Perdonen el retraso… ¡estuve ocupado! Bueno… sigo con mi
relato. Cuando nuestros padres se fueron, ella se fue a duchar, yo me quedé en
su habitación, me dedicaba a cotillear sus cajones. Pude ver de todo: ropa,
libros y un largo etc. De repente oí como la regadera de la ducha dejaba de
tirar agua. No sé por que, pero me puse un poco nervioso, antes de que pudiera
moverme se abrió la puerta de la habitación. Ahí estaba mi prima, con el pelo y
el cuerpo mojado…se había rodeado el cuerpo con una toalla.
-Perdón, si quieres que salga…-le dije.
-No, no, no pasa nada, igual… somos primos, ¿no?- Me dijo a
la vez que entraba y cerraba la puerta.
-Cla-claro- había visto varias chicas desnudas, pero… esto me
sobresaltaba.
-Esta noche he pensado que alomejor te gustaría venir conmigo
y algunos amigos y amigas a cenar, pero si no quieres ir, no pasa nada.-me dijo
mientras rebuscaba en su armario
-Vale- no sabia que decir…
Cuándo cogió su ropa, se sentó en la cama (ya que yo estaba
en la silla del escritorio), se quitó la toalla… ¡Uff! Nunca había visto algo
así tenía un cuerpo 10! Era como un sueño… estaba girada hacia la pared, así que
nada más podía ver su culito paradito. Se puso primero un tanga blanco, después
un sujetador blanco también. Era de ensueño! Nada más había visto su culito y mi
instrumento estaba que se salía del pantalón! Se giró hacia mí.
-¿Te gusta?- estaba claro, se refería a su conjunto de ropa
interior
-S-si, te queda muy bien-después de esto, se quedo parada
mirando me bulto.
-Jajajajajaja- estalló una carcajada, pensé que se había
vuelto loca.
-¿Qué? ¿Qué te hace tanta gracia? – Estaba perplejo
-¿¡En que estabas pensando!? Muy calentito tenía que
ser…-Dijo mientras apuntaba a mi nabo
-La verdad no pensaba-Me apoderé de valor, me acerqué a ella,
la rodee con mis brazos y la besé.
Ella me devolvió el beso, empecé a acariciarle con mis manos,
las subí y le desabroché el sujetador, la tumbé en la cama sin dejar de besarle.
Le quité el sujetador, tenía unas tetas bastante grandes, muy bien formadas. Se
las empecé a chupar y a mordisquear, podía oír como respiraba fuertemente. Me
quité la camiseta, me pare un momento a verla, y ahí estaba, la mejor chica del
mundo solo para mí. Me desabroche los pantalones y, sin poder contenerme un
minuto más me los quité.
En mis "boxers" se desprendía un gran bulto, yo, que estaba
de rodillas en la cama, con mi prima debajo, tumbada, me sonrojé un poco, ella,
se puso de rodillas ante mí, y me empezó a besar el vientre, de cada vez más
abajo, hasta que llego al elástico de mis "boxers" me miró, y yo, poseído por mi
calentura, me bajé el "boxer" y prácticamente se la metí en la boca. Pude notar
que al principio le daba un poco da asco, y se le notaba que era la primera vez,
pero aún así, cada vez lo hacía mejor. Le acariciaba el pelo mojado, pero a la
vez muy suave. Acabé estallando en su boquita, era un placer total. Cuándo abrí
los ojos pude ver a mi primita un poco asustada, así que le acaricié la cara, la
ayude a volverse a poner de rodillas ante mi, y le di un dulce beso. Con mis
manos tocaba sus nalguitas, y ella me acariciaba la espalda. Acaricié su coñito
por encima del tanga, y después, se lo quité y, sin dejar de besarla, la tumbé
en la cama.
Empecé a recorrerle todo el cuerpo de besos, hasta que llegue
a aquel ansiado lugar…su coñito rojito. Se lo lamía como cuándo un perro
sediento bebe agua. Respiraba agitadamente, al final, dio un gritito. No podía
esperar más, así que puse la punta de mi nabo en su hoyito, y se lo empecé a
meter a poco a poco, la expresión de su cara era de dolor.
-y… ¡sácalo! ¡Me duele mucho!-
No le hacía caso, cuando llevaba un poquito más de la punta
metida, noté algo flexible, el himen, y, para que el dolor le fuera escaso, di
un empujón brusco que lo destrozo por completo. Me pare a mirarla, sus ojos
estaban llenos de lágrimas, pero aún así, quería enseñarle a gozar del sexo, así
que empecé un va-y-ven rítmico, cada vez más rápido, podía oír como gritaba,
pero esta vez de placer. Los dos acabamos en una corrida tremenda, acabamos los
dos rendidos, así que nos metimos bajo las sabanas de su cama, uno pegado al
otro.
Espero que les haya gustado!! Pronto escribiré