Mi prima Ana María es un año menor que yo, pero parece mayor.
Es rubia y tiene ojos azules. Es medio gordita, pero le van muy bien esas
libritas de más, no muchas, puede que 5 ó 8, porque la redondean en sitios
claves. Como sus grandes tetas y su más grande culo. Aunque tiene cuerpo de
mujer, es una nena de 16 años. Lo cierto es que ambas parecemos mayores, cosa
que aprovechamos ciertas noches para escaparnos de casa y , maquilladas y
vestidas adecuadamente, meternos en las discotecas de mi pueblo y buscar
"problemas".
La casa de Ana María queda en la misma cuadra que mi casa,
esto es muy conveniente, pues como mis padres trabajan hasta tarde, mi tía nos
recoge a las 3 de la tarde en la escuela y nos lleva a la clase de ballet y
luego se regrese a su tienda. Ana y yo nos vamos caminando hasta su casa, pues
queda relativamente cerca.
Una de esas tardes cuando íbamos caminando, nos detuvimos a
comprar unas paletas de dulce. A mí me encantan, especialmente unas con sabor a
frambuesa, rojas y redondas, finitas en la punta para luego irse ensanchando.
Seguimos nuestro camino y yo le estaba relatando como la noche anterior había
visto en una pagina porno una foto de una chica que se acariciaba su chochita
con una paleta de dulce. Le estaba contando a Ana lo mucho que parecía estar
disfrutando la chica de la foto mientras se metía una paleta a la boca y la
chupaba como una verga y con otra paleta, se embarraba de dulce su raja
completa. Mientras iba hablando, los ojos de mi prima se iban agrandando por la
sorpresa (y por la excitación, creo yo).
Y como es que se chupan las vergas?- me pregunto.
Cuando lleguemos a la casa te enseño – le conteste yo. –
Tenemos que estar en un sitio que nadie nos vea.
Tan pronto llegamos a la casa, nos fuimos directamente a su
cuarto. Yo me senté en la cama y ella se paro frente a mí y me dijo:
Enséñame. Pero, como lo hacemos???
Fácil. – Le dije yo.
Y comencé a pelar una paleta. Cuando terminé de quitarle la
envoltura me la metí a la boca y empeceé a pasarle la lengua alrededor. –Así se
le hace a la cabecita – le dije.
Luego me la metía y sacaba apretando los labios mientras la
chupaba. – Esto les encanta a los chicos – le dije – No puedo creer que nunca lo
hayas hecho, primita.
Bueno, si, una vez, pero no así. Déjame intentarlo a mí.
Se subió en la cama y me quitó la paleta. Empezó a chuparla
con suavidad y en menos de 20 segundos ya chupaba como una posesa y gemía
mientras lo hacía. Se había recostado del espaldar de la cama y tenia los ojos
cerrados. Parecía que estaba disfrutando.
Así se veía la de la foto?
No – le dije – ella no tenia shorts.
No bien terminé de hablar, ya Ana se bajaba los shorts y se
hacía a un lado el elástico de los panties. Volvió a recostarse y metió sus
dedos en la rajita, todo esto sin sacarse la paleta de la boca.
Así? – me pregunto.
Más o menos – Yo ya me estaba calentando y no aguantaba
más – déjame enseñarte.
Pelé dos paletas y me recosté del espaldar. Me bajé los
panties hasta los tobillos y subí mi faldita. Me metí una paleta a la boca y
comencé a chuparla. Con la otra abría poco a poco los labios de mi puchita.
Así estaba la de la foto- le dije mientras regaba dulce
por mis labios vaginales.
Ana abrió los ojos como platos y me pregunto que sentía. Yo
le dije que probara ella y así lo hizo. Vi como la paleta desaparecía en la
rajita de mi prima y comenzaba a acariciarce el clitoris. El dulce de la paleta
se mezclaba con sus ya abundantes jugos.
Muy bien – le dije – ahora te falta la otra en la boca.
Saqué la paleta de mi coñito y la metí en la boca caliente de
Ana que comenzó a chupar al instante. Parece que le gustaba lo que chupaba. Ella
me devolvió el favor y la paleta que tenía en la chocha la puso frente a mi
cara, retándome a que lo hiciera. Con solo ver su mirada cachonda, yo ya estaba
a cien y con una mano agarré su mano y guíe la paleta hasta mi boca y lo que
probé, me volvió loca... Y así comenzamos un juego. De pronto las paletas
estaban en las puchitas de una o de otra y luego en las bocas que chupaban con
fervor, limpiándolas de todo flujo vaginal. Ana se iba incorporando mientras más
cachonda se iba poniendo. Yo con los ojos cerrados disfrutaba el momento hasta
que sentí en mi rajita algo distinto a la paleta. Era la lengua de mi prima que
me estaba mamando, como si quisiera hacerlo directamente de la fuente que mana
dulce y leche. Me embarraba toda mi puchita de dulce y luego lo retiraba con esa
lengua perversa. Yo también quería hacerlo y le pedí que se pusiera encima de
mí. Nos montamos en un "dulce" 69 y seguimos con nuestra glotonería. El sabor de
Ana María me estaba volviendo loca y chupaba su clítoris con fuerza mientras le
ponía la paleta en la entrada de su vagina. Mi prima copio mis movimientos y sin
miramientos me metió la paleta. MMMMMmmmmm!!
Gemí de dolor, pero volví a gemir decepcionada cuando Ana
saco la paleta para darle una lamida limpiándola de mi leche. De tanto chupar
las paletas se hacian cada vez más pequeñas. Empuje hasta que la metí por el
agujerito de mi prima y comencé a chuparle el clítoris. Sentí como Ana se
estremeció y bajaba más sus caderas como queriendo que la paleta y mi lengua se
le metieran mas adentro. Yo chupé con más fuerza porque me di cuenta que mi
prima se estaba corriendo. Después de un par de minutos de gemidos y
estremecimientos, durante los cuales no descuidó las maravillas que hacía en mi
puchita, sentí como Ana María se relajaba, para luego atacar mi raja abierta con
mas fuerza. De pronto escuché que mi prima me decía:
Sácame la paleta, pero no la chupes, dámela.
Se la pasé y entonces comprendí lo que pensaba hacer. La muy
puta la puso en la entrada de mi culito y comenzó a metérmela.
Que rico siento, puta!!! Métemela – le decía yo – chúpame
mas primita. Me voy a correr!!!!
Y así llego mi orgasmo con dos paletas metidas en cada
agujerito y la lengua de Ana en mi clítoris. Allí quedamos las dos embarradas de
dulce hasta el cabello, pero satisfechas. Después de descansar por varios
minutos, en los que los dedos y la paleta de Ana no salieron de mi caliente
rajita, nos fuimos al baño de mi tía. Allí nos desnudamos y entramos a la bañera
y ayude a mi prima a afeitarse los pelitos de su puchita, pues quería tenerla
igual que la mía, sin un solo pelito. Al ver su rajita cubierta de espuma para
afeitar, se me antojo igualita a un pastelito y no pude resistir la tentación de
meterle la lengua. Entre la rasuradora y mi lengua, dejamos el coñito de Ana
María limpio y brillante, y a ella la dejamos jadeando. En un impulso la voltée
y la recosté de la pared. Con mis manos le abrí sus nalgas y comencé a comerme
su ya muy húmeda raja. Tome la ducha de mano y arreglé el chorro y lo dirigí
directamente a su clítoris, mientras le metía un dedo por su agujerito. Esa
combinación la volvió loca y con un grito se corrió. Por suerte que estabamos
solas…
Donde aprendiste eso?? Me pregunto cuando recobró el
aliento.
Así me masturbo todos los días cuando me baño. Lo
descubrí sin querer un día que me lavaba mi coñito y me di cuenta lo rico
que se sentía cuando el chorro de agua golpea mi clítoris. Quieres verme?
Sin esperar respuesta, me senté en la bañera y abrí mis
piernas. Puse el caño de agua sobre mi clítoris y me recosté de la pared. Ana no
me quitaba los ojos de encima. Me sentía cada vez más cachonda. Mi otra mano ya
se dirigía a mi rajita y me metí un dedo hasta el nudillo. Estaba gozando como
nunca porque el que me estuvieran mirando me daba más morbo. Mis caderas subían
y bajaban para encontrarse con mi mano y la ducha. Mis teticas subían y bajaban
y vi como Ana María las miraba. Le dije que me las chupara y se pego a mis tetas
y las mamaba y mordía desesperadamente. Me metí otro dedo y pegué la ducha de
mano a mi clítoris y entonces sentí que todo explotaba.
Eso paso hace 4 meses. Desde ese día mi prima dice que es
lesbiana. Yo creo que soy lo que se dice bisexual. Cualquier lengua, sea de
hombre o de mujer, me viene bien. Ese día descubrí que, aunque no hay nada como
una verga dura y caliente, una lengua bien dispuesta acompañada de mucha
imaginación puede ser un buen sustituto.