Esta es una historia que se acerca mucho a la realidad
Hola, me llamo Alex, tengo 22 años y soy estudiante
universitario. Llevo una relación maravillosa de 9 meses con una chica a quien
llamaré Vanessa, ella es de mi edad aunque menor por algunos meses, al igual que
yo se encuentra realizando sus estudios superiores en la rama de Educación y
trabaja por medio tiempo en una escuela como auxiliar de educación. Llevamos una
relación muy completa, incluso sexualmente nos complementamos muy bien.
Vanessa es trigueña, con un lindo rostro y un cuerpo muy bien
formado, siempre me pareció que tenía cuerpo de modelo. Es una chica súper
responsable y muy seria, al menos eso muestra hacia el exterior.


Hace aproximadamente 2 meses la llamé al móvil por la tarde
calculando que era su hora de almuerzo, después de trabajar y antes de irse al
instituto, para charlar sobre como haríamos para encontrarnos esa noche. Su
teléfono timbraba y pues su celular tiene el defecto que a veces se contesta
solo y pasó eso exactamente, traté de hablar pensando que ella me había
contestado y se escuchaba un sonido ambiental, me di cuenta que se había
contestado solo y bueno, solo sonreí, estaba a punto de colgar cuando comencé a
oír ruidos extraños, puse atención y eran gemidos, y pude notar las voces de dos
hombres, no escuchaba exactamente lo que decían pero pude notar que los gemidos
eran de Vanessa; me quedé muy sorprendido, metí unas cuantas monedas más al
teléfono y seguí oyendo. Tenía una sensación muy extraña, una combinación de
rabia y de excitación que cada vez se convertía más en excitación. Seguí oyendo
un rato y era definitivo, mi linda novia estaba haciendo un trío con dos
hombres, que por la voz parecían de unos 40 años. Antes de que se me acaben las
monedas escuché algo que me dejo muy excitado: " Señorita Moreno, es usted muy
puta, mañana también hará sobre tiempo, hemos invitado a unos amigos y se comerá
4 penes" a lo que mi novia respondió "como usted ordene, mi perro arrecho".

Estaba tan excitado que me metí a un baño y me hice una paja
terrible, eyaculé muchísimo. Después me quedé con esa sensación de saberme
cornudo, pero me gustaba saberme así. Al rato me llama Vanessa y quedamos para
vernos esa noche. Salimos a cenar un rato y la pasamos de maravilla, no quise
tocarle el tema por esa noche. Al final de la velada y antes de irnos a nuestras
casas le pregunte "te puedo llamar mañana en la tarde?" a lo que respondió "no
amor, estaré en reunión de coordinación y no podré contestarte, mejor hablamos
en la noche". Cuando me dijo eso me entró una excitación tremenda, la besé con
pasión y después la abracé tiernamente, a lo que me respondió con un "Te amo" y
ese brillo en sus ojos al mirarme.
Me fui a mi casa y me hice 3 pajas seguidas de lo excitado
que estaba.
Al día siguiente durante la tarde estaba en la Facultad y no
se me iba la idea de lo rico que lo debería estar pasando ella. No aguante más y
me fui a un cyber a ver fotos de gangbang, la pasé de maravilla.
Ahora todo tenía sentido, ella a veces me decía que tenía que
ir a trabajar los domingos por la mañana a "reuniones" o que a veces por la
tarde tenía esas dichosas juntas. Yo no me sentía mal ni mucho menos, al
contrario, la seguía viendo con ojos de muchacho enamorado y siempre que podía
veía porno de sexo grupal y me la imaginaba mamando penes, haciendo dobles y
triples penetraciones y gimiendo como loca. Hasta que una vez se me vino a la
cabeza la idea de contarle que lo sabía todo, que igual la seguía queriendo y
que me excitaba lo que hacía en el trabajo.
Comencé a maquinar un plan para decírselo pero de forma muy
dulce y sin espantarla. Y se me ocurrió llamarla durante una de sus reuniones a
ver si se volvía a contestar solo su teléfono. La idea era que se conteste solo
y grabar todo el audio que se filtrara para después hacérselo oír en una
grabadora casera.
Puse en marcha mi plan; durante una de sus juntas llamé, al
primer intento solo timbró su teléfono y no se contestó nunca. Me desilusioné un
poco y volví a tratar otro día, con el mismo resultado. Al tercer intento me
contestó ella misma, se enojó un poco y me dijo "amor, te dije que estaría
ocupada, llámame después por favor..." yo no dije nada y antes de que cortase se
escuchó como que alguien la besó a la fuerza (o le metieron algo en la boca),
quise decir algo pero la llamada se cortó. Empecé a dudar si mi plan
funcionaría. Lo dejé de lado por unas semanas hasta que decidí intentar de
nuevo. Me dije "si contesta ella misma le cuelgo automáticamente". Me armé de
valor y lo hice, la llamé desde un teléfono público para que no reconozca el
número y para mi suerte el teléfono se contestó solo, metí muchas monedas y
comencé a grabar; en efecto, se escuchaban gemidos pero también se escuchaba
gemir a otra chica, debía ser alguna de sus compañeras de trabajo que también
participaba de la fiestita. Mientras grababa quería hacerme un pajazo pero no
podía pues estaba en la vía pública. Grabé cerca de 10 minutos de audio y pude
escuchar a mi putita enamorada decir cosas como "vamos jefecito, góceme, rómpame
el potito" o también "ahhhhhh, eso es mis amores, eso essss..."; en una de esas
escucho que uno de los hombres les dice "mañana irán a comprarse esas botas que
tanto quieren, ese es su premio por ser niñas buenas..." a lo que ellas
respondieron con un unísono "siiiii, gracias papi".
Ya tenía las pruebas, ahora era cuestión de decírselo. Le
propuse tomarnos un fin de semana juntos, nos fuimos a un hotel fuera de la
ciudad; y durante una tarde mientras charlábamos la tome de las manos, la senté
con ternura en la cama y puse en marcha el casette. Ella quedó estupefacta, en
un principio se molestó pero después solo atinó a llorar. Yo la abracé, la
consolé y le dije que la entendía, que a pesar de todo la amaba y que no quería
terminar con ella. Ella me miraba incrédula y nos fundimos en un largo beso. Esa
tarde tuvimos sexo en todas sus formas, incluso anal, que nunca lo habíamos
practicado juntos.
Esa tarde llegamos a un acuerdo, ella seguiría haciendo esas
cosas en su trabajo, con la condición que me cuente detalles de sus
travesurillas, y también yo tendría carta libre para enredarme con cualquier
mujer.
Le empecé preguntando por las dichosas botas de las que se
escuchaba en la grabación, Vane sonrió picadamente y me comenzó a contar los
detalles de sus sobre tiempos en el trabajo. Se trataba de que los dueños del
colegio en el que trabajaba tenían un grupo de chicas, trabajadoras del mismo
colegio, con las que montaba orgías y armaban fiestitas para ellos y sus amigos.
Las fiestas las hacían en el mismo colegio, en un ambiente secreto especialmente
adecuado para tales ocasiones y solo se realizaban en horarios de trabajo porque
los fulanos aquellos eran casados y no querían que sus esposas sospechen. Todo
esto se mantenía en estricto secreto, los "papis" (los jefes) mantendrían el
secreto mientras las "gatitas" (las chicas) también lo hicieran.
Estas chicas eran reclutadas mediante extorsiones, por
ejemplo Vanessa fue chantajeada en que participe de aquello o sino la
denunciarían penalmente por un supuesto robo que ella habría hecho al colegio y
del que existe un supuesto video.
"Al principio me daba asco la idea, pensé en renunciar pero
me tenían amenazada; pasó el tiempo y ellos se han comportado muy bien, han sido
muy atentos y sobre todo fuera del "aula magna" (el lugar de fiesta) me tratan
muy respetuosamente, incluso me ayudan con mi trabajo. Ahora lo veo como una
simple diversión, es sexo por sexo."
Tras oír estas palabras de Vanessa le creí, se le notaba que
decía la verdad. Me confesó que hacía esto hace 4 meses.
Vane continuó con su relato: "Los papis son 3, Paco, Eduardo
y Felipe; son el Director, y sus dos amigos y colaboradores más cercanos. Ellos
suelen invitar a algunos de sus amigos, y a veces se reúnen solo 2, otras veces
3 y lo máximo que he visto han sido 7 tipos juntos. Las gatitas somos 3 también:
"Panterita" (yo), "La canina"(Ingrid, le dicen así por ser la más antigua y
perra de todas) y "La Tigresa"(Giovanna). Cuando llegamos a trabajar tarde o
faltamos todo queda solucionado haciéndole una mamada a Paco".
Ellos les suelen comprar todo tipo de lencería y ropa sensual
para sus juergas, y ellas les habían pedido que querían comprarse unas botas de
esas que van hasta los muslos. Normalmente usan calzoncitos ajustados con pantys
con ligero; por ejemplo a Eduardo le gusta ver especialmente a Vane con un
shorcito de lycra, sostén ajustadísimo y con botas negras. "Cada vez que me ve
así me agarra y es capaz de estar tirándome 2 horas seguidas, le encata terminar
en mi boca y besarme con lengua."
Luego de ese fin de semana regresamos renovados.
"El otro día hicimos una fiesta con antifaces, estuvimos La
Canina y yo haciéndolo con 5 tipos, fue delicioso, en un momento tuve 4 penes
dentro mío e Ingrid logró meterse 3 penes en la boca."
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Esta historia continuará