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Mi brutal primera vez
Hetero: Primera vez- 2008-03-07 08:32:18
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Este relato narra una historia de sexo que sucedió hace apenas 15 días. Cambiaré el nombre de todos aquellos datos que puedan desvelar de quien hablo.

Para la cena de fin de mi curso todo estaba planeado: yo comería normalmente con todos mis amigos y después llevaría a cabo mi plan con Sonia, una chica preciosa: morena de pelo rizado y ojos marrones, de estatura igual a la mía más o menos (174 cms), y unas medidas impresionantes. Podría decir, a ojo, que tendrá de medidas 100-70-100 muy aproximadamente. Como iba diciendo, el plan lo había elaborado minuciosamente semanas antes, y no por su complejidad, sino porque pensé en planes mucho más complicados antes de decidirme por este, el más simple. Nada debía fallar ya que yo estaba desesperado por follarme a una chica, y más aun por follarme a Sonia. Yo sospechaba que ella era virgen, al igual que yo, porque ambos somos muy tímidos, pero a saber por qué, esta timidez desapareció más tarde.

Fuimos a cenar a las 10. Sonia había venido vestida normalmente, no demasiado provocativa. Bastaba con intuir las curvas que tenía para saber que estaba buenísima, y dado su timidez no las recalcaba más. Cenamos, ella más bien con sus amigas y yo con los míos, bastante separados uno del otro. A las 12 decidimos irnos de botellón (sí en Sudamérica no conocen lo que es esto, se trata de ir a beber mucho alcohol a una plaza hasta que muchos acaban borrachos). Yo era el único de mi clase que tenía coche, algo que fue imprescindible para desvirgarla. En el botellón bebí muy poco y como esperaba, Sonia tampoco bebió mucho. Llegaron las 4.

Sonia decía estar cansada y me pidió que, junto con otros amigos y amigas, la llevara a su casa. Yo ya había previsto esta situación, ya que ella era la que más lejos vivía de todos. Accedí gustosamente a llevarlos. Así fue, yo los dejé a todos en casa y a ella le propuse ir a un monte que conocía para "contemplar nuestra hermosa ciudad". No sé si ella intuía lo que iba a pasar, pero aceptó perfectamente. Fuimos hablando de tonterías que ni recuerdo, y por fin llegamos allí, un monte sin nadie y con magníficas vistas. La verdad es que yo no solo quería follármela, yo estaba enamorado de ella (y lo estoy), y así se lo hice saber. Le dije:

Sonia, desde que te conozco me gustas muchísimo, te quiero y espero que tú a mí también. ¿Aceptas ser mi novia?

Ella quedó impactada, pues tal vez yo fui muy directo, algo que caracteriza mi personalidad. Quedamos en silencio un ratito y al fin ella contestó:

Vale Rodrigo, acepto ser tu novia, pero tienes que saber que no soy tu mujer solo para mantener relaciones sexuales.

Pues claro, yo te quiero a ti como novia, no quiero una simple puta.

Salimos del coche y nos pusimos a ver la ciudad, y era ciertamente bonita. Nos abrazamos y comenzamos a besarnos tiernamente. Sin embargo, la ternura se acabó cuando mi polla se levantó. Automáticamente supe que me la iba a follar fuese como fuese. Mis 18 años eran ya demasiados, no soportaba seguir siendo virgen y por lo visto después, Sonia tampoco. Empecé a meter mi lengua en toda su boca, y ella también en la mía, la verdad es que casi me la como de la fuerza y ganas con que yo hacía esto. Automáticamente ella llevó su mano a mi paquete, una mano que en circunstancias normales nunca llegaría ahí, pero sus instintos sexuales la dominaban totalmente. Yo la dejé actuar libremente. Se agachó y con suma delicadeza me desabrochó el pantalón, y me lo bajó junto con el calzoncillo. Mi polla saltó y ella se asustó. Inmediatamente la agarró y empezó a moverla.

Esto me dio un gusto enorme, pero nada comparado con la mamada que después me hizo, una mamada muy corta debido al inmenso placer que me dio, que unido a mi falta de experiencia hizo que me corriera en su cara y boca de forma impresionante teniendo en cuenta que me había masturbado antes de la cena imaginándome esta misma situación. Ella se asustó tanto de la fuerza como de la cantidad de leche que salió. Se levantó y con una preciosa sonrisa en su cara, que mezclaba amor y vicio, me besó fuertemente. Yo empecé a lamerle la cara hasta que quité todo mi semen de los lugares a los que ella no llegaba con su lengua. Mi erección se mantenía, sobre todo porque la situación seguía teniendo un inmenso morbo... Casi de forma violenta, la agarré por un brazo y le dije "vamos dentro del coche, que quiero follarte". Ya fuera de mí, recliné hacia atrás el asiento delantero y la tiré en él con sus hermosas tetas apuntando al cielo, aunque aun estaba vestida. Yo antes de entrar en mi coche me quité toda la ropa y le dejé en los asientos traseros. Entré en mi automóvil y lo primero que hice fue poner en el radio CD un disco del gran grupo de metal "Slayer", disco que con su gran contundencia me ayudaría en "mi labor". Después le quité toda la ropa externa en cuestión de 1 minuto. Estaba ella preciosa con su sujetador azul y sus braguitas impecablemente blancas. Así la admiré durante unos 10 segundos solamente, porque mi polla pedía a gritos penetrarla. Esto iba a hacerlo sin condón porque me daba muchísimo morbo saber que podría dejarla preñada con mi joven esperma.

Le arranqué el sujetador y sus grandes y preciosas tetas quedaron al aire, con unos pezones dominándolas desde "lo alto" perfectamente erizados. Su cara reflejaba mucho nerviosismo, ya que su himen iba a romperse después de 17 largos años. Acto seguido le bajé sus braguitas con una fuerza desproporcionada, ya que iba a reventar. Ante mí apareció una gran mata de pelo en su coño y, aunque ella me dijo que sentía no haberse depilado, ya que no esperaba su desvirgación aquella noche, yo la tranquilicé de la forma más simple posible: diciéndole la verdad. Aquella imagen me encantaba. No aguanté más. Puse mi polla en la entrada de su coño y empujé sin compasión alguna, de forma brutal. Esto hizo que empezara a chorrear sangre y que lanzara un grito digno de la mejor película de terror. La base de mi pene y mis cojones impactaban fuertemente contra la entrada de su coño. Mientras, ella tenía una cara de sufrimiento que yo veía mientras la penetraba en la clásica posición de misionero.

Gritaba más y más mientras yo intentaba penetrarla más profundamente y con mayor fuerza aún. Sonia se agarraba fuertemente a mí con brazos y piernas llegando incluso a arañarme en cierto momento. Me pedía sin mucha convicción que detuviese la penetración, pero yo seguía a lo mío sin importarme en absoluto su dolor y besándola a veces en la boca, o podría decirse que más que besarla la comía. Sin embargo, tampoco la besaba en demasiadas ocasiones, ya que sus gritos me daban muchísimo morbo, los cuales, junto con la potente música de fondo, eran una especie de arenga a penetrarla más enérgicamente. Transcurridos unos 5 minutos de frenética penetración volví a correrme lo más hondo que pude y sus gritos de dolor se transformaron en gritos de cálido placer. Hice esfuerzos para correrme mucho y cuando mis huevos no daban más de sí me detuve, quedando los dos parados y en silencio, pero estando yo aún dentro y también encime de ella. Al rato me hice a un lado dejando una imagen impactante: mi novia totalmente quieta, inmóvil, con los ojos abiertos y con cara de espanto. Además, de su vagina salían gotas de sangre y semen. Debo decir que esa imagen me estremeció haciéndome reflexionar. Inmediatamente apagué la música y pensé en qué le había hecho a la chica que más quería en este mundo, enfadándome conmigo mismo. Cogí un paquete de pañuelos y con el máximo cariño limpié sus genitales y después mi polla, ya pequeña. Ella me agradeció esto y hablamos. Me miraba a los ojos con desolación y yo me sentía fatal.

Rodrigo, no era necesario que me penetraras de semejante forma, sabes que me gustas y yo quería hacerlo con cariño, no como salvajes.

Sonia, lo siento muchísimo. Llevaba muchísimo tiempo esperando este momento y no pude contenerme. He follado pensando solamente en mí y ahora me doy cuenta de lo mucho que te quiero y del daño que te he hecho, así que he de compensarte como sea para que me perdones.

Nos besamos tierna y fuertemente. Tomé sus tetas suavemente y empecé a lamerlas despacio, pensando en darle el máximo placer a ella. Chupé sus pezones como si fuera un recién nacido y le pasé la lengua de forma lenta. Seguí bajando chupando todo completamente hasta que llegué a su ombligo, por donde también pasé mi lengua. De aquí bajé hasta sus pies, que empecé a chuparlos como si mismamente fueran un pene. Subía por sus dos piernas, recorriéndolas con mi "miembro bucal" hasta que me quedé seco. Entonces llegué a su coño, por donde se veía claramente que momentos antes había pasado de forma atroz una polla. Recuperé la saliva y empecé a comer su vagina de forma delicada. Mirando a su cara pude comprobar que había experimentado un cambio radical de sensaciones; ahora tenía un rostro que denotaba placer e incluso felicidad. Empezó a gemir de forma cada vez más violenta, hasta que lo que al principio eran pequeños gemidos se convirtieron transcurridos unos 15 o 20 minutos en grandes gritos de lujuria desenfrenada.

Ahhhhh, ahhhh, sigue así Rodrigo, sigueeeee. Pásame la lengua sssiiiiii!!!!!!!!!! Ahhhh ahhh, fóllame ahora, fóllameeeee!!!!! Penétrameeee. Te perdono lo de antes, que me voy a correeeeer!!!!! Te quierooo!!!

Saqué mi lengua de su colorado agujero y le metí la polla fuertemente. Nada más penetrarla, su excitación y la mía eran tan grandes que desembocaron en sendos orgasmos prácticamente simultáneos, dejándonos automáticamente extasiados.

Rodrigo, ahora si que lo has hecho bien. Ha sido mucho mejor para los dos y lo que antes para mí fue dolor ahora sólo fue placer y amor. Te quiero.

Yo pienso igual que tú. Aunque a mí la primera vez también me dio placer, esta 2ª me hizo sentir mucho mejor. Te quiero.

Nos besamos y nos fuimos. Por si acaso al día siguiente nos hicimos con la famosa píldora del día después para eliminar cualquier posibilidad de embarazo. Desde aquella fantástica primera noche llevamos un noviazgo perfecto y follamos al menos 1 vez al día salvo contadas excepciones.

Para cualquier tema que deseen comentarme al respecto este es mi e-mail: POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

Muchas gracias por leer esta historia.

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