Mi realización IV (final)
De regreso a
casa yo seguí con mi obsesión, follando a diestro y siniestro, de forma cada
vez mas atrevida y desconsiderada. Llegado el momento, mi mujer dio a luz a un
niño precioso al que pusimos mi nombre. Después de eso mi mujer muy caliente
por el largo periodo que había pasado sin mantener relaciones, me pedía hacer
el amor casi a diario, pidiéndome que folláramos como en aquella noche en la
que la deje embarazada. A mi la verdad ya no excitaba ella, y de hecho tampoco
las múltiples conquistas que realizaba fuera del matrimonio, que cada día me
dejaban peor sabor de boca y no me dejaban contento como al principio.
Recuerdo
especialmente una cena de negocios. Nos encontramos una tal Carolina y yo para
una cita de negocios. Durante la cena muy animada y con vino de por medio se
dio cuenta que la miraba con harto deseo. Sin perder tiempo ella tomó una
servilleta y la colocó bajo mi copa, mientras salía en dirección al baño.
Titubié unos segundos y leí la nota en la servilleta: “SÍGUEME AL BAÑO, NO TE
ARREPENTIRÁS”.
Dudé unos
instantes pero al fin me decidí y la seguí. Cuando llegué a la puerta me abrió
haciéndome entrar en un sanitario. Mientras cerraba la puerta aproveché para
levantarle la falda deliciosa que traía puesta y me dediqué a morderle las
nalgas con frenesí, al tiempo que tomaba con mis dos manos su sexo ardiente.
Rapidamente la
doblé hacia la puerta y con su culo doblado chupetié el agujero de su ano,
mientras jadeaba de placer. Carolina lucía desesperada por tomar mi verga y
mis bolas. Luego de chuparme la verga y tenerla lista ella con sus manos, se
abrió el agujero de su culo y de un certero movimiento se ensartó mi enhiesta
verga causándome un tremendo placer que no podía disimular.
Mientras tanto
busco sus deliciosos pezones y le coloco uno en la boca mientras saboreé el
otro. Ensarté mis dedos en su vulva y ataqué su clítoris. En ese momento entró
una chica al baño y nos oyó gemir a ambos. Abrió la puertezuela y nos miró
extrañada. Alcanzando a ver la deliciosa vulva de Carolina. Inmediatamente
entró a nuestro lugar y se inclinó besando el clítoris de ella causándole un
gran orgasmo.
Luego abrió su
blusa y le colocó sus tetas (grandes y oscuras como sandias negras) y Carolina
se las chupó como si fuera un dulce. A poco le aviso a Carolina que estoy a
punto de lanzar mi leche, entonces ella la saca de su culo y ambas se inclinan
ahora y me chupan la verga, aprovechando para besarse y besarme las bolas.
Lancé tal
cantidad de leche que luego tuvieron ambas que limpiarse la cara pues estaban
bañadas de semen.
Un par de años
después los negocios iban de maravilla. Nos mudamos de nuestro piso a una
villa en las afueras enorme, y la empresa iba tan bien que casi funcionaba
sola. Mi socio y yo solo íbamos a hacer alguna gestión de vez en cuando. Mi
mujer me dijo que era demasiada casa para ella sola así que quería contratar
un matrimonio para le ayudara en las faenas ella y él hiciera de mayordomo,
jardinero, chofer y todo el resto de tareas. Los elegidos fueron un matrimonio
de color (negros para no irnos con tonterías) muy jóvenes, muy eficientes y
muy baratos pues provenían de un país con problemas políticos y ellos por
tener estudios no eran muy bien vistos así que tuvieron que emigrar.
Laura la
negrita en cuestión no tenía desperdicio, tenia 2 melones enormes, una cintura
de avispa y un culo que me llevaba por la calle de la amargura. Clot el
negrata en cuestión media casi dos metros y aunque pecaba un poco de barrigón
se notaba muy fuerte al estilo de un deportista que hubiera dejado de
cuidarse.
Mi obsesión me
llevo a perseguir a Laura, noche y día, haciéndole regalos, y metiéndole mano
cuando y donde podía. Así, un día en el que mi mujer se llevó al negro como
chofer, yo lleve a la negrita hasta el pequeño bungalow junto a la piscina
donde vivían.
Allí ella que
sabia bien a lo que íbamos, se me acercó y me desnudó. Me levante y sitúe
detrás suyo, ella no dijo nada. Lentamente aplique un suave masaje en sus
hombros que poco a poco fue descendiendo por su espalda, me percate que era
una sensación que ella aceptaba de muy buena gana, ya que poco a poco fue
distendiendo sus músculos y se acomodo en la silla. Cuando vi aquello comencé
un suave besuqueo por su cuello y los lóbulos de las orejas. Poco a poco
empezó a respirar de una forma que me indicaba que iba por buen camino, mis
manos pasaron de su espalda a sus costados y poco a poco, siempre por encima
del vestido acaricie sus enormes melones, notando ya una creciente erección en
sus pezones, de repente una mano subió por mis muslos hasta agarrar mi
herramienta. Salvajemente la tiré en su sofá y me interne en su
entrepierna, notando una humedad que denotaba el estado de excitación al que
estaba llegando. Paré de chupar al comprobar que aparte del aroma a negra que
emanaba aquel chumino, otro olor y sabor me perturbaba. Después de
interrogarla al respecto, ella me lo aclaró:
- Perdóneme
señorito, pero es que esta misma mañana mi hombre se empeñó en pincharme el
higo, justo antes de salir con la señora. Y como luego me llamó usted, no he
tenido tiempo ni de lavarme el asunto. Perdóneme y ahora mismo me lo lavo en
el bidé.
La miré con
cara de salido y me lancé a pegarle una chupada de aspiradora mientras le
decía:
- Veras que
limpia te la dejo!- exclamé. Su clítoris estaba hinchado y su chocho no dejaba
de soltar calientes caldos que se unían a los restos de lefa del negrata. Me
comí aquella sopa sin hacer ascos, es más mi picha parecía a punto de
estallar. Mi boca era ahora un puré de flujos vaginales y saliva que ya
empezaba a invadir parte de mi barbilla.
Mis caricias
hicieron que todo su cuerpo temblara de placer y sus negros melones se
agitaran hasta que se corrió entre sollozos:
- Venga chupa,
chupa. Comete la pepitilla. Ahhh, que gusto, pero que gustazo en el chumino.
Mi cosa, cómeme el chichi, mátame de gusto cabrón, que ya no aguanto más
Ahhhhh , asiiii , que gusto, me voy, me corro en tu cara... Ahhh .Ya, ya... ¡
No puedo mas!, ahhh ¡ ahhhh ahhh.. yo me voy... ¡Sigue... Sigue!, ahhh, ahhhh,
¡me corro...!. ¡ Asi... Así... Sigue... Sigue...! . ¡ Me corro... Ya...
Me corro... por el chochoooo! ¡ ya... ya.... yaaaa....!
Se quedó
derrengada en el sofá hasta que al rato y por mis acometidas recuperó los
sentidos. Entonces comenzó a aplicarme un tratamiento especial a toda mi
virilidad. Sus negras manos acariciaron mi herramienta produciéndome una
sensación maravillosa. El suave masaje recorría toda su longitud y se paraba
breves momentos en mis testículos consiguiendo que por mi espalda recorrieran
pequeños espasmos eléctricos. Al cabo de unos momentos de este suave vaivén se
inclino sobre mi picha a punto de reventar y aplicando sus labios sobre ella
empezó una suave mamada. Notaba como su lengua recorría mi cipote mientras sus
manos masajeaban mis cojones. El efecto fue instantáneo pues mi verga se
hincho hasta limites insospechados y las sensaciones recorrían mi cuerpo,
notando como espasmos de placer empezaban en mi nuca y después de recorrer mi
espalda llegaban hasta el pene que no paraba de ser atendido por los solícitos
labios de ella. Al cabo de unos instantes la carga de esperma pugnaba por
salir y avisando de la circunstancia asistí con estupor y placer a una, si
cabe todavía, más excitante succión que denotaba las ganas que tenía de
beber mis jugos.
No pude más y
explote en su boca. La leche rebosaba por sus labios mientras se afanaba en
evitar que no se escapara ninguna gota que con avidez relamía. Después de
limpiar con la lengua toda la longitud de mi mango y dejarlo reluciente se
recostó en el sofá y reclamo mi atención que inmediatamente fue solícitamente
puesta en practica. Volví a incrustarme en su almeja chorreante, los jugos se
escapaban de su interior y dejaban sus labios brillantes. Los separé con mi
lengua hasta dejar al descubierto el pequeño botón de su clítoris que se
estremecía de placer en cada uno de mis lengüetazos. Mis caricias se
prolongaron a lo largo de unos momentos, desplazándome de su suave chocho
hasta su ano en el cuál estuve entretenido un tiempo, los suaves gemidos se
convirtieron en poco rato en grititos que intentaba ahogar mordiéndose el
labio inferior, sin embargo mi trabajo obtuvo su premio y al cabo de unos
instantes explotaba en un largo orgasmo que hizo que todo su cuerpo se
arqueara sobre mi, después de unas contracciones se relajó y me abrazó fuerte
susurrándome en la oreja mientras me besaba suavemente que quería ser
penetrada:
- Metemela!!,
no aguanto mas!!- gritó casi histérica.
Sin hacer
ninguna objeción agarre su suave culo y levantándola en vilo coloque mi falo
en su entrada y la embestí de una sola estacada, note como todos los músculos
de su cuerpo se ponían en tensión y proseguí las salvajes embestidas mientras
ella se agarraba a mi espalda y me arañaba salvajemente demostrándome así el
placer que sentía. Cuando note que estaba a punto de llegar al clímax me
retire y la tumbe sobre el sofá, dejando todo su culo a mi vista, ella
intuyendo mis intenciones se puso de rodillas y se acomodó para recibir mi
virilidad por su negro orificio, suavemente fui entrando todos mis centímetros
en su interior mientras ella susurraba palabras ininteligibles para mi, cuando
logré establecer en su interior mi verga comencé un lento vaivén que nos llevo
a los dos hasta limites insospechados de placer, finalmente descargué mi lefa
en su culo y quedamos los dos tendidos uno encima de otro agotados por la
experiencia. Poco a poco se fue recuperando y después de unos momentos me la
volvió a chupar y me metió la lengua el culo, cosa que me puso a cien.
- ¿ Qué es lo
que más le gusta a mi señorito ? - dijo sacando su carita de mis gluteos.
Yo la susurré
bajito y un poco cortado que me chupara allí, ella entonces me dijo más
fuerte:
- Así que al
señorito le gusta que le chupen el ojete, sinvergüenza. Voy a mamar suavecito
tu pozo chocolatero y luego te voy a follar el trasero con mis dedos
hasta que me llenes la boquita con toda tu leche...
Dicho y hecho.
Me siguió lamiendo la polla y follándome el ojete con los dedos hasta que de
pronto se paró y me dijo que me tenía guardado un regalo especial. Yo estaba
fuera de mí cuando ella me miró con cara de guarrilla y sacó del cajón
de su mesilla unas esposas de policía, y me dijo que si quería seguir jugando
seria bajo sus reglas. Yo ciego perdido de deseo y de vicio me tiré al ruedo y
dije que de acuerdo.
Ella cogió las
esposas y pasándolas por uno de los barrotes de la cama me ato. Entonces
cuando yo creía que iba a llegar el cielo, llegó el infierno. Se bajo de la
cama y se fue de allí. Al momento se abrió la puerta y allí estaban mi
mujer y el negrata.
Yo no sabia que
decir, salvo que comprendí que aquello era una encerrona. El negro se desnudó
y dejó al descubierto un rabo descomunal, que le llegaba hasta casi la
rodilla. Parecía la manguera de un bombero, pero negra y llena de nervios y
venas.
Mi mujer y la
negrita se amorraron a ella y la besaron y adoraron como si fuera un dios
fálico, y aquel monstruo descomunal todavía creció mas y mas. Después le
untaron el rabo de crema y mientras mi mujer cogía una cámara de vídeo, el
negro y la negrita me ataron los pies a la cama quedando boca abajo con las
piernas abiertas.
Yo suplicaba a
mi mujercita desconsolado, sobre todo cuando los negros me varios
cojines debajo para que se me levantara el culo y mi ojete quedara
indefenso ante lo que intuí que se avecinaba de manera ineludible.
La intuición se
convirtió en certeza absoluta cuando ellas a dúo comenzaron a ponerme crema en
el ano, metiendo salvajemente los dedos en él. Después mi mujer sacó un
consolador del cajón y me dijo que era para que fuera haciendo boca, y
mientras la negrita seguía con el vídeo, se puso a metérmelo por el ojete
mientras decía:
- Llama ahora a
esa guarra de Puri .
Me estaba
devolviendo mi primer polvo bestial con ella. Entonces cuando ella consideró
que mi culo estaba bastante dilatado se fue con la negrita que había colocado
la cámara de vídeo sobre un trípode, y le comió el coño lleno de sus caldos y
de su marido y mio, mientras el negro que estaba a cien por la chupada
de antes, mas por el espectáculo que aquellas zorras le estaban dando, pasó a
la acción, es decir empezó a meterse en mi culo.
- Hay que abrir
ese agujero como si fuera un pozo... no sabes lo que se valora una buena
enculada... así que… dale duro!!!… sin compasión!!!… hasta que grite como un
maricón - le dijo a mi nuevo enculador…
Sentí un dolor
desgarrador, casi me desmaye de dolor, pero al mismo tiempo algo empezaba a
surgir en mi interior y mi polla empezaba a ponerse dura, y mas dura sin
podérmela tocar, quizás por lo extraño de la situación, y mientras tanto el
martillo pilón de Clot seguía subiendo y bajando en mi culo, y la dichosa
cámara grabando mi denigración total. Al mismo tiempo cada vez la tenia mas
dura hasta que llegó el momento en que Clot se quedó parado un momento, una
décima de segundo justo antes de meterme el envite mas fuerte junto a una
descarga de semen tan grande que después de llenarme todo el culo como una
lavativa, rebosó por los laterales calmando el dolor de mis entrañas.
Para colmo me
corrí, pero de una forma dolorosa, era un placer tan grande que quede medio
desmayado, culo en pompa con un agujero tan dilatado que cabria por allí una
mano. Clot sin apenas inmutarse.
Se paso a la
cama de al lado y se montó a Dolores mi mujer por delante con ese trozo de
carne que no solo no había perdido ni un centímetro sino que parecía la trompa
de un elefante. En pocas emboladas mi mujer se corrió pegando unos gritos casi
cómicos. Después le tocó el turno a Laura su mujer, a la que cogió y le pego
unos envites que pense que la partía por el medio, pero ella le pedía mas y
mas.
Cuando estuvo
de nuevo a punto de correrse vino hasta mi y para colmo de mi humillación me
la metió en la boca y se corrió adentro. Yo no podía tragar aquel río de
esperma y me chorreaba por al comisura de los labios, después se tumbó a mi
lado, me soltaron las manos y me dormí abrazado a el.
A la mañana
siguiente Dolores me aclaro el tema, ella se había enterado de todas mis
aventuras y me las había permitido, porque desde el día que le desflore
brutalmente el culo, había encontrado su camino. Iba a ser mi Ama y
estaba dispuesta a mandar en casa, así que a partir de ahora, yo haría lo que
ella quisiera en todos los aspectos o mis amigos recibirían una copia de la
cinta. A cambio podría gozar de ella y de Laura siempre que quisiera. Puse de
condición que a cualquier sitio que fuera me acompañara Clot pues al fin y al
cabo con él
Por fin
encontré MI REALIZACIÓN.