Allí estaba yo, tumbado boca arriba en aquella cama de una
vieja casa de campo, mirando al techo con la única luz de una lámpara encendida
que estaba en el suelo. A mi lado tumbada, dándome la espalda, se encontraba
Lucia. Hice un esfuerzo por aclarar mis ideas, obviamente había tomado algo de
alcohol...y intentaba poner un poco de orden en mi cabeza ayudado por ese
silencio. Ese mismo día habíamos llegado a la casa de campo a pasar un par de
días los compañeros de curso, y desconectar un poco de la presión de los
exámenes finales, y creo que lo habíamos conseguido, a juzgar por el estado en
el que nos encontrábamos. No estábamos muy bebidos...pero si estábamos lo
bastante contentos como para hacer algunas tonterías antes de irnos todos a
dormir. En ese preciso instante noté como Lucia giraba hacia mi quedando boca
arriba. Lucia es una compañera de clase, nos llevamos muy bien, y la verdad es
que le tengo mucho cariño, aparte de todo esto hay que decir que es una chica
guapísima, ojos marrones, pelo largo, unos labios sensuales y un cuerpo
increíble, un culito que hay que esforzarse por no tocar y un pecho en su justa
medida. Además es una chica que hay que reconocer que toda en si es guapísima,
es una belleza, no hay nada que destaque en su cuerpo por encima de otra cosa y
todo en conjunto es maravilloso, es lo que se dice una hermosura.
En ese mismo momento que note que había girado me incorporé
para ver si estaba dormida, me incorporé apoyándome en la cama con mi codo y mi
cabeza en mi mano. Así me quedé un rato mirándola. La verdad es que estaba
realmente hermosa, dormidita, y con una cara de niña buena que no ha roto nunca
un plato. Llevaba puesta una camiseta blanca, y unos pantalones de chándal
grises, de esos ajustaditos. De pronto me fijé en su mano, la tenía apoyada en
el estomago, y este estaba un poco descubierto dejando ver su ombligo.
Mentiría si no dijese que en ese momento se me pasaron por la
cabeza un montón de cosas, una chica hermosa así, durmiendo a mi lado, nadie es
de piedra!, pero conseguí calmarme pensando en lo bien que nos llevábamos y la
confianza que teníamos. Pero los problemas reales vinieron cuando su mano empezó
a introducirse por debajo de sus pantalones, lentamente, pero a paso seguro. Mi
corazón empezó a latir más fuerte, eso estaba siendo una prueba de fuego? Estaba
dormida y no era consciente de lo que hacia o me estaba probando? No podía
pensar tantas cosas a la vez, mi mente viajaba demasiado rápido, y en un momento
de calma pensé que quizás su mano pararía antes de llegar al que parecía su
destino.
Craso error, en cuanto pude volver a centrarme en su mano, ya
puede ver el bulto que formaban sus dedos acariciando su sexo a través del
pantalón . No sabía que pensar, que hacer, que no hacer, tantas cosas pasaban
por mi cabeza, si se me ocurría tocarla y se despertaba cual sería su reacción?,
el hombre y el amigo se peleaban dentro de mi. Un gesto de Lucia me hizo volver
a centrarme en ella, había arqueado su espalda, tenía los labios entreabiertos y
movía lentamente su cadera en pequeños círculos. Si mientras dormía estaba
hermosa ahora se la veía como una autentica diosa, los colores asomaban
lentamente en su cara, y eso mezclado con su cara de placer la hacían una
belleza inigualable. Aquello estaba siendo demasiado duro para mi, cuanto tiempo
podía aguantar observándola sin llegar a rozarla con mis manos? En un momento de
lucidez como amigo decidí cerrar los ojos, ya que de mantenerlos abiertos
hubiera cometido una locura. Aunque con los ojos cerrados solo hacían que
repetirse las mismas imágenes una y otra vez. Me venció la curiosidad y abrí los
ojos, cuando me encontré con su ojos entreabiertos.
Se había despertado, y seguía con su mano en sus pantalones
acariciándose, me miró, sonrió y volvió a cerrar los ojos. Pensé que me moría,
me había visto despierto, y no se sintió incomoda por mi presencia, siguió
moviendo su mano dentro de los pantalones y suspiró suavemente. Abrió sus labios
y asomó tímidamente su lengua, humedeciendo esos labios tan hermosos que tiene.
Eso fue demasiado para mi, ella sabía que estaba ahí, observándola, posiblemente
pensó en darme ese regalo, sabía que mi vida sexual no había sido precisamente
activa desde hacía tiempo, y tal vez esa era su forma de ayudarme. Pasaron por
mi cabeza tantas ideas como esta que no supe distinguir las reales de las
ficticias ni las cuerdas de las estúpidas. Yo no podía más, ella estaba hermosa,
tan hermosa...que su cuerpo parecía llamarme, estaba como hipnotizado por ella,
no podía pensar en nada más, ver nada más, ella era el centro del mundo. Comencé
a acariciar tímidamente su pelo con mi mano, para luego llegar hasta su frente y
seguir acariciando su pelo, no podía resistirme a acariciarla, y no me atrevía a
ir más allá.
Ella seguía con su mano...y los suspiros pasaron tímidamente
a ser leves gemidos, oír a Lucía gemir, creo que ese fue el detónate que reventó
mi ultimo muro de resistencia. No pude reaccionar cuando me di cuenta de que mi
mano se coló entre sus pantalones en busca de la suya. Cogí su mano y la saqué
de entre sus pantalones...y por un momento me asusté, pues ella giró su cabeza y
me miró entreabriendo los ojos, pero una leve sonrisa disipó todo mi miedo. Me
incorporé un poco más y me acerqué a su oído...estaba actuando por inercia, me
encontraba fuera de mi. Y al momento me escuché susurrándole al oído: Me dejas
que te ayude? Noté una leve sonrisa en su cara, dándome permiso para ayudarla. Y
de verdad que quería ayudarla, no deseaba nada más en ese momento! Me puse
encima suyo de rodillas, y deshice el nudo de su chándal con mis manos. Empecé a
besar la zona de alrededor de su ombligo...suavemente, notando cada centímetro
de su piel con mis labios, y fui bajando lentamente, al mismo ritmo que iba
bajando sus pantalones. Llegué a la zona de sus bragas y las cogí con mis dedos
y continué bajando, besando cada centímetro de piel que iba quedando
descubierta, aprovechando cada segundo observando cada zona de su cuerpo.
Al llegar a su monte de venus decidí quitarle los pantalones,
lo hice lentamente. Una vez fuera la miré, ella sonreía tímidamente con los ojos
cerrados, separé un poco sus piernas, lo justo para besar suavemente el interior
de su muslo, ir subiendo lentamente y conforme iba subiendo al ritmo de mis
besos ella arqueaba su espalda e iba abriendo lentamente las piernas. Hasta que
llegué a su sexo, el cual se encontraba bastante húmedo debido a las caricias
que ella se había dado hacía un momento.
El momento de la verdad se acercaba, tenía ganas de besarlo,
recorrerlo con mi lengua, pero no quería prisas, quería que disfrutara de ese
momento, quería que disfrutara de verdad. Por fin llegué entré sus piernas, paré
un segundo tomando conciencia de lo que iba a hacer, lo que quería hacer, y lo
que quería conseguir, quería chuparselo, quería disfrutar mientras lo hacía, y
quería que ella disfrutara como nunca lo había hecho. Saqué mi lengua lentamente
y con la punta rocé la parte baja de su sexo, luego lo recorrí hacía arriba,
solo con mi punta, para que notará el primer contacto, volví a bajar, era el
momento de recorrer su sexo con toda mi lengua, y así lo hice abarcando todo
cuanto encontraba a mi paso, de abajo a arriba y de arriba abajo. Su sexo ya se
encontraba del todo húmedo , me encantaba su sabor, el sabor del néctar de esa
mujer tan hermosa.
Decidí ir un poco más lejos, giré un poco mi cabeza como pude
y besé sus labios como si fuera su boca, rozando con mi lengua sus labios al
mismo tiempo que los míos se abrían y cerraban. Estuve un rato así cuando volví
a pasar mi lengua por todo su sexo, apreté un poco mi cara y empecé a introducir
la punta de mi lengua en su interior, entrando y saliendo lentamente,
recorriendo de arriba abajo su sexo. Ella cada vez se contorneaba más y yo le
impedía gemir tapando levemente su boca con mi mano, con la cual aprovechaba
para acariciarle la cara cuando parecía que el riesgo de que nos oyeran pasaba.
Llevaba un rato así cuando note que cada vez se contorneaba más y cada vez más
rápido, sus gemidos nuevamente se elevaron y con mi mano tapé su boca. Era el
momento de atacar el punto débil, subí mi lengua en busca de su clítoris, con la
mano que me quedaba libre apoyada en su cima empuje levemente para descubrir ese
botón mágico. Lo acaricié con la punta de mi lengua, primero suavemente , luego
con toda mi lengua, por ultimo con mis labios, así una y otra vez.
Ella se contorneaba cada vez más, así que creí que llegaba el
final, bajé mi mano, e introduje dos dedos lentamente moviéndolos en círculos
mientras con mi lengua no dejaba descansar su clítoris, acaricié su rostro,
cuando la oí gemir e inmediatamente reaccioné, se estaba corriendo, introduje
los dedos hasta el fondo, y con mi lengua repasé su clítoris, para luego dar
paso a recorrer todo su sexo, apreciando cada gota de néctar que Lucia me
ofrecía. Moví mis dedos lentamente en su interior mientras la oía respirar
profundamente, y los comencé a sacar lentamente, mientras con mi lengua iba
acariciando la zona que entraba en contacto entre mis dedos y la piel de su
sexo.
Lentamente me incorporé, le di un beso en la mejilla y me
dormí.
No se cuanto tiempo pasó...ni si ella también se durmió
después de besar su mejilla, me desperté lentamente...estaba en esos momentos en
los que no distingues si sigues soñando o estas realmente despierto. Una
sensación de calor recorría mi cuerpo, notaba una sensación calurosa en mi
polla...algo suave la estaba acariciando, notaba como iba de abajo a arriba
suave y lentamente. No sabía si estaba soñando o aquella sensación era
real...pero la verdad es que deseaba que no terminara nunca. Poco a poco fui
despertándome y siendo consciente de que aquella sensación era real. Me
incorporé un poco, y cuando abrí los ojos me quede realmente sorprendido. Tenía
mi pantalón desabrochado y mi polla estaba fuera, lo que realmente me impactó
fue ver la cabeza de Lucía a esa altura! Lo que estaba recorriendo mi pene de
arriba a abajo era su lengua! En un momento noté como su lengua fue de abajo a
arriba, y al llegar a la punta note como sus labios rozaban con mi piel, se la
había metido en la boca. Notaba una sensación de calor, y ella movía su lengua
suavemente, a un lado y al otro. Tuve que hacer verdaderos esfuerzos por no
gemir, y por que no decirlo también...para que ella no notara que me había
despertado, no quería que eso acabara y si se daba cuenta de que me había
despertado...quien sabe como podría reaccionar?
Aquello me estaba matando, no podía aguantar, no podía más,
sentir sus labios, su lengua, era la mejor mamada que me habían hecho en mi
vida. Tuve que reaccionar rápido, pues me iba a correr y instintivamente quise
avisarla, tampoco quería asustarla, así que lentamente alargué mi mano y
acaricié su pelo, ella se quedó quieta, pensé que había fastidiado todo, pero
tenía que avisarla. De pronto levanto lentamente la cabeza y me miró a los ojos,
nunca podré olvidar esa mirada, una mirada que emanaba fuego...emanaba pasión,
era algo indescriptible. Puede sonar muy egoísta, pero se la veía realmente
hermosa, y más con mi polla a escasos milímetros de sus labios.
Me siguió mirando a los ojos durante unos instantes que a mi
se me hicieron eternos, no sabía que estaba pensando, si se iba a dar la vuelta
y dejarme ahí, si se sentía intimidada por estar mirándola, o si ella no quería
que me despertara...durante esos instantes maldije el momento en que acaricié su
pelo con mi mano, si no lo hubiera hecho quizás no hubiera parado. Cuanto más
tiempo pasaba ella mirándome más seguro estaba de que había metido la pata,
cuando de pronto sacó la puntita de su lengua y acarició la parte superior de mi
polla, sin apartar su mirada de mis ojos. Realmente me tenía hipnotizado, su
mirada, su lengua, sus labios...creaban un influjo en mi que me impedían moverme
ni reaccionar. Mentiría si no dijera que al notar el contacto de su lengua en mi
piel sentí una gran alegría, aquello no iba a acabar ya mismo, al menos no por
el hecho de que yo me hubiera despertado. Siguió mirándome un buen rato a los
ojos. No apartaba su mirada de mi, y yo no podía ni quería hacer nada por
evitarlo.
Con una mano agarró mi polla y la puso totalmente recta,
haciendo noventa grados con mi cuerpo, entonces pasó su lengua lentamente de
abajo a arriba y al llegar a la punta y sin apartarme la mirada la besó con sus
labios, entonces lentamente se la fue introduciendo en la boca sin apartar sus
ojos de los míos. Noté un escalofrío recorrer mi cuerpo, aquella sensación me
estaba matando, ella me estaba matando, Lucia me estaba matando, de placer,
claro. No aguanté más, necesitaba acariciarla, mostrarle alguna muestra de
cariño, demostrarle lo que me estaba haciendo disfrutar. Alargué mi mano y
acaricié su pelo, necesitaba gemir, pero tenía miedo a que alguien nos
escuchase, lo necesitaba...necesitaba respirar...abrir la boca y coger aire. Al
abrir la boca se me escapo un leve gemido, ella lo oyó, y entonces alargó una
mano igual que yo había hecho antes con ella y me tapó la boca.
Entonces acaricié su mejilla y casi me da algo al notar en su
mejilla el bulto de mi polla, ufff, fue algo que me sacó de control, le volví a
acariciar el pelo, pero ya no podía más, no podía aguantar, sentir con mi propia
mano acariciando su mejilla como estaba mi polla en su boca, eso ya era algo que
me dejó fuera de control, me iba a correr. Lo primero que se me pasó por la
cabeza fue que la tenía que avisar...solo salió de mis labios su
nombre...Lucia...primero como un susurro...Lucia....luego una voz tenue...entre
un gemido...Lucia...ella me miró y entendió lo que ocurría...instintivamente se
retiró un poco...
Pero no lo suficiente...supongo que no se esperaba lo que
venía... lógico después del tiempo que llevaba sin mantener ningún tipo de
relación. La verdad es que acabé como nunca había acabado, cerré los ojos....un
escalofrío enorme recorrió mi cuerpo, todos los músculos de mi cuerpo se
pusieron en tensión, y entonces llegó...el éxtasis...las sacudidas, una detrás
de otra...note como mi cuerpo liberaba una gran tensión, toqué el cielo por unos
instantes, y luego...poco a poco, lentamente, la calma. Estaba en la gloria,
totalmente extasiado, supongo que en mi cara se tendría que reflejar una enorme
relajación. Estuve unos segundos con los ojos cerrados, y cuando los abrí me
quedé helado...lo que vi fue hermoso, pero me sentí al mismo tiempo
avergonzado...le había manchado. Me estaba mirando fijamente con cara de
sorprendida, y temí que se hubiera enfadado conmigo. Suavemente salió de mi boca
un lo siento...medio avergonzado medio temeroso de su reacción, y no se si fue
por mi cara de susto o por mi forma de decirle que lo sentía...pero nos quedamos
mirando y nos empezamos a reír.
Entonces me incorporé, le dije que lo sentía mucho, y entre
risas le dije que nos fuéramos a duchar, que eso lo tenía que arreglar yo, Lucia
me miró, se rió y me dijo... claro...arreglarlo, y me guiñó un ojo. Lucía se
incorporó también y se puso de pie encima de la cama, la podía observar de
arriba abajo, la recorría una y otra vez con la mirada...y ella seguía con su
mirada fija y pilla en mi. Me dijo: No te piensas levantar?, A lo que
seguidamente m levanté y m puse en pie en el suelo. Me puse frente a ella...
ella se iba acercando cada poquito un poco más... no sabía bien bien lo que
pretendía...estaba un poco perdido...no sabia q hacer..si dejarme llevar o q
diese ella el siguiente pasó..Chocó contra mí, sentí su pecho contra el mío...
empezó a olerme el cuello, de repente sentí algo húmedo, era su lengua. Empezó a
besarme por el cuello durante un rato, lo suficiente para volverme cardiaco y
quererla besar con todas mis fuerzas... Ella no quería que ocurriese ya que
sabía que aquello no podía conmigo. Tal era el calentón que llevaba dentro de mí
que empecé a acariciar sus nalgas y su culo de manera desesperada. Me la
arrimaba hacia a mí dando unos golpes un poco bruscos.
Ella seguía con sus lametones y rozándome cada vez más
fuerte. La cogí en brazos, mis manos rodeaban su culo y su pecho lo tenía mas
cerca que nunca. Nos miramos los dos y Lucía me puso dos segundos su pecho en mi
cara, ella sonrió y yo le devolví la sonrisa, miró hacia el lavabo y comenzó de
nuevo a pasarme su lengua y sus labios por los míos...M dirigí con ella en
brazos hacia el baño...Estaba todo oscuro, la dejé en el suelo, yo me senté en
la tapa del water y ella no perdió oportunidad para sentarse encima mío y volver
a lo que estábamos haciendo. Ella notó que estaba cada vez más excitado, pasó mi
mano por mi sexo...y la verdad, aquello estaba...que no podía más. Lucía al
tocarme también se excitaba, respiraba mas fuerte.
Se quitó la camiseta que llevaba y dejó ver aquel sujetador
negro que cubrían sus pechos... Me quitó la camiseta después y empezó a
acariciar mis hombros, mi espalda... a chuparla... se incorporó...y mis manos
comenzaron a manejarse solas...empecé a quitarle el pantalón poco a poco, ella m
iba ayudando a quitarme los míos...La cosa iba subiendo de tono a medida que nos
íbamos desnudando. Estaba en ropa interior y no sabia cuando iba a llegar la
hora de poderla ver toda desnudita y gozándola como nunca. Poder sentir su
cuerpo junto al mío. Me llevó hacia la bañera, no sé como lo hizo pero me metió
dentro, se empezó a bajar los tirantes del sujetador, yo la acariciaba toda su
espalda, m armé de valor y le quité aquel trapito que llevaba como sujetador.
Dios mío, se puso contra mi, la sentía completamente, sentía
sus pezones en mi pecho. La podía recorrer sin ningún obstáculo porque ya se
había quitado sus braguitas, y empezó con los míos..Estábamos al descubierto,
tan solo había una luz, la luz de una de las habitaciones del patio al que daba.
Lucía comenzó a mojarse toda ella, me mojaba a mí, cuando m pude refrescar lo
suficiente, ella dejó el teléfono colgado, dejando que el agua fuese fluyendo,
como me fluiría yo si aquello seguía así. Me dejé de tonterías, y supe bien lo
que queríamos los dos. No paraba de chuparme con su lengua, mientras yo iba
rozando mi sexo contra sus piernas y contra el suyo. Cada vez que esto ocurría,
Lucía hacia una respiración profunda.
Comenzó a besarme, era la primera vez que lo hacíamos, sus
labios me lo hacían todo y su lengua buscaba con desespero la mía, nos lamíamos
mutuamente. Entre beso y beso, me cogió mi sexo con su mano de una manera un
poco brusca, empezó a deslizarla suavemente hacia arriba y hacia abajo...yo
sabia que me estaba mirando, pero es que me estaba poniendo a mil, sus pezones
iban rozando al compás de su movimiento. Aquello todavía me ponía más a tono,
cada vez su mano apretaba mas mi sexo, y yo más m excitaba. La cogí como la
había llevado desde la cama hasta el baño, abrazaba con sus piernas mi cintura,
no paraba de moverse, consiguiendo rozar su sexo contra el mío, eso la excitaba
tanto que en uno de esos movimientos m la cogí como pude e intenté adentrarla en
su cuerpo de la manera más suave posible. Ella se agarraba a mí con tal de
ayudarme. Seguidamente la cogí por su culo y la empecé a elevar una y otra vez.
Estaba en el paraíso, cada vez íbamos más rápido, ella se movía de tal manera
que me salía de mis orbitas. Y con su culo en mis manos, haciendo fuerza para
elevarla y dejarla caer a la vez. Comencé a darle lametones por sus pechos, no
sabía ni por donde seguir, sus pechos botaban de tal manera y se rozaban contra
mi, que mi limite estaba llegando a su fin. Empezó a gemir como también lo hacia
yo. Ya ni nos importaban los demás compañeros. No quería que dejase de
galoparme, lo que al final entre tanto gemido y respiraciones agitadas, no pude
más porque iba a explotar, me corrí...como ella también hizo. Sus músculos
palpitaban de tal manera que noté que había estado gozando como yo.
Cogida como la tenía, con mis manos agarrando su culo, me
quedé extasiado mirándola, el agua resbalaba por su pelo, su cara, su
piel...estaba realmente hermosa. No lo podía aguantar...quería besar esos pechos
que tan loco me volvían así que acerqué me boca a sus pechos y los empecé a
besar, primero suavemente...para luego besarlos con verdadera locura. Sus
pezones estaban erectos y eran una autentica preciosidad, rodee uno con mis
labios y con la punta de mi lengua lo empecé a rozar suavemente...ella se arqueó
hacía atrás y emitió un leve gemido. Estuve chupando un buen rato sus pechos,
pasando mi lengua por su piel mientras el agua envolvía nuestros cuerpos.
Decidí que era momento de salir de esa ducha, esa ducha donde
había tenido la mejor experiencia de mi vida. La dejé bajar al suelo y salí de
la ducha. La cogí de la mano y la saqué del baño, le dije que se esperara un
momento, ella me miró extrañada, no sabía que iba a hacer, fui a mi mochila y
saqué mi toalla, cuando ella la vio una leve sonrisa apareció en su rostro.
Me acerque a ella y con la toalla empecé a secarla,
recorriendo todo su cuerpo, aquello no era más que un pretexto para poder seguir
tocando aquel cuerpo divino que tantas veces había admirado. La verdad es que
mientras la secaba la temperatura de mi cuerpo volvía a subir, estaba volviendo
a excitarme sin poder remediarlo, su cuerpo desnudo, el aroma de su piel recién
salida de la ducha, poco a poco los roces con la toalla de por medio pasaron a
ser descarados magreos, mmmmm que cuerpo, no podía evitarlo, tenerla tan cerca
mío me estaba excitando de una forma descontrolada, así que la cogí con mis dos
manos y le hice el gesto de que se sentara al borde de la cama. Volví a buscar
en mi mochila, me giré un momento y vi como ella miraba extrañada, que estaría
buscando ahora?,ajá, lo encontré, estaba buscando un pañuelo que a veces me
ponía en la cabeza, tenía un plan que rondaba por mi mente e iba a hacerlo
realidad. Me acerqué a ella lentamente con el pañuelo en mi espalda para que no
lo viera. Me puse delante suyo y le pregunte: Te fias de mi? Ella me respondió
que si y sonrió, le volví a preguntar y volvió a sonreír diciendo que si, que se
fiaba de mi. Entonces le pedí que cerrara los ojos, cosa que ella hizo al
momento, así que le vendé los ojos con el pañuelo.
Me acerqué al oído y le susurré que esperara un segundo, ella
hizo un gesto de conformidad con la cabeza. Salí corriendo de la habitación
intentando no hacer ruido, fui a la cocina y saqué un cubito de hielo, volví
corriendo al cuarto haciendo el menor ruido posible. Cuando entré cerré la
puerta detrás mío. Volver a verla fue como darme cuenta de que no estaba
soñando, estaba tumbada en la cama, desnuda y con los ojos vendados, esperando a
que yo volviera, era demasiado para mi, la tenía ahí delante mío, lo pensaba y
seguía sin poder creérmelo. Me acerqué sigilosamente y me subí a la cama, puse
el cubito en mis labios y apoyándome con las manos en la cama empecé a acercarme
a su piel, primero por su cuello.
Al notar ella el contacto del hielo y mis labios en su cuello
se estremeció, luego sus hombros, fui bajando lentamente, rozando con el hielo y
mis labios su piel, hasta llegar a sus pechos, suavemente, fui hasta sus pezones
y al notar el hielo en esa zona tan sensible dio un pequeño respingo. Recorrí
todo su cuerpo con el hielo en mi boca, hasta que poco a poco se fue deshaciendo
y dejando el paso a mi lengua y mis labios. Me estaba excitando locamente
recorriendo su cuerpo y a juzgar por su piel ella también, acaricié su sexo y
note que estaba húmedo, así que decidí que no podía aguantar más, necesitaba
volverlo a hacer, volverla a tener. Agarre mi sexo con una mano y fui
acercándolo al suyo, lo coloqué en la entrada de su cuerpo y suavemente me fui
abriendo paso dentro de ella. Dio un pequeño gemido y empezó a suspirar
suavemente, fui entrando y saliendo...poco a poco, estuve así durante un rato,
disfrutando como nunca había hecho.
Empezó a mover sus caderas al compás de mis movimientos, y
empezamos a acelerar el ritmo, me estaba volviendo loco con su forma de mover
las caderas, no se si podría resistir mucho más, así que decidí cambiar, que
fuera ella la que marcara el ritmo, me había encantado su forma de galoparme
antes y estaba loco por que me lo volviera a hacer, así que salí de su cuerpo y
me tumbe a su lado, le pedí que me volviera a galopar, me había encantado, ella
me dijo que si, pero que con la condición de que le quitara la venda porque
quería ver mi cara mientras disfrutaba. No hizo falta que me dijera nada, cuando
se dio cuenta ya no tenía el pañuelo tapándole los ojos, se incorporó encima mío
y con una mano fue guiando mi sexo hacía su entrada.
Se la metió toda, se sentó literalmente encima mío, y empezó
a mover sus caderas, diosss, me estaba volviendo loco!! Empecé a acariciar sus
pechos mientras ella bailaba encima mio, estaba llegando al clímax se movía de
una forma descontrolada moviendo sus caderas. Yo empecé a gemir y le pedí por
favor que no parara entre gemidos, sabía muy bien como moverse, y yo estaba
disfrutando como un condenado. El ambiente cada vez estaba más cargado, nuestros
cuerpos empezaron a sudar, ella seguía moviéndose, no paraba y yo ya estaba a
punto de correrme, no podía aguantar más....no podía y cuando justo empecé a
correrme note como ella hacía lo mismo, se abalanzó sobre mi y nos abrazamos,
mientras lentamente fue parando de moverse. Nos habíamos corrido al mismo
tiempo, y a juzgar por su cuerpo y los colores de su cara creo que disfrutó
igual que yo. Nos besamos tiernamente durante un rato, tumbados y abrazados, y
así nos dormimos.