Me corri sobre mi cuñadita
Mi cuñadita Paola es una muñeca de 21 años, delgada, lindo
rostro, figura bien cuidada gracias a sus diarias visitas al gimnasio, además es
divertida y sensual. Sin embargo me extrañaba que no tuviera pareja conocida
desde los 15. Su hermana Gabriela, mi esposa, tiene 27 años y es también muy
linda, más que Paolita, y super divertida.
Pero a los hombre nos gusta los campos no explorados. Así que
cada vez que podía trataba de husmear y fisgonear a mi cuñada para ver algo más
de lo que veían los demás mortales, pero todo esfuerzo era inútil. Sus ventanas
parecían selladas, hasta una vez pensé en colocar una camara de video en su
cuarto pero nunca me atreví. Olvidé contarles que los tres vivimos juntos pues
ella se mudó con nosotros para estudiar en Lima.
Por más que intentaba no conseguía verla siquiera
semidesnuda, solo podía conformarme con entrar en su habitación cuando estaba
solo, en esos interminables momentos me prodigaba de placer con sus deliciosos
calzoncitos, eran tan graciosos y diminutos, los había rojos, negros,
blanquitos, de algodón y de encaje. Su aroma me embriagaba, y ver aquella
marquita ( ) de sus labios en la zona vaginal era increíblemente excitante.
Siempre que podía me llevaba una de sus braguitas al rostro y me masturbaba
imaginando lo maravilloso que sería poder cachar con Paolita, penetrar esa
conchita tierna… pero eso era una locura, intentar seducirla acabaría con mi
matrimonio.
La noche de un sábado mi mujer y yo decidimos tomar unas
cervezas mientras escuchábamos unos viejos discos de rock español. Chelas van y
chelas vienen y tocamos el tema de mi cuñadita. Mi hermana me contó, no sin
antes hacerme jurar que jamás volvería a tocar el asunto, que Paola le había
confesado que era virgen y que no quería saber nada de chicos hasta terminar la
universidad. Aquello me encendió, Paolita es virgen… quería cacharla por todos
sus agujeritos, hacerla mía, pasar con ella una noche de sexo sucio y
desenfrenado. Soñaba.
En eso llegó Paola, ya traía unos tragos encima y se nos
unió, había terminado una semana agotadora para ella así que luego del gimnasio
se fue a beber con sus amigas, eran como las 10 de la noche. Así seguimos por
más horas riendo, contando chistes, recordando anécdotas, y bebiendo. Cuando
Gaby, mi mujer, estaba ya ebria se fue descansar a nuestra habitación. Seguíamos
Paola y yo. Más trago y mas arrechura por parte mia, no dejaba mirar lo bien que
se marcaban sus tetas bajo su polera blanca, su calzoncito se dibujaba en su
short de lycra, cuál llevaría puesto me preguntaba, seguramente el blanquito de
algodón.
Quise tocar el tema romántico de pareja pero no pasó nada,
luego trate de insinuar el tema sexual y me fue peor, la muchacha solo hablaba
de maquinas del gym o de recetas para conservar la línea. En ese momento supe
que si quería aunque sea ver algo de ella debia terminar de embriagarla. No me
fue difícil echar más y más ron en su vaso mientras yo solo tomaba bebida de
cola, estaba tan empilada que ya solo tomaba , ni siquiera sentía lo fuerte que
estaba el trago.
Pasó media hora, una hora. Paola me miró, se tumbo sobre el
sofá y cerró los ojos. Estaba totalmente ebria, borracha y lista para mí, por
fin le vería al menos un pezón.
Al principio tuve algo de temor… y si despertaba ?. Levante
uno de sus brazos y lo deje caer. Nada. Luego trate de despertarla con mis manos
sobre su rostro. Nada. Le moví los hombros. Nada. Fui corriendo a mi habitación,
mi mujer estaba super dormida. Me quité el pantalón y me puse un short para
estar más cómodo, mi corazón latía a cien, mi miembro era una estaca.
Baje y ella seguía tendida boca arriba con su cabellos
castaños desordenados. Me acerque lentamente, me arrodillé y puse mis manos
sobre una de sus tetas… Qué ricura de teta, firme, fuerte, dura y paradita,
luego le cogi la otra, ambas a la vez, eran deliciosas, Su bello rostro no
mostraba señal alguna de perturbación. Levante suavemente su polera, traia un
top debajo, también lo levante y vi los senos mas hermosos que he visto en mi
vida, con razón los cuidaba con esmero y con razón nunca permitia siquiera que
la fisgoneara.
Eran dos tetas monumentales, duras como ya dije, paraditas, y
con dos rosados pezones que parecían pequeños marshemellows listos para ser
devorados. Bese sus senos, y su rostro no mostró perturbación. Los seguí
besando, lamí sus tetas, las mordí con suavidad, queria devorarla ahí mismo, me
canse de mamarlas y ella seguía dormidita. Eso iba a ser todo pensaba correrme
pero sentí curiosidad y baje su short. Tal como imaginé llevaba su calzoncito
blanco de algodón, me acerque, olfatee y reconocí su olor. .. Era lo máximo ¡¡
Con mis dedos deslicé lentamente sus braguitas, ante mi
aparecía una mata espesa de vellos rubios… eso era la gloria, estaba viendo en
directo la conchita de Paolita, aquella hermosa almejita que solo vi en sueños.
Me acerque, olí y casi me corro ahí mismo, qué manjar listo para ser saboreado,
queria desnudarla de un zarpazo y cacharla, hacerla mía sin contemplaciones. Olí
por segunda vez, casi metí mi nariz entre sus labios vaginales, me atreví a
pasar mi lengua y probar el sabor de su vagina, probar su jugo virginal. Era un
néctar limpio y delicado. Me bajé el short y coloque la punta de mi pene sobre
ella, pude rozar sus vellos, sentí un milímetro de su carne mas oculta, quería
penetrarla de un tirón pero me contuve.
La vestí, trate de colocarla en su posición original, estaba
torpe en mis movimientos, solo queria cachar… en eso se me ocurrió voltearla, lo
hice lentamente, con cuidado para no despertarla. La puse totalmente boca abajo,
acomode su rostro de costado.
Decidí masturbarme. Le baje otra vez el short y la braguita y
ante mi quedo expuesto la exquisita redondez de su trasero. Un culito
enloquecedor. Era realmente difícil no clavarla ahí mismo. No cachar ese potito
virgen y sentir su nalgas fuertes apretarme los huevos. Me coloque como si
estuviera en la pose del perrito y me masturbé, Era un sueño hecho realidad ver
culito desnudo mientras me corria y mi cuerpo se movía como no he movido ni
cachando, ha sido la paja mas extraordinaria de mi vida, mi liquido vital caía a
borbotones sobre aquel culito blanco, bien contorneado y paradito. ..Algunas
gotas dieron en el agujerito que un día será mío también.
La limpie, la vestí. Le traje una cobija y la tape para que
pase la noche en la sala, cerré todo bien y me fui a dormir. A la mañana
siguiente los tres desayunamos juntos riendo de lo bien de lo habíamos pasado
por la noche…
-Me encanto lo de anoche –dije-, deberíamos de hacerlo más
seguido - Paola y mi mujer asintieron con la cabeza.
-Este sábado que viene- dijo mi mujer.
-Claro, como no, pero esta vez no vale dormirse pues Gaby-
dijo mi cuñadita.
Nota. Se que existen fármacos no peligroso para
inducir al sueño profundo…alguien sabe sus nombres ¿?. Escriban a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO. también para
comentarios.