EL FARAÓN
LA ESTIRPE MALDITA DE LOS HIJOS DE SETH.
Imhotep tomo con sus viejas y arrugadas manos un pergamino no
menos anciano que el mismo, e iluminándose con lamparas de perfumados aceites
importados del lejano Punt comenzó la lectura de las viejas crónicas, la
verídica narración de las terribles aberraciones que los faraones perdidos
cometieron en un tiempo más allá de los siglos y de la realidad.
EL VERDADERO PRECIO DEL DINERO.
Amanda.
Ella no era en absoluto especial. Aún ahora la recuerdo tal y
como era entonces. Pelo rubio y suave, teñido por supuesto, inmensos ojos azules
y mejillas hinchadas y sonrosadas. Su piel tenía un tono especial, entre
sanguíneo y palido que contenía una frescura parecida a la de los petalos de las
flores del cerezo. Tenía algunas pecas y una cara redonda hermosa e inocente,
con un toque de picaresca. No era ninguna niña por entonces, tenía 20 años bien
cumplidos, pero tanto su ropa como su actitud reforzaban esa imagen de
adolescencia perpetua, por más que su fisico desmintiese cualquier fantasía
acerca de su madurez física.
Medía alrededor de 1.65 cm, pero tal vez su pecho abundante y
bien situado la hiciese parecer mas baja de lo que en realidad era. Tenía
caderas redondeadas y el lugar donde terminaba su espalda estaba adornado por
nalgas abundantes y firmes, firmes como sus muslos y su piernas, que no bastaban
las enormes manos de un hombre honrado como yo para rodear en toda su plenitud.
Era en suma, una chica increíblemente deseable, tanto como yo podía concebir, y
en mi terrible pasión ninguna otra podía antojárseme igual de atractiva. Tenía
por entonces a un novio al que yo odiaba profundamente. Imagínenselo. Era uno de
esos melenudos de aspecto meditadamente desaliñado que tanto abundan en estos
tiempos, un individuo sin oficio ni beneficio alguno, sin otra ocupación que sus
ocios. No era muy alto, tal vez un par de centímetros mas que ella, pero era al
fin y al cabo, su novio. Y eso me sacaba de quicio, ver como se besaban, como la
tocaba, y como sin duda, el copulaba con ella sin descanso. La querida y deseada
Amanda, pués asi se llamaba no era por aquel entonces, y supongo que aún hoy,
otra cosa que una estudiante de peluqueria, tras un desolador paso por el
bachillerato, y formaba con aquel parasito una pareja ideal. Yo no podía
soportar ni su sola visión en compañía de aquella valkyria que poblaba mis
sueños mas inconfesables. ¿ Por que ella no me preferia a mi, que tantísimo la
apreciaba, que estaría dispuesto a poner a sus pies cuanto ella pudiera desear?.
Yo, aún siendo de más edad que ella, no era en ningún modo mayor que su novio
acutal. Yo, era más alto, mejor formado físicamente, y no me cabía duda de que
mucho más amable, educado y culto que el. Por si fuera poco tenía estudios
superiores, y un buen puesto de trabajo que me aseguraba unos ingresos mas que
respetables. ¿ Por que, entonces, Amanda ni siquiera se había tomado hasta
entonces la molestía de mirarme?. ¿ Ustedes lo comprenden?. Bueno, había
olvidado un detalle de cierta relevancia que tal vez explique la situación.
Amanda, la dulce, la deseada, la anhelada Amanda, la mujer
que poblaba mis sueños y que era toda mi ambición, era también mi hermana
pequeña. Sí, mi hermana, criada a mi lado, hija de mi mismo padre y de mi misma
madre, hecha de los mismos elementos que yo, con mi mismo codigo genetico, con
mis mismos apellidos. No me malinterpreten por favor. Mi infernal lujuria por
ella no surgió de la nada. Un día, en una playa del sur, la ví surgiendo del
agua con un bikini blanco, cuando ella tenia 19 años, y una brutal y dolorosa
erección me sorprendió a mi mismo llenándome de reproches y remordimientos. Fue
algo fisico, completamente natural y en absoluto premeditado. Una chica con un
fisico generoso y desbordante me excitaba y yo deseaba copular con ella. ¿ Que
podía haber de malo en aquello?. A mis ojos era algo fisico y natural, puesto
que los mismos animales nos enseñan que copular con los parientes mas directos
es algo normal y totalmente lógico.
Pero naturalmente tenía toda una mente llena de prejuicios y
formada por una educación hipócrita y abarrotada de mentiras que me hacia sentir
como poco menos que un monstruo. Pero mi excitación no se detenía, ni las
prostitutas me satisfacían ya, ella me había convertido en poco menos que en un
eunuco. Como aquella situación horrible no tenia visos de mejorar, decidí
empezar a permitirme pequeños desahogos, totalmente inocentes, que de alguna
manera ayudasen a que me relajase y a reducir aquella tensión insoportable.
Naturalmente no fui tan estupido como para empezar a provocar un contacto fisico
lubrico con mi hermana bajo la excusa de la casualidad. Empecé por emplear todos
los albunes de fotos de mi hogar como mi pornografia particular, y comencé a
permitirme con una satisfacción que no podía haber concebido antes fantasear con
mi hermana. Después comencé a tomar prestada su lencería, y a pasar largos ratos
en su habitación, masturbándome como un mono poseído. Pero a la larga, aquel fue
el principio del fin, puesto que cada vez aquellas pequeñas licencias me
satisfacían menos, y me empujaban a buscar experiencias aún mas intensas que
permitiesen calmar, o al menos adormecer aquella obsesion que me devoraba. ¿
Podía comportarme de otro modo?. Al fin y al cabo yo tenía que convivir con el
objeto de mis deseos, que sintiéndose segura en su propia casa, rodeada de su
familia, vestía con total despreocupación, sin darse cuenta de que en su propio
hogar había alguién que la observaba con un deseo brutal.
Llegué naturalmente a la espantosa conclusión, de que si
surgia la ocasión, estaria dispuesto a tener relaciones sexuales con mi propia
hermana. Permitanme que me exprese con libertad. Queria apretar las tetas de
aquella putita hasta verla llorar, y meterle toda mi polla dentro para joder
como perros. Pero ninguna de las espantosas tretas que imaginé parecian poder
darme resultado. No había modo alguno de conseguir lo que yo deseaba, y por ello
me consumía. Pero estaba dispuesto a aprovechar toda ocasión que surgiese.
Y la ocasión surgió. Del modo mas inesperado.
Un día , regresando a casa tras haber retirado del banco una
cantidad importante, mi padre fue asaltado por dos hombres que le robaron todo
lo que llevaba encima. Nada más y nada menos que 300.000 pesetas en metalico.
Dentro de lo que cabe no le dimos importancia, por que para nosotros no era una
cantidad realmente importante, pero no era tan sencillo como aquello. Al día
siguiente, al realizar mi incursión diaría al tocador de mi hermana, en busca de
su ropita interior ( pueden llamarme remilgado, pero preferia su ropa limpia
antes que la que acababa de usar) me encontré con un sobre de aspecto
sospechoso. Naturalmente ni se me pasó por la cabeza respetar la tantas veces
violada intimidad de mi propia hermana, así que decidí averiguar su contenido. ¿
Que creen que encontré dentro?. Nada más ni nada menos que unas cien mil pesetas
en billetes y una bolsita llena de un polvito blanco. Yo tambíen había tenído
mis aventuras con las drogas, y aquello solo podía ser cocaina. Lo probé. Era
cocaína. Y muy pura. Así que a mi hermana le gustaban las cosas fuertes. Aquel
descubrimiento me puso sobre aviso. ¿ De donde sacaba mi hermanita el dinero
para la droga?. Acontecimientos inauditos estaban a punto de producirse.
Un par de semanas después mientras leía a Nietchsze en mi
cuarto fumando un poco de marihuana, aprovechando una breve ausencia de mis
padres, mi hermana llegó con la intención de hablar un poco conmigo. De un modo
atropellado y completamente falto de tranquilidad me expuso su necesidad de una
cantidad respetable de dinero, con una excusa totalmente ridícula. Le dije que
necesitaría un par de días para reunir la cantidad, insistió en que necesitaba
pronto el dinero, pero le dije que era imperativo ese plazo de espera. Bastante
nerviosa salió de mi habitación, y al poco tiempo de la casa. Aproveché ese
instante para revisar de nuevo el sobre. Ya no estaba allí. Lo que me hacía
temer, con fundamente de causa, que mi pequeña drogadicta necesitaba rapidamente
su dosis. Sin saber muy bien lo que hacía en aquel momento, decidí coger el toro
por los cuernos y llamar a su novio. El tipo se sorprendió pero aceptó verme con
naturalidad. Quedamos en una cerveceria del centro. Rapidamente le expuse la
propuesta de mi hermana, y puse encima de la mesa un montoncito de billetes que
ascendía a la suma en cuestión.
- Mira, el dinero no es un problema, pero quiero que me digas
para que coño necesita ella un cuarto de millon en crudo.-
Naturalmente el respondió al señuelo sin poder ver otra cosa
que aquella cantidad delante de sus ojos. Primero intentó engañarme y darme otra
excusa ridícula, pero como yo ya sabía lo que quería oir, solo tuve que esperar
tranquilamente a que el dinero hiciera su efecto y el confesase la verdad.
- Joder tío, necesitamos la pasta. La necesitamos de verdad.
Yo me meto mucho tío, pero tu hermana es una pasada. Es una puta aspiradora. Y
esto cuesta mucha pasta tío. Y no tenemos tanto. Hasta hemos tenido que dar
algún palo por ahí, pero es que ni así. Esto se lo debemos a un negro y si no se
lo pagamos enseguida... joder, ya sabes como es esa gente, o nos mata o pone a
tu hermana en la calle a ganarlo follando por cuatro duros. -
Naturalmente adopté el papel de hermanito compungido y digno,
y le entregué el dinero con su promesa de que satisfaría la deuda. Naturalmente
que lo haría , aunque solo fuese por que de mi hermana podía sacar algo viva,
pero a el seguro que le hubiese matado por mucho menos. Aquella información
habría todo un nuevo mundo de posibilidades, y regresé a casa con una idea muy
clara de lo que quería hacer. De lo que iba ha hacer.
Ella aún tardó un poco en llegar, y nada más cerrar la puerta
a sus espaldas se encontró con su hermano completamente desnudo que se abalanzó
sobre ella tocándola y besándola por todo el cuerpo. Naturalmente comenzó a
chillar .
- ¡¿ Que coño haces cabrón, aparta joder, que te has
fumado?.¡- Mientras me golpeaba y me empujaba. - ¡ QUITA, QUE TE QUITES JODER,
QUITA CABRÓN, SOY TU HERMANA JODER, QUITA.¡-
Asi que decidí poner las cartas sobre la mesa y me tumbé en
el suelo, sobre la moqueta tal y como estaba. Ella al verse libre hizo ademán de
huir por la puerta, pero la detuve con solo decir.
- He estado con tu novio. Le he dado el dinero.-
Ella se volvió sorprendida a mirarme.
- ¿ Y por que se lo has dado a el?.- Preguntó con enfado.
- Por que me dijo que si ese negro que os pasa la coca no lo
tenía hoy te daría dos hostias y te pondría en la casa de campo para que te
ganases lo que le debías jodiendo con cualquier cerdo por un par de talegos.-
Y solo con eso me di la vuelta y me volví a mi habitación. De
momento ya no diría nada por miedo, aún tendría que pudrirse un poco antes de
cobrarme yo mi deuda. Esperé solo un par de segundos tumbado sobre mi cama,
desnudo, fumando, y con el pene en completa erección. Sorprendentemente casi no
tuve que esperar, el cigarrillo iba por la mitad cuando ella entró, apartando la
vista instintivamente de mi polla hinchada.
- ¿ Como te enteraste?.-
- En cuanto vió la pasta encima de le mesa me lo dijo todo.-
Y solo en ese momento reparé en que estaba llorando.
- ¿ Vas a decirle algo a los papas?.- Preguntó ella
sollozando, estaba clarísimo que era lo único que le preocupaba.
- ¿ Ibas a dejar tu que ese negro te obligase ha hacer de
puta?.-
Rompió a llorar, y decidí acercarme a ella. La abracé y
empecé a sobarle las tetas y a frotarme suavemente contra su culo. Ella trataba
de rechazarme sin fuerza, trataba de huir y yo la mantenía sujeta.
- Dejame joder, no seas cabrón, soy tu hermana.-
- Y también te has gastado medio millón en cocaina. La mitad
mía y la otra mitad de papa.-
Entonces su llorera se desbordó. Era cierto,había sido ella.
Joder, era mi puto día de suerte.
- Joder, tio, dejame en paz, no se lo cuentes y dejame por
favor, soy tu hermana.-
- Eres solo una putita drogadicta y ladrona, pero estas muy
buena, y solo por eso te vas a salvar.-
- Joder tío, por favor, dejame en paz.-
- Podemos hacer dos cosas. O te dejo en paz, y no les digo
nada o me dejas que te la meta.-
- ¿ De verdad crees que si me dejas elegir voy a pedirte que
me folles, tio, somos hermanos, como puedes estar tan loco?.-
- Por que se lo que eres, antes de una semana ese negro te
estará fiando otra vez, por que siempre pagas, y aunque no lo hicieses como puta
no tienes precio. Y antes de tres le deberás otra vez lo mismo, por que eres una
drogadicta y no podrás parar.-
- Eso no te lo crees ni tu cabrón.- Volvió a empujar y la
dejé irse. Esta vez no merecía la pena sujetarla. Antes de un par de semanas la
tendría de rodillas, y además tenía el recuerdo de su cuerpo suave y blando para
masturbarme hasta entonces.
Estaba hecho. Paso como yo predije. Pero mucho antes de lo
esperado, al parecer el negro ya no se fiaba de ella, o tal vez su novio se
hubiese gastado mi dinero. Daba lo mismo. Apareció en mi cuarto con la cara
congestionada de llorar y a la vez terriblemente nerviosa. ¿ Síndrome de
abstinencia o conciencia de la monstruosidad que iba aceptar?. Por que, no nos
engañemos, a ella todo aquello le resultaba completamente repugnante.
- Necesito pasta tío, necesito pasta por favor.-
- Ya sabes lo que tienes que hacer.- Y tranquilamente me bajé
la bragueta y extrajé mi polla, que como si pudiera verla, se puso tiesa
enseguida.
- No, joder, eso no, soy tu hermana, por favor, dejame la
pasta, te la devuelvo seguro.-
- No. Ahora haz lo que quiero o vete.-
Y salió por la puerta llorando, pero era obvio que volveria,
y lo hizo enseguida. De verdad necesitaba la pasta.
- Joder, esta bien, tio, esta bien, ojala te mueras por esto,
pero dejame la pasta.-
Me lancé sobre ella y empecé a besarla y a sobarla, pero ella
se resistia.
- ¿ Que coño te pasa puta?.-
- Eres un hijo de perra, no te voy a hacer nada hasta que me
des la pasta.-
Cogí su mano y la puse sobre mi polla. Creí que me moría. Era
suave y fresca, y era la manita de mi hermana sobre mi punta. Era para morir de
gusto. Creí que me corría solo con que me tocase.
- Hazme una paja, como si fuese un adelanto.-
Ella me miró con asco, con mas asco del que podais siquiera
imaginar, y bajó la cabeza llorando. Pero llorando y todo, su manita se cerró
sobre mi polla y empezó a pajearmela. Ohhhh. Fui todo lo escandoloso que pude.
La volví a sobar, pero apenas un segundo. Antes de darme cuenta ya me estaba
corriendo como una jodida fuente sobre su mano. Se notaba que sabía hacerlo, por
que no paró ni siquiera cuando mi leche dejó de fluir sobre ella.
Literalmente me caí en el suelo, mientras ella se acurrucaba
en posición fetal y gimoteaba.
En cuanto me recupere un tanto, me acerqué a mi mesilla de
noche, y saqué un sobre con el dinero. Lo tenía preparado desde el primer día.
Lo arrojé en su regazo. Saliendo de su estado de shock lo tomó y lo contó con
avidez.
- Preparate para un polvo bestial hermanita, y puedes estar
orgullosa, no creo que haya otra puta en España que cobre más por dejar que la
follen.-
Ella seguía completamente pasiva e inexpresiva, pero eso si
cabe, me excitaba aún mas. La tomé por las piernas y la acerqué a mi, ella se
dejaba hacer, como una muñeca. Levaba una falda y se la levanté, le quité las
braguitas, y sin pensar en nada más, se la metí de un golpe hasta la empuñadura.
No quería verla, no quería sobarla, no quería prepararme. Solo quería meterla, y
nada más meterla, empezar a bombear. Lo hice como un autentico animal, y solo
podía ver aquella carita, con los ojitos cerrados y llorando, sometida a la peor
humillación imaginable. Estaba seca y aspera, pero bueno, no iba a esperar que
lubricase. Empuje como una animal unos segundos maravillosos, y enseguida noté
como la polla se me hinchaba por efecto de la leche que empezaba a fluir desde
mis huevos hasta el interior de ella, solo cuando empecé a correrme dentro de
ella inició una leve resistencia, que yo impedía sujetándola bien. Supongo que
aquello ya era demasiado, o que no tomaba la píldora, yo que se. Y allí me
quedé, saciado e increíblemente feliz sobre ella. Ella respiraba trabajosamente,
pero ya no lloraba. Me levante, la tomé en brazos y la coloqué sobre la cama.
Allí con cuidado fui desnudándola, por supuesto, sin ningun tipo de ayuda por su
parte. Sus pechos eran enormes, redondos y grandes, con unos pezones
gigantescos, marrones y erguidos justo en su centro. Su piel era suave y
depilada, como seda. Empecé a chupetear aquellos pezones y a meterle mano por
todo el cuerpo. No se cuanto tiempo lo hice, lo unico que se es que al final ya
estaba otra vez preparado. Asi que me acomodé a su lado y junté mis labios con
los suyos. Eso la hizo reaccionar.
- NO, eso no, en la boca no me toques.Por favor, en la boca
no.-
- Escucha cariño, por el coño y beso en la boca, o te la meto
por el culo y te beso en la nuca.- Eso, naturalmente la hizo camibar de opinión,
y por supuesto no colaboró lo mas minimo, pero eso a su manera, tb lo hacía muy
excitante. Apretar mi boca contra aquellos labios carnosos y recorrer con mi
lengua toda su boca sin estorbos de su lengua.
Me coloqué sobre ella y apunté con mi polla a su coño, para
después hundirme sin mas preámbulo. Me quedé un rato allí con la polla clavada
dentro de mi hermana pareciando la ironia de estar tirandomela. Estuve un buen
rato hasta que sentí que llegaba el orgasmo y empecé a empujar un poco contra
ella para acelerarlo. Fue igual de bestial.
Para entonces ya me encontraba muy cansado, asi que me abracé
a ella, me acomodé sobre sus tetas y me dormí. No se cuanto tiempo dormiría,
pero a ella debió parecerle suficiente y trató de irse. Eso naturalmente me
despertó, y con ganas de guerra.
- Espera preciosa, falta la guinda final. Chupamela, y deja
que se te llene la boca, ¿ vale?.-
- Pero sera lo ultimo.-
Y sin mas preámbulos se inclinó sobre mi polla y empezó a
chuparla como una profesional. No creo que le gustase pero supongo que la idea
de acabar por fin con todo aquello la animó bastante. Antes de darme cuenta ya
me estaba corriendo otra vez dentro del cuerpo de mi dulce hermana pequeña.
Cuando acabó escupió sin pensarlo leche y saliva sobre mi colcha, y depués salió
de la habitación sin decir una sola palabra. Desde ese día no ha vuelto a
hablarme una sola vez, pero ya han pasado casi dos semanas, y se que pronto
necesitara dinero de nuevo. Y tendrá que ganárselo. Hasta la ultima peseta.