Es la historia de un mal sueño, empujo a mi mujer a la
prostitución y todo sale mal
Siempre he tenido el sueño, y porque no, el deseo de
convertir a mi dulce y abnegada esposa en puta, en la más puta, pues siempre me
ha entusiasmado pervertir a las mujeres decentes.
Mi único objetivo era hacer de ella una autentica puta,
dispuesta a todo y a todos. Y no estaba dispuesto a renunciar a mi objetivo.
A mi favor tenia que mi esposa era una mujer ardiente, en
realidad una calentorra dispuesta a comerme la polla a la menor ocasión, y lo
primero que tenia que hacer era aumentar su calentura hasta limites en que ella
estuviera dispuesta a un polvo con quien fuera.
El primer paso fue restringir las relaciones de sexo con
ella, así cuando lo hacíamos ella tenia tantas ganas que aceptaba cualquier
cosa, por extraña que fuera, con tal de que le diera placer.
Lo primero que acepto fue meterle un vibrador por el culo
cuando la follaba, o por el coño cuando la enculaba. Cuando vi que ya le gustaba
comencé a sugerirle y obligarla a llevar unas bolas vaginales cada vez que
salíamos a cenar. Luego le pedí que las llevara en el trabajo. El resultado era
que llegaba a casa con el coño chorreando y pidiendo polla, pero yo, con
cualquier excusa, le daba largas.
A los dos días de este tratamiento con las bolas se dejaba
follar en el garaje del edificio con el peligro de que nos vieran, también
acepto ir a trabajar sin bragas. A los quince días se escapaba del trabajo para
que me la follara.
Cuando ella ya llevaba de forma normal sus bolas a todas
horas, le compre un arnés con un pene y cada vez que salíamos a cenar se lo
ponía, pero en ligar del coño se lo colocaba en el culo y el coño un huevo con
mando a distancia que hacia vibrar cuando yo quería. Como supondréis al poco
estaba pidiendo sexo a gritos pero yo seguía con la misma táctica, así que era
tanto su deseo que no le importaba chuparme la polla en cualquier sitio.
Le dije que si quería mejorar en nuestras relaciones sexuales
debía pedirme, cada vez que estuviéramos de compras, que le diera por el culo.
No tardo en pedirlo, nos metíamos en los vestidores, ella se levantaba la falda,
se quitaba el arnés y sin tiempo a nada más la enculaba salvajemente mientras le
daba al mando del vibrador del coño. Supongo que más de una vez nos debieron oír
pues cuando salíamos éramos el blanco de las miradas.
Su excitación no tardo en convertirse en un deseo
descontrolado por follar, un día en plena cena me dijo
O me follas o me busco la vida.
Eso lo decía para excitarme, pues la realidad era que cada
vez que le había propuesto añadir alguien (un trío) ella siempre se negaba
diciendo que no era una puta. Ambos ignorábamos lo puta que ella llegaría a ser,
pero no adelantemos acontecimientos. Entonces íbamos al baño y la penetraba
salvajemente en su ya dilatado culo.
A los pocos meses ella necesitaba sexo a todas horas pues con
las bolas o el arnés iba a siempre de orgasmo en orgasmo.
Un día sin decirle nada me presente a cenar con un chico más
joven que nosotros, de hecho era un boy que había contratado con el objetivo de
que debía follar a mi mujer cosa que si conseguí además de lo pactado tendría
una buena una propina.
Ella iba como siempre con las bolas, al llegar le di un beso
y le presente al chico como un compañero que estaba por trabajo y que había
venido de la central, situada en otra ciudad.
Durante la cena charlamos de las típicas tonterías, luego en
el salón, mientras tomábamos café y alguna copa le d al mando del vibrador. Al
poco ella se levanta y acercándose a mí me dijo al oído
- Para o no respondo de lo que pase
- Tranquila que yo vigilo.
Yo aparente que bebía mucho y al rato hice ver que me dormía,
entonces el chico, con el que todo estaba planeado se acerco a ella, la cual ya
tenia el coño tan mojado, que sus jugos vaginales le resbalaban por la
entrepierna.
- ¿Qué hacemos?- le pregunta él a mi esposa mientras miraba
como yo dormía.
- No sé – respondió ella
- ¿te apetece bailar? – le pregunto el chico
- Bueno
Ella puso música suave y se pusieron a bailar después de
bajar la luz y dejar el salón en penumbra.
El chico le sirvió una copa bien cargada y siguieron
bailando, con el movimiento de la bola vibrando y el arnés en su culo hacían que
ella estuviera al borde de la locura. Notaba como se mordía los labios para no
gemir de placer, como se aguantaba las ganas de lanzarse a comer una polla.
Cuando ella ya llevaba unas copas de más le dijo al chico
- Ahora vuelvo
Ella salió del salón y yo aproveche par decirle a Carlos (ese
era su nombre) que mi mujer estaba a punto. Al volver se sorprendió verme
despierto, yo hice ver que iba muy borracho hablando y gesticulando con
dificultad, le toque el culo y note que se había quitado el arnés, pense que le
molestaba o bien no quería tener impedimentos para follar, me quede con la duda.
- Voy a echarme – y desaparecí, al poco, aprovechando la
penumbra de la sala me acerque a observar.
- ¿Seguimos bailando? – le pregunto Carlos mientras ponía una
música muy romántica y caliente
Sin esperar su respuesta la tomo de la mano y la apretó hacia
él, ella se puso más cariñosa con él, Carlos aprovecha para tocarle el culo, su
mano se desliza a su trasero, sus dedos acariciaron su ano. Ella se recuesta
sobre su hombro, Carlos sin quitar su mano del culo la besa, mi mujer hace un
amago de evitarlo pero cede a sus caricias. Sus besos se tornan lascivos, sus
lenguas entran y salen de sus bocas. Él, sin apenas resistencia, la lleva al
sofá. La sienta y el se agacha, le separa las piernas y comienza a jugar con el
cordón de su bola. A cada tirón ella gemía, casi gritaba, de placer, lo agarro
con sus manos y empujo su cara en su coño para que se lo lamiera.
Mi esposa jadeaba sin importarle nada, gritaba y con sus
piernas rodeaba el cuerpo de Carlos, él la sujetaba por sus nalgas para evitar
los bruscos movimientos de placer de mi mujer.
Carlos se puso de pie, mi mujer casi le arranca los
pantalones, saco su pene y se lo metió en la boca, chupando como si fuera su
primera polla, luego ya mas calmada comenzó a pasarle la lengua por el glande, a
mordisquearle los testículos.
Él la sujetaba por la cabeza para que mamara con mas
intensidad, luego la puso a cuatro patas en el sofá, le levanto la corta falda
hasta la cintura y poniéndose detrás de ella, la penetro, primero suave, para
lentamente ir aumentando el ritmo, cuanto más rápido era, mas gritaba mi mujer.
Esto es una polla y lo demás son tonterías - gritaba ella
He de decir que Carlos estaba bien dotado, mejor que yo,
estaba seguro que después de probar una buena polla querría más.
Desde la penumbra veía como se estaban follando por primera
vez a mi dulce esposa. Mi polla estaba dura como una estaca.
Ambos cambiaron de postura varias veces hasta que él se
corrió, ella ya se había corrido varias veces.
Vi que ella intentaba ponerle la polla dura otra vez
mamándole la polla, Carlos, como buen profesional pronto la tuvo dura. Puso a mi
esposa apoyada en la mesa del comedor para clavarle la polla por el culo. Ella
se puso fuera de sí. Gritaba, insultaba, gemía, en fin nunca la había visto
disfrutar de esa forma.
Cuando Carlos finaliza su tarea, o sea follar y encular a mi
esposa, pense que ya era hora de finalizar, así que hice algún ruido y volví a
entrar en el salón. Ellos, rápidamente se pusieron bien sus ropas y se
acomodaron en el sofá como si nada hubiera sucedido, Bueno ella estaba algo
despeinada.
- Uf¡ creo que dormí bastante ¿no?
- Sí – contesta ella
- ¿Qué habéis hecho?
- Nada, escuchar música y bailar.
- Bueno, yo ya me voy – dijo Carlos
Lo acompañe a la puerta y le di la propina prometida
- Bueno cuando quiera ya sabe, chao. – me dijo
Menudo cabron pense yo. Volví al salón y mi mujer no comento
nada de lo sucedido
- Me voy dormir cariño – me dijo
- oye que hacen las bolas aquí en el suelo
- Ah me las quite porque me molestaban, pero no te preocupes
Carlos no se entero.
Al llegar al dormitorio yo estaba caliente, muy caliente,
pero ella que todavía lo estaba mucho más se abalanza sobre mi dura polla y me
la mamo hasta que llene su boca de leche.
Al día siguiente al regresar a casa un poco antes de lo
habitual me encontré en la escalera a Carlos
- ¿qué haces aquí? – le pregunte un poco molesto
- Nada, ayer me deje la documentación
Desapareció por la puerta del edificio, entre en casa, mi
esposa estaba en la ducha, cuando salió le di un beso y le pregunte que había
hecho esa tarde
- Nada, cariño, acabo de llegar de compras y me he dado una
buen ducha
Comencé a sospechar que lo que se había dado era un buen
polvo.
Al día siguiente llame al despacho para cogerme el día libre,
me instale en el bar que había enfrente de casa y me puse a esperar.
Seria cerca de las doce que vi llegar a Carlos con otro, los
dos entraron en el edificio, espere 15 minutos y llame por teléfono a casa, como
supuse nadie contesto.
Me fui a casa y entre sigilosamente, nada mas entrar oír unos
fuertes gritos que venían del dormitorio, me acerque la puerta que estaba
abierta. Mi esposa estaba siendo montada por el culo por la polla de su jinete
Carlos mientras mamaba la polla del desconocido. Las enculadas de Carlos eran
bestiales, su enorme polla le horadaba el ano.
Vi como Carlos sacaba su polla del culo y agarrando del pelo
a mi mujer le soltó toda su leche en la cara. El desconocido tomo el relevo de
Carlos volviendo a encularla, Carlos se acerco a mi mujer la beso y le puso la
polla en la boca. Ella chupaba con fuerza, luego él se echo en la cama y ella
monta encima de él mientras el desconocido la volvía a encular.
Menuda guarra comenzaba a ser mi mujer, ahora era capaz de
follarse a tres sin ningún tipo de reparo.
Durante 2 semanas Carlos y su amigo fueron todos los días a
casa a follarse por todos sus agujeros a mi mujer a la cual veía yo cada vez mas
putita pues solía ponerse ropa más provocativa y no le importaba que a veces se
le viera el coño pues ya no usaba bragas para nada.
Parecía que mi estrategia comenzaba a dar sus frutos. Y no
sospechaba yo hasta que punto había sido un éxito.
Nunca pude imaginarme que mi objetivo de convertir a mi dulce
esposa en una puta estaba camino de hacerse realidad antes de lo previsto.
Y eso sucedió precisamente al mes de haber sido follada por
Carlos por primera vez, pero yo no lo supe hasta al cabo de varios meses cuando
contrate un detective para que la siguiera, pues cada día se iba temprano y no
volvía hasta la tarde. Y cuando la telefoneaba siempre daba señal de ocupado.
El detective me contó que mi mujer trabajaba de azafata de
compañía. Los otros dos días iba a casa de Carlos.
Le pedí que grabara todo lo que hacia y cuando tuve las
cintas alucine con lo que vi. Mi mujer era una autentica puta de lujo.
Mientras visionaba la cinta no pare de masturbarme. En la
cinta grabada en la casa de Carlos se ve a mi mujer siendo follada por un grupo
de hombres entre los cuales estaban, evidentemente, Carlos y su amigo.
La cinta comienza cuando llega mi mujer, la reciben Carlos y
su amigo los cuales la besan mientras ella les acaricia por encima de los
pantalones sus pollas. Mi esposa desaparece unos minutos y cuando vuelve lleva
puesto un corsé rojo, que dejaba sus pechos al descubierto, con ligas y medias
rojas, así como unos zapatos negros de tacón de aguja abrochados alrededor del
tobillo. Yo nunca había visto dicho modelito en casa así que supuse que se lo
había dejado Carlos.
El y su amigo se habían desnudado y estaban sentado en el
sofá masturbándose suavemente, ella se acerco y agachándose se puso a mamarles
la polla hasta que ambos se corrieron en su boca. Carlos se levanto y puso a mi
mujer de rodillas encima de un puff (una especie de sofá), le vendo los ojos y
le dijo
- Ahora disfruta zorra
A una señal del amigo de Carlos apareció una chica joven, de
no más de 20 años, delgada y con un pecho preciso con un arnés con una enorme
polla, la chica iba acompañada de 4 tipos.
Dos de ellos comenzaron a meterle sus pollas en la boca
mientras un tercero le comía el culo y el clítoris. Carlos y el resto miraban y
se tocaban sus pollas mientras la chica chupaba la polla del hombre que le comía
el culo a mi esposa.
Luego este se levanta y la chica tomo su lugar, mi mujer
debió notar el cambio pues separo más sus piernas al tiempo que suspiraba de
placer. Al rato la chica, sin ningún preámbulo, le clavo su consolador en el
culo de mi mujer, esta grito pues dicho consolador era de respetable tamaño. La
chica saca el consolador y se lo volvió a clavar con furia. Mi esposa gritaba,
no sé si de dolor o de placer, pero los otros hombres no la dejaban moverse.
El ano de mi esposa estaba rojo y dilatado después de varias
enculadas salvajes, a partir de ahí comienza una autentica orgía donde las dos
protagonistas son folladas por todas partes durante cerca de dos horas de cinta.
Al terminar la jornada de sexo ambas mujeres están tan llenas de leche que sus
cuerpos brillan.
Carlos, en una idea genial, obliga a ambas chicas a limpiarse
mutuamente, con la lengua, el semen de su cuerpo. El espectáculo es increíble,
ver a ambas lamiéndose como perras.
Cuando ambas chicas se han dejado limpias, uno de los hombres
coge a ambas chicas y les ata las manos en la espalda con los pies de tal forma
que no puedan moverse. Otro trae una piscina de plástico, de esas que usan los
niños, y colocan a la fuerza ambas chicas en su interior.
Sin darles tiempo a reaccionar los seis hombres comienza a
mear encima de ellas, ambas se ponen a gritar
- ¡Guarros!, ¡Hijos de puta!, ¡Cabrones!
Ambas quedan completamente empapadas en orina, luego las
dejan durante casi media hora allí atadas en medio de la orina para luego
soltarlas.
Mi mujer, cabreada, se encara a Carlos pero este le soltó una
sonora bofetada diciéndole
- Las putas obedecen.
A una señal suya los otros la sujetan fuertemente y le abren
la boca y Carlos se mea dentro. Aquello era mas de lo que yo podía soportar,
pero ver a mi mujer usada como una perra me excitaba sobremanera.
- Hasta el jueves mi putita.
Tenia mis calzoncillos llenos de semen de tanto masturbarme,
cada vez que pensaba en la escena en que mi esposa era meada por todos me
excitaba.
Cuando llega mi puta, digo esposa, a casa le pregunte que tal
el día, yo sabia que ese día había estado en el burdel, ella me dijo que había
estado en el gimnasio. Sí pense yo en el gimnasio del sexo.
Por mi cabeza pasaban dudas de sí eso era lo que yo deseaba,
me sentía un cornudo, un enorme cabronazo cornudo, pero la excitación que me
daba saber que mi esposa era cada vez más guarra y puta podía más que la
sensación de sentirme cornudo.
Deje para el día siguiente el visionado de la otra cinta, la
correspondiente al trabajo de mi mujer. No podía imaginarme cuan cierto era
aquello de que si algo puede ir mal seguro que va mal.
Comencé a ver la cinta, esta comienza con mi mujer salido de
casa elegantemente vestida, se dirige un centenar de metros y allí la recoge una
auto de lujo, luego llegan a un conocido hotel de la ciudad, baja ella y un
hombre, y horror de los horrores, ese hombre es el dueño de la empresa donde
trabajo, pare la cinta.
Un sudor frío recorrió mi espalda, mi mujer iba a ser follada
por mi jefe. Ahora me sentía cornudo y apaleado en el sentido moral.
El detective, que tenia contactos en el personal del hotel,
había conseguido introducir varias cámaras en la habitación que les iban a dar.
Volví a poner la cinta en marcha, ellos entraban en el hotel,
el recogía la llave y subían directamente a la habitación. Mi jefe, tras cerrar
la puerta se saca su polla y le dijo a mi mujer
- Chúpamela
Ella, sin quitarse la ropa, se arrodilla y comienza a mamarle
la polla al cabron de mi jefe.
Al poco, mi jefe se desnudo y se echo en la cama. Mi esposa
comenzó a desnudarse lentamente. Llevaba un traje chaqueta con unos bonitos
zapatos de tacón alto. Primero se quito la falda, quedando con un liguero negro
con sus medias a juego, no llevaba bragas. Mi jefe al verla así le dijo
- Veo que te gusta estar preparada
- Si, me encanta estar siempre a punto de que me metan una
buena polla – al tiempo que se acerco a acariciar la polla de mi jefe.
Luego, mi puta mujer, fue desabrochándose la chaqueta, debajo
no llevaba nada, sus pechos quedaron libres y ella desnuda, sólo con sus medias
y los zapatos. Mi jefe se masturbaba suavemente mientras mi esposa se desnudaba.
Ella se echa a su lado y volvió a mamarle la polla, a
mordisquear sus huevos, a besar los pezones de él, mi jefe por su parte
acariciaba los pechos de mi mujer y su clítoris.
Cuando la polla de mi jefe estuvo dura, le puso un condón con
la boca y luego se subió encima a cabalgar. Mi jefe estaba fuera de sí. De
pronto la hizo bajar, se levanto la tomo de la mano y la puso de rodillas en el
suelo y apoyado el cuerpo en la cama. No entendí muy bien que quería hacer
cuando el muy cabron le clavo su polla en el culo.
Mi jefe estaba dando por el culo a mi mujer y a mí también,
moralmente se entiende, no daba crédito a mi estupidez. Veía como el cabron de
mi jefe enculaba a la puta de mi esposa y encima me gustaba.
Cuando termino, se vistieron y le dio dinero, no pude ver
cuanto, él se fue y ella al poco bajo, en el Hall le esperaba Carlos, ella lo
beso y le dio algo de dinero.
- ¡Dios mío! - grite, la guarra de mi esposa trabajaba de
puta para él.
Durante varios días no supe como reaccionar, mientras
visionaba una y otra vez las cintas. No podía imaginar que mi esposa se hubiera
convertido en tan poco tiempo unos días en zorra de lujo y otros días en puta al
servicio de Carlos y sus amigos, una esclava que estaba dispuesta a todo. Esto
lo descubrí en la ultima cinta que me entrego el detective.
Continuara……..
II
En ella Carlos recoge con su coche a mi esposa en la puerta
de casa, sin ningún tipo de pudor y delante de todos los vecinos, besándola en
la boca. Ella iba vestida con una mini falda, botas de cuero por encima de la
rodilla y una camiseta muy ajustada y cortada por debajo de sus pechos. Parecía
una autentica puta y encima hacia todo eso a plena luz del día y delante de
todos.
Me dijo el detective que le había costado mucho conseguir
esas imágenes, y de paso a mí con un coste extra, que eran muy duras y que me
aconsejaba que no las viera, conque supiera que mi esposa era, junto a otras
damas, algunas de buena posición, la puta sumisa de un grupo de degenerados cuyo
líder era el amigo de Carlos.
Hice caso al detective y guarde la cinta durante un tiempo,
pero la malsana curiosidad hizo que me decidiera verla. Cuando la cinta termino,
estaba yo anonadado por las imágenes, sudaba pues había estado masturbándome
como nunca antes lo había hecho. Las duras escenas que vi, donde mi mujer y
otras señoras eran las protagonistas, me habían excitado como nunca.
Cuando Carlos y mi mujer, o quizás debería decir la puta
esclava, llegaron a un chalet en las afueras de la ciudad nada más entrar fue
desnudada por una señora de edad que iba vestida con unas cintas de cuero que
dejaba sus pechos y su sexo al aire y a la vista.
Dicha señora le deja puestas las botas de cuero, le puso un
collar y unas correas con anillas en las muñecas y los tobillos. Le ato una
correa al collar y con un fuerte azote en sus nalgas la obligo a ponerse a
cuatro patas, mi puta tuvo que ir como una perra detrás de la señora.
Entraron en una habitación donde había dos señoras de cierta
edad pero que no estaban nada mal y una joven, de apenas 18 años y que yo sabia
era de buena familia. Tenían a las tres atadas de unas cadenas que colgaban del
techo, con los brazos en alto y abiertos, también estaban atadas por los pies al
suelo con las piernas exageradamente abiertas. Mi esposa fue atada al lado de la
joven. La señora desapareció.
Al poco entraron el amigo de Carlos y un hombre con un
antifaz y un látigo en la mano, se puso detrás de las cuatro mujeres y grito
- ¿qué sois? – mientras el látigo azota sus culos.
- Putas – dijeron al unísono
- ¡Mas fuerte!, no os oigo – otro azote descarga en sus
nalgas
- Somos putas de mierda – gritaron las cuatro
- ¿Qué más? – y otro azote
- Tus esclavas, ordena y obedeceremos
- Bien, putas de mierda, estoy harto de que no seáis
obedientes
Con una furia que creí que les haría daño las azoto varias
veces, una de las señoras que dio un gemido de dolor fue descolgada por la
señora que había vuelto acompañada de otro hombre con antifaz.
Fue llevada al centro de la habitación y atada a cuatro patas
en el suelo, el amigo de Carlos se acerca con una fusta, la golpeo con furia en
el culo y los pechos. La señora grita de dolor
- Silencio, perra – le grito el amigo de Carlos, hizo una
señal y uno de los hombres trajo un gran dogo.
La señora al ver aquella bestia intento desatarse de las
correas pero sin éxito
- No por favor, no – gimió ella
- Tranquila dijo el amigo de Carlos – le volvió a azotar
- Las putas de mierda como tu están calladas y obedecen.
La señora que ejercía las funciones de ayudante le unto
vaselina en el agujero del culo e hizo entrar a un hombre de color con un enorme
pollon. Sin darle tiempo a la señora el tipo le clavo la enorme tranca en el
culo. Ella quiso gritar pero la mirada de furia del amigo de Carlos basto.
- Ahora puta de mierda chúpale la polla al perro o te
echaremos a ellos.
La señora, con cara de asco, comenzó a tocar la polla del
perro con la punta de su lengua
- Toda dentro, perra – Grito el amigo mientras le azotaba los
pechos.
El tipo de color le había metido su tranca hasta los huevos,
la saco y la volvió a meter esta vez con más facilidad, ella, obligada, tenia la
polla del perro en su boca.
Mi mujer y las otras dos miraban horrorizadas la escena, la
joven grito que ella no quería seguir con aquello
El amigo de Carlos, al que llamaban Josef, se acerca a la
joven y agarrando de su pelo tiro fuerte hacia atrás, con la fusta le azoto el
clítoris al tiempo que le decía
- ¡vaya, vaya! Mi joven putita se quiere ir. Esta asustada –
la beso en la boca
- Doña Ana – dijo dirigiéndose a la señora que ejercía de
ayudante – lleva esta perra con los perros
La señora desata a la pobre mujer que estaba a cuatro patas y
la ato en el lugar de la joven.
La chiquilla fue atada en el lugar de la señora, a
continuación entraron los dos enmascarados con dos sendos perros.
- Como eres nueva puedes gritar perra – le dijo Josef
Uno de los perros penetro a la joven por su coño mientras con
las patas arañaba la fina piel de la chica. Luego cogieron al otro perro e
hicieron que se la metiera por el culo.
Mi mujer, que era la tercera vez que iba allí le dijo a Josef
que se estaba pasando. Este se acerca a ella y le dijo
- Vas a pagar por esto puta de mierda
Desataron a la joven de la mesa y pusieron en su lugar a mi
mujer, la puso boca arriba atada por la argolla del cuello a la mesa, los brazos
hacia atrás y las piernas hacia arriba separadas y atadas al techo. Doña Ana le
puso una especie de arenes en la boca que le obligaba a tenerla desmesuradamente
abierta.
Doña Ana dio unas palmadas y apareció el hombre de color.
Josef obligo a la joven a chuparle la polla, cuando estuvo dura agarro a la
chica y le hizo lamer el culo de mi mujer mientras el hombre de color se follaba
a la joven, luego el hombre aparto a la joven, se acerco al culo de mi esposa y
la empalo. Mi mujer con el arnés apenas pudo gritar.
Cuando el tipo de color se cansa de encular a la puta de mi
mujer se puso encima de la mesa y comenzó a mear en la boca de mi esposa. Esta
intento moverse pero estaba completamente inmovilizada y le habían tapado la
nariz obligándola a tragar toda la orina.
Mi mujer, la chica joven y una de las señoras fueron
desatadas y llevadas como perras, a cuatro patas, a una gran habitación con una
gran bañera de agua caliente donde varias criadas desnudas ayudaron a las chicas
a bañarse, después les dieron unos masajes y a continuación se recostaron en
grandes almohadas que había por toda la habitación.
La cuarta mujer que seguía atada fue follada y enculada por
los dos enmascarados, cuando terminaron con ella la llevaron con las otras.
Al día siguiente entro Doña Ana a despertar a las cuatro
mujeres, les sirvieron el desayuno y a continuación las cuatro fueron atadas de
cara a la pared.
Doña Ana llama a las sirvientas y estas colocaron un arnés
provisto de un enorme consolador en el culo de cada una de ella, la joven grito
de dolor y Doña Ana le dijo
- Tu tendrás al mejor jinete
Una vez atado el arnés a sus cinturas y el consolador en su
culo fueron desatadas de la pared y llevadas al jardín. Andaban con dificultad
debido al pollon que tenían en el culo.
Allí les esperaba Carlos, Josef, el tipo de color y tres
hombres enmascarados. Fueron puestas a cuatro patas, los hombres enmascarados se
acercaron y colocaron a cada una de ellas unas bridas en las bocas similares a
las que se usan en los caballos.
- Bien, esclavas de mierda – dijo Josef – Ahora vais a
realizar una carrera, la que llegue primera tendrá premio y la última ira al
circo.
Aquella frase hizo estremecer a las más veteranas del lugar,
mi puta al verlo pregunto con los ojos a la mujer de edad que tenia a su lado
pero esta, con la brida en la boca, no le pudo responder.
Josef les enseño la línea de meta que estaba a unos 20
metros, la carrera era de ida y vuelta. A una señal de Doña Ana se acercaron las
sirvientas y quitaron los arneses a las mujeres, sus culos estaban completamente
dilatados.
- ¡Montad! – grito Josef
Los tres enmascarados se aceraron a las mujeres y poniéndose
encima les clavaron sus pollas en el culo mientras se sujetaban con las correas
que salían de las bridas de las mujeres.
La mas joven fue montada por el hombre de color.
Dio la señal de salida y las cuatro comenzaron a andar a
cuatro patas, enculadas y fustigadas por sus jinetes.
Las cuatros se caían, los jinetes se desmontaban, en fin
emplearon, casi 15 minutos en recorrer los 20 metros.
Una de las mujeres de más edad fue la primera y la otra la
ultima, esta estaba pálida pues conocía bien el castigo. Mi mujer llega en
segundo lugar y la joven en tercero.
La primera fue desatada, lavada, y perfumada allí mismo,
luego la llevaron a una gran cama donde la esperaban tres hombres, siempre
enmascarados, los cuales la colmaron de atenciones sexuales.
Mientras, mi mujer y la joven fueron obligadas a chupar la
polla o dos perros. La mujer perdedora esta arrodillada suplicando clemencia a
Josef, pero este se muestra impasible.
- Vieja puta de mierda. Calla o será peor. – le grito Doña
Ana, la cual iba vestida con una mono de látex con sus pechos al aire, así como
su culo, en la parte delantera llevaba sujeto un enorme consolador.
Josef le puso la correa al collar de la mujer, la sujeto
fuertemente y Doña Ana se acerca a la perdedora y le clavo el consolador en el
culo. La mujer grita de dolor pero Josef le arreo una bofetada que casi la tira
al suelo. Las lagrimas le caían del dolor de la empalada con semejante polla de
látex.
- Basta – dijo Josef, llevarla al circo
- No, no por favor, el circo no – decía en voz baja y
llorando
Doña Ana la sujeto con fuerza y una de las sirvientas, que
sólo iban todas con botas altas, por encima de la rodilla y largos tacones y
unas correas de cuero que iban desde el cuello pasando por sus pecho y
finalizando por su coño y culo de tal forma que si deseaban podían ponerles unos
consoladores bien hacia fuera o bien hacia dentro, le puso una mordaza en la
boca.
La mujer fue llevada ha una gran sala donde había un montón
de gente sentada alrededor, unos con antifaz y otros no. En el centro había dos
postes verticales, separados unos 2 metros entre si y unidos por arriba con otro
poste. De este pendían sendas correas. En el suelo había varias argollas puestas
estratégicamente.
La mujer fue atada en el poste, las muñecas de las sogas que
colgaban y los tobillos de las argollas del suelo.
Apareció Doña Ana y una sirvienta, tomo dos consoladores de
buen tamaño y se los puso a la sirvienta, esta gimió, no se si de dolor o
placer. Luego la sirvienta, follada y enculada le puso unas pinzas en los pechos
con unas pesas a la mujer que estaba colgada.
Esta gemía pero al estar amordazada no se oía apenas, luego
hizo lo mismo con los labio vaginales.
Doña Ana tomo un látigo y la sirvienta otro, ambas comenzaron
a azotar a la mujer una por delante y la otra por detrás. A cada golpe el
publico gritaba
- ¡mas fuerte!, ¡A esa puta, mas fuerte!
Cuando la mujer estuvo bien azotada le pusieron una correa en
el collar y bajando sus brazos ataron la correa al suelo de tal forma que ella
soportaba el peso de su cuerpo con sus brazos tirados hacia atrás de forma que
su culo y su coño quedaban listos para ser usados.
Una fila de hombres de todo tipo comenzó, por riguroso tuno,
a follarla o encularla, la mujer con el dolor perdía a veces el conocimiento
pero la sirvienta le arrojaba agua al rostro.
Cuando terminaron volvió ser puesta recta, entonces apareció
un hombre vestido todo de cuero, con un consolador. La particularidad de este
hombre es que el traje estaba erizado de agujas a la altura del consolador de
forma que cuando penetro a la mujer las agujas se clavaban en su culo y alguna
en otras partes. La vieja se revolvía de dolor pero la sirvienta la azotaba es
las pesas de sus pechos.
Luego fue puesta a cuatro patas, trajeron media docena de
perros y obligaron a estos a follar a la mujer. Cuando terminaron tenia el
cuerpo lleno de hematomas y arañazos.
Se acercaron dos sirvientas y ataron sus tobillos en dos
argollas del suelo bastante separadas entre si quedando en una postura incomoda,
las muñecas las ataron a los tobillos quedando muy echada hacia atrás, le
pusieron una mascara que la tapaba toda excepto un agujero con un embudo rígido
que le impedía cerrar la boca.
Todo el que quiso comenzó a mear en su boca, ella al
principio comenzó escupir pero al tener la nariz tapada no tuvo mas remedio que
tragar todas aquellas meadas.
Después de aquello el publico comenzó a retirarse, sólo
algunos se quedaron para seguir follandose o enculando a la pobre mujer.
La cinta volvia a estar en negro, al los poscos minutos sale
una escen donde esta mi mujer atada de cara a la pared y siendo enculada por un
hombre enmascarado, cuando termina el tipo de dejarle el culo como el tunel del
metro la desata, ella mira hacia la camara y dice
- Te ha gustado cabronazo
El hombre de la mascara se la quita y mierda ES EL DETECTIVE