Eran las 12 del mediodía, y estaba sola en casa. Jorge, mi
compañero, estaba trabajando y no venía hasta las 4 de la tarde. Me dispuse a
hacer la comida, con lo que se me vino a la cabeza que el día anterior me había
quedado sin sal, y aún no había comprado.
No me apetecía nada bajar ahora al supermercado a comprarla,
asi que pensé en pedírsela a mi vecino.
Llamé a su puerta, pero parecía que no estaba,...., esperé, y
justo cuando iba a desistir, escuche un - Voyyyy !! lejano.
En unos instantes la puerta se abrió, y apareció,
disculpándose por la tardanza, debida a que se estaba duchando. No podía
negarlo, salió a abrirme la puerta, con el cuerpo totalmente húmedo y tapado
unicamente por una toalla blanca que se ataba a su cintura. Su nombre era Tomás,
pelo negro, ojos verdes, cuerpo atlético, aunque algo redondito a causa del paso
del tiempo, y la verdad es que tenía algo que alguna vez me había hecho fijarme
en él, no solo como mi vecino.
Le dije :
- Perdona que te moleste, pero me he quedado sin sal para
hacer la comida.
- Pasa, pasa, me dijo él. - Pasa a la cocina, que voy a
vestirme un poco, y enseguida estoy contigo.
Pasé a la cocina y le esperé. En un minuto apareció Tomás,
ahora estaba vestido simplemente con unas bermudas de color marron, y a pecho
descubierto me señaló un armario en la parte alta y me dijo:
- Está en ese mueble. Sírvete tú misma, que yo voy a tomarme
algo fresco , ¿tú quieres algo?.
Le respodí con negativas, y abrí el armario en busca de la
sal. Había numerosos frascos, todos iguales, y en ninguno ponía ningún letrero,
además de que debido a la altura del armario, estaba a la altura de mi cara, no
veía bien todos los botes. Asi que le pedí ayuda a Tomás. Él, que estaba
abriendo en ese momento un refresco, se acercó a mi, se pudo justro detrás de
mi, con su cuerpo pegado al mio , y empezó a tantear botecitos.
Yo, sentí justo detrás de mi culo algo abultado. Era la polla
de Tomás que parecía que había colocado allí de forma intencionada, y que cada
vez que abría un bote, movia lentamente, frotándose conmigo. Su bulto cada vez
se hacía más notorio, y aunque tampoco me desagradaba la situación, no me sentía
muy cómoda, porque él no acababa de encontrar la sal, y la presión de su cuerpo
y el mio, y la temperatura de ambos, cada vez era mayor.
De repente , pasó algo que no esperaba. Sus manos abandonaron
la busqueda del bote, y se alojaron, sin ningún tituveo, en mis tetas, a la vez
que me decía pegado a la oreja:
- María, siempre te he deseado. Siempre he querido tenerte
solo para mi. ya verás cómo vamos a disfrutar.
Su polla en mi culo, sus manos masajeando mis tetas, y su
boca besando mi cuello,...., aquello era demasiado para mi, pero yo no quería
que pasara lo que podía pasar. Siempre he sido fiel en mis relaciones, y aunque
el deseo me envolvía, la poca sensatez que quedaba en mi cabeza se imponía , y
se negaba a aquello.
Intenté soltarme, pero él no me dejaba, al revés, me cogió de
los brazos, me levantó y me llevaba a otra estancia de la casa, al mismo tiempo
que me repetía: - ya verás como te gusta. Nos lo vamos a pasar de vicio.
Tranquila , que vas a disfrutar.
Yo estaba totalmente confundida. El miedo, el deseo, la
intriga, el placer, todo me inundaba, y mi cuerpo no sabía que era lo que quería
claramente. Simplemente, le dejaba a hacer a él, con no mucha oposición por mi
parte, pero si con algo de rechazo.
Al final vi a donde me llevaba. A su habitación, y a su cama,
a la que me tiró, y sobre la que el también se tumbó impidiendo mis movimientos.
Sus manos sujetaban mis brazos, sus piernas las mias, y su boca, seguía
entretenida por mi cuello, el cual, mordía, besaba y chupaba energicamente.
Se retiró un momento a por algo que buscaba en un cajón, ...,
y cuando lo sacó, un escalofrio recorrió mi cuerpo, eran unas cuerdas. Pensaba
atarme a la cama, para hacer conmigo lo que quisiese.
Pero en vez de asustarme , lo que en mi cuerpo se disparó fué
el deseo. Aquello despertó algo en mi cuerpo, que yo no conocía y que me
gustaba.
Me ató las muñecas a la cabecera de la cama lo más delicado
que pudo , tampoco yo puse mucha oposición. Sus ojos brillaban, su cara sudaba,
y su boca se relamía, mientras me abría la camisa y soltaba mi sujetador,
dejando mis tetas al aire. Empezó a sobármelas, las amasaba , me tocaba los
pezones, ya muy duros por aquel momento, y dulcemente me dijo: Deseo comerte las
tetas , ...¿quieres que te las chupe?, pídeme que te las chupe, por favor.
Yo no me atrevía a decir nada, asi que el obró por si mismo,
se agachó y comenzó a chupármelas, primero lentamente y por los alrededores,
pero cuanto sus círculos más se acercaban al pezón, mayor era la velocidad y la
presión que ejercia su lengua y sus labios. Al final, llegó a él, y al
mordérmelo, un gemido salió de mi boca, lo que le animó a seguir haciéndolo. Si
en aquel momento no hubiera tenido las manos atadas, se las hubiera puesto en la
cabeza, empujándola sobre mis tetas, para que no dejara de chupármelas.
Hizo varios intentos de pasar a otra parte de mi cuerpo, pero
cada vez que dejaba de chupar, volvía a mirarme las tetas y decía: ¡dios, que
tetas más ricas tienes¡ y volvía otra vez, él a chupar, y yo a disfrutar. Jamás
nadie me había comido las tetas de aquella forma.
Al final dejó las tetas ya que una mano suya se acercaba a mi
coño. Me lo frotaba por encima del pantalón, y parece que aquello era poco para
él, porque 1º el pantalon, y luego mis bragas , todas las prendas acabaron lejos
de la cama. Asi que lo que su mano tocaba ahora era mi clítoris directamente, y
¡qué bien lo hacía!, lo excitaba dulcemente mientras que otro dedo lo pasaba por
la entrada de mi cueva, haciendo leves intentos de penetrarme con él .
Aquelló fué lo que colmó el vaso, y sin pensarmelo 2 veces,
le dije a aquel hombre que instantes antes pensaba que iba a violarme,
- Vamos, o hazme un dedo o cómeme el coño, pero no me dejes
así .
Eso bastó para que me metiera no uno, sino 2 dedos en el
coño, haciéndome sentir cada vez más y más morbosa, algo que se me había visto
en aquella frase, ya que yo era de aquellas mujeres que casi nunca dice nada
mientras hace el amor con su pareja.
Tomás seguía follándome con sus dedos, y yo cada vez gemía
más alto. Gemidos que empezé a acompañar, con pequeñas frases como:- Masssss,
siii, sigueeee, vamossss, sigue follandomeeeee, vamossss ,más
rápido,,,,,,,,,hasta que ya no pude hablar y cambié las palabras por un grito
que anunció mi orgasmo. Un orgasmo que había llegado a límites de placer que me
sobrepasaban.
Con aquello, el sacó sus dedos, y empezó a tocar suavemente
el clitoris....¡cómo sabía lo que yo quería en aquel momento!.
Y me dijo: - Ahora te voy a comer el coño.Me voy a chupar
todos tus flujos hasta dejarte seca.
Todo aquello me llevaba a ser y sentir algo que nunca habia
experimentado , me hacía sentir algo salvaje, deseaba que me chupara, que me
tocara, que me follara, que me hiciera lo que sea. Me hacía sentirme como una
puta, y aquello me gustaba.¡ quería ser lo más golfa que pudiera!, y disfrutar
con ello.
Estuvo chupándome el coño un buen rato, mientras q yo el
decía :- Si, sigue chupandome, que bien lo haces. Asssi, sigue moviendo tu
lengua asi, cómete mis flujos, .....Cuando terminó,se empezó a tocar el paquete,
masajeaba su polla mirándome a los ojos. Aquello fué como una luz en mi cabeza,
y sin pensarlo se lo solté con el tono más golfo que pude: Deja de tocarte la
polla, sacatela, y pónmela en la boca, porque quiero chupartela, quiero tener tu
polla en mi boca.
El obedeció como nervioso, sorprendido. No esperaba aquello
de mi, pero me encantó. Se sacó la polla, y poniéndose de rodillas enfrente de
mi , acercó su polla a mis labios. Yo quería lamerla lentamente, besarla , pero
aquellas ganas de comersela fueron superiores y me la tragué rapidamente,
metíendomela y sacandomela de mi boca durante un largo tiempo. Tenía tantas
ganas de ella, que aquello me sabía a poco, asi que la aparté un momento de mi
boca y le dije , mirándole a sus ojos :- Quiero que te corras en mi boca, quiero
tragarme tu lexe; y sin pausa, volví a tragármela.
El movimiento seguia, según avanzaba mi ritmo, de su boca
empezaron a salir frases, frases oscenas que me ponían,,,¡dios, como me ponian¡
- Vamos , chupa , chupamela puta. Cómete mi polla. Asi,
vamos. Como me gusta follarte la boca. Vamos , preparate que ya viene mi lexe.
Sus gemidos empezaron a multiplicarse , más y más
rapidamente, hasta que soltó un- Me coooroo, me corro. Tragate todo puta. En ese
justo momento , un explosion se dió en mi boca, que se inundó de semen. Era un
líquido cálido, que rapidamente tragué , ya que quería seguir chupándosela para
extraerle toda su lexe, y seguir sintiendo su polla con mi lengua.
Sacó su polla de mi boca, la miró y me dijo:
-¿Te ha gustado?
- Me ha encantado tragarme tu lexe. Le contesté.
- Pues ahora viene lo mejor. Ahora voy a follarte . Voy a
meter mi polla en tu coño, y follarte hasta que reviente dentro.
- Eso es lo que quiero, que me folles, que me folles. Que me
folles con ese pedazo de polla. Fóllame el coño y haz que goze como nunca.
Asi que fué para atrás, me cojió de las caderas, me levantó,
y apuntando hacia mi coño, me metió la polla hasta dentro.
Solté un gemido y un :- Asi, asi, métemela hasta el fondo
cabrón.
Comenzó un movimiento de mete y saca que me llevaba a la
gloria.
- Vamos, sigue follándome asi, sigue , vamos , muévete,
folláme.más rapido, hasta el fondo. sigue,. sigue.
Los orgasmos de niveles increibles, se repetian en mi cuerpo.
A cada envestida de su polla, se me producía uno. Yo ya no sabía que hacer, me
retorcía, gemia, gritaba, le decia de todo, hasta que vi, como sus ojos se
ponian casi blancos, su boca empezaba a soltar un gemido, y sentí como mi coño
se inundaba de lexe, de la lexe de aquel hombre que me había llevado al éxtasis,
y al que tenía que agradecerle que hubiera sacado de mi, algo que me encantó.
Aquella personalidad de golfa, de morbosa, que aún recorría mi cuerpo, y que lo
recorrería en mis futuros actos sexuales.
Sobre como terminó aquello, mi relación con mi compañero, y
mis futuras visitas a la casa de mi vecino, os lo contaré en futuros relatos. Un
beso.