La niña recibe la segunda lección
por Pipo
Pasaron los días y cuando el trimestre terminó la brigada limpiacristales
volvió al instituto.
Durante es tiempo, Anita, cambió su carácter. Se volvió adulta, se hizo
mujer. A sus antiguos amigos los encontraba infantiles y poco a poco dejó de
salir con ellos. Empezó a observar a los hombres mayores que ella, a los que le
doblaban en edad. No quería saber nada de niñatos veintiañeros.
A estas conclusiones había llegado después de comprobar que sus amigos y los
jóvenes de su edad eran unos egoístas, solo pensaban en ellos mismos y en su
placer ignorando el placer de su pareja.
Un ejemplo de todo esto sucedió dos semanas después de su desvirgamiento. Su
cuerpo recordaba los orgasmos que había tenido en el gimnasio y quería tener
más.
Para dar satisfacción a su deseo sexual decidió que el sábado, en la
discoteca, intentaría disfrutar del sexo con alguno de sus amigos.
Por primera vez se vistió y se maquilló para gustar a los hombres. Hasta
entonces se vestía para gustarse a ella misma, ahora lo hacia para los demás
este fue el primer cambio que experimentó su personalidad.
En la discoteca, sus amigos observaron el cambio pero no supieron sacar las
conclusiones pertinentes solo Antonio, un conocido de vista se dio cuenta de los
deseos sexuales de Anita y decidió satisfacerlos.
Antonio y Anita salieron de la discoteca y se instalaron en el asiento de
atrás del coche de Antonio. Después de un rápido morreo el chico sacó su pene de
los pantalones, sin bajárselos y rápidamente de puso un condón. Todo esto en un
santiamen.
Anita alucinaba, estaba absorta contemplando a su "novio" maniobrar dentro
del coche y ella sin hacer nada.
Cuando tuvo el condón puesto, Antonio, dijo: ¿A que esperas para bajarte las
bragas?
Para Anita todo aquello era nuevo. Obedeció sin decir palabra y se acomodó
como pudo echada en el asiento trasero y se abrió para recibir el pene de
Antonio.
El chico penetró a Anita, culeó un par de veces y orgasmó. Una vez hubo
terminado en chico se retiró, se sacó en condón y lo tiró por la ventana.
Mientras se ataba los pantalones le dijo: eres fenomenal.
Todas las evoluciones de Antonio las observaba Anita pasmada, sin moverse.
Apenas había notado la penetración. No había notado nada. Observó su posición,
con las bragas bajadas hasta la rodilla le pareció una postura de lo más cómica
si no fuera porque era lo más ridículo que le había pasado en la vida.
Después de esta nefasta experiencia recordó los consejos de su madre y le
tuvo que dar la razón y el agradecimiento de poder recordar su desvirgamiento
como una experiencia de lo más placentera por lo que tomó el firme propósito de
no volver a caer en manos de ningún niñato, egoísta y sin experiencia.
Pasaron los días y Maruja anunció a su hija que el próximo miércoles volvía
la brigada limpiacristales y le preguntó a su hija si deseaba tener un encuentro
con ellos a lo que respondió con un sí de ilusión.
El miércoles llegó y a las tres, puntuales como siempre, llegó la brigada.
Maruja fue la encargada de abrirles la puerta.
- ¡Hola preciosa! - dijo Manolo a manera de salutación.
La brigada de este trimestre la formaban 6 hombres de los cuales dos eran de
raza negra.
Sin perder tiempo en inútiles presentaciones se dirigieron al gimnasio.
Una vez estuvieron colocadas las colchonetas en el centro de la sala Manolo
preguntó a Maruja: - ¿que te parece si continuamos la lección que habíamos
empezado la última vez?
- La niña ha tenido una mala experiencia - dijo Maruja a modo de lamento.
- Tranquila, mujer - dijo Manolo para levantar el ánimo de una madre apenada
y continuó hoy tu hija va a recibir una lección que tampoco va a olvidar. Ves a
buscar a Anita, mientras nosotros nos preparamos.
En unos momentos, volvió Maruja acompañada de su hija Anita y de Pepe su
marido. En el gimnasio solo estaba Manolo, los demás habían desaparecido.
- ¡Hola Anita! Tu madre ya me ha contado tu frustación con un inexperto.
Espero que la sesión de hoy sea tan agradable como la primera. Como ya pudiste
comprobar no todas las vergas de los hombres son iguales. Para asegurar que tu
vagina queda para siempre abierta al placer he pensado que necesitas una verga
especial y para ello he invitado a Lucas.
Al oir su nombre, de los vestuarios salió un hombre, un cuerpo Danone que al
verlo a Maruja y a Anita se les encogió el corazón.
Manolo captó la impresión que había causado Lucas y continuó con su discurso.
- Vamos a empezar como la otra vez. Tu Anita ayudas a Lucas a desvestirse y
luego él te va ayudar a ti a sacarte el camisón.
Las manos ya más expertas y más decididas de la niña se dirigieron a bajar la
cremallera del mono de su hombre cuando este la cogió por el brazo y morreó a la
niña. Unas lenguas, hábidas de placer, luchaban dentro de la boca. Al mismo
tiempo las manos del hombre apretaban el cuerpo de la niña contra el suyo hasta
bajar a las nalgas que fueron amasadas y estrujadas por una poderosas manos
varoniles.
La falta de respiración obligó a los dos amantes a separarse. Rápidamente
Anita quitó el mono de trabajo de Lucas y al ver la verga que tenia se asustó y
se tuvo que sentar para no caer al suelo.
- Lo que estas viendo es una polla extraordinaria que te va a dar un placer
estraordinario y no tienes que temer nada - dijo Manolo para salvar la
situación.
Anita cogió temblorosa la verga de Lucas y la examinó asombrada y temerosa.
La polla que tenia ante su vista no estaba en plena forma. Los toqueteos a que
era sometida si la estaban llevando a su máxima erección.
Si saber como Anita se encontró abriendo su boca al máximo para dar calor al
objeto de su deseo. Pero ni aun haciendo esfuerzos pudo encaber aquel monstruo
en su interior se tuvo que limitar a mordisquar el glande, a lamer el tronco, a
chupar los huevos que lo sostenian. Mientras sus manos recorrían aquel cuerpo de
anuncio como para asegurarse que aquello era real y no fruto de un sueño.
La excitación de los dos amantes era cada vez más evidente. Manolo para
calmar un poco los ánimos y poner un poco de orden a la situación ordenó al
chico que se tumbara boca arriba en las colchonestas y con la inmensa polla
apuntando al techo le recomendó a la niña que ella sola se empala.
Maruja ayudó a su hija a subir a la colchoneta y la ayudó a colocar el falo
divino en la posición correcta. Anita fue descendiendo lentamente sobre la
enorme polla que la partía en dos que dilataba su coño hasta límites
insospechados que le producía una mezcla de dolor y placer que no sabia como
describir y solo sabia manifestar con exclamaciones de gusto. Al mismo tiempo,
Manolo que llevaba colgado el dichoso bolso de siempre, daba un frenético masaje
al clítoris de la niña.
Una vez tocó fondo Anita se paró a descansar y a esperar que su vagina se
adaptara al enorme tamaño de la verga que la llenaba.
Lucas cogió las redondas y tensas tetas y sus dedos empezaron a jugar con sus
pezones.
Las manos de Anita se apoyaron sobre el amplio torax de su perforador y
apoyándose en ellas empezó el movimiento de vaivén. Primero lentamente para
subir el ritmo a medida que se acercaba a un orgasmo que pronto explotó en su
interior.
Su primer orgasmo del día la obligó a parar el mete-saca. Cosa que a Lucas no
le gustó pues a él no le había llegado todavía su clímax. Por lo que se olvidó
de los pechos de la niña y le cogió el culo con fuerza para subirlo y bajarlo a
su gusto, sus huevos estaban a punto de estallar.
Las contracciones de la polla de Lucas al soltar su semen en el interior de
Anita le provocaron a ella un segundo orgasmo cuando apenas se había repuesto
del primero.
Anita descabalgó y Maruja observó que la monstruosa polla apenas había
perdido erección y antes de que se desinchara del todo decidió darle cobijo en
su interior que ya hacia rato que estaba húmedo.
Visto y no visto Maruja reemplazó a su hija, adoptó su misma posición y
empezó a cabalgar a Lucas como si fuera una amazona desbocada. Su fuerte ritmo
despertó una verga que quería dormir y aunque el coño de Maruja no era tan
estrecho como el de su hija, consiguió un espléndido tamaño que llenó de placer
a la intrépida Maruja.
Mientras los dos amantes cabalgaban hacia el éxtasis, Manolo preguntó a Pepe
si había enculado alguna vez a su mujer.
- No -dijo Pepe.
- Pues ¿a que esperas? - contestó Manolo.
Pepe no se hizo rogar. Se desnudó allí mismo y con su pequeña polla en
erección se dirigió al culo de su mujer.
El culo de Maruja no era virgen y como la verga de su marido era muy pequeña
no necesitaba ningún tipo de preparación para su enculamiento. Cuando fue
enculada se enteró más por el peso que le cayó encima que por la polla que
entraba en su interior.
El ritmo del trío era cada vez más rápido. Pepe tenia que hacer verdaderos
esfuerzos para no ser descabalgado.
De pronto Maruja se paró, alzó la cara al techo y soltó una exclamación de
placer que anunciaba su orgasmo que fue seguido por sus dos amantes.
Mientras los protagonistas de la última escena abandonaban las colchonetas.
Manolo continuó instruyendo a Anita.
- Ahora vas a conocer otro tipo de vergas, las negras - dijo Manolo - y
continuó: estas también pueden ser de distintos tamaños.
Mientras hablaba apareció en el centro del gimnasio un negro desnudo y con el
pene dormido, pues no había nada de lo que había sucedido hasta entonces.
Siguiendo las instrucciones de Manolo, el negro se tumbó sobre su espalda y
Anita se puso encima en sentido contrario para realizar un magnífico 69.
Anita cogió la verga del negro y la examinó con curiosidad. El tronco era
oscuro pero al descapullar el glande observó que este era más claro. Mientras
investigaba el aparato del negro este empezó a pasar su lengua por su coño.
Después las manos del hombre abrieron todo lo posible su vulva para que la
lengua penetrara lo más posible en su interior.
La verga del negro con el trabajo de la niña empezaba a alcanzar un tamaño
respetable.
De pronto notó que había dos lenguas que la penetraban al mismo tiempo. Una
por el coño y otra por el culo.
Ilusionada y sorprendida saco de su boca la polla del negro y se giró. Era
Manolo quien la estaba penetrando en su culo virgen. Pronto las dos lenguas
consiguieron que en su cuerpo explotara un nuevo orgasmo.
Al notarlo, Manolo ordenó cambiar de posición.
- Me voy a tumbar en la colchoneta y tu Anita te colocas a cuatro patas a mi
lado mientras el negro te folla por detrás - mandó Manolo.
En un momento se dispuso el cuadro como había dicho Manolo. Este tenia la
verga dormida pero pronto la boca de Anita y su lengua despertaron.
Maruja observaba sin saber que hacer. Manolo que estaba en todo se dió cuenta
y la invitó a degustar su verga.
Madre e hija se peleaban para dar a su héroe el máximo de placer y Manolo
soportar dos lengua en su polla no lo iba a resistir mucho tiempo pero antes de
correrse tenia otros planes. Llamó al otro negro y le ordenó que penetrara a
Maruja. Con lo que la escena que se habia compuesto era la siguiente: Manolo
echado en medio de las colchonetas su verga era chupada por las dos mujeres y
estas a su vez eran encoñadas por dos negros.
Esta escena tan placentera pronto se descompuso ya que el fino trabajo de
madre e hija estaban a punto de provocar el orgasmo de Manolo y este todavía no
quería. Por lo que ordenó parar a todos.
Colocó a un negro echado en medio de las colchonetas y pidió a Anita que se
volviera a empalar y cuando esta volvia a coger el ritmo de la follada volvió a
notar otra lengua en su culo. Era otra vez Manolo que se lo estaba lubrificando.
Después de la lengua notó la penetración de un dedo pero antes de que protestara
Manolo la aleccionó.
- El culo es junto con la boca y el coño las tres zonas que dan más gusto a
las mujeres. Tu conoces dos te falta probar el tercero. Hoy te voy a desvirgar
el culo. En un primer momento te dolerá pero después será el lugar que más te
pediran los hombres y a ti te encantará.
Manolo se colocó detrás de la niña. Anita y el negro pararon de moverse y
todo el gimnasio contuvo el aliento y todos concentraron su mirada a la punta
del glande de Manolo que se dirigia a desvirgar el culo de Anita.
Con una delicadeza infinita el encargado colocó su polla a la puerta del culo
y con un golpe seco de riñones colocó todo su glande dentro de Anita, esta lanzó
un grito de dolor que fue como una señal para que el negro volviera a
reemprender los movimientos de mete saca.
Manolo, sin prisa pero sin pausa, fue enculando a Anita. Una vez tuvo toda
toda la polla dentro se paró. Este parón no gustó a la niña y fue ella la que se
movia cada vez con más rapidez hasta provocar el orgasmo de sus dos amantes que
coincidió con otro más de ella.
Se derrumbó el cuadro de folladores y mientras se recuperaban del esfuerzo,
las vergas se encogieron y salieron solitas de sus agujeros.
Maruja aprovechó la liberación de su hija para recogerla y ayudarla a llegar
a su casa. Apenas podía caminar. Mientras salían del gimnasio Manolo dijo que
para el próximo trimestre tenia pensada una supersorpresa.
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