Hola, quisiera contar la historia de mi primera experiencia
zoo. Para comenzar les diré que me gusta travestirme, me encanta. Soy un
muchacho de 25 años, ecuatoriano y muy apasionado en la cama.
Una noche de aquellas en que uno se encuentra super excitado
y no hay con quién hacer nada, sea hombre o mujer, ya que tengo una novia que
sabe de lo mío, e incluso ella me ayuda a travestirme y maquillarme. Ahora
resulta que ella salió a una gira de la Universidad, y como les contaba, estaba
vestida o super caliente, metiéndome su consolador, en eso que se desata una
torrencial lluvia en medio de la noche y eso a mí me encantaba, solíamos hacer
el amor con mi novia en la lluvia en el jardín de mi casa, aprovechando que mis
padres dormían, ella se colaba a mi cuarto con sus ropas een el bolso, le
encantaba, creo que es una lesbiana truncada, en fin, aquella noche me dio por
salir sola, con unos tacones que se me perdían entre el césped del patio, mis
padres no estaban en la casa, así que aprovechaba la ocasión, para ponerme lo
más sexi que tenía mi hermana. Una vez en el jardín, con tanta agua corriendo
por mi cuerpo sensual, ya que se me ve muy bien, una vez salimos con Sara, mi
novia a la calle en la noche, y nos piropeaban a las dos, fuimos a un cine, y
nadie notaba que yo era hombre.
Sigo con mi experiencia, estando en el jardín y sin poder
aguantar me desesperación por ser penetrada por el consolador de mi novia o que
aparezca un chico por sobre la tapia, fui a la piscina a ver si me daba la mejor
de mis masturbadas, en eso sale Rocco, un Rotwailer que tenemos en mi casa y
empieza a seguirme al darse cuenta que era yo, iba con la intensión de meterme a
la alberca cuando me siento en la vereda para sacarme el vestido, que iba ya
todo mojado y Rocco que se acerca y empieza a lamerme la oreja como sintiendo
mis calenturas, en un principio lo alejo, ya que estorbaba a mis planes, pero el
fue muy insistente, cosa que me agradó, ya que encendió en mí una curiosidad que
nunca la había siquiera pensado, nunca me atrajo la zoofilia, pero esta vez era
distinto. Empecé por acariciarlo,, me acosté en el suelo y empecé por dar
vueltas y hacer como las perras cuando excitan a sus pretendiente, le mostraba
mis nalgas mojadas, me pasaba por debajo de él, y se notaba que se iba excitando
a tal punto de gruñirme cuando me le escapaba a sus arremetidas de quererme
encajar su pene.
Pero, quien persevera alcanza, así que pudo más su fuerza que
mi voluntad, me agarró con fuerza con su patas delanteras y arremetió sin
piedad, pero no podía encontrar mi orificio, pobre, era también su primera
experiencia con un humano y hombre, para colmo, solo que olía a mujer, tuve que
ayudarlo, puse la punta de su afilado miembro en mi culito y empezó alocadamente
a metérmelo sin piedad, sus uñas me lastimaban el flanco, pero el placer que
sentía, me hacía desear más dolor por cualquier parte. Ambos estabamos en lo
mejor del orgasmos, sin siquiera tocarme el pene, tuve una tremenda eyaculación,
que con la lluvia se desvanecía suavemente hacia el agua de la piscina.
Algo pasaba con mi amante, ya no se movía, estaba lívido, con
ganas de bajarse, así que me imaginé que ya había terminado y quería irse, pero
no, para mi sorpresa, su pene había crecido de tal manera dentro de mí que no
podía sacarlo, se volteó y quedamos pegados, literalmente, yo nunca había
imaginado que me podía pasar como a las perras, me imaginé que se quedaban así
por puro placer, cuando lo saqué pude ver que había una tremenda bola en la base
de un descomunal miembro de unos 25 cm y su bola casi tenía el tamaño de mi
puño.
En fin, imaginaba que me iba a quedar así toda la noche y
empecé a desesperarme mientras pasaba el tiempo, así que lo arrastré hasta una
salita de estar que hay en el jardín , al encender las luces, veo en la imagen
del espejo la magnífica imagen de una mujer super sensual, con un descomunal
pene colgado, cogida por un perro y unida a él como se ve en la calle con las
perras. Esa imagen despertó una vez más la pasión en mí y se me hinchó de tal
manera la verga que tuve un par de orgasmos adicionales que me llevaron al
cielo. Había transcurrido como 20 minutos, que sentía dentro de mí que iba
bajando la presión del bulbo de mi macho rompe culitos. Fue allí que por vez
primera veía de cerca tan bello instrumento. Lo limpié un poco las secreciones
suyas y el contenido mío y me dio ganas de llevármelo a la boca, mi amante
agradecido, me lamía la cabeza y luego continuó haciendo lo que yo había dejado.
Me estiré en la pileta, me lavé un poco de sangre que había entre mis piernas y
fui a mi cuarto. Al día siguiente que hacíamos el amor con mi novia, se percata
de los rasguños que traía en la espalda y como nunca le oculto nada, se lo
cuento todo. Tan lanzada que es, me pide ver cómo lo hice, así que mi pobre
Rocco, desde aquella mojada noche, fue el amante oculto de par de locas. Esas
experiencias que llevamos casi a semana seguida, se las iré contando de a poco.
Quisiera conocer gente que lo haga. Contáctenme.
Paty.