TusRelatosCalientes.com
MENU

  Inicio 
  Relatos  
  Relatos TOP 100  
  Envia tu relato


ESTADISTICAS
Cantidad de relatos: 14040
Usuario(s) en linea: 7

RELATOS POR CATEGORIA

WEBS AMIGAS
  1. Galerias Gratis
  2. Videos de Sexo
  3. Diosas en la red
  4. Sexo Gratis

BUSCADOR

RELATOS MAS LEIDOS
ESTE APARTADO ESTA FUERA DE SERVICIO

Mi alumna predilecta (4)
Hetero: General- 2008-03-07 09:15:00
Visitas: 37
0

MI ALUMNA PREDILECTA IV.

 

Antes que nada, gracias a los que dejan sus comentarios en mis relatos, los leo todos y es gratificante saber si gusta o no lo que este autor les brinda y también sus valoraciones, desde ya muchísimas gracias a todos y en especial a esa mujer con quien estoy empezando a contactarme producto de esta historia.

Como ya les he contado, la relación con Griselda surgió por su iniciativa aquel día que decidí darle una segunda oportunidad para su examen o evaluación y para eso tuvo que venir a mi oficina a completarlo (quien no lo ha leído, pues busque el relato mi alumna predilecta en esta web y comience desde el principio).

También les conté como es que se dio nuestro segundo encuentro tras ser acosado por esa alumna en el establecimiento donde imparto clases (mi alumna predilecta 2) y como me vi casi forzado a un tercer encuentro con ella ese mismo día (mi alumna predilecta 3).

Hoy les voy a relatar como sigue esta historia y espero que sea también de su agrado como las anteriores.

Pues bien, después de nuestro segundo encuentro fuera de las aulas o la escuela, la relación con Griselda tomo una frecuencia que me era muy satisfactoria, no pasaba de una semana, cuando mucho diez días, en que nos volvíamos a encontrar ya sea en mi oficina o en algún albergue transitorio (hotel alojamiento – motel o como les llamen).

Cada nuevo encuentro no dejaba de ser tan excitante como aquellas primeras veces, ella tenia una energía sexual envidiable, siempre estaba dispuesta a nuestros encuentros y se notaba que los disfrutaba tanto como yo.

En sus propias palabras "lo que mas me gusta profesor es chuparsela porque puedo hacerlo por bastante tiempo" siempre me decía y esta de más aclararles que me encantan dar y que me den sexo oral, es embriagador, excitante y el mejor preludio para una buena penetración.

En nuestros encuentros en los albergues a los que fuimos seguimos explorando la relación y comenzamos a usar los juguetes sexuales que se ofrecen y a ella le encantaba cuando antes de penetrarla le daba dos o tres orgasmos con ellos y luego la cogía hasta reventar los dos exhaustos en la cama. También le gustaba mirar las películas XXX, ya que cuando encontraba alguna posición nueva inmediatamente quería practicarla.

Mientras tanto, en la escuela siempre parecíamos simplemente alumna y profesor y las conversaciones eran triviales y relativas al estudio y, de cuando en cuando, ella aprovechaba a darme una nota donde me decía que la llame para vernos o me informaba de sus actividades a fin de programar algún encuentro sexual.

En uno de esos días, al terminar mi clase en su curso, todos los alumnos se despedían mientras yo acomodaba mis cosas en el maletín cuando ella se acercó, me saludo y disimuladamente me entregó una nota doblada en cientos de pliegues, cabía perfectamente en la palma de la mano aquella hoja enorme. Yo sabiendo de sus usuales contenidos, la guarde en un bolsillo y la olvidé allí hasta que salí de la escuela en las primeras horas de la tarde.

Llegando a mi oficina y buscando unas monedas para pagar el viaje en taxímetro encontré la nota y de inmediato la leí y vaya sorpresa con su texto, el cual decía más o menos algo asi: "Necesito verlo con urgencia, tengo algo importante que decirle y no puedo esperar. Hay una persona que supo de lo nuestro y me lo dijo. Lo llamo a las 16 a su oficina. Con amor su mejor alumna".

Mi dios, no podía ser, había sido mas que cauto en los encuentros y ni por asomo creía que alguien se hubiera dado cuenta de lo que sucedía entre nosotros. De más esta decirles que mi mente volaba a una velocidad vertiginosa tratando de dilucidar quien, como y cuando se habían enterado de todo y, por sobre todo, rezaba, imploraba, suplicaba que no se enteraran las autoridades del establecimiento o alguno que le dijera a mi esposa de eso.

Llegué a la oficina y me encerré en mi escritorio y tal como dijo, a las 16 horas sonó el teléfono y mi secretaría me anuncia que me llama una alumna. Era ella, al fin sabría que sucedía.

Salude como de costumbre "Hola" y del otro lado su vos respondió "Hola profesor" y de inmediato dijo: "No puedo hablar ahora, mis padres están en casa. Creé que podría verlo hoy a las 19 ó 19.30 profesor" Yo de inmediato le dije: "Si, porque no venis a mi oficina a las 19.30, te parece?" Ella dijo: "Si, es perfecto, en su oficina a esa hora profesor".

Ansioso por la situación no deje que cortara la comunicación y le dije: "Espera, Espera nena. Decime al menos quien es, decime algo más, me tenes muerto de la intriga" y ella rápido me dijo: "Es una alumna, una compañera, después hablamos mejor profesor, ahora no puedo" y simplemente corto.

La tarde transcurrió con una lentitud que una tortuga hubiera dado la vuelta al mundo caminando en ese lapso de tiempo. Cada minuto era eterno y más aún cuando después de las 18.30 mi secretaría se fue de la oficina y quede sólo aguardando su llegada.

Se hizo la hora que llegara y ni noticias de Griselda y como cerca de 19.45 suena el timbre del portero eléctrico desde la calle. Atiendo y era ella, abrí y le indiqué que subiera. Ella me preguntó: "Está sólo? Y yo le dije: "Si, si claro. Subí Nena" y dos minutos después sentí el ascensor en el piso y un instante más sonó el timbre de la oficina.

Cuando abrí la puerta me quería morir, mis ojos no podían creer lo que veía y no podía dar crédito a lo que estaba pasando. Parada en el umbral estaba Griselda acompañada de Silvina, otra alumna del curso de ella, las dos vestían aun el uniforme escolar y mientras Griselda me saluda "Hola profesor", Silvina reía por lo bajo con picardía como quien te ha pillado en algo prohibido.

Respondí el saludo con un beso en la mejilla a Griselda y con otro a Silvina las invite a entrar. Le dije que me esperaran un instante en la sala de recepción y me dirigí a mi oficina a ordenar mis pensamientos y tratar de pensar en que haría. En verdad no se me ocurría nada, pues si aquella muchacha estaba allí era porque en realidad sabia de nosotros dos. Yo no recibía a nadie de la escuela en mi oficina y ellas habían llegado sin una cita previa, ni motivo aparente y ahí estaban. Decidí entonces dejar que ellas hablaran primero y algo más tranquilo y expectante de lo que ocurriría me volví a la sala de espera a su encuentro.

Una vez ahí les agradecí que esperaran y me excuse diciendo que tenía que terminar un trabaja que estaba haciendo. Inmediatamente después las invite a pasar a mi despacho y los tres nos dirigimos hacía ahí. Al llegar ellas tomaron asiento del otro lado del escritorio y yo en mi sillón como de costumbre y tratando de disimular dije: "Bueno niñas, que las trae por aquí, a ver?".

Silvina rompió en una risa cómplice mirando a su amiga y compañera de estudios y yo trague saliva (glup) al darme cuenta que mi pregunta estaba completamente de más. Fue Griselda la que tomo la palabra y casi como si nos encontráramos solos en mi oficina como otras veces dijo: "Ya le dije profesor, en la nota que le di hoy. Silvina sabe lo que sucede." Y agregó: "Es ella la que le dije que sabía. No podía decirle en la nota porque ella me lo prohibió y hoy en la tarde, ella estaba en casa y tampoco me dejo decir nada hasta estar aca con usted"

Tome aire y pregunté: ¿Cómo es que sabe todo?.

Ahí fue Silvina la que tomó la palabra y respondió: "Que lo se todo profesor. Lo se desde hace casi un mes ya. Los he visto, note como se miran, note como se tratan e, incluso, note como Griselda le daba notas al despedirse y así me enteré. Usted entiende?" y yo automáticamente le dije: "No. No entiendo lo que decís"

"Digo que cuando vi que le daba notas la busque, le pregunte y hasta que me lo contó todo no deje de acosarla, Ud. sabe profesor, dos amigas no se pueden ocultar algo cuando una de las dos intuye que algo pasa", agregó.

"Ahhhh" dije yo como asintiendo y ella continuó. "La semana pasada no tuvo más remedio que decírmelo todo antes que yo le contara a sus padres"

Comprendí que Silvina estaba extorsionando a Griselda hasta que le extrajo todo lo que habíamos hecho y ante ese hecho de inmediato caí en que yo sería la próxima victima de esa extorsión.

Como pude le hable y dije: "Bien. Bien y ahora que ya sabes porque ella te contó todo, que es lo que vas a hacer" y su respuesta no se hizo esperar. "Mire profesor, como hacer, quiero hacer muchas cosas" y dejo la frase resonando en el aire por lo que tuve agregar: "Que cosas Silvina?"

Parecía que ella no sabía como responder esa simple pregunta y yo me temí lo peor, que fuera a decirlo en la escuela o mi casa y pensé para mi ES MI FIN, mientras Griselda se dirigía a Silvina y le decía: "Dale, decile nena. Vos quisiste venir, ahora decile si te animas" lo cual me asustó más.

"Bueno" empezó Silvina. "Yo ya se lo que pasa entre ustedes dos. Se cuando lo hicieron por primera vez, de sus otros encuentros, de que llevan casi dos meses viéndose y ..." en ese momento se paró de su silla y comenzó a caminar dando vueltas por mi escritorio y concluyó diciendo: "Bueno, lo que quiero decir es que después de que me contó todo Griselda yo también quise ... Yo también, quiero ... Yo también quiero hacerlo con ud. Profesor" Mudo quede de una pieza como estaca clavada al sillón, no podía responder, ni reaccionar a lo que oía.

La voz de Griselda me saco del sopor y el estupor de lo que acababa de oír de aquella chiquilina "Heyy, Profesor, le pasa algo?" "No. No estoy bien, no es nada" y de inmediato agregué: "que decís Silvina?"

"Digo lo que oyó profesor, que yo también lo quiero hacer con Usted como Griselda", a lo que respondí: "y si digo que no?". Ella me miró a los ojos y dijo: "entonces se pueden enterar los padres de Griselda, no le parece?".

Entendía bien lo que decía aquella niña, que para entonces de niña no tenía nada y más podría ser un cliente de mi estudio por su sagacidad y malicia que mi alumna del instituto secundario y mirando a Griselda le inquirí: "Y vos Griselda, sabías de esto, que decís, dale decí algo?" y pensaba que con ello todo se desvanecería y volveríamos a la normalidad.

"Hace una semana que me dice a mi lo mismo profesor" respondió Griselda para luego agregar: "Ya no había forma de que la pudiera detener o de no decirle nada, por eso estamos acá profesor"

"Pero, entonces, vos estas de acuerdo con esto, vos queres que ella y yo ..." balbuceé y Griselda se levantó de su asiento y dando la vuelta y acercándose a mi por un lado me abrazó y agregó: "No. Ella y Usted, no, nada que ver profesor. En todo caso, sería una sola vez y estaríamos ella, usted y yo, los tres, me entiende, acepte con esa condición" y sin mediar otra palabra me beso frente a Silvina que miraba de pie desde el otro lado del escritorio.

Yo trate de no responder el beso, de apartarla de mi, aquello era muy fuerte y me encontraba shoqueado de cómo las dos niñas estaban ahí ofreciéndome hacer un trío. Nuevamente Griselda se lanzó sobre mi a besarme tomando su cara con mis dos manos y para cuando pude separarme de ella y ver que hacía Silvina mi sorpresa inicial aumento considerablemente.

En tan sólo pocos segundos Silvina se había quitado su camisa de la escuela y estaba desabrochando su brasier negro y dejando sus dos pequeños pechos completamente desnudos.

Mi primer reacción fue preguntarle: "Silvina, que estas haciendo?" y su respuesta, natural como el agua de un manantial resonó en la sala: "Preparándome" y Griselda otra vez me volvió a besar metiendo su lengua en mi boca todo cuanto podía mientras su mano derecha comenzaba a hurgar en mi entrepierna buscando mi miembro.

Si bien hasta ese momento todo se había sucedido de un modo vertiginoso y los nervios no me dejaban ni pensar, ni disfrutar de las caricias y el momento, la mano de Griselda comenzó a sobarme la verga de la misma deliciosa manera que me tenia acostumbrado y de inmediato comenzó a crecer bajo mis pantalones. Abrió el cierre de mi pantalón y metió la mano hasta tomarme la verga bajo la ropa y comenzar un movimiento de sube y baja de una lenta y suave masturbación mientras no dejaba de besarme.

Fue instantáneo que mi miembro se endureciera como nunca antes, era una roca en su mano y sentía el calor que emanaba de la excitación que me estaba produciendo Griselda y el morbo de saber que detrás suyo Silvina se estaba desnudando para ofrecerse junto a su amiga e instintivamente me solté a acariciar aquel cuerpo que tanto conocía.

De inmediato sentí dos manos más que comenzaron a acariciarme desde el otro lado, que buscaban mi corbata para quitarla y que lentamente abrían mi camisa y acariciaban mi pecho.

Griselda dejo de besarme y cedió su lugar a Silvina. Ella sin más preámbulo tomo mi cara y la dirigió a sus pequeñas tetas cuyos pezones ya estaban duros. Sus pechos eran pequeños, más bien diría yo que incipientes, era obvio que aun no se habían desarrollado por completo. Sus pezones bien oscuros resaltaban en la piel juvenil de aquella niña.

Succioné el pezón con fuerza y avidez y Silvina explotó en un gemido largo y estruendoso: AAAAHHHhhhhhhh....

Seguí jugando con mi lengua y con mis dos manos acaricié esos pequeños montículos de carne joven mientras observaba a Silvina completamente desnuda frente a mi. A diferencia de Griselda, Silvina era de caderas más anchas y por lo tanto tenía un gran culo macizo y carnoso que de inmediato acaricie.

Para entonces, Griselda también se había desnudado y la ropa de ambas yacía en el suelo de mi despacho y se dispuso a hacer lo mismo conmigo quitando mis zapatos, las medias, los pantalones y el bóxer que traía puestos ese día.

Ya los tres desnudos y sin que me dejaran levantar del sillón, Griselda comenzó a mamarme como me tenia acostumbrado dedicándose en especial a recorrer mi verga con su lengua y jugar con mi glande golpeándolo contra su lengua extendida boca afuera.

Yo seguía acariciando a Silvina a voluntad, amasaba aquellas nalgas redondas y firmes, percibía la suavidad de la piel de aquella niña y mis dedos que jugaban por el canal que las separa descendía hasta que note la gran humedad que salía de su sexo y el abundante flujo que estaba destilando. Lo recogí con la punta de dos dedos y me lo lleve a la boca para percibir su sabor.

Era mas fuerte que el de Griselda, tanto en el olor como en su sabor un tanto más ácido si así puede decirse pero, no obstante eso me pareció un néctar exquisito. Busque en la entre pierna de Griselda y también tome un poco de sus jugos y también los llevé a mi boca para saborearlo.

Silvina estaba excitadísima y constantemente gemía y decía: "Si profesor. Que bien lo hace. Más, quiero más" y yo seguía comiéndole los pezones con voracidad mientras me aferraba a su culo. Un par de minutos después me separé un poco de ella y me detuve a observarla con más detenimiento. Era una visión espléndida. Sus brazos extendidos acariciaban mi pecho, en su cara dibujada una sonrisa de placer mientras la lengua mojaba los labios. Sus pechos parecían limitarse a los pezones que se situaban sobre unas pequeñas protuberancias de carne. Su vientre era plano y se le marcaban los músculos abdominales suavemente bajo la piel y su pubis era una curva perfecta y las más fantástico de aquella visión era que estaba depilada completamente, no había un solo vello que lo cubría y más abajo sus labios vaginales completamente hinchados y se podía ver desde donde estaba el clítoris que sobresalía casi dos centímetros por sobre la vagina.

Me puse de pié y fui guiando a Silvina hasta el sofá del otro lado de mi despacho, si aquel donde había sido la primera vez con Griselda y su amiga nos siguió por el otro lado. Cuando llegamos la recosté sobre su espalda y me arrodille entre sus piernas para chuparle se hermosa concha.

Ni bien mi lengua se poso en su pelvis y comencé a bajar por su concha saboreándola Silvina comenzó a gemir en voz fuerte "Aggggg, si profesor. Me mata, Me mata de placer" y yo continué comiéndola hasta que no quedara ni un solo rastro de todo aquel flujo que ya había destilado, mientras que Griselda se arrodillo junto a mi y seguí chupando mi sexo como posesa.

Separe los labios de la vagina y jugué con mi lengua sobre su clítoris y no más de un minuto después Silvina tenía su primer orgasmo de aquella noche. Sintiéndola satisfecha por aquel momento, me senté en el otro lado del sofá y deje que Griselda me mamara como a ella le gustaba y cuando se repuso Silvina, ésta se le unió para compartir mi verga entre ambas.

Griselda sostenía mi verga con firmeza entre sus dos manos mientras la lamía y cada tanto le ofrecía un instante a su amiga mi sexo que la otra devoraba con glotonería y luego se lo quitaba para meterselo por completo en su boca hasta tenerlo íntegramente en su garganta. Varias veces repitió ese movimiento hasta que fue silvina la que tomó mi falo entre sus diminutos dedos y lo compartía con Griselda cada tanto.

Mientras que Silvina metía mi verga durísima en su boca Griselda jugaba con mis bolas y luego cuando su amiga lo soltaba un instante se dirigía presurosa a chuparlo metiéndoselo en su boca. En uno de esos movimientos las dos niñas se encontraron en mi glande y ambas jugando con sus lenguas comenzaron a rozarse en un beso de lengua compartiendo los jugos preseminales que afloraban de mi sexo.

Esa imagen me calentó sobremanera. Ambas con sus lenguas extendidas, una frente a la otra, sosteniendo mi verga a escasos diez centímetros de sus rostros pero prodigándose una caricia una a la otra comiéndose las lenguas hasta que dejaron de hacerlo para volver a chuparme a mi.

Yo estaba deseando penetrarlas para ese entonces y así se los hice saber, diciéndoles: "Veni Griselda que te quiero coger". De inmediato se puso de pie, levantó una pierna por sobre mi cuerpo y con la ayuda de su amiga se sentó sobre mi pene dejándose caer hasta que todo estuvo adentro e hizo tope con mi pelvis.

De inmediato comenzó un sube y baja infernal. No la había notado tan excitada en nuestros últimos encuentros como en ese momento. Silvina que estaba a nuestro lado miraba la escena y se masturbaba con frenesí alcanzando un segundo orgasmo tan intenso como el primero.

Viendo que aquella niña realmente estaba ansiosa le dije a Griselda: "Es tiempo que Silvina tenga lo que quiere" y ella, riendo en forma cómplice, dijo: "Si métasela profesor. Quiero ver como se la coge a esta putita reventada".

Griselda se separó de mi y yo hice que Silvina se recostara otra vez en el sofá y me situé sobre ella en la posición del misionero. Apoyé mi pene en la entrada de su vagina que estaba empapada de sus propios jugos y cuando me disponía a iniciar la penetración sentí el cuerpo de Griselda desde atrás a mis espaldas recostarse en mi haciéndome caer sobre Silvina y penetrarla de una sola vez. Como describir el grito que dio Silvina en ese momento que no se esperaba, ni que la penetrara con tanta violencia, ni calculaba que el peso de mi cuerpo sería el de los dos sobre ella.

No obstante la sorpresa, me recibió con facilidad en su interior y la violencia de la penetración se hizo notar en sus manos cuando clavó en mis brazos sus largas unas dejando una marca que duro más de tres días en el lugar donde se aferraba a mi.

De inmediato comenzamos a movernos, yo movía mis caderas entrando y saliendo de la vagina de Silvina y Griselda, sobre mis espaldas y tomada a mi cintura acompañaba el movimiento mientras besaba mi cuelo y hombros y decía: "Dele duro profesor. Hágale sentir ese hermosa verga que tiene a esa puta" y yo como poseído por sus palabras aumentaba mi ritmo de penetración.

Estuvimos como dos o tres minutos bombeando los dos sobre el cuerpo de Silvina mientras que ella gemía y decía cosas sin sentido hasta que explotó en un orgasmo inmenso y luego varios pequeños que le siguieron hasta que quedó rendida, jadeando y casi como desvanecida y sólo repetía "Basta, Basta, no puedo más, no más, ya".

Yo me salí de las entrañas de Silvina y me dirigía a Griselda otra vez para volverla a coger. La calentura de ambos estaba en su cúspide, al máximo, deseando ambos poder descargarnos.

Me puse de pié detrás de Griselda y reclinándola sobre el sofá la penetré de una sola vez en esa posición y comencé a bombearla con todas mis fuerzas. Ella Gemía y repetía: "Hágame acabar profesor. Cojame como Usted sabe profesor" y yo le respondía aumentando mi ritmo.

En la posición en que estábamos la cabeza de Griselda estaba casi en la entre pierna de Silvina y notando que ya estábamos alcanzando el clímax le ordené: "Chupale la conchita Griselda", "Chupasela bien" y ella tomo entre sus manos la concha de Silvina y le enterró la lengua haciéndola revivir por completo.

Yo bombeaba en la vagina de Griselda y ella repetía el movimiento con su lengua en la de Silvina y no tardamos ni dos minutos en volver a tener cada uno un orgasmo. Primero fue Silvina que después de lo ocurrido estaba tan dispuesta que no supimos si tuvo un orgasmo o era la continuación de los anteriores. Luego fui yo, que viendo retorcerse de placer el cuerpecito de aquella mocosa no resistí más el morbo y la excitación de estar con ellas y me vine soltando cinco o seis chorros inmensos de mi leche en la vagina de Griselda e inundándola por completo hasta que rebalsaba con el movimiento de la cogida.

Cuando sintió sus entrañas llenas de semen, Griselda explotó en uno de sus conocidos orgasmos ayudándose con sus dedos al masturbar su clítoris tal como yo le había enseñado otras veces antes y que se le había convertido ya en todo un vicio al coger.

Aferrado a las caderas de Griselda intentaba recuperar mi respiración y recomponerme y por su parte ella no dejaba de revolear las caderas enterrándose mi verga bien hondo para seguir gozando de su acabada mientras nuestros jugos se le escurrían de su concha por los muslos de tan abundantes que eran.

Un par de minutos después no separamos y yo me senté en una de las sillas a descansar un instante y Griselda vino a mi, se sentó de frente y comenzó a besarme otra vez metiendo su lengua bien adentro de mi boca y aferrándose a mi cuello. Silvina por su parte terminaba de retorcerse en el sofá con sus manos en la vagina y gemía teniendo un ultimo orgasmo. No podía creer todo lo que pasaba, jamás me hubiera imaginado un trío con mis alumnas y jamás habíamos hablado de algo así con Griselda pero ella parecía estar no sólo de acuerdo en todo, sino que lo disfrutaba como una experiencia más.

Cinco minutos después dejamos de acariciarnos con Griselda y ella se levantó de la silla donde estábamos para dirigirse hacia Silvina en el sofá. Cuando llegó se sentó a su lado y le preguntó: "Estas bien Silvi" y su amiga contestó "Si. Si estoy Bien. Fue genial Griselda". De inmediato las dos comenzaron a besarse como antes lo hacia Griselda conmigo pero, esta vez, sus manos no aferraban el cuello de su amiga sino que jugaban con los pechos y pezones de Silvina.

Iniciaron ambas a acariciarse y mientras una le tocaba y amasaba los pechos a la otra, su amiga con los dedos hurgaba en el sexo de Griselda metiendo primero uno y luego dos dedos juntos aumentándole la excitación. Fue cosa de sólo observar la escena que ambas estaban haciendo. Las dos de costado en el sofá, una frente a la otra a escasos treinta o cuarenta centímetros. Las manos que recorrían sus cuerpos y la excitación que crecía en el ambiente a cada instante.

Casi sin percibirse, Silvina retiró sus dedos de la concha de Griselda y acerco su cuerpo al de ella, ahora los pechos se tocaban sin la ayuda de la mano, se rozaban pezón con pezón y las manos de ambas abrazaban a la otra, una por el cuello y la otra aferrándola por las nalgas. Griselda hizo un movimiento sobre Silvina y aquella cayo de espaldas en los almohadones del sofá y su cuerpo encima de ella, las piernas completamente entrelazadas y comenzó un movimiento de su pelvis frotándose contra su amante de turno.

Era impactante ver a Griselda casi literalmente acogiéndose a Silvina y como ésta la tomaba por las nalgas y la pegaba más a si misma en búsqueda del placer de esos dos cuerpos que parecían solo uno. Los gemidos de una y la otra se confundían "ahhggggg" "siiii, Silvi, así" "Ufffff Griselda, que buena estas" y a cada movimiento intensificaban el ritmo dejándome ver que lo estaban gozando en grande.

Con un movimiento rápido Griselda se giro sobre Silvina y le colocó su vagina en el rostro ordenándole: "Chupame Silvi, Chupame fuerte amor" y ella hizo lo mismo con su amante iniciando un sesenta y nueve espléndido entre las dos. Yo me levante de mi silla para acercarme a ellas y poder ver con más detalle mientras me masturbaba lentamente para disfrutar mas la visión que me ofrecían.

La lengua de Griselda surcaba de la vagina al ano y volvía recogiendo todos los jugos de su amiga que eran mas que abundates y Silvina mordía los labios vaginales de Griselda y le metía la lengua en su orificio todo lo que podía para volver a chuparle el clítoris y repetían esos movimientos una y otra vez hasta que Griselda anunció que se venia en un orgasmo gritando: "Dame duro Silvi, dame duro que acaboooo, aaaauuuuucccchhhhh" y comenzó a refregarle con fuerza su sexo en el rostro de Silvina como si lo estuviera cabalgando.

Cuando las convulsiones del orgasmo de Griselda concluyeron ella dejó caer su cuerpo hacia delante en clara señal que había quedado satisfecha y yo aproveche a darle mi verga otra vez a Silvina para que me la mamara. Un momento después hice que Griselda dejara el sofá, me recoste yo en los almohadones y le pedí a Silvina que se colocara encima mío y muy obediente se subió a la altura de mis caderas y ayudando con su mano guió mi verga a la entrada de su cueva y se dejo deslizar hasta que estuvo toda adentro.

Yo tomaba a Silvina por las caderas y comenzamos a movernos en el clásico movimiento mete y saca, adelante y atrás. Le indique que se quedara en esa posición erguida y que mientras se movía acariciara su vagina, tocara su clítoris para aumentarle el placer y así lo hizo. Cosa de unos segundos más tarde Silvina estaba casi lista para otro orgasmo como los anteriores.

Estando en esa posición los dos, Griselda se colocó detrás de Silvina y con su cuerpo acompañaba los movimientos de su amiga mientras daba en su cuello y hombros delicados besos con sus labios y le pasaba la lengua y con sus manos la tomaba por ambos pechos retorciéndole los pezones.

Ese movimiento duro algo más de dos o tres minutos y yo sentía escurrir los jugos de Silvina por mi pelvis y los muslos y ella a cada estocada en su interior soltaba un gemido cada vez mas fuerte "Auuuggggg", "Siiii, Siiiii profesor" o bien se daba besos de lengua con cierta dificultad con Griselda que asomaba su cabeza a un lado de ella. Desde mi posición era una alucinación, la cara de viciosas de aquellas dos chiquillas ofreciéndoseme ahí, disfrutando de esa ración de sexo salvage y, lo mejor de todo, nada había sido planeado, ni forzado y la entrega de ellas era total.

Como yo ya había tenido mi primer eyeculación esta vez podía durar más que antes y aproveche eso para hacer acabar a Silvina sin correrme.. Cuando Silvina alcanzo el punto máximo de su excitación dejo la posición sentada sobre mis caderas para ponerse de cuclillas sobre mi verga y con movimientos fuertes sube y baja se clavó mi sexo con una intensidad que jamás sospeche tendría aquella niña. Cada vez que estaba en lo alto, simplemente se dejaba caer por completo enterrándose mi verga en su sexo y con cada movimiento su pelvis comenzaró a dar golpes contra mi cadera haciendo un sonido hueco como quien golpea suavemente una madera "Ploc", "Ploc", "Ploc" y el ritmo aumentaba a cada vez.

Cuando su orgasmo se avecinaba, cambió los movimientos y ya no subia tanto, sino que eran movimientos cortos y fuerte, como golpeando un clavo con un martillo para remachar la unión y luego de tres o cuatro veces, simplemente se dejo caer, se pego a mi, se aferró por mi cintura y exploto en un estridente orgasmo jadeando sin cesar "Ahhhhhh, Ahhhhhhh, AAAAiiiiiiii, OOOOoogggg, Si, Si, Asi, asiiiiii que estoy acabando".

Cuando se hubo calmado sólo se recostó a mi lado en el sofá a recobrar el sentido. Como yo aun seguía excitado me acerque a Griselda y le dije: "ahora te toca a vos nena" "Quiero romperte ese culito lindo que tenes, bebe".

Ella sabía lo que me gustaba y se dio la vuelta, se arrodillo sobre el sofa, se recostó en el respaldo y me ofreció su culo para que lo lamiera y me lo cogiera. Comencé jugando con mi lengua en los pliegues rosados de su ano y de inmediato se notó la reacción de ella comenzando a dilatarse suavemente dejando que mi lengua entrara con facilidad.

Viendo que ella estaba lo suficientemente excitada, metí primero un dedo y luego dos a la vez hasta que ambos se deslizaban por el interior suavemente. Griselda había tomado el gusto y placer del sexo anal y casi todas las veces que nos encontrábamos lo hacíamos de esa manera y ese día no era una excepción. Mientras mis dedos le arrancaban gemidos de placer le pedía Silvina que me chupara un poco para lubricármela.

Cuando la sentí bien lubricada y mis dedos en el culo de Griselda resbalan con total naturalidad saque mi miembro de la boca de Silvina y lo apoyé en la entrada del culo de Griselda. Al sentir mi verga dura presta a penetrarla, Griselda moví su mano derecha y me tomo de la cadera y ella misma comenzó a deslizarse hacia atrás buscando la penetración y no se detuvo ni un segundo hasta que toda mi verga desapareció en sus entrañas e hizo tope mis bolas junto a su sexo.

Luego de acomodarnos un segundo a la penetración, inicié el movimiento de mete y saca, suave, lento, como a mi me gusta para sentir como el esfínter y las paredes intestinales apretaban mi verga de un modo delicioso. Griselda mientras tanto, con su mano derecha, comenzó a acariciarse el clítoris para aumentar su excitación y al cabo de unos segundo ya estaba gimiendo de placer y pidiendo más verga en el culo como ya era una costumbre.

"Dele profesor, rómpamelo todo, dele duro profesor, hágame acabar" y yo aumente el ritmo sabiendo que ella lo que quería era que lo hiciera con fuerza y de modo salvaje. Mientras ahí estábamos los dos, Silvina miraba absorta la escena y se acariciaba sus tetas delicadamente.

La excitación de Griselda crecía a cada instante y ya no era yo quien marcaba los movimientos de la penetración sino ella, que a cada movimiento arrojaba más y más fuerta hacia atrás sus caderas enterrandose mi verga integramente en sus entrañas y golpeando sus nalgas contra mi cadera "Plaf, Plaf, Plaf, Plaf".

El orgasmo de Griselda no se hizo esperar y al empujar una vez más hacia atrás reclinó su cara sobre el respaldo del sillon y dio un grito ahogado por una feroz mordida en el cuero del mueble "Auuuchhh, Aaaaggggg", "SSSiiiiiiiii Profesoooorrrr, asíiiiiiiiii que me me gustaaaaa, no se detenga" y yo le bombeé dos, tres cuatro veces más hasta que ella sola se hecho hacia delante descansando de la intensidad de su orgasmo y separándose de mi.

Como yo aun no había vuelto a eyacular le pedí a Silvina que se pusiera de cuatro patas y otra vez le metí mi verga por esa estrecha vagina que aun seguía empapada. Me aferré a sus caderas y comencé el movimiento tratando de tener mi propio orgasmo. Aquella niña gritaba, bufaba y gemía como una perra en celo y casi desde el mismo instante en que la penetré comenzó a tener su orgasmo, seguido de varios pequeños y diciéndome "Que bien coge profesor, siga, siga, no se detenga, rómpame en dos profesor" y yo aumente mi ritmo de las penetraciones.

Fue cosa de un minuto y poco más para que me viniera en el interior de Silvina esparciendo mi semen en forma abundante otra vez. Cuando ella sintió mis jugos explotar en su interior volvió a tener un orgasmo intenso que yo ayude a aumentar acariciándole el clítoris hasta que gritando "Basta, Basta, No puedo más" se separo de mi para caer exhausta en el sofá.

Yo me senté entre ambas ahí mismo donde estaba. Griselda ya se recomponía de su orgasmo mientras silvina sólo jadeaba con su respiración entre cortada tratando de recobrarse. Griselda se recostó en mi hombro sentada a mi lado y cada tanto intercambiábamos dulces besos como siempre lo hacíamos al finalizar nuestros encuentros.

Yo le agradecía a Griselda por aquella experiencia y ella me confesó que desde hacía una semana que venía planeando este encuentro con Silvina e, incluso, que una vez en su casa las dos solas tuvieron un encuentro entre ellas.

Diez minutos después y ya todos recobrados nos fuimos al sanitario a higienizarnos y nos volvimos a vestir y casí media hora después ambas niñas se marchaban de mi oficina rumbo a sus casas mientras yo me quedaba arreglando todo para no dejar huellas de lo que ahí había ocurrido.

Tal como lo hablamos ese día, nunca más volví a tener nada con Silvina y ella, cumpliendo su palabra, no dijo nada de la relación que tenía con Griselda pero ésta me confesó después que un par de veces habían vuelto a tener sexo entre ellas y que si yo quería, podríamos repetir la experiencia de ese día. Claro que no quise, ya era mucho inconveniente mantener una relación con mi alumna predilecta y no podía darme el lujo de ampliar ese circulo y que se pudiera saber todo más allá de nosotros y siempre me rehusé a que se repitiera.

El resto de cómo fueron los demás encuentros con mi alumna predilecta, los voy a guardar para mi y con este relato doy por concluida esta historia, espero que la hayan disfrutado, al menos un poco con su lectura, pues se que no se compara con lo que he vivido con mi querida Griselda y el placer que ella me ha dado durante todo ese tiempo que duro lo nuestro.

Inicio  |  Relatos  |  Relatos TOP 100  |  Envia tu relato | Google Sitemap | Yahoo Sitemap   
Copyrigth © 2007-2008 Todos los derechos reservados. * Los derechos sobre los relatos corresponden a sus respectivos autores.
Sexo Gratis | Bellezas de internet | Directorio del Sexo | Diosas en la red | Relatos eroticos | Diosas de Internet | Comunidad Swinger| Videos de Sexo| Goddess Blog | Avisos Eroticos | Escorts | Peliculas porno online | Escorts Vip | Area Sensual