Mi último divorcio
Hace cinco meses recibí una muy mala noticia, Laura mi Laura
se había casado, La mañana verla en esa foto de sociales en el pequeño diario de
su pueblo natal, quitaba en mi toda esperanzas, los años, los problemas
económicos quedaban a un lado , la última vez que estuvimos juntos algo dejo
traslucir, mi definición de mantener mi matrimonio de años, mis hijos
profesionales, la diferencia de edad , eran más que buenas excusas para dejarme,
un viejo mito dice "una amante no reclama" , pero tampoco me daba derechos para
exigirle nada, de ese momento habían transcurrido cuatro meses, y recién hoy me
di cuenta como mi corazón sufría la angustia de perder ese motor de vida y sexo
que me transformaba en un adolescente en cada encuentro, los relatos de Soledad
que me envió, donde sin tapujos me endiosaba, su pedido de abrir una cuenta de
relatos y pusiera en ellos los míos, algo que no accedí, hasta hace muy poco
(donde se pública este) las varias anécdotas algunas contadas otras hasta
demasiado íntimas , para siquiera en este contexto de escondites nunca lo diría
, formaban de mi persona un desdichado, que dejo pasar a la mujer de su vida.
Trate de dejar pasar el tiempo, trabajo, fue hace un mes que
después de soñarla y verla mil veces, comprendí que tenía que hablar, allí fui a
verla , ¡ miento! , fui a buscarla. El solo encontrarnos produjo en mi cuerpo un
cosquilleo adolescente y esos deseos que solo ella motorizaba, en sus ojos la
expresión "no podía dejar pasar más tiempo" "quiero una familia" y las
paranoicas mías de " vos sos un viejo para mí" "fuiste" (como dicen los
adolescentes) fueron borradas por un beso , acogedor, pasional y un pedido de
una escapada de trabajo. Quede tonto. Verdaderamente desarmado.
De estar completamente borrado y desorientado, herido y
sentirme ya jubilado.
Ese beso me instalo mi ego a mil, mi Laura estaba ahí, para
mí, quería entender pero las cartas estaban echadas, en un santiamén me contó
como podíamos seguir nuestra relación, estratagemas de adolescente caliente
surgían de sus labios, ¡ ¿ el casamiento y su nuevo cumpleaños?! . No me
importaba , estar con ella, era lo único valedero el puente a la verdad o la
resignación. En lugar de una escapada, la invite al departamento que tantas
veces nos recibió, previendo que no tendría la llave, le quise entregar otra, a
lo cual con una sonrisa saco la suya de su cajón privado con el logo "profe",
otra vez mi ego, subía.
La esperé a las tres de la tarde, cosa que me permitió
ordenar un poco, sentir saltar mi corazón al primer destrabe de la puerta, allí
estaba, sus rulos que tantas veces puse sobre mi pelada , armando "una peluca",
toda ella sus labios bien armados que esconden su lengua cariñosa y fuerte, en
un traje de ejecutiva, celeste claro, me quede atónito una vez más, cerrada la
puerta, saco su saco dejando una blusa blanca que traslucía sus senos con un
sostén casi invisible, esos mohines tan naturales de mujer deseada, producían
una corriente rejuvenecedora , se acaricio los pezones y comenzó a desnudarse,
mientras con gestos me invitaba a levantarme de ese sillón, para iniciar ese
baile juntos previo a la ducha, ya desnudos mi falo levanto, entrando en sus
piernas desde arriba acariciando su vaina, mis caricias trataron de decirle ¡Que
tontera! ¡ ¿ Porque no hicimos nuestra vida ? ¡ , hasta que de mis labios salían
esas palabras tan pensadas, tan normales, tan estupidas, más cuando ella los
tapo con su índice, me miro pidiéndome silencio y me llevo a la ducha, el primer
cambio estaba ante mis ojos, una gran cofia tapaba sus hermosos cabellos
ensortijados, besándola en el cuello, el segundo cambio :
"no me dejes ninguna marca por favor",
igual el contacto el contacto con su piel me reconforto, ahí
estaba como antes tan sensual, tan mujer, sus pechos abrazados por mis manos
eran un altar de dicha sexual, quise brincarla por detrás , poniéndome en
cuclillas, me dejo jugar en su vaina , penetrada y apoyada en la pared, me pidió
ir a la cama , saque mi falo despacio , nada brusco, la di vuelta y la bese
expresando quizás un pedido desesperado , de mantenerla mía.
Su beso me dio esperanzas, ya en lecho ella tomo mi pene, en
su boca, succionándolo, apoyando en su lengua toda mi carne y haciendo un juego
que creo que no podré comparar con ninguna mujer, ¡es única!
Repicaba en mi cerebro, su pedido de silencio, sus besos, ahí
estaba el vejete con su hermosa alumna, esa que lo sedujo, que lo atrapo, subida
a caballo sobre mi cuerpo ensartada me hizo acabar sacándome hasta el último
gramo de leche, el dolor en mis testículos secos, esa satisfacción de un orgasmo
a dúo , una vez más me decían que había echo el amor con ella.
¡Con ella! Que compartí en éstos últimos cinco años, muchas
horas, viajes y éramos la pareja perfecta con las edades equivocadas en esta
nuestra vida, la vida en mi cuerpo casi obeso, seguramente estaba en ella. poco
a poco habló, repitió mis excusas de la edad, de mi mujer, de mis hijos, sus
necesidades de tener hijos, y por último la historia de su vida, padre violador,
lo que le dijo la psicóloga, ¡quizás ves a tu padre en el profe! , ahora casada
pensó que esos meses se podrían traducir en un cierre total, el fin de esta
relación y vio clara esa imposibilidad ante ese beso (en la oficina) que le
salio de sus entrañas.
Le conté lo antes escrito, nuestros cuerpos se unieron
nuevamente, el destino no lo podemos evitar , decía en un sollozo y en verdad
¡No puedo! ¡Quise y no Puedo! Gritaba , insultándome,
La bese y abrace no era momento de hablar. Dormito en mis
brazos apoyando sus rulos escondiendo su cara, cerré mis ojos, hasta que el
sueño o el cansancio me venció, besos en mi torso me despertaron, ahí estábamos
juntos, amantes, el pedido en sus labios me sonó a música celestial, ¡juntate
conmigo! Esas palabras que implicaban su renuncia al matrimonio, también
implicaban la mía , a los insultos de mis hijos, pero a la felicidad que seguro
junto a ella podría tener, harto inteligente, sensual , una diosa en la cama
¡era la mujer de mi vida!
No me extrañó escucharme decir ¡SI! , ver su sonrisa, ahora
nos quedaba el como la haríamos, sin dobleces nos despedimos para encontrarnos
al otro día, ordene mis carpetas en el escritorio de mi departamento , empresas,
retire los títulos y demás cosas, en un valijón el cual traslade por la mañana a
la oficina, fue en ese momento que la voz de mi señora preguntándome si iría a
la cena en la casa de su hermano me volvió a la realidad de tener que cortar,
decir, hablar, solo atine a decir después te llamo. Casi no me di cuenta que
había estado con ella desde hacía más de 14 horas.
Ya en mi oficina, ordene mi escritorio, pocas cosas quedaban
en casa en lo que respecta al trabajo , mis hijos con sus parejas, yo ahí,
recibir la llamada de Laura, confirmando el nuevo encuentro me golpeo, solo
había sacado mis cosas pero nada había hecho sobre mi familia.
Era ella quién me estaba esperando , un beso, una gran valija
y bolsones, estaban en el living que parecía más pequeño , ¿Tus cosas, donde
están? , Dude en contestar, mañana las traigo , tuve que ordenar todo los
documentos de empresas y propiedades.
¡No me vengas con excusas! Enojada , solamente calmo ante mis
caricias en busca de la niña de siempre, diciéndole vieja gruñona , contó su
escena ante el marido, sus pedidos desesperados, sus gritos de ¡ ¿Por qué? ! ,
comprendí que ella había tirado todas sus cartas, adelante de ella hablé a mi
hija , le explique lo que ella ya sabía, incompatibilidad y otra mujer , en
verdad me gratifico mucho su pedido de que se lo diga ya a su madre y corte esta
farsa, terminando , ¡ pase lo que pase sos mi padre!, hable con mi hijo, cada
palabra de sus labios eran un reproche, pero por lo menos escuche algo similar
de sus labios, Viejo, viví la vida que es solo una y debe ser tuya.
No correspondía hablar con mi señora por teléfono, cortar una
relación de años, de amor y aprecio sería un insulto a ambos, por eso le hablé,
le dije que esa noche no iría al cumpleaños de su hermano y que mañana nos
reuniríamos. Su inocencia, me hizo preguntarme que haría, mi mañana te cuento,
la descoloco. Corte .
La sonrisa de Laura se transformo en un beso, me encantó
cuando mirando el talle de mi ropa, camisas, ropa interior, zapatos, me decía
que me iba a proveer de lo necesario, ahí estábamos , era nuestro hogar, me puse
a estudiar un trabajo .
No hicimos el amor, ella ordeno su ropa y a las siete de la
tarde en un tono de pedido y orden me mando a comprar las cosas necesarias de
higiene personal, (extrañé a mi señora) pero fui, compre también algunas prendas
interiores un par de zapatos, un traje, corbatas, esa noche salimos a cenar a un
restaurante cerca del departamento , éramos una pareja.
Esa noche, nuestra primera noche de "matrimonio" ambos
celulares sonaban , el apagarlo inicio el rito de nuestra cama en común, nos
bañamos juntos, secarnos, besarnos fue el inicio de otra de esas mamadas que
increíblemente hace con tanta naturalidad, apoyado mi falo, envuelto y limpiado
por esa lengua carnosa y fuerte, presionado y succionado creció lleno de sexo y
goce, sabiendo que mi físico no es de los mejores, hizo que la penetrara antes
de acabar, llenarla de leche, en una acabada a dúo, me dejo sin fuerzas.
Nos bañamos nuevamente, abrazada a ella, nos dormimos hasta
que nos despertamos, preparó el desayuno y me extraño que ambos nos íbamos a
trabajar.
Al mediodía recibí el llamado de mi señora, fui a casa, la
decisión tomada , me fue más sencilla ante la resignación de ella, muchos fueron
los momentos felices, somos seres civilizados, comprendí que la vida une,
desune, pero no por ello debemos dejar de lado nuestra obligación de minimizar
los daños que nuestras acciones hacen en lo demás.
Ella me junto la ropa, mientras desarmaba mis equipos de
computación de mi escritorio, darle un beso , me transformaba en un Judas no
querido, pero inevitable sujeto en manos de Laura.
Armar y ordenar el equipo y algo de la ropa, era mi trabajo
al verla entrar, su sonrisa me decía que esto recién empezaba y ahora era el
camino correcto.
Le saqué la pollera y sus bragas, apoyo sus brazos en el
sillón, su vaina resaltaba entre sus cachas bien formadas, mi falo se levantaba
solo, lo refregué tomando jugos lubricantes en el glande, que se juntaban con
mis los líquidos prostáticos, la penetración echa a mi gusto, despacio hasta
apoyarla en esa protuberancia que le hace enloquecer, imponiéndole un ritmo
cadencioso, nos inicio en el sexo informal que nos encanta ,ahora en pareja,
sentirla acabar por repetición le sigue al placer de sus mamadas, me sentía
feliz, ahora porque ella gozaba el sexo, que yo le daba.
Los arreglos económicos del divorcio con mi señora recién
empezaron, mi tranquilidad fue recién asumida cuando comprendí que el daño a
terceros era inevitable y es mi deber hacerlo con todos los paliativos posibles.
Que nuestro tiempo pueda ser vivido, es mi única esperanza.