Mis días con Cecilia
Debo comenzar por presentarme me llamo Maria Margot, y mis
experiencias con mi sexo aunque tardías me resultaran maravillosas y es por eso
que me confieso así sin nada que esconder, trato de salir del closet, y decirle
al mundo que me gustan las mujeres amo a las mujeres y me gusta estar en la
intimidad solo con ellas, en esta primera ocasión que escribo estos relatos
contare mi historia con Cecilia, mi gran amor aunque duro muy poco dejo una
huella difícil de borrar, y mis recuerdo vuelven insistentemente a ella sin
descanso.
Nuestra amistad data de siempre fuimos compañeras de estudios
y durante años grandes e inseparables amigas, siempre me extraño su constante
cercanía y que me tocara por cualquier causa, pero nada significativo y nada por
lo cual fuera a preocuparme, nos dejamos de ver al yo casarme y ella se traslado
a otra provincia, pero seguimos teniendo contactos de diversa índole, y nuestras
preocupaciones fueron siempre tratar de saber de la otra, en mi separación ella
me ayudo mucho con sus llamadas telefónica kilométricas donde yo me apoyaba en
ella para sobrellevarlo, fue mi gran compañera cuando lo necesité, por eso que
cuando me dijo si podía venirse a vivir un para de meses que haría un curso en
la capital y no tenia donde llegar, le dije de inmediato ven chica que tu sabes
que eres y has sido mi mejor amiga y es el momento de que yo te pague de alguna
forma tus permanentes atenciones para conmigo, y así se vino con sus maletas y
su gran amistad a llenar un poco mi vacía vida de separada.
Mi apartamento se transformo con su llegada, pues es muy
alegre y buena para las bromas y todo eso, pasábamos el tiempo que estábamos
juntas en una continua risa, y también me hizo que transformara un poco mi
indumentaria casera, pues ella andaba en apartamento en sostén y calzón y debo
decir que se veía muy bien, y yo empeces a imitarla pues yo andaba en
apartamento con una camisa grande y unos short nada bonitos, y como hace mucho
calor en Caracas, así andábamos las dos en apartamento, esta indumentaria fue
digo yo la causante de nuestro encuentro, pero debo decir que me sentía por esos
días en la gloria era una dicha tenerla cerca, y mirarla pues pasaba en eso
mirándola, y en especial le miraba sus nalgas tan abundantes y generosas, y como
sus calzones eran pequeños se le veía todo y ese trasero me tenia subyugada, yo
mantenía mi control lo mejor que podía pero Cecilia me tocaba por cualquier
causa al conversar al pasar en fin me dejaba excitada al final de la noche
cuando cada una se acostaba en su cama, me decía en la noche que ara ella en el
otro cuarto estará despierta como yo pensando solo en ella, me decía que dormía
desnuda y eso me ponía mas y mas excitada, pero me decía entre mujeres no puede
ser eso es feo, y cuando al fin me dormía mi sueño era inquieto, y despertaba
por cualquier ruidito, así pasaron los días, cada ves yo mas intranquila por su
cercanía y por su cuerpo, nuestro trato continuaba muy normal con las bromas de
siempre pero yo cada día mas seria a causa de la creciente atracción que sentía
por ella, mi cerebro se revelaba contra ese sentimiento de atracción, pero mi
cuerpo decía otra cosa, y paso lo que tenia que pasar.
Una tarde, en la cocina estábamos preparando la cena cuando
me salpico en mi cuello un poquito de agua caliente yo grite de dolor y Cecilia
corrió hacia mi y sin mas puso su boca en mi cuello para quitarme el agua, la
verdad que el movimiento nos pillo a las dos por sorpresa pero la verdad que yo
anhelaba su contacto y ella lo deseaba intensamente, no dijimos palabra, y
nuestra bocas se unieron con la intensidad del deseo y nos abrazamos y nos
besamos con furia con placer, gozando cada movimiento de nuestras manos que
tocaban y quitaban la poca ropa que teníamos puesta, en el piso de la cocina se
apodero de mi vagina con tanta intensidad que yo no hice mas que abrir mis
piernas y dejarla hacer, su boca succionaba chupaba y metía en ella buscando y
encontrando como nadie mis centros de placer yo gemía y gritaba mas, mas, eran
oleadas y oleadas de placer infinito, perdí la noción de mi y de todo nada mas
que mi gozo contaba ni siquiera ella que me lo daba, no supe ni sabré nunca
cuantos orgasmos tuve pues mi libido subía y bajaba al ritmo de su boca, cuando
me la devolvió su cara estaba rojita por el deseo, nos besamos de nuevo ahora
con mas calma un beso larguísimo y con una gran ternura, diciéndonos palabras de
amor entrecortadas por las bocas que se unían y separaban sin motivo, no nos
dijimos muchas cosas esa noche solo gozamos y nada mas cuando me aproxime a su
vagina su olor me detuvo por un instante pero al siguiente mi deseo de hacerla
feliz me impulso a apodérame de ella y a tratar de hacerla gozar lo mejor que
pudiera, pues mi maestra me había dado una sola clase y con esos conocimiento me
pegue a su clítoris y labios y la verdad que me encanto hacerlo y saborear sus
jugo tan divinos, pegada a la vagina de Cecilia supe que lo mío de ahora en
adelante era una mujer y nada mas.
Esa noche nos acostamos juntas y me pidió que lo hiciera
desnuda, como ella y fue bello ese encuentro en la cama mas calmadas nos
besábamos y nos reinamos de tantas veces que estuvimos juntas y nunca hicimos lo
que las dos deseábamos, pegadas boca sobre boca, seno sobre seno y con las
piernas entrelazadas nos dijimos tantas cosas y hicimos mas me enseño que con
las piernas como tijeras se unían las vaginas y el gozo muy intenso y divino,
pero lo mas importante era que nos amábamos y nos gustaba estar juntas desnudas
y amándonos, bese cada rincón de su cuerpo sabroso, sus senos y pezones se
transformaban bajo mi boca, se endurecían y se suavizaban eran tan ricos como el
mejor manjar jamás probado, y gozamos y gozamos en una noche que duro un
suspiro, así nos pareció a nosotras, que solo queríamos estas así pegadas y
haciendo el amor, en un instante me dijo al oído te lo han metido por el
trasero, al decir que no lo había permitido por nada del mundo, pues ahora
sabrás lo que es bueno mi reina, y me puso en cuatro patas, y se apoderó de mi
hoyito, digo se apodero pues eso hacia ella con una, se apoderaba de algo y ese
algo se transformaba y funcionada nada mas que para el placer, que placer sentí
yo cuando me metió sus dedos en mi culito y al mismo tiempo me tomo mi vagina
con la otra mano, y fue un gozo tan divino que yo no sabia si gritar o llorar
era una sensación tan extraña tener mi culito gozando y mi vagina delirando,
mientras su cuerpo me aplastaba y me hacia temblar por la posición que tenia,
solo fue placer intenso y total, sigue le pedía sigue mi niña que me muero de
placer metemelo mas y mas, que me derrito por esos deditos tan lindos, cuando
finalmente me vino el orgasmo me derrumbe en la cama con ella encima y así
quedamos abrazadas, supe así que mi culito tenita otras virtudes mucho mas
placenteras, me enseño tantas cosas pues ella de siempre había vivido con
mujeres y tenia la sabiduría de la vida, pero me dijo nadie como tu me has hecho
cosas que nadie me hizo o por lo menos no con la intensidad y el placer que lo
hacia yo, con lo que resulto que era buena en cama, debo decir que yo no hice
nada por mi iniciativa pues yo me estaba iniciando en el amor entre nenas, pero
lo que hacia lo hacia con ganas y deseo por lo que debe haber resultado bien, lo
que se hace con amor, yo también le ocupe su hoyito y su vagina, como lo había
sentido en mi cuerpo y la verdad que como mujeres estamos acostumbradas a dar
placer y no ha recibirlo y con ella aprendí que dar es tan importante como
recibir, y es por eso que mi amor por ella es tan intenso pues siempre estamos
dando y recibiendo.
Pero este amor tan hermoso duro muy poquito en unos días ella
volvió a su casa en el interior y yo me quede con ese gran deseo de estar con
ella, nos prometimos visitas pero no se ha dado la oportunidad y la verdad que
deseo tanto estar con ella, que cada noche espero verla aparecer desnuda y
sonriendo.