Me dejó tirado…
Maldita moto, siempre me pasa lo mismo, cuanto mas la
necesito, mas me deja tirado; aunque poco me imaginaba que aquella vez seria
diferente…
Pues si, me quedé tirado, tirado en la carretera, sin moto y
sin mobil, con lo cual, aparte de la putada, podía acabar calado hasta los
huesos si encima, tenía razón la predicción del hombre del tiempo…
Me puse a andar por el arcen de la carretera y cada vez que
oía un vehiculo, hacia el ademán de autostop; al cabo de un rato, habían pasado
tantos vehículos que ya ni siquiera me giraba para mirar si paraban.
Cual no seria mi sorpresa que una vez rebasado, el chirriar
de unos neumáticos, hizo que levantara la cabeza; un cochazo de lujo se había
detenido a unos metros de mi y había abierto una de sus puertas para que
subiera.
No me hice esperar y con una carrerilla nerviosa me introduje
en su interior… me llevé la sorpresa de mi vida; dos preciosidades estaban
sentadas en la parte delantera del auto y me miraban de arriba abajo sin dejar
de sonreír.
- ¿Donde vas guaperas?, - me preguntó la rubia.
Me quedé mudo de asombro ante el tono de la pregunta.
Inmediatamente después habló la morena.
- Cállate, que le estas incomodando - le dijo a la rubia.
- Se, se, se me ha estropeado la moto unos kilómetros mas
atrás, logre balbucear… gracias por recogerme -
-Ya, - respondieron las dos a la vez -
En esta ocasión la que continuó hablando fue la morena.
- Te llevaremos hasta la gasolinera más próxima, para que
puedas pedir ayuda -
- Gracias, atiné a responder. -
La situación era algo incomoda, yo en un cochazo con dos
preciosidades que no conocía de nada y rumbo a saber el que…
Mientras tanto empezó a llover a mares, con lo cual tuve que
volver a agradecerles que me hubiesen recogido. Me presenté:
- Soy Miguel Cancerbero y me dedico al negocio de la
exportación. -
- Me llamo Anastasia dijo la morena, pero todo el mundo me
llama Nasti –
-Yo soy Maya, continuó la rubia y estamos en viaje de
vacaciones. -
- Yo no tengo tanta suerte, estoy en viaje de trabajo y ya no
podré llegar a mi destino, hasta mañana.
Había oscurecido y llovía a mares cuando llegamos a una
estación de servicio. No era muy grande pero tenía un pequeño restaurante muy
acogedor, un bar bien surtido y unas cuantas habitaciones para alquilar,
resumiendo, poca gente en el lugar.
Antes de la cena, concerté telefónicamente la recogida y
reparación de mi moto.
Quería ser amable con las muchachas que tan
desinteresadamente me habían ayudado, así que las invite a cenar. Después de
cuchichear entre ellas durante unos segundos, acabaron aceptando.
Durante la cena, el camarero, nos indicó que Trafico, les
había informado que la carretera estaba cortada a causa de la lluvia y que en
principio, no seria transitable hasta primera hora de la mañana.
No nos quedaba más remedio que hacer noche en el hotelito.
Después de cenar, pasamos un buen rato bebiendo en un
reservado del restaurante, la conversación fue durante casi todo el tiempo muy
banal, pero no se si a causa de la bebida o de la misma situación, la cosa fue
subiendo de tono, hasta el punto que Maya, empezó con comentarios muy picantes.
Yo no soy ningún mojigato, pero, aquella situación estaba tomando un cauce muy
erótico. Sin darnos cuenta la conversación había derivado hacia los gustos
personales, mas bien, MUY personales de las dos muchachas, sobre todo de Maya,
que parecía la mas abierta y dominante de las dos.
Empezó ha hacerse tarde y decidimos ir a dormir. Para mi
sorpresa, Maya me cogió de la mano y se apoyo en mi hombro hasta llegar a la
puerta de su habitación, una vez allí, me relevó Nasti y con un muy educado
"buenas noches" entré en mi habitación.
La cabeza me daba vueltas a causa de la bebida, la ingle, por
la conversación, me quemaba y el pene por culpa del perfume y las maneras de
Maya me ardía… necesitaba urgentemente un bombero o un baño…
Me recosté en la bañera y posiblemente me habría dormido en
ella si no hubiesen llamado a la puerta.
Me envolví en una toalla y salí a abrir a regañadientes…
Era Maya; estaba preciosa, con un cortisimo camisón de seda
de color blanco trasparente que dejaba muy poco margen a la imaginación.
Inmediatamente mi pene que se había relajado en el agua, tomo una postura
bravía, una erección imponente e imposible de disimular, que Maya no pasó por
alto.
- Ya veo que te alegras de verme, Miguel, por lo menos, eso
parece opinar tu hermano pequeño. -
- Yo estooo, esteeee - no sabia que decir… - las palabras no
me salían, pero mi pene hablaba por mí, alto y claro.
Maya se abalanzó sobre mí y trastabilleando me condujo hasta
la cómoda cama de mi habitación.
Su lengua me atacó por sorpresa, casi se la muerdo en una
reacción de defensa instintiva, pero como nuestro instinto siempre va un paso
por delante, fue él, el que tomó el mando de la situación…
No me lo podía creer, aquella beldad en mi cama y para mi
solo, bueno, eso es lo que creí en un principio, porque al cabo de un minuto oí
como alguien cerraba la puerta de la habitación con llave. Era Nasti que se
había autoinvitado a aquella fiesta, ni siquiera pude ver como iba vestida por
lo rápido que se desnudó.
Si Maya era hermosa en camisón, Nasti desnuda, era un sueño.
Algo mas bajita quizás, pero de mayores senos y mas caderas.
- Tendría que estar muy enfadada con vosotros dos por no
haberme invitado a vuestra fiesta, - dijo con un tono de voz jovial simulando un
enfado; mientras Maya, se quitaba el sexy camisón.
Y sin pensárselo dos veces, Nasti se unió a la fiesta, y vaya
si se unió…
Inmediatamente, al ver aquellas diosas desnudas, tracé un
plan…
Maya que llevaba la voz cantante, cogió mi pene, que sin ser
exageradamente grande, tiene unas buenas proporciones y golosamente se lo puso
en la boca; en ese momento me pareció recibir una descarga eléctrica, el placer
me recorrió por todos los nervios del cuerpo, incluso note sensaciones que no
sabia que existiesen. Maya, tenia razón cuando durante las copas, confesó que le
apasionaba chupar penes. Se notaba que era una experta con la lengua. Mientras
tanto Nasti estaba lamiendo el coño de Maya, se veía que también tenia mucha
experiencia en esas lides ya que cuando alcanzó el centro de placer de Maya,
está me trasmitía el gozo que recibía de su amiga.
Aquella situación me causo tanto placer como sorpresa y casi
eyaculo en la boca de Maya, pero por fin me hice dueño de la situación y poco a
poco empecé a tomar el control.
Cogí a Nasti y le comí el coño como solo puede hacerlo un
hombre, sus gritos de placer hacían que dejara de chupar a su amiga consiguiendo
que Maya protestase por la falta de atención. Mis lamidas llevaron a Nasti a un
orgasmo tras otro en muy poco tiempo, mientras tanto conseguí poner mis dedos en
el coño de Maya lo que se reflejo inmediatamente en su cara, abandonándose a mis
caricias. Las dos amigas se fundieron en un abrazo imposible, chupando, tocando,
lamiendo, mordiendo, frotando…
Pasados los primeros minutos de descontrol, mis acciones
habían conseguido llevar a las dos amigas al orgasmo. Ahora llegaba el momento
de la verdad.
Penetré a Maya con mucha suavidad, sabiendo que lo que ella
quería era todo lo contrario…
- Empuja con fuerza cabrón, mas fuerte, mas fuerte,
cabronazooooooo – gritaba, pero yo hacia caso omiso a sus deseos; seguía con mi
plan.
Ahora, yo era el amo y señor de la situación. Mas por suerte
que por experiencia había conseguido llevar a Nasti al encadenamiento de sus
orgasmos y ahora tenia una esclava a mis pies, me lamía, me tocaba, incluso me
excitaba aun mas que su amiga. Ese cuerpo y sus caderas empezaban a ser una
obsesión…
Poco a poco fui aumentado el ritmo de mis embestidas en el
coño de Maya, lo que hizo que cambiase su actitud conmigo…
- Asi, asi, mi amor, más, más, más, no pares, no pares por
favor, aaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhggggggg –
No, no iba a parar, ahora eran mis esclavas y tendrían que
plegarse a mis caprichos; hice que Nasti se sentara sobre la cara de Maya con lo
que esta pudo deleitarse comiendo su coño de una manera sublime, Maya sabia usar
su lengua y desde luego lo estaba demostrando para deleite de Nasti que se
beneficiaba de la experiencia de su amiga.
Mis envestidas continuaron in crescendo y ese placer que
recibía Maya lo transmitía a Nasti por medio de su lengua. Mientras, yo me había
encaprichado de los hermosos senos de Nasti que al ser atacada por dos frentes
tuvo que rendirse a las olas de placer que la invadían.
Las dos diosas quisieron agradecerme el placer que les daba y
en un arrebato me colocaron sobre la cama y se abalanzaron al unísono sobre mi
pene, no quedó parte que no fuera tragado, lamido o chupado. Ante aquel traidor
ataque y dado que yo no fui a luchar contra los elementos, no me quedó más
remedio que rendir la plaza y obsequiarlas con una eyaculación histórica.
Aquella brutal cantidad de semen fue a caer sobre el rostro de las dos muchachas
que ávidas de semen, no paraban de chuparse mutuamente buscando cualquier rastro
de esperma en la cara de su amiga. Aquella visión resulto milagrosa y la plaza
que había caído bajo el ataque enemigo, reunió fuerzas y realizó un contraataque
relámpago que acabo con la penetración de Nasti.
A causa de aquel envite, tuve que tapar su boca, ya que los
gritos que emitía, podían haber alertado a otros huéspedes del hotel. La
temperatura en la habitación iba in crescendo; en lugar de relajarnos, la
situación iba en aumento. Éramos un revoltijo de bocas, pene, manos, coños,
lenguas. No se sabía que era de quien, pero el olor del placer inundaba el
ambiente de la habitación.
Mi posición sobre Nasti me permitía besarle los pechos, cosa
que según me confeso le entusiasmaba. Mientras, Maya no estaba inactiva, no se
como pero se había puesto debajo de mi y me chupaba los testículos. Aquella
situación, supongo que parecía más una escena de peli porno que un encuentro
fortuito entre unos desconocidos.
Conseguí que Nasti tuviese un nuevo orgasmo, eso facilitaría
mis intenciones mas tarde. Después de ese orgasmo, Nasti parecía una muñeca rota
sobre la cama, estaba destrozada, casi ni reaccionaba a las rabiosas lamidas de
coño que le daba Maya. En esa posición, cogí a Maya de sorpresa y por detrás y
esta vez nada de delicadezas, "garrote vil" a saco, la penetre sin compasión y
le llegue al alma; sus alaridos hicieron reaccionar a su amiga que para hacerla
callar se puso a besarla y ponerle los pezones en la boca. Fue un buen remedio,
pero entre tanto placer, yo tenia miedo que Maya se desmayase así que ralentice
mi ritmo para que normalizase su respiración.
Es curioso, ahora que lo pienso, jamás he sido un amante
excepcional, más bien algo discreto, pero parece ser que eso cambia según las
situaciones y yo, en aquellos momentos, estaba TRIUMFANDO…
Las dos amigas se abrazaron fundiéndose en un millar de besos
y caricias y poco a poco se fueron relajando…
Esa imagen de las dos amigas acariciándose y sus caras de
felicidad es algo que no olvidaré mientras viva.
Lentamente como el león que acorrala a su presa, me fui
acercando a las maravillosas mujeres y cogiendo a Nasti por la espalda empecé a
lamerle el coño y el ano; al llegar a su botón del placer, Nasti se dejo llevar
y siguiendo mi plan, poco a poco empecé a introducir un dedo en su ano; Nasti se
puso tensa y me comentó que, eso, era algo que no le gustaba en absoluto y la
ponía muy nerviosa cuando se lo tocaban.
Con mucha suavidad y caricias y con los besos de Maya, Nasti,
se volvió a relajar y esta vez no dijo nada… volví a insistir y la encontré algo
mas receptiva.
Mientras tanto Maya volvió a su deporte favorito, la mamada
de pene. Realmente es increíble lo que una mujer experta puede conseguir con la
boca. Con esta técnica tan perfecta, Maya habría sido capaz de hacerme confesar
que fui el asesino de Kennedy y así, casi consigue que me distraiga de mi
objetivo… el maravilloso y virginal culo de Nasti.
Con mucho tacto y manipulando su clítoris, conseguí que Nasti
volviese a perder los papeles, entonces decidí que era el mejor momento para
penetrarla.
Supongo que Nasti, inconscientemente, se estaba haciendo a la
idea de que inevitablemente seria penetrada analmente y no opuso tanta
resistencia como yo esperaba, aun y así, continuaba negándose a que la
sodomizara. Lenta pero inexorablemente, la fui penetrando y ante su constante
negativa, yo, tenía la sensación de que la estaba violando…
Hinqué mi barra de carne en aquel maravilloso ano que se me
ofrecía no sin cierta resistencia y que lenta y milimétricamente absorbía mi
pene hacia su interior, tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no correrme
inmediatamente solo con la idea de conquistar aquel maravilloso culo, pero mi
esfuerzo valió la pena con creces cuando a las pocas y lentas embestidas la
respiración de Nasti empezó a cambiar, su cara, anteriormente crispada de dolor
daba paso a una sensación de placer. Estaba pasando el punto sin retorno entre
el dolor y al mayor de los placeres. Lentamente ese culo, se estaba convirtiendo
en una maquina de placer.
Mientras tanto Maya, a la que habíamos olvidado completamente
debido a nuestro propio goce, estaba masturbando frenéticamente dos de sus
agujeros favoritos, mientras se excitaba aun mas si cabe, mirando la ya
inevitable sodomización de su amiga Nasti.
- No, no, para, Miguel, ¡nooooooo, para…! - decía Nasti, pero
su cuerpo decía otra cosa…
Entre espasmos de placer, Maya comentó:
- Te lo dije Nasti, cuando lo pruebes te va a
gustar…aaahhhhhrrrrrrrrr -
- No, nooo, para, paraaaa ¡¡¡NOOOOO!!!... balbuceaba Nasti.
- No pares… ahora no; si, si, mas, maaaaaas, no te pares
Miguel, sigue apretando hasta el fondo, es maravilloso, ¡¡me gusta!!, sigue así,
sigueeeeeeee, más fuerte más, mas a fondo, no te pareeeeeeees, ahora noooooooo…
-
Las contradicciones de Nasti, me demostraban que había
conseguido mi objetivo. Aquel maravilloso culo, ¡¡¡ahora era mio!!!
Nasti, por fin, había descubierto el sexo anal… y le gustaba
-Quiero sentir tu leche en mi interior, decía Nasti -
córrete, córrete Miguel, córrete para mí, quiero sentir tu semen muy dentro de
miiiiiii -
Un caballero JAMAS, puede desoír esa petición y ya sin ningún
reparo descargué en el interior de ese ano que hasta pocos minutos antes había
permanecido inmaculadamente virgen. Con la manipulación de su clítoris, los dos
alcanzamos el orgasmo al mismo tiempo, durante esos instantes el tiempo se paró
y los segundos se hicieron eternos…
Me deje caer sobre la cama, exhausto; mi pene palpitaba,
parecía tener vida propia y no había manera de que decayera. Supongo que las
amigas, en el bar, debieron ponerme algún tipo de droga en la bebida, porque
normalmente no puedo mantener una erección durante tanto tiempo.
Maya desde un rincón nos dijo:
-Si os pensáis que esto ha terminado, estáis muy equivocados
–
Y salto sobre nosotros como si fuéramos sus presas.
Empezó un furibundo ataque de besos i caricias hacia mi pene,
que de una manera increíble aun continuaba erguido, ni yo mismo creía lo que me
estaba pasando…
Volví a la carga hacia el coño de mi nueva amiga, pero ella
dijo:
- ¡¡¡De eso nada amiguito, no soy como Nasti, a mi SI que me
gusta que me den…!!!
Y dejando la frase inacabada levanto sus piernas para que le
hincara el pene en su masturbado y dilatado ano. Aquella postura que en un
principio podía parecer incomoda para una penetración anal, resulto ser la mejor
ya que así permitía participar a la ahora relajada Nasti de nuestro nuevo juego…
Mientras yo penetraba analmente a Maya, Nasti le besaba el
clítoris o los pezones indistintamente, estas sensaciones de placer hacían
saltar a Maya salvajemente con lo cual conseguía incrustarse aun más en mi
rebelde pene.
El placer era indescriptible. Y yo deseaba que aquello no se
terminara nunca.
Nasti posó su coño sobre la cara de su amiga y pasó a besarme
a mí, aquello me exaltó aun más y arrecie mis acometidas al dilatado y no menos
deseado ano de Maya.
Los gritos de placer de Maya, habrían despertado a toda la
comunidad si su boca no estuviera sellada con el coño de Nasti. El placer que
conseguimos mutuamente nos llevo a un orgasmo múltiple y al mismo tiempo.
Esta vez nos derrumbamos como un castillo de naipes y durante
mucho tiempo nadie pudo ni quiso decir nada. Fue un momento mágico que no
estábamos dispuestos a romper.
Antes de dormir, a Nasti aun le quedaron fuerzas para sorber
el semen que emanaba del ano de su querida amiga Maya…
Así, nos encontró el alba, sudados, sucios y cansados… pero
satisfechos.
Una situación que un baño y un buen desayuno no pudieran
reparar.
Después de dormir un rato, nos reencontramos para desayunar.
Nos confirmaron en recepción que ya se podía transitar por la carretera y
finalmente, continuamos el viaje.
Les pregunté a las nuevas y ahora muy buenas amigas mías:
- ¿Lleváis muchos días de vacaciones?
Y me respondieron entre carcajadas:
- Este ha sido el primero…-
La cosa… prometía.
Nemo