En el nuevo correo, Lucía ya me explicó con pelos y señales
como quería que fuera un polvo entre ella y yo. Como quería follar y ser
follada. Luego me confesó que quería follarme ya y que se esmeró al máximo
escribiendo este mail para que me lanzara a por ella. Funcionó..
" Me excitaste mucho con este último correo, quiero que me
susurres lo bien que me vas a follar y que vas a hacerlo como un animal. A cada
palabra tuya yo me retuerzo más y más, ronroneo como una gatita y me voy
empapando a pasos agigantados. Tú sigues castigando mi oido, dándome detalles de
todo lo que me harás y noto cada vez más excitación en tu voz, mientras mis
manos no dejan de masajearte la polla, estoy ansiosa de ella y quiero dejarla
totalmente a punto, quiero que me empales bien, que no pueda casi moverme al
principio.
Cuando ya estás a punto te susurro que por favor me folles
ya, que me lo hagas o me muero, que necesito tu polla entrando y saliendo como
una máquina de mí. Me colocas a cuatro patas y agarrándome de las caderas de un
sólo golpe entras hasta el fondo mmm .... Gimo. Me quedo quieta. Tú tambien lo
haces. Los dos gozamos de la sensacion durante un instante y poco a poco
empezamos a movernos acompasadamente, al principio más lento, vas rozándome todo
mi interior, pruebas hacia un lado, hacia otro, en círculos, cada vez más
profundos e intensos. Yo sigo tus movimientos con mi culo, mis caderas y procuro
que entres muy adentro, cada vez más, me cabalgas y yo me dejo hacer, adoro la
sensación de tenerte detrás follándome.... me vuelve loca y no puedo evitar
gritar cuando entras fuerte... tu te das cuenta de ello y decides empezar a
darme mucha caña, me preguntas si quiero más y te gimo que sí, que me lo des
todo, que me folles como merezco ........
Lo haces.
Te agarras fuerte a mis hombros y me la metes hasta le fondo,
esta vez ya sin parar, deprisa, haciendo que mis tetas bailen en cada embestida,
gruñendo cada vez que estás dentro y sacándola casi del todo para volver a
metérmela bien otra vez, grito, pido más, me derrito entre tus manos, quiero más
polla, más fuerte, más!! Sin compasión, sin piedad, quiero que me folles como no
has follado a nadie nunca, sin conciencia, como 2 animales en celo, sin tabues,
usame y goza con mi coño, hazlo, fóllame cielo.
Con mis caderas empujo contra tí, intentando exprimirte, comprimo mis músculos
de la vagina, dándote el máximo placer, arqueo mi espalda, me muevo siempre
buscando la máxima penetración, tus huevos golpean contra mi coño, los oigo
chocar y enloquezco, me ves muy lanzada y decides torturarme un poquito más,
paras, bajas el ritmo y me follas de nuevo con delicadeza....
Yo al principio me resisto pero después saco el máximo
partido de eso y aprovecho para moverme yo. Ahora soy yo la que te folla a tí,
tu te limitas a estarte quieto mientras mi culito se mueve para engullirte más,
haciendo circulitos, como si tu fueses un tornillo y estuvieses enroscado en mi,
subiendo y bajando mis caderas, haciendo que tu glande se roce bien con mi
entrada, ahora te oigo gemir a ti y se que est´ss mirando todo con detenimiento,
te encanta ver como desparece tu polla dentro de mí y vuelve a salir, te follo
con esmero, quiero que goces viéndolo y que lo sientas bien todo, mientras
acaricio mi clítoris al ritmo de mis caderas y empiezo a ver cerca el orgasmo,
muy cerca, asique te pido de nuevo que me folles bien, que me destroces (empiezo
a tener verdaderas ganas de follar contigo, y tu? )"
Esta fue la última carta que me envió Lucía. Como
comprendereis, después de este texto y de la pregunta final me sobró tiempo para
quedar con ella y hacer todo esto realidad. Aunque esto ya sea otra historia...