , sin poder evitarlo, me corrí dentro de la boca de Margarita, que me estaba haciendo una magnífica mamada.

-¡¡AAhhh…siii…bebetelo todo, puta….ahhh!!-exclamé, llenando con mi semen la boca de mi amiga. Mi verga, impulsada por la violencia del orgasmo, salió despedida de la boca de Margarita y empezó a lanzar chorros de semen directamente sobre su cara.

Me debatía espasmódicamente bajo el influjo del orgasmo, corriéndome todavía, aunque con poca intensidad, cuando Juan llamó mi atención. Yo estaba de rodillas, con la verga a escasos centímetros de la cara de Margarita. Juan, de pie a mi lado, me presentó su dura y tiesa polla y , simplemente, me pidió que se la chupara.

No pensé. Estaba cachondo y excitado y, simplemente, me metí aquella verga en la boca y la chupé. La chupé a fondo durante un par de minutos. La sentí golpear el interior de mi boca y mi dentadura, sentí su sabor…y sentí como algunas gotas de jugos se derramaban dentro de mi garganta. Luego, Juan gimió y, sin más, se corrió.

Lo hizo dentro de mi boca al principio. Tuve que tragar parte de su semen , cosa que hice sin pensar. Luego, la polla salió de mi boca y empezó a eyacular por completo, lanzando chorros de semen que se estrellaban contra mi cara una y otra vez, dejándome chorreante.

Al fin, terminó de correrse y se tumbó, aparentemente agotado. Yo basculé también hacia el suelo y allí me quedé, viendo como terminaban los demás. Sólo quedaban Margarita y Pilar por correrse.

La primera fue Margarita. No se si excitada por nuestra actuación, la mejor amiga que tenía allí se corrió poco después de ver como Juan se corría dentro de mi boca. La vi gemir y retorcerse, llenando con sus jugos la boca de María, la puta rubia, que aún después de correrse, mantenía sus labios en contacto con el coño de Margarita.

Luego, Pilar. Tenía atrapada la cabeza de Lydia entre sus muslos y, literalmente, la obligaba a chuparle el conejo, cosa que nuestra tetuda amiga hacía de muy buena gana, por los gemidos que arrancaba de Pilar.

-¡¡AAhhhh….puuuutaaa….puutaa…me corroo…puta!!..¿lo oyes, puta?..¡Me corro!-gritaba Pilar, eyaculando sobre la boca y la cara de Lydia. Ahora, si pude ver como la cara de mi bella y tetuda deseada se manchaba con los jugos de Pilar. Y la cosa me puso cachondo, a pesar de que acababa de correrme.

Todos nos habíamos corrido. Minutos después, descansábamos los unos junto a los otros, pegados, brazo contra brazo, pierna contra pierna, apelotonados y sudorosos, todos desnudos, todos calientes, todos con el sexo a punto para el acto final.

No sé muy bien quien empezó de nuevo.

Sólo sé que , de pronto, tenía a Lydia encima. Ella sonreía, mientras mi polla, endurecida, se abría paso a través de los pliegues de su coño mojado.

-Fóllame- me dijo. Y yo lo hice. Me la follé. La había deseado durante largo tiempo y ahora estaba allí , desnuda, con las enormes tetas bailando a un lado y a otro de su cuerpo, con su cara cubierta por los jugos derramados de otra mujer, sonriéndome abiertamente con su hermosa boca de gruesos labios.

Mi polla tocó fondo. Lydia se quedó quieta, lanzando la cabeza hacia atrás, mientras gemía suavemente. Yo no hacía más que fijarme en sus gruesos y erectos pezones, digno colofón de unas tetas de ensueño. Sin pensarlo, metí mi cara entre sus grandes tetas y comencé a lamerlas.

-Slurp…ahhh…ahh…slap…mmmhh…-gemía yo mientras chupaba aquellas maravillosas tetas.

-AAhhh…siii…mis tetas…te gustan…siii…cometelas…son sólo tuyas….cómete mis tetas…-susurraba ella, con los ojos brillantes de deseo.

Mis manos, ansiosas, se deslizaron por la espalda de Lydia, hasta alcanzar su delicioso culo.

-Ohhh…-gimió Lydia, al sentir mis manos posarse sobre sus nalgas.

Me dediqué a acariciar a fondo aquel culo maravilloso, y luego, a pellizcarlo, capturando entre mis dedos jugosos y pequeños michelines de carne caliente.

Lydia empezó a moverse. Primero hacia arriba, luego hacia abajo. Primero, lentamente, luego, muy, muy rápido. Estaba follando y lo hacía realmente bien. Su coño se ensartaba y se desensartaba de mi polla una y otra vez, en un movimiento ondulante que me estaba volviendo loco.

-Sii…folla, puta…-dije yo, mientras Lydia me follaba sin complejos.

-¡AAAhhh…ahhhh…ahhh…siii…ahhh…!!-jadeaba Lydia, con el cuerpo perlado de sudor.

Con un movimiento seco y certero, agarré la cintura de Lydia y detuve sus meneos. Luego, sin decirle nada, le metí un dedo en el culo , penetrándola por el agujero anal rápidamente, hasta metérselo todo bien adentro. Solté mi otra mano y Lydia volvió a follar.

-¡¡AAhhh…siii…hasta el fondo…ahhh…!!-gemía, con los ojos semicerrados y sacando la lengua de cuando en cuando.- ¡¡AAhhh…mi cuuloo…ahhh…no voy a poder resistir…más….ahhh…!!-

Y en efecto. No lo hizo. Instantes después, Lydia se corría violentamente. Sentí como una cascada de jugos me inundaba la polla y luego, la bella pechugona aplastó su cuerpo contra el mio. Sus tetas se estrellaron contra mi pecho , clavándome los pezones, duros como piedras, en la piel. Lydia no paraba de gemir mientras se corría.

-¡¡AAhhh…me corroo…annnmmmmhhh…siii…ohhh…es maravilloso….ahhh!!-jadeó una y otra vez, temblando de placer. Cuando sus movimientos terminaron, la aparté suavemente a un lado, no sin antes depositar un apasionado beso en su boca entreabierta.

Saqué mi dedo de su agujero anal, y, poco después, también saqué mi polla de su chocho. Ella se había corrido, pero yo no ; y estaba cachondo a más no poder. Miré a mi alrededor. El resto de mis amigos no había perdido el tiempo mientras yo follaba con Lydia. Marcos se la estaba metiendo por el culo a Pilar. La muy puta gemía y jadeaba con la lengua fuera, gritando de placer , a cuatro patas, mientras Marcos se la metía por el agujero del culo.

-¡¡AAhhhhh…mi…mi cuuuloo…ahhh…me estás matandooo….ahhh!!-gritaba Pilar , con los ojos desorbitados. Marcos manejaba a la perfección su enhiesta polla, metiéndosela y sacándosela del culo a la puta de Pilar una vez tras otra, incansablemente.

La escena era maravillosa y mi verga lo agradeció. Pero había más. Mucho más. Junto a mí, tan pegados que podía sentir sus desacompasadas respiraciones, estaban Juan y María , la puta rubia. María estaba debajo, abierta de piernas por completo y Juan, encima de ella, la follaba con tesón, metiéndole y sacándole la verga del coño sin parar.

-¡¡AAhhh…siii…fooollamee…ahhh…fooollamee….soy tu puutaa…!!-gritaba María, con la boca babeante y la lengua casi fuera del todo.

-Sii…sii…puutaa…puutaa…ahhh…como me gustas, puutaa….ahhh…¡PUUTAAA!-gemía Juan, follándose a María frenéticamente. Mis ojos, desorbitados, se volvieron hacia la última pareja. Enrique estaba boca arriba, y Margarita, la de las pequeñas tetas y el culo perfecto, estaba haciéndole una mamada. Por los gemidos de Enrique, aquella era la mejor mamada que nunca le habían hecho.

-¡¡AAhhh…siii…puutaa…cometela toda…mi polla es toda tuya…ahhh..pronto te daré de beber…siii!!-gemía Enrique , en extasis. Pero Margarita tenía otros planes. Con una mirada brillante en los ojos, dejó de chuparle la polla a Enrique y le dijo algo al oido. Acto seguido, se puso encima de nuestro amigo, con la cabeza entre las piernas del hombre…y el coño justo encima de la cabeza del caliente macho. Extasiado, contemplé el sesenta y nueve que mis amigos formaban. Margarita chupaba con pasión la polla de Enrique, mientras éste no paraba de comerle el conejo. ..Y entonces, los gemidos de la sala subieron de tono. Era Margarita, que se corría sobre la cara y la boca de Enrique…pero también era María, que eyaculaba brutalmente, mojandole la polla a Juan. Y, poco después, la puta de Pilar se venía por completo, manchando sus propios muslos con auténticas cataratas de cremosos jugos.

Las agotadas mujeres se juntaron , pegadas las unas a las otras, como para darse calor. Todas se habían corrido y todas sonreían,

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