Mi Iniciación… Por Pamela
Hola mi nombre es Pamela, soy de Costa Rica y soy lesbiana de
corazón, soy una chica sencilla pues mis orígenes están en el campo, aunque este
mal que yo lo diga tengo un cuerpo muy bonito, bueno así lo considero yo, mido
1.76m, tez blanca, cabello castaño peso 52Kg, como adivinaran soy delgada, de
hecho bastante, mi culito no es excesivamente grande pero si es bastante
notable, gracias a Dios es bien firme y esculpido, mi cintura es estrecha y mis
caderas son anchas, por lo que mi trasero sobresale aun más, lo que se dice un
cuerpito de hormiga, mis senos son de tamaño regular, hago 34b de sostén.
Ahorita tengo 28 años y comencé mi maravillosa vida lésbica a
la edad de 17 cuando me mude a la capital por motivo de mis estudios. Es mi
deseo contarles como se suscitó mi maravillosa iniciación, y fue así:
Cuando llegué a la capital lo primero que tuve que hacer fue
conseguir alojamiento. En los mismos pasillos de la U, en las pizarras
informativas, había múltiples números de teléfono y direcciones de personas que
alquilaban cuartos o apartamentos, me llamo la atención uno en particular, que
decía que era exclusivo para señoritas, y me llamo la atención no porque fuera
sólo para señoritas sino porque estaba sumamente cerca de la U, lo cual me
resultaba muy conveniente.
Lo primero que hice fue llamar, para concertar una cita, me
atendió una mujer de vos muy dulce y muy atenta. Me dijo que podía ir a ver el
apartamento de una vez y así lo hice. El apartamento no era muy grande pero si
confortable, me recibieron dos chicas apenas un poco mayores que yo (ambas
tenían 19), rubias y de piel muy blanca, ojos claros y bastante delgadas,
parecían ser familia. Una se llamaba Laura y la otra Andrea, Laura era más alta,
su cabello era también un poco más largo que el de Andrea y un poco ondulado,
sus senos eran mas bien pequeños, era muy estrecha de cintura y también lo era
un poco de caderas, su culito no era prominente pero estaba bien marcado, lo que
tenia lo lucía, se podría decir que ella tenía un cuerpito de modelo, como para
Barbie talvez. Andrea por su parte, era apenas un poco más baja que Laura, su
cabello era lacio y también más corto, aunque no demasiado, sus senos eran un
poco más grandes que los míos, pero estaban bien firmes, era bastante amplia de
caderas y con un buen trasero, que al igual que sus senos estaba bien firme.
Claro que todos estos detalles los vendría a notar luego.
Ellas me mostraron el apartamento y al instante me enamore de
el, como les mencione era algo pequeño, no obstante tenía cocina, sala comedor,
salita de estar, dos cuartos y un solo baño. Me mostraron lo que sería mi
habitación, nada en especial, solo que tenia dos camas individuales, me
indicaron que buscaban a dos chicas y que cuando encontraran la segunda yo debía
compartir el cuarto con ella.
Luego me mostraron su habitación, era del mimo tamaño que la
mía, lo único diferente era que solo había una cama matrimonial, lo cual me
pareció talvez un tanto extraño, no dije nada pero supongo que notaron algo en
mi semblante porque de seguido Andrea explicó:
– Mira Pamela eres una chica encantadora y no encantaría que
te quedaras con nosotras, pero no te vamos a andar con rodeos porque si te
quedas de todos modos lo descubrirás, Laura y yo somos pareja, lo somos desde
hace un año, nos conocimos aquí mismo y con el tiempo nos enamoramos, llevamos
una vida normal, vamos a la U, nos regresamos aquí, nos amamos y nuestras vidas
siguen normalmente sin entorpecer la de nadie más. Prometemos que si te quedas
con nosotras no te vas a ver afectada con nuestra relación, la intimidad la
tendremos de esa puerta para adentro, y de ahí para afuera seremos compañeras de
apartamento normales, así que, ¿que dices?, ¿te quedas con nosotras?, porfa di
que si. –
En ese momento yo creo que me quedé con la boca abierta, yo
sabía que las lesbianas existían, claro en mi pueblito no había ninguna o al
menos eso creo, pero no esperaba encontrarme con alguna, por eso mi sorpresa fue
grande, además yo también entendía que las lesbianas eran lo que en mi pueblo
llaman "machorras" mujeres de feo aspecto, con cuerpos de hombre, y nada
femeninas, pero por Dios, estas chicas eran hermosas, con cuerpos espectaculares
y cara preciosas, estas dos chicas podrían, si ella quisieran, levantarse al
sujeto que fuera. Por dicha acaté a reaccionar y disimular la situación, no
quería que ellas pensaran algo feo de mí por ser de pueblo y no estar
familiarizada con algunas cosas, el caso fue que respondí:
– No veo porque su relación me vaya a afectar, ustedes tienen
sus vidas y las viven de la manera que le resulte más grato, el apartamento me
gusta mucho y su cercanía con la U me resulta muy conveniente, además ustedes
son personas muy agradables y conocen mucho más de esta ciudad, así que su
amistad me vendría muy bien, entonces… me quedo –
Ellas quedaron muy contentas y yo me mude. Paso una semana
normal y tranquila, y luego llego Katia, una muchacha morena de 18 años, de pelo
negro, lacio y brillante, un poco mas bajita que el resto de nosotras, con ojos
cafés, grandes y brillantes, llenos de picardía, su cuerpo también era hermoso,
no era delgada como nosotras, pero tampoco estaba gorda, simplemente era
gruesita, no era tan estrecha de cintura, pero como tenia tan buenas caderas su
silueta se dibujaba muy bien, su trasero era grandote y firme al igual que sus
senos. Katia era una chica agradable y risueña, siempre estaba feliz y jovial,
era muy agradable platicar con ella.
Recuerdo que la primera noche que Katia estuvo en el
apartamento hablamos un buen rato y comentamos respecto a la inclinación sexual
de nuestras compañeras, a ambas nos parecía un poco extraño pero acertamos en
que eso no tenía porque afectarnos a nosotras.
El tiempo transcurrió tranquilamente durante las siguientes
cuatro semanas, tiempo en que nos íbamos conociendo y haciéndonos buenas amigas,
el ambiente tomo un matiz de confianza y ya para nosotras todo era normal y
natural, realmente no prestábamos atención a la relación que sostenían Laura y
Andrea, algunas veces las pillábamos dándose un beso en la cocina o en la
salita, normalmente se sonrojaban, pedían disculpas y se retiraban, sin embargo
ya era normal verlas darse un beso de despedida cuando una salía sin la otra, o
de bienvenida cuando una regresaba de fuera mientras la otra había permanecido
en casa. También se había hecho normal verlas entrar juntas al baño, ya sabíamos
que compartían la ducha, también nos percatábamos algunas veces cuando hacían el
amor, que aunque trataban de hacerlo discretamente siempre se dejaban oír sus
gemidos. Al principio Katia y yo recostábamos el oído en la puerta para
escucharlas mejor, reíamos como si aquello fuera algo divertido, luego nos
fuimos acostumbrando y ya no le dábamos importancia. Ya era normal que
cualquiera se paseara por el apartamento en ropa intima, principalmente para ir
del baño a la habitación después de haberse duchado, además yo ya me había
acostumbrado a desnudarme delante de Katia para cambiarme, y a que ella hiciera
lo mismo, inclusive lo hacinamos delante de Laura o Andrea cuando ellas estaban
en nuestra habitación, y ellas a su vez hacían lo mismo delante de nosotras
cuando estábamos en su habitación, no había razón para andar con prejuicios o
pudores.
Como a eso de la cuarta semana de haber llegado Katia
estábamos todas en la salita viendo la TV, era ya bien tarde en la noche y
veíamos "Noches de Clímax", hacia ya varios días que nos reuníamos para ver
programas de ese tipo, recuerdo bien que era un martes y como al día siguiente
no tenía clases no me preocupaba acostarme tarde, el programa estaba todo
sensual y entretenido, a una chica le estaban haciendo el amor, luego se fue el
tipo y llegó una amiga suya, y después de charlar un rato estas dos ultimas
empezaron a tener relaciones. No sé a ciencia cierta porque, pero la escena me
desagradó bastante, tanto que por un instante olvidé por completo la relación
que sostenían mis compañeras, así que comenté:
– ¡No entiendo cuál es el gusto de revolcarse con otra mujer,
es que nada que ver! –
Opss. Terminando de decirlo cuando reaccione, pero ya era muy
tarde. Laura se puso de pie, me miro de frente y dijo:
– Conque nada que ver, conque no entiendes cuál es el gusto,
pues nosotras te vamos a mostrar. –
– ¡Andrea ve y pon música! –
Laura se dirigió hacia su habitación y Andrea fue al equipo
de sonido y puso un disco de música de saxofón, (que por cierto era de mi
propiedad). Laura regresó trayendo consigo una sábana, un frasco de crema y un
consolador. Apartaron la mesita que se encontraba en el centro de la salita y
sobre ésta pusieron la crema y el consolador, extendieron la sábana el piso y se
pararon de frente a nosotras, para ese entonces ya estábamos bastante
sorprendidas, tanto que hasta creo que Katia estaba con la boca abierta.
Continuando con nuestras queridas lesbianas, Andrea se puso delante de Laura,
ambas vestían babydoll y tanguita, eso era lo normal, es lo que siempre vestían
por las noches, el de Laura era rosado y muy cortito, le llegaba apenas a la
mitad de las nalgas, por lo que en el frente dejaba ver la punta de su rosada
tanguita apretando fuertemente su esponjosa vagina, el de Andrea era blanco y
completamente transparente y aunque le cubría hasta el final de su tanguita,
ésta se apreciaba perfectamente a través de su traslucida batita. Como mencioné
Laura estaba detrás de Andrea, entonces la abrazó por la cintura y comenzó a
acariciarle los senos por encima del babydoll, senos que se apreciaban
perfectamente a través de la transparencia, marcándose firmes y esbeltos, Andrea
cerro los ojos, movió su cabeza a un lado y hacia atrás, Laura, mientras hacía
círculos con sus manos sobre los senos de Andrea, apretándolos con delicadeza
besaba su cuello, Andrea abría su boca para exhalar y la cerraba de nuevo, Laura
liberó uno de los senos de Andrea y deslizó su mano lenta y rítmicamente por el
vientre de su compañera para buscar su entrepierna, cuando la encontró, palpó
con delicadeza la vagina atrapada por la tanguita blanca, luego levantó
brevemente el borde de la batita para poder deslizar su mano por debajo del
triangulito de encaje, al hacerlo, Andrea se retorció, entonces Laura comenzó
con su mano un sigiloso vaivén, adentro y afuera, arriba y abajo, sobre la
concha de Andrea, ésta a su vez había extendido sus manos hacia atrás, para
apoyarlas sobre las nalgas de Laura, las acariciaba y las apretaba con fuerza.
Se mantuvieron así por unos minutos más, luego Andrea se dio la vuelta, apoyó
sus manos sobre los senos de Laura y la besó, Laura respondió tomado con sus
manos la cara de Andrea, tomándola por las mejillas la estrechó fuertemente
contra su boca. Como había mencionado, ya anteriormente las había visto
besándose, pero este beso era diferente, había pasión, sus lenguas se
entremezclaban, la una visitando el recinto de la otra, luego se detenían
transformándose aquel beso en tan solo un choque leve de labios para luego
reanudar con más fuerza el juego de lenguas. Laura soltó la cara de Andrea y
colocó una mano detrás de la cabeza de su compañera y la otra la llevó sobre su
trasero, el cual se erguía altivo, Andrea continuaba con sus manos sobre las
pequeñas tetitas de Laura, la cual ejerció una fuerte presión sobre el cuerpo de
su pareja obligándola a pegarse a su propio cuerpo, se besaron nuevamente, con
la misma intensidad con que lo acababan de hacer, mientras se reanudaba el juego
de lenguas Laura jugaba con el hermoso y esculpido trasero de su pareja,
levantaba su blanco y traslucido babydoll para tomar por el borde la parte
trasera de la diminuta y también blanca tanguita, la halaba como con deseos de
arrancarla, razón por la cual ésta se metía y desaparecía entre las nalgas de
Andrea, dándonos a nosotras un espectáculo de primera fila. De seguido se
separaron, pero a poca distancia, se tomaron de las manos y fueron juntas hacia
el suelo, quedando de rodillas y sentadas sobre sus talones, una en frente de la
otra, Andrea extendió sus manos para acariciar de nuevo los pechos de Laura,
luego hacia un suave masaje para terminar en la punta de sus pezones y propinar
un leve pellizco, Laura llevó sus manos a la cintura de Andrea, tomó su batita y
se la quitó, Andrea hizo lo mimo, quedando ahora casi denudas, sólo sus pequeña
tanguitas cubrían sus sexos. Laura se acostó en el suelo, Andrea se echó sobre
el cuerpo de Laura, la tomó de las muñecas y se las presionó contra el piso,
llevó su boca a los senos de Laura y comenzó a chuparlos, los chupaba
succionándolos, y retirando un poco la cabeza dejaba únicamente el pezón entre
sus dientes, cuando ya la hubo mamado a su antojo la liberó, Laura se levantó un
poco y Andrea se recostó en el sentido contrario, entrecruzaron sus piernas,
juntaron sus vaginas, aun con las tanguitas puestas, y comenzaron a frotarlas a
un compás rítmico y sensual, en ese momento imaginaba que aquella danza les
proporcionaba un inmenso placer a juzgar por los gemidos y jadeos que emitían.
Se mantuvieron así por varios minutos, acelerando el ritmo y luego
disminuyéndolo, hasta que Laura se separó, se puso de pie y fue por la crema y
el consolador, Andrea continuaba tendida sobre la sábana y Laura se agachó
enfrente de ella, le abrió las piernas y le quitó la tanguita, mostrándonos su
rosada y depilada conchita, acercó su boca a ésta y saco su lengua para comenzar
a lamerla, la lengua de Laura recorría de extremo a extremo aquella vagina
deleitándose como si se tratara de un delicioso manjar. Andrea se retorcía y
gemía del placer que estaba sintiendo, mientras Laura con sus manos separaba los
ya hinchados labios de la vagina de Andrea para chupar con mas libertad, al
separar los labios dejaba expuesto su clítoris, el cual succionaba y mordía con
delicadeza, hasta que Andrea no pudo más y estalló en un orgasmo repentino,
salpicando la cara de Laura y derramando sus jugos sobre la sábana. Laura no se
molestó ni en limpiarse, tomó el consolador, (que por cierto era una gruesa
barra de hule flexible, con forma de pene en ambos extremos y una gran bola en
el centro), y penetró con éste la mojada rajita de Andrea, estaba tan lubricada
que no fue necesario ponerle crema, la penetración fue limpia y completa,
tragándose la mitad de aquella verga hasta que la bola se posó sobre sus labios,
Laura inició un movimiento circular, en el cual a su vez sacaba e introducía de
nuevo aquel consolador, Andrea se retorcía y gemía de placer, luego Laura se
puso de pie y se quitó la tanguita al tiempo que realizaba un sensual baile para
nosotras, al quedar a la vista su sexo nos mostró un nidito de bello rubios que
hacían un fallido intento de ocultar unos labios protuberantes, se dio la vuelta
y se agachó sobre la cara de Andrea con las piernas abiertas, posando su sexo
sobre su boca, Andrea sin dudarlo comenzó la labor de mamarla, nada más de sacar
la lengua y ya le daba un inmenso placer a Laura, pues ella realizaba un
acelerado movimiento de cintura frotando ávidamente su concha contra la boca de
Andrea, al mismo tiempo Laura tomó la parte del consolador, saliente de la
vagina de Andrea, la doblo hacia su boca y empezó a mamarla como si se tratara
de una verga real, al hacer esto lo que conseguía era ejercer más presión sobre
la vulva de Andrea produciéndole aun más placer. Cuando Laura ya estaba a punto
de acabar, (pienso yo), se levantó y rápidamente se dio la vuelta, entrecruzó de
nuevo sus piernas con las de Andrea, tomó su parte de verga, le aplicó un poco
de crema y se lo introdujo ella misma dentro de su almeja, cuando la bola que se
hallaba al centro del consolador hubo tocado ambas vulvas iniciaron de nuevo la
frenética danza que hicieran varios minutos atrás con las tanguitas puestas,
proporcionándose simultáneamente un inmenso placer. A estas alturas del coito ya
ambas estaban sumamente excitadas, así que no pudieron soportar por mucho tiempo
el placer que les proporcionada el roce de aquel instrumento de hule contra sus
sexos, ambas acabaron casi al mismo tiempo, quedando exhaustas y complacidas. Se
mantuvieron tendidas sobre la sábana por un momento más, luego se incorporaron
procurando permanecer sentadas y unidas por su instrumento de placer y en esa
posición se dieron un gran y apasionado beso.
Fue hasta que se separaron y extrajeron de sus cuerpos el
consolador que sus fluidos pudieron verter libremente por sus piernas. Se
pusieron de pie frente a nosotras y así en ese estado de lujuria se tomaron de
las manos e hicieron una reverencia como quien acaba de representar una obra de
teatro, nosotras por nuestra parte lo único que pudimos hacer fue aplaudir,
aplaudir con fuerza.
– A ver Pamela, ¿Qué dices ahora? ¿Aun crees que nada que ver
el sexo entre mujeres? ¿Ya le tomaste el gusto? –
Replicó Laura.
– No para nada, definitivamente han ampliado mis
perspectivas, lo han hecho realmente bien y las felicito, de verdad que veía
rico lo que acaban de hacer –
Le respondí.
– Fue todo un placer, creeme que realmente lo disfruté –
Añadió Andrea.
Luego de esto cada cual se fue para su habitación, Katia y yo
no comentamos nada, solo nos miramos y sonreímos como si nos sintiéramos
culpables por algo. Nos acostamos pero la verdad es que yo no pude dormirme sino
hasta después de algunas horas. Auque estaba convencida de que no era lesbiana
no podía sacarme de la mente aquellos cuerpos desnudos, por alguna razón que no
me pude explicar estaba al colmo del éxtasis, nadie me había tocado pero estaba
súper excitada, recogí mi bata e introduje mi mano dentro de mi tanguita solo
para comprobar lo que ya de todos modos sabía, mi sexo estaba empapado, todo
aquello me provocaba una excitación casi imposible de contener, traté de pensar
en otra cosa, pero aunque me resistiera volvía una y vez a mi mente la imagen de
Andrea con sus piernas abiertas y Laura comiéndole su coño, luego veía a Laura
tragarse aquella verga y mover de aquella manera su cuerpo para satisfacerse aun
más mientras Andrea la devoraba, de esta escena lo que más me cautivaba era el
recuerdo de la vagina de Laura sobre la boca de Andrea. Y si de verdad es tan
rico, si ellas realmente están en lo correcto. – no, trata de pensar en otra
cosa – me decía a mi misma, la verdad es que los tres tipos que me han cogido no
me han hecho sentir a gusto, ninguno de ellos me hizo terminar, ninguno me mamó,
no se interesaron en que yo disfrutara, solo querían cogerme para satisfacerse a
si mismos y anotarse otro trofeo. – ya, trata de dormir – lo intentaba pero no
lo conseguía, y si de verdad es tan rico...
Al día siguiente cuando desperté ya no había nadie en casa,
eran como las nueve de la mañana. Me fui directamente al baño a darme una ducha,
pues mi pequeña tanguita ya no podía mas con tanta humedad que provenía de mi
sexo, al percatarme que estaba tan mojado recordé el show lésbico que mis
compañeras nos habían ofrecido la noche anterior, y sin poder evitarlo me volví
a excitar con los recuerdos que llegaban a mi mente. Salí del baño vistiendo
únicamente mi sujetador porque sentía que mi vulva estaba tan sensible que no
soportaría ni siquiera el contacto de mi tanguita. Llegue hasta la cama y me
senté en ella recostándome a la pared. Ya no pude resistir más, casi obligada
por mi morbo comencé a masturbarme, puse mi dedo central sobre mi concha y lo
froté con fuerza a lo largo de mi canal, la sensación fue de inmediato
exquisita, sentía como mi sexo pedía que le diera más, con la palma de la mano
casi abierta frotaba mi vulva completa, entonces introduje mi dedo central por
entre mis labios buscando mi clítoris, estaba en ese juego cuando la puerta del
cuarto se abrió de repente, era Katia que había regresado sin yo darme cuenta y
me pilló en mi fantasía.
– ¿Que hace Pam? ¿Acaso te estas masturbando por el show de
anoche? ¿Te calentó verdad?, te digo algo, a mí también me descontroló, casi no
pude dormir pensando en lo sucedido y hoy cuando me bañaba tuve deseos de
masturbarme. –
– ¿Y porqué no lo hiciste? –
– Porque tenía que irme, pero ahora no tengo prisa. –
– ¿Y porque no me acompañas? –
– Es justo lo que pensaba hacer. –
Diciendo esto y comenzó a desnudarse haciendo movimientos
sensuales, como si estuviera bailando, lo primero que se quitó fue su pantalón,
lo usaba bastante ajustado por lo que le costó un poquito, luego se quito su
camiseta dejando ante mi un cuerpo muy bien formado, con unas curvas
maravillosas, cubierto únicamente por su ropa intima. Vestía un lindo conjunto
de encaje color azul formado por un panty cachetero y un sostén de media copa,
se veía deliciosa. Ya eran muchas las veces que había visto a Katia desnudarse,
pero nunca antes le había prestado atención a ningún detalle como por ejemplo
fijarme en su ropa interior y mucho menos en las bellezas de su físico. Al
quitarse el sostén me di cuenta por primera vez que sus senos eran grandes y
redondos, muy firmes, de un color moreno al igual que toda ella, sus pezones
eran grandes con una aureola oscura, luego se quitó el panty y me mostró su
sexo, depilado casi por completo, a excepción de una pequeña rayita que se
dejaba y que se le veía linda. Se sentó en mi cama, justo a mi lado.
– ¿En qué estábamos? – Me preguntó, – A si nos íbamos a
masturbar –
Se llevó una mano a su almeja y la otra a sus senos para
acariciarlos, mientras se frotaba ávidamente la hendija me decía:
– Es curioso, nunca pensé que ver a dos mujeres teniendo sexo
me excitaría tanto, ¿Y tu Pamela? –
– Yo tampoco, de hecho me parece confuso lo que siento. –
– A mi también, ¿Será que somos lesbianas? –
– No lo creo, más bien pienso que fuimos atraídas por la
locura del momento. –
– Yo también lo creo, pero te diré una cosa, me gustó mucho
lo que vi. –
– A mi también me gustó mucho, y sabes que me enloqueció. –
– No ¿Qué? –
– Ver a Andrea comiéndole la almeja a Laura. –
– Huuu si, ¿Verdad que se veía rico? –
– Rico dices, ¿No viste la cara de placer que ponía Laura?,
de seguro lo estaba disfrutando montones. ¿Qué se sentirá que le chupen el sexo
a una? –
– ¿Quieres probar? –
– Sí. – Y diciendo esto me tendí sobre la cama abriendo mis
piernas, Katia tampoco lo pensó dos veces, se acomodo entre mis piernas y empezó
a chuparme la concha. La primera sensación fue explosiva, sentí un calambre que
me hizo estremecer.
– Tranquila que apenas estoy comenzando. –
Abrí las piernas tanto como pude y Katia degustó mi vagina a
su antojo, para mi era la primera vez que alguien me chupaba, no sabía si Katia
ya lo había hecho antes o no, yo creo que no, pero desde mi perspectiva ella era
toda una profesional. Levantó brevemente su cabeza y me preguntó:
– ¿Y bien?, ¿Qué me dices, se siente rico? –
– ¿Rico?, ¡Riquísimo!, ¡Delicioso! –
– Yo también quiero sentir. –
– ¿Y que estas esperando? – Le dije – Date la vuelta para que
pruebes –
No esperó a que se lo dijera dos veces, en un segundo se dio
la vuelta poniendo su concha sobre mi cara, yo tampoco esperé más razones y
empecé a mamarla, su vagina estaba tan húmeda como la mía, y desde el primer
momento comencé a disfrutar de esa nueva experiencia, pues me resultaba
exquisita, el sabor de esa vagina era simplemente deliciosa, jamás me hubiera
imaginado que mamar una hendija me resultaría tan placentero, no era solo el
gusto que esa almeja dejaba en mi boca, sino que también entre más fuerte la
chupara yo a ella más fuerte me chupaba ella a mi. Era tan sorprendente la
sensación que estaba teniendo que no resistí por mucho tiempo y llegué pronto a
un orgasmo fascinante, regándome en la cara de Katia, ella no se preocupó mucho
ni le hizo ascos, pues continuó lamiéndome ávidamente. El fuerte orgasmo con sus
sucesivos calambres me había dejado extenuada, por lo recosté la cabeza para
descansar.
– A no mamita, no creas que así que te deshiciste de placer
te va a quedar quedita disfrutando de tu regada y me vas a dejar a mí caliente y
alborotada, ni se te ocurra, sigue mamando hasta que yo acabe. – Me dijo.
Sin más remedio tome fuerzas de nuevo para seguir comiéndole
la concha, con mis manos aparté sus labios para poder succionarle su clítoris,
con esto se volvió loca y empezó a dar gritos de placer y a mover su cintura
para frotar con más ganas su sexo contra mi boca, yo estaba con la boca abierta
comiéndome toda su cuca cuando de repente la apretó contra mi y de su hendija
broto un enorme chorro que fue a parar directo a mi boca, sin poder vitarlo
tragué la mayor parte de sus jugos, y aunque pueda sonar asqueroso a mi me
pareció delicioso. Seguí chupándola por encimita, con mucha delicadeza, con
intención de limpiarla bien, hasta que me dijo:
– Ya por favor para que me vas a matar. –
Ante la petición me detuve, ella se quitó de encima mío
haciendo un giro, pero con los pies orientados siempre hacia mi cabeza, nos
quedamos por rato más en esa posición, la una mirando el sexo de la otra, yo
mientras lo miraba pensaba en lo rico que me había resultado esa experiencia.
– Huuy me tengo que ir – dijo Katia mientras se levantaba
apresurada, se vistió y se fue, yo me quedé tirada en la cama y me dormí por un
buen rato.
Cuando desperté ya era pasado medio día, así que me levanté,
me puse mi tanguita, (ya ahora si podía ponérmela, ya me había quitado las
ganas) y me fui a la cocina con esa vestimenta a preparar algo de comer.
Mientras estaba en la cocina llegó Andrea, venía de correr o hacer ejercicios o
algo, pues venía agitada y sudorosa, traía puesto un conjunto de top y
pantaloncillo de licra blancos, que con el sudor la hacían verse toda sensual,
me quedé mirándola de arriba abajo y dijo:
– ¡Hola Pam!, que bueno que estás aquí, ¿Estas sola? –
– Si ¿Por…? –
– No, para hablar contigo, pero primero me baño si –
– ¿Quieres algo de comer? –
– Si porfa –
– Te ves linda –
– ¿Te gustó la función de anoche? –
Me preguntó mientras caminaba hacia el baño.
– Si, me gustó muchísimo – le respondí.
Al cabo de unos minutos salió de baño y llegó hasta la
cocina, venía totalmente denuda, a excepción de una toalla que cubría su cabeza.
– ¡Hola, yo de nuevo! –
– ¡Hola! – Le respondí. Me quedé mirándola detenidamente, su
cuerpo desnudo ahora me parecía precioso, sus senos redondos y firmes, sus
pezones grandes y rosados, su sexo depilado, sus curvas bien dibujadas, ahora
esa imagen me resultaba exquisita.
– ¿Te gustó nuestra función de anoche? No alcancé a escuchar
tu respuesta. –
– Si, me gustó muchísimo, de verdad que fue excelente, se
nota que ustedes son profesionales en el amor. –
– Ahh gracias, y dime ¿No te da curiosidad por probar?, ¿No
quieres saber lo que se siente? –
– Si. Y si te dijera que lo descubrí hace un rato. –
– ¿Cómo? –
– Así como lo oyes, con Katia hace ya un rato. –
– No te creo –
– Si de verdad, fue como a la nueve, Katia llegó y me pilló
masturbándome y… –
Y ahí le conté como había sucedido todo con lujo de detalles.
Cuando terminé de relatarle lo acontecido me dijo:
– Que bueno Pam me alegro mucho por ti, y a la vez me da
envidia –
– ¡Sí!, ¿Y eso porque? –
– Pues porque Katia está muy buena y debe ser riquísimo estar
en la cama con ella –
– De Verdad que sí, no tengo experiencia en esto pero te
puedo asegurar que ella es fantástica –
– Te digo la verdad, más que desear a Katia, a quien deseo
realmente es a ti, te deseo desde que llegaste a esta casa, pero tenerte es algo
ni siquiera puedo soñar –
– ¡Caramba!, me dejas sin palabras, y puedo preguntar porque
no –
– En primer lugar no eres lesbiana, aunque no creo eso
represente un obstáculo, el verdadero obstáculo es Laura –
– ¿Qué hay con ella? –
– Es demasiado posesiva y muy celosa, ella no me permitiría
que estuviera con otra, aunque mi me encantaría probar con alguien más, y no es
que le quiera ser infiel, es que quiero cambiar la rutina aunque sea por una ola
vez. En una ocasión se lo propuse y lo que tuvimos fue un problema grandísimo,
casi terminamos, yo lloré muchísimo porque no quería perderla, la verdad es que
la amo, tú me entiendes –
– Claro, pero dime una cosa, entonces solo has estado con
Laura –
– Sí, ella fue quien me sedujo, yo caí y me fui a la cama con
ella, me gustó y lo seguimos haciendo, con el tiempo nos fuimos a vivir juntas y
ahora estoy enamorada de ella, pero quisiera hacerlo con otra, ya sabes, por
probar –
– ¿Y si de verdad me deseas porqué no pruebas conmigo? –
– Porque Laura me mataría si se entera, tú no sabes como es
cuando se enfada –
– ¡Si se entera!, pero quien se lo va a decir, ¿Tu? –
– No me tientes Pamela, por favor –
– Si te tiento. Si bien es cierto que no soy less, también es
cierto que tenerte desnuda en frente mío me excita montones, y si ya he estado
con Katia no veo diferencia en estar contigo ahora, además, aun tengo presente
la imagen tuya comiéndole la almeja a Laura, quiero que me lo hagas a mi
también. –
Andrea se quedó mirándome, se acercó y me besó, era la
primera vez que mis labios se confrontaban con los de otra mujer, mi cuerpo se
soltó en un temblor, no se si del susto, la emoción o qué, yo llevé mis manos
hasta sus senos para tocarlos, estaban duritos y firmes, pero acolchaditos al
mismo tiempo.
– ¿Vamos a tu cama o a la mía? –
– Vamos a la mía, total que está desarreglada y aun huele a
sexo –
Ella me tomó de la mano y me condujo hasta mi habitación,
mientras caminaba delante de mí me mostraba una imagen sumamente excitante, el
contorno de sus caderas contoneándose al ritmo de su caminar, moviendo su lindo
trasero al compás de su andar.
Al llegar a mi habitación me besó nuevamente, luego,
delicadamente me quitó el sujetador, tomó con sus manos mis senos y comenzó a
mamarlos, abría su boca para meter el pezón completo, luego con la ayuda de su
lengua los succionaba, luego retraía su cabeza para que mis pezones se
deslizaran hasta quedar entre sus dientes y darles pequeños mordisquitos, fue
bajando lentamente por mi vientre mientras lo recorría con su lengua, se detuvo
justo en la entrepierna y por encima de mi tanguita me dio un mordisquito en mi
sexo. Yo no aguantaba más, así que empecé a bajarme la tanguita, Andrea
aprovechó el momento y posó su lengua sobre mi almeja que inmediatamente comenzó
a hurgar juguetona buscando mi clítoris. Al tiempo que Andrea me chupaba me
terminó de quitar mi interior, siguió de rodillas por un buen rato más,
lamiéndome a su antojo, yo trataba de abrir las piernas tanto como podía para
que aquella lengua me siguiera dando placer. Al cabo de un rato Andrea se
levantó y se fue para mi cama, se tendió en ella, dobló las rodillas y abrió las
piernas.
– Ven preciosa, veamos que aprendiste con Katia – Me Dijo.
Yo me tiré a sus pies con mi cabeza entre sus piernas, al
primer lengüetaza ella se estremeció, se veía que estaba muy excitada pues su
sexo estaba muy húmedo, más de lo que estaba el mío, chupé y chupé hasta
saciarme, Andrea tenía un sexo delicioso y jugoso, con un aroma exquisito que me
alborotaba aun más, con mi manos separaba sus labios para descubrir su rosado
clítoris, hacía círculos sobre el con mi lengua y lo succionaba con mi boca,
Andrea gemía y se retorcía de gusto, luego deslicé mi lengua en un solo
recorrido desde el centro de su raja hasta llegar a su ombligo, me detuve por un
segundo ahí para hurgar con mi lengua en ese pequeño hoyito, luego me fui
directo hasta sus senos que me estaban esperando redondos y altivos, hundí mi
cabeza sobre ellos para comérmelos con fuerza, mientras uno de sus pezones
desaparecía dentro mi boca el otro era victima de la sucesión de pellizquitos
que le propinaba. Mientras yo le comía los senos a Andrea, ella deslizó una mano
buscando mi sexo, cuando lo encontró introdujo un dedo dentro de mi rajita,
luego lo sacaba y lo frotaba arriba y abajo, a lo largo de mi concha para luego
volverlo a meter hasta adentro y de nuevo reanudar el delicioso ciclo. Después
de un buen rato de estar en esa deliciosa situación, yo mamándole las tetas a
Andrea y ella masturbándome a mí, nos dimos vuelta, ahora era yo la que estaba
recostada en la cama y Andrea de rodillas en frente mío continuó con su
riquísimo juego dentro de mi vagina. Cuando ya me hubo penetrado lo suficiente
se dio vuelta y se recostó también sobre la cama pero en sentido contrario al
mío, entrecruzó sus piernas con las mías y se junto hasta que nuestras vulvas se
pegaron, en esa posición empezó su frenética danza, justo como lo había hecho la
noche anterior con Laura, era tanto el placer que estaba sintiendo que no pude
seguirla en su ritmo, por el contrario me quedé quedita y me estiré tratando de
ejercer mayor presión y hacer más contacto. Era tan rico lo que sentía que no me
pude contener y mi sexo estalló en un derrame de fluidos espontáneo, producto
del suculento orgasmo que estaba experimentando, Andrea respondió a mi éxtasis
regándose ella también estimulada por mis contracciones.
Luego de que se apaciguaron los calambres Andrea de dio
vuelta y se recostó a mi lado, me acarició la mejilla, jugó con mi pelo y nos
besamos, nos quedamos en silencio viéndonos a los ojos, luego me besó de nuevo y
me dio las gracias, se levantó y salió del cuarto, yo me quedé en la cama
disfrutando de mi momento.
Algunos minutos después se apareció de nuevo Andrea, está vez
vestida, con un jean ajustado y una blusita de seda, de verdad que se veía
preciosa, se acercó hasta mí y me volvió a besar, me dijo que tenía que salir,
así que se despidió y se fue.
Por tercera vez quedaba sola en esa casa, no tenía nada que
hacer, no había almorzado aun, pero ya no tenía hambre, así que me quedé tirada
allí meditando en las cosas que estaban sucediendo y me quedé otra vez dormida.
Esta vez desperté a las cuatro y media, me estaba muriendo de hambre, así que
fui a calentar mi almuerzo, recogí mi sostén y mi tanga y me los fui poniendo de
camino a la cocina, por suerte esta vez si tuve la oportunidad de almorzar.
Estaba de vuelta en mi cama leyendo una revista y haciendo la
digestión cuando escuché que alguien llegó, entró y se fue directo a la otra
habitación, al instante se apareció Laura, que entró en mi cuarto de pronto
trayendo consigo un bolsito como de guardar maquillaje.
– Hola Laura, ¿Qué cuentas?, ¿Para que traes ese bolso? –
Alcancé a preguntar algo sorprendida y con un poco de culpabilidad en mis
palabras, creo que después de todo me remordía la conciencia un poco.
– Bien y tu, aunque no se para que pregunto, se nota que
estas muy bien, de hecho demasiado bien. –
– ¿A que te refieres? –
– No te hagas la loca que ya sé que te Andrea y tu se
cogieron, y todavía andas por ahí media desnuda luciéndote como la gran cosa. –
– Mira Laura, en primer lugar yo no ando por ahí, estoy en mi
habitación, y si quiero estar chinga lo estoy y punto, en segundo lugar, no
tengo idea de cómo te enteraste, pero Andrea y yo solo pasamos un rato juntas,
nada de que preocuparse, y mucho menos nada de que sentir celos. –
– ¡Que no hay porque sentir celos!, claro como nadie se está
levantando tu chica, además, fue la misma Andrea quien me lo confesó, pero esto
no se queda así, si ella me puede dar vuelta, yo también puedo. –
– Entonces lo que buscas es desquitarte –
– Si, si ella hizo el amor contigo yo también lo quiero hacer
–
– ¡Conmigo!, caramba que privilegio estar tan solicitada, y
quien dijo miedo, si quieres mi cuerpo aquí lo tienes. –
Diciendo esto me tendí sobre la cama
– De verdad, no te molesta que te quiera coger solo para
vengarme. –
– No hay nada de que vengarse – Le dije mientras me sentaba
de nuevo. – Lo de Andrea y yo simplemente pasó, entre ella y yo no hay nada,
ella te ama sobre todas las cosas, ella misma me lo dijo. –
– ¿Entonces porque se revolcó contigo? –
– Ella no se revolcó conmigo, solo pasamos un ratito juntas,
es todo. –
– ¿Pero hicieron el amor?, ¿No es cierto? –
– Si, pero ella solo quería experimentar con alguien más
aunque fuera solo por una vez, y que mejor que con su amiga, además ella también
quiere que tu tengas otra experiencia, para cambiar la rutina. –
– ¿Andrea no es feliz conmigo? –
– Claro que lo es, solo tenía curiosidad por probar algo
nuevo. Bueno no es que me ibas a coger, aun estoy esperando. –
– ¿Qué? –
– Ven que será rico para las dos, y de esa forma te podrás
desquitar y Andrea estará feliz porque lo habrás echo con alguien más. –
Diciendo esto me tendí de nuevo sobre la cama, Laura no se
hizo de rogar y se tiró sobre mí y me comenzó a besar, de inmediato su lengua se
introdujo dentro de mi boca dejándome probar su saliva, yo empecé a succionarla
como si la estuviera mamando, cuando hubo la oportunidad yo también le metí la
lengua en la boca a Laura y ella también me la mamó como lo había hecho yo.
Luego pasó de mi boca a mis mejillas, y luego a mi cuello, yo cerré los ojos
para disfrutar más de la deliciosa sensación, bajó lentamente hasta llegar a mis
senos, con delicada pericia me quitó el sostén y se dio a la labor de
chupármelos, de verdad que sabía como hacerlo, tomaba una de mis tetas con sus
dos manos y la aprisionaba dejando expuesto el pezón, el cual chupaba y
mordisqueaba, después de degustar y jugar con mi tetas, Laura bajo muy despacio
por mi vientre, cuando llegó a mi coño se detuvo para comérselo y literalmente
se lo estaba comiendo, me daba unos mordiscos deliciosos por encima de mi tanga
y jugaba con su nariz haciendo círculos, buscando la manera de masturbarme. Con
sus manos aparto de lado mi tanguita y me metió un dedo dentro de la vagina, a
estas alturas yo ya estaba bien húmeda y excitada, Laura lo notó y llevó su boca
hasta mi vulva para darme una maravillosa mamada, con sus dedos separaba mis
labio y pasaba su lengua a todo lo largo de mi hendija, se detenía sobre mi
clítoris y lo chupaba y lo succionaba, yo gritaba y me retorcía de placer y
levantaba mi cintura para que ella pudiera mamar más a gusto. Así que me mamó
bastante se levantó y fue por su bolso, saco de él la verga doble de hule que
había usado la noche anterior, la puso a mi lado y me quitó por completo mi
tanguita, me separó bien las piernas y yo doble las rodillas para estar más
cómoda, tomó de nuevo su consolador y sin contemplaciones me lo introdujo,
aquella verga no encontró resistencia en su camino, y aunque debo admitir que me
asustó su tamaño pues nunca antes había sido penetrada con nada tan grande y tan
grueso como aquel trozo de hule, el consolador entró sin ningún problema pues yo
estaba demasiado húmeda, y solo se detuvo cuando la bola del centro topó contra
mi vulva. Una vez dentro Laura inició un desquiciado movimiento adentro y
afuera, les juro que nunca antes nadie me cogió de manera tan deliciosa. Laura
aprovechó el movimiento que estaba realizando dentro de mi vagina para tomar la
otra punta del consolador con su boca y hacer como si lo estuviera mamando, yo
me quedaba viendo la cara de Laura, y verla chupando la verga que salía de mi
sexo me excitaba aun más.
Estábamos en eso cuando tocaron la puerta, Laura se levantó y
fue a abrir, eran Andrea y Katia que habían regresado y no se animaron a entrar
por los gritos que yo estaba dando, prefrieron tocar primero.
Andrea se quedó casi cruzando la puerta hablando algo con
Laura, Katia se vino hasta mi lado y al verme con las piernas abiertas y el
consolador inserto en mi sexo me preguntó:
– ¿Qué pasó?, ¿Estás bien? –
– Ahh sii, muy bien – Le respondí más bien en un gemido.
Katia llevó su mano hasta mi entrepierna, tomó el consolador
y volvió a preguntar:
– ¿Te duele, te lo saco? –
– No déjalo que se siente rico –
Katia por su propia iniciativa comenzó ha hacer círculos con
el consolador, yo me volví a excitar y empecé a gemir de nuevo, en eso se Laura,
que se estaba besando con Andrea, se acercó y nos dijo:
– Excelente idea, ayer nosotras les dimos una función a
ustedes, ahora ustedes háganos una función a nosotras. –
Acarició el pelo de Katia y se dio vuelta, tomó a Andrea de
la mano y junta se fueron a sentar a la cama de Katia.
Katia me volvió a ver e hizo un movimiento de hombros como
pidiendo mi consentimiento, yo asentí con la cabeza, entonces Katia se puso de
pie y comenzó a desnudarse mientas bailaba al ritmo de alguna música imaginaria,
justo como lo había hecho conmigo hacía algunas horas atrás, no sé, el caso es
que desde mi punto de vista ella se veía muy sensual y exquisita. La imagen de
su trasero firme era impresionante, su almeja se lograba ver desde atrás
sobresaliendo abultada por su entrepierna, hacía apenas unas horas que había
mamado esa vagina y ya me volvía a perecer deliciosa, añoraba el momento de
volver a posar mi lengua sobre ella. Terminado el pequeño desnudo, Katia se
acostó sobre mí y nos empezamos a besar, sus labios se juntaban contra los míos
en un momento de calurosa pasión, cada beso que ella me daba terminaba en un
breve mordisco sobre mi labio inferior, yo estaba tan excitada que no resistí la
tentación de llevar mi mano hasta su vagina para tocarla, Katia también tenía la
concha calientita y húmeda, por lo que sin pensarlo le metí un dedo y comencé a
masturbarla, Katia se excitó tanto que se bajo un poco para chuparme los senos,
la posición que tomo era un tanto extraña, pues no quería escapar de mi mano.
Mientras estábamos en esa posición pude ver como mis amigas de enfrente se
habían distraído y se estaban besando y manoseándose mutuamente, le hice señas a
Katia para que las viera, entonces se acercó a mi oído y me dijo:
– Déjalas que disfruten a su modo, nosotras disfrutemos al
nuestro. –
Esta vez Katia bajo directamente hasta mi almeja y la empezó
a lamer, una vez más comencé a sentir esos calambres deliciosos, producto del
roce de su lengua contra mi vulva. Estaba a punto de regarme de nuevo cuando
Katia se detuvo, tomó el consolador que había quedado de lado, y puso una de sus
puntas de frente a mi concha, hizo un suave masaje para lubricarlo con mis jugos
y luego lo introdujo despacio, haciendo semicírculos, se detuvo hasta que la
bola central se poso sobre los labios, luego Katia se entrepierno conmigo, tomó
el otro extremo de la verga e hizo lo mismo, pero ésta ves en su propia vagina,
cuando nuestras vulvas estuvieron casi besándose comenzamos el delicioso baile
que hacía con aquel juguete. Como yo ya conocía de que se trataba el juego y
además ya sabía como iba el ritmo, comencé con el movimiento yo primero, de
inmediato Katia se empezó a retorcer y dar gritos de placer, por lo que llamó de
nuevo la atención de nuestras amigas. Katia me empezó a llevar el ritmo de una
manera tan precisa que en un momento inesperado ambas nos deshicimos en un
orgasmo espectacular, no obstante, la presión ejercida por nuestros cuerpos no
permitió que se derramara ni una sola gota de nuestros fluidos. Laura y Andrea
se encendieron aun más con nuestro espectáculo, a estas alturas ambas se
encontraban ya desnudas, así que solo se pusieron de pie y se vinieron hacia
nosotras, no sé exactamente que hizo Andrea pero Laura se acercó a mí y nos
empezamos a besar, mientras metía su lengua dentro de mi boca me acariciaba los
senos, me pellizcaba los pezones y los halaba hacia arriba, solo los soltaba
para llevar su mano hasta mi sexo y jugar con mi clítoris. Al cabo de un buen
rato Laura se subió por completo a la cama, se arrodilló a la altura de mi pecho
y acomodo su hendija para que me quedara junto a la boca, yo sin dudarlo la
empecé a mamar, sus labios vaginales se habrían ante mi boca pidiendo que me los
comiera, el fino bello rubio que cubría su sexo le daba un gusto exótico, debo
confesar que se sentía un tanto extraño, pero eso no le quitaba lo delicioso.
Laura aprovechó la posición para mamarme y mamar a Katia ella también, debo
suponer que Andrea se puso en la misma posición que Laura, porque aunque no la
veía podía sentir su lengua al lado de la de Laura degustando mi almeja. Laura
terminó en mi cara y yo seguí chupándola aun cuando sus jugos vertían
directamente a mi boca, después de que le pasó el calambre se levantó y ayudó a
Andrea a levantarse, luego ayudó a Katia, al separarse de la verga que mantenía
unidos nuestros sexos derramo todos los jugos que no pudieron salir
anteriormente, bañando mi sexo y mis piernas. Andrea y Katia se fueron a la cama
de enfrente y se pusieron en posición de 69 y se empezaron a mamar mutuamente,
Laura por su parte se acomodó en frete mió y me entrepiernó, tomó el extremo del
consolador que dejo Katia y se lo introdujo ella, luego empezó con su danza, yo
me dejé llevar pues ella era una verdadera profesional, me hacía tan rico que
pronto me volví a regar, sin embargo Laura no se detuvo, continuó hasta que
quedo satisfecha ella también, luego se levantó, se fue donde ellas y le dijo a
Andrea:
– Mi amor no seas egoísta, levántate porque yo también quiero
disfrutar de esta delicia –
Andrea no puso objeción y cedió su lugar a su amada, Laura se
acomodó para mamar a Katia y Andrea se vino para donde mi, tomó el extremo de
consolador que salía de mi vagina y lo comenzó a chupar, Andrea no movía su
cabeza sino que más bien mantenía la boca abierta y movía la verga adentro y
afuera con lo cual me propinaba una deliciosa cogida a mi también.
Depuse que pasó todo esto, Andrea se acomodó a mi lado y nos
estuvimos besando, Laura y Katia hicieron lo mismo cuando acabaron con lo suyo.
Ya era tarde y estaba exhausta, así que me quedé dormida con Andrea a mi lado.
Al día siguiente al despertar el escenario era el mismo, Andrea y yo desnudas en
mi cama, Laura y Katia también desnudas en la otra cama, yo con el consolador
aun inserto en mi sexo. Me quedé quietecita para no despertar a las otras, y
mientras el tiempo pasaba me puse a pensar en lo sucedido, en tan solo un día me
convertí en lesbiana, en tan solo un día chupé tres vaginas diferentes y mi
propia vagina fue chupada por tres lenguas distintas, un comienzo muy promiscuo
creo yo, ese día me la había pasado solo haciendo el amor, como si fuera una
putita yo solo esperaba a que llegara la siguiente chica a cogerme.
Ninguna de nosotras fue a clases ese día, al levantarnos nos
fuimos al baño las cuatro juntas, y aunque no había suficiente espacio como para
que todas estuviéramos cómodas nos las ingeniamos y la pasamos de lo mejor,
después del baño nos fuimos a la habitación de Laura y Andrea, y allí pasamos
todo el día haciendo el amor.
Después de ese día la casa se depravó, cualquiera tenía
relaciones con cualquiera y en el lugar que fuera, fueron más comunes las
sesiones de sexo grupal, y cuando alguna de nosotras llevaba a otra chica, la
compartíamos y le hacíamos el amor entre todas
Yo nunca más me volví a meter con un chico, Laura perdió sus
celos y le dio mas libertad a Andrea, aunque continuaron siendo pareja ya no
había obstáculos para la promiscuidad, Katia y yo quedamos como pareja aunque
nunca lo hablamos…
Bueno, hasta aquí llego con mi relato, espero lo hayan
disfrutado. Si alguna chica se quiere poner en contacto conmigo y contarme sus
historias o hacerme algún, comentario, este es mi correo:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO
Estaré esperando ansiosa.