No consentido…, si disfrutado…
Este es mi primer relato, basado en una de las muchas
anécdotas de mi vida…, espero que disfruten leerlo tanto como he disfrutado yo
al recordarlo…
Comenzaré como hacen la mayoría de los escritores de esta
página, describiéndome, si bien no soy como la mayoría de las chicas que se
describen aquí, soy mexicana, de tez blanca, de estatura bajita, (1.58) gordita,
de ojos café claro y cara bonita, no tengo un cuerpazo exuberante ni mucho
menos, pero si soy algo voluptuosa, y así con una breve idea de cómo soy
iniciaré mi relato…
Todo comenzó el día de mi cumpleaños número 21, en ese tiempo
yo estudiaba en la universidad, acababa de salir de una larga relación de
noviazgo que interrumpí por los celos de mi amado, ese día cayó en miércoles, y
mi mejor amiga decidió que hiciéramos "algo" para que no pasara desapercibido
hasta que festejáramos como es debido el fin de semana.
Así que nos pusimos de acuerdo con su novio y otro amigo para
ir a su casa a ver una película de acción, compramos botanas, una botella de ron
y nos dispusimos a pasar una velada tranquila los 4…
Nos instalamos en la habitación de Miguel y todos tirados en
la cama vimos la película, pero terminada comenzamos a hacernos bromas como
ocurría con frecuencia, de repente Miguel el novio de mi amiga y dueño de la
casa, le gritó a Felipe – ¡Cierra la puerta, ahora si todos contra todos!– Ana y
yo nos reímos, pensamos que era una de las acostumbradas bromas de Miguel, así
que me dirigí a la puerta de la habitación, y Miguel dijo –¡Felipe, detenla o mi
mamá nos va a oír!– entonces, Felipe, me tapó la boca y con el otro brazo me
detuvo de la cintura, yo me quedé sorprendida, y comencé a asustarme mucho, la
verdad no me lo esperaba, así que patalee y me retorcí tratando de zafarme pero
todo fue inútil, Felipe era muy fuerte y alto (todos sabíamos que hacia pesas).
En ese momento en mi cabeza pasaba la idea de zafarme y de
que no era él con quien quería estar… pasaron algunos minutos y me cansé de
luchar, Felipe se dio cuenta de esto y comenzó a meter su mano dentro de mi
pantalón y mi ropa interior, cuando lo sentí traté de cerrar las piernas, pero
una vez más fue inútil, las separó con sus fuertes dedos y comenzó a estimular
mi clítoris, yo traté de zafar su mano de mi boca…, traté de gritar, pero fue
inútil, mi cuerpo comenzó a responder, de repente me sorprendí a mi misma por
que no pude evitar emitir un gemido de placer…, ¡si!, ¡me estaba excitando!,
comencé a humedecerme y Felipe lo sintió en sus dedos, entonces, liberó mi boca…
me volteó como si yo fuera una muñeca de trapo y me besó fuerte y
apasionadamente, definitivamente yo ya no lucharía más…
Me depositó en la cama, me quito la ropa, yo solo me dejaba
hacer…, ya desnuda me besaba apasionadamente fue bajando por mi cuello hasta
llegar a mis senos, introdujo uno de mis rosados pezones en su boca y lo
succionó suave y profundamente, en ese momento sentí que mi resistencia estaba
totalmente vencida, y no pude evitar emitir un gemido nuevamente, entonces
Felipe simplemente se bajó el pantalón y me penetró, yo estaba lista para
recibirlo, lo deseaba, lo necesitaba, sin embargo, no era él con quien quería
estar, no era a él a quien hubiera deseado sentir dentro de mi, mi mente me
decía que debía salir corriendo, pero mi cuerpo no se movía simplemente mi
vagína lo recibía hambrienta, húmeda y gustosa…
Comenzó el acostumbrado vaivén de la penetración, yo sentía
su miembro caliente, duro y grande, entrando y saliendo gustoso de mi vagína….yo
gemía de placer al tiempo que lo escuchaba gemir, y decirme al oído muchas cosas
que me hubiera gustado escuchar de otra persona, – Nena, que rico…, que suave es
tu piel, mmmm… me encanta tu perfume…, así nena, quietecita… que rica estas….,–,
mis amigos solo veían y escuchaban, yo no sabía exactamente que hacían los
demás, no veía nada en la oscuridad de la habitación, evité voltear, tenía
miedo, no sabia que esperar…., al mismo tiempo me excitaba la idea de ser vista,
así, desnuda, impotente, vulnerable, siendo tomada y penetrada salvaje y
apasionadamente, pero lo disfrutaba, tener a Felipe dentro de mi y en público,
lo disfrutaba…
Finalmente, Felipe terminó, se vino fuera de mí, y como si mi
mente y mi cuerpo hubieran vuelto a unirse, me levanté, me vestí como pude y
salí corriendo, Ana corrió detrás de mi, y me preguntaba – ¿Qué paso? – hasta
hoy sigo sin poder responder esa pregunta.
Lo más difícil fue al día siguiente, no sabia que pasaría en
la escuela, ¿lo sabrían los demás?, ¿Qué haría Felipe?, ¿Por qué lo hice, ni
siquiera me atraía él?... afortunadamente, fue como si hubiéramos hecho un pacto
no manifiesto, nadie comentó nada, nadie hizo nada, como si no hubiera pasado,
solo quedó en mi mente y en mi piel el recuerdo de esa sesión de sexo no
consentido…., si disfrutado.
Espero que les haya gustado, espero sus comentarios y
críticas, tanto constructivas como destructivas, para saber si debo animarme a
publicar más de mis travesuras…
Besos,
Dark Cherry…
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