Eran las 7 de la noche...estaba muy rápido quedando muy
guapa, se estaba haciendo tarde...había quedado con César para ir a cenar, y es
que ese día cumplíamos un mes mas de los tantos que llevábamos juntos, lo
amaba...creo que como nunca llegaría a amar a nadie...
El era un chico muy parecido no exageradamente, pero a mi me
bastaba... alto, de cabello castaño, ojos marrones, yo una chica morena, cabello
oscuro y aunque no de un cuerpo envidiable tenia lo mío, no pedía mas.
Esa noche llegue al lugar y ahí estaba él, esperándome,
sonriéndome y con ojos de enamorado viéndome llegar, con su jersey celeste y sus
pantalones negros...y yo con mis jeans y mi jersey negro, nos saludamos con un
beso tierno, conforme pasaban los minutos, cenamos y después de eso decidimos ir
a un sitio mas apartado.
Decidimos ir a su piso, nos sentamos en el sofá a escuchar la
música mientras tomábamos un cubata, cuando me sorprendió su mirada, tan fija.
"que pasa?" le dije, a lo que me contesto "no pasa nada, es solo que te amo
Celeste", y los dos nos fundimos en un abrazo fuerte y un beso muy apasionado
que cada vez subían de tono, otra vez me mira "quiero hacerte el amor".
-No le respondí nada, solo lo abrace a mi besando su cuello y
ambos acariciándonos las espaldas, me tumbó en el sofá y comenzamos a quitarnos
las estorbadas ropas, sin dejar de besarnos.
Y es que yo nunca antes lo había hecho, él era mayor que yo
cuatro años, mi familia era de esas muy recatadas, pero él me había enseñado
tantas cosas, y había cambiado mi manera de pensar.
El bajó por mis pechos, lamiéndolos, besándolos, chapándolos
como un bebé, y yo, yo me sentía en el edén, solo gemía de placer y acariciando
su espalda...estaba besando todo mi cuerpo...fue bajando a mi vientre hasta
llegar a mi sexo dándome ese placer nunca antes sentido, lo abrace con mis
piernas como no queriéndolo soltar nunca, y si...estallé, mis jugos vaginales
escurrían por todo mi sexo, mientras el solo lo lamía, le dije "ahora me toca a
mi", me levanté del sofá diciéndole que se sentara en él, me puse de rodillas
llevando a mi boca su sexo chapándolo estrujándolo en mi boca, lamiendo el
rededor de su glande, mientras lo miraba a los ojos y me deba tanto placer su
cara de excitación y sus gemidos, casi a punto de correrse me levantó y me tumbo
de nuevo en el sofá introduciendo con mucho cuidado y suavemente su sexo en el
mío, hasta el fondo, empezó un mete y saca suave mientras entrelazaba mis manos
con las suyas, mirándonos a los ojos. "te quiero mas dentro de mi" le decía, y
el solo me decía "te amo mi vida, te amo!", gimiendo cada vez mas y mas rápido
los dos de placer, él se movía cada vez mas y mas rápido hasta que sentí algo
caliente dentro de mi, y ahí estábamos los dos exhaustos, cansado, pero al fin
complacidos. "gracias mi amor" me dijo y yo "fue maravilloso". Terminamos esa
sesión de placer con un beso apasionado, ahora sabíamos que en cualquier momento
buscaríamos un espacio para volver a repetir eso, eso a lo que llamamos amor.