Confesiones, mi segunda vez con un travesti.
De cómo una noche con algunas copas hice el amor con una
hermosa desconocida probando un pene en mi boca por primera vez.
Una noche sobre fin de año, me encontré con amigos y
compañeros de la galería en donde tenía un negocio, en una parrillada donde
habíamos organizado la fiesta de despedida de año, éramos unas 12 o 15 personas,
estuvimos comiendo y bebiendo, entre anécdotas, cuentos, chismeríos y muchos
tragos hasta pasada la media noche, luego de pagar la abultada cuenta, que
debido a la cantidad de alcohol y la alegría reinante no nos percatamos hasta el
otro día que nos habían cobrado un disparate, nos fuimos cada uno para su casa,
yo había ido solo y arrimé tres compañeros hasta sus casas que si bien no me
quedaban de camino, ya que no tenían locomoción y era bastante tarde, los llevé
igual. Al volver para mi casa, tome Bulevar Artigas que es la avenida donde
paran las protitutas y travestis, y decidí ir despacio para ver que había, total
yo no tenía apuro, porque si yo no estaba en hora, mi empleada tenía llave del
local y podía perfectamente abrir sin mi.
Vi gran cantidad de trabajadoras nocturnas, y también muchos
travestis, pero casi todos de muy mal aspecto, y también bastante pasados de
alcohol y drogas, seguí mi recorrido por casi una hora mas hasta que en una
esquina cerca de la terminal de ómnibuses, vi una exuberante rubia, alta de
lindas facciones, buenos senos y un lindo culito que destacaba por estar con uno
de esos vestidos muy ajustados que modelaban toda su figura, pare el coche
cerca, y se acercó hasta mi, abrí la ventanilla y le consulte la tarifa, su vos
me llamó la atención y al notar mi reacción me dijo que era travesti, y me
pregunto que era lo que estaba buscando, le contesté que una mujer, pero que
realmente era la mas linda que había visto hasta ahora a pesar de no serlo, me
dijo:
Querés salir, mirá que no te vas a arrepentir.
Bueno, subí y ya veremos que pasa.
No era la primera vez que salía con un travesti, a pesar de
haberlo hecho solo una vez y hacía mucho, lo había intentado en otras
oportunidades, pero no se si tuve mala suerte, pero lo cierto es que ninguno era
lo que yo buscaba, quería una verdadera mujer con pene, pero con modos y formas
de mujer, cosa que los que había conocido estaban bastante lejos de serlo, no
era así este caso, que era realmente bonita, con unos buenos pechos, de silicona
o de hormonas, pero de ella, no postizos, lindo culito y muy buenas piernas.
Conversamos en el camino y metimos algunas manos hasta llegar a un hotel
alojamiento cerca, nos dieron la habitación 8, que tenía una botella de champan
como decoración y muchos espejos, música funcional y video, yo me tome una
cerveza mas, para darme valor, desinhibirme y pasar un buen momento, fuimos al
baño uno después del otro, y ya sin ropa, le pedí si me prestaba la suya para
ponérmela, ya que siempre había tenido la fantasía de vestir de mujer, me
coloque su tanga y su vestido ajustado, me miré al espejo y me gusto como me
quedaba, me acerque a la cama y tomando su verga comencé a masturbarla notando
que enseguida se ponía dura y mojada, me pidió que se la chupara, le dije que no
me gustaba chuparla, que solo quería acariciarla, me quite el vestido y la
tanga, me subí sobre ella intentando colocar su pene en mi entrada..
mejor ponete en cuatro que va a ser mejor- me dijo.
Y así lo hice, unto mi ano con lubricante, se puso un condón
y se colocó detrás de mí para montarme mejor, coloco la cabeza de su pene en mi
hoyito y empujó sacándome un grito de dolor,
mas despacio por favor, que soy casi virgen- le dije
y me la fue poniendo de a poco hasta penetrarme totalmente,
quedo así un momento y cuando me amoldé a su verga, comencé a moverme muy
lentamente,
dejame a mi- me dijo
y empezó a bombear rítmicamente mi apretado culito, estuvo
así varios minutos hasta que empezó a empujar con mas fuerza y a golpear contra
mis nalgas hasta que acabo dando un grito de placer enseguida comenzó a reducir
sus embates hasta sacarla del todo, se fue al baño y yo toque mi agujero para
ver como había quedado, lo note dilatado y me dolía un poco, pero me había
gustado a pesar de no haber acabado, con la cogida que me había dado, yo seguía
muy caliente.
Cuando salió del baño me vio que estaba sobre la cama con la
verga muy parada y me dijo
todavía tenes ganas –
si que me ha gustado mucho tu verga,
si querés mas, te doy
bueno estoy pronto para otra buena cogida, así que
poniéndome nuevamente en cuatro lo esperé,
ah pero si querés mas pija tenés que hacer que se pare y
chupármela bien
sabés que no me gusta – le contesté
Entonces no hay mas – dijo
No me dejes así, caliente y sin verga, por favor cogeme
otra vez, yo te la acaricio mi amor
Quiero que la entierres en tu boca y me la hagas parar para
darte de nuevo
Esta bien, lo voy a intentar.
Y me acerque su miembro a la boca con bastante asco, lo
comencé a lamer en su base y a subir lentamente al llegar a su cabeza, no me
animaba a meterlo en mi boca, y ella tomándome con las dos manos de la cabeza me
empujo hacia abajo, introduciendo todo su pene en mi boca, pasé la lengua por su
cabeza mientras lo engullía todo y sentí su sabor que no me agradaba del todo,
seguí cogiéndolo con mi boca hasta que comenzó a pararse y ya no pude contenerlo
dentro debido a su tamaño, seguí así por un rato hasta que me dijo
Así esta bien, ya estoy pronta, acostate boca abajo y
dejame a mi
Así lo hice y abriendo mis nalgas empezó a pasar su lengua
por mi raya y a chuparme el culo hasta que cuando lo tubo bien mojado,
colocándose sobre mi busco la entrada con certera puntería y me penetró.
Te gusta mi amor – me dijo
Ahh si que linda pija, como me esta haciendo gozar
Vení levanta un poco el culito así entra mejor
Y colocándome una almohada debajo me levantó y comenzó a
cabalgarme haciendo chocar sus testículos en mis nalgas
Retiraba su pene totalmente y me lo introducía hasta el
fondo, así lo hizo hasta que al rato comenzó a bombear mas rápido sintiendo que
le estaba por venir, y al cabo de unos minutos deliciosos explotó en mi ano
haciéndome acabar a mi también, mientras yo acababa, le apretaba su miembro con
mi ano, lo que nos producía una deliciosa sensación, no quería que esto
terminara, pero poco a poco se fue retirando de mi y yo quede tendido en la cama
con mi culo mas que satisfecho, caliente y bien abierto, agradeciendo las
atenciones recibidas por ese pene hermoso que me dio tanto placer.
Nos vestimos y nos fuimos el a su esquina y yo a mi casa, al
día siguiente sentía el culo dolorido, pero recordar la noche anterior me hacía
mojar de placer.
Fui varias veces a buscarla, pero sin suerte ninguna, una vez
pregunte por ella pero me dijeron que ya no la veían, así que comenzó una larga
espera hasta la próxima vez que encontrara alguien que me gustara...