(...Y Pepe descubrió el placer)
por Pipo
Tres meses pasan volando y la brigada de la limpieza volvía al instituto.
Maruja últimamente estaba muy nerviosa y nadie sabia explicar su desazón, sólo
ella podía explicar las muchas dudas que la atormentaban.
Se acercaba el día que volvía Manolo y ella no sabia si decirle basta, que no
quería más novedades, que ya tenia bastante, o callar y dejar que Manolo tomara
la iniciativa y le organizara una sesión de sexo que la dejaba satisfecha
durante tres meses.
Sin haber tomado ninguna decisión llegó el día fatídico, aquella tarde volvía
Manolo y ella no sabia que hacer.
A las tres sonó el timbre y Maruja, como un flan, acudió a abrir la puerta
del instituto, allí estaba Manolo sonriendo acompañado de un gigante y de otro
hombre. En total 3, faltaban 3. La brigada la formaban siempre 6.
-¡Hola cachonda! saludó a modo de bienvenida. No sabes lo que te he preparado
para hoy, ha sido difícil de conseguir, pero que no hará Manolo por su Maruja.
Estas palabras la envolvieron en un mar de dudas, no sabia si tenían un tono
amenazante o eran el prólogo de una tarde de sexo para no olvidar jamás.
Sólo se le ocurrió musitar:
- Falta gente.¿Hoy sólo venís 3?
- No - le contestó - el resto del personal está en la furgoneta y espera mis
órdenes, dijo cogiéndola por el talle y encaminándose hacia el gimnasio.
Mientras bajaban las escaleras le iba explicando el plan que había preparado
para aquel día.
- Cada día tengo más difícil encontrar algo para sorprenderte y a la vez que
te deje satisfecha. Pero hoy he preparado algo diferente a lo que hemos hecho
hasta hoy.
- No me vas hacer daño - dijo angustiada, pues temía lo peor.
- No mujer, sabes que no aré nada que tu no quieras.
Una vez en el gimnasio colocaron las tradicionales colchonetas en medio de la
habitación y Manolo le dijo a Maruja que se colocara aquello en la cabeza.
Los ojos de Maruja se abrieron como naranjas ante lo que le daba Manolo.
Lo cogió y lo examinó con curiosidad. Era una especie de pasamontañas de
látex de color negro que tenia 2 agujeritos para la nariz y uno de más grande
para la boca pero ninguno para los ojos, o sea que con aquello en la cabeza no
iba a ver nada.
- No voy a ver nada - protestó Maruja.
- Es que no quiero que nada te distraiga y que te concentres solo en gozar-
le contestó.
Obediente como siempre Maruja se colocó la caperuza de látex al mismo tiempo
que Manolo le decía que se sentara en las colchonetas que volvía enseguida con
el resto de la brigada.
Mientras se ajustaba la máscara oyó que le decía:
- Mientras puedes desnudarte y desnudar a los dos hombres que te acompañan.
Desnudarse sin ver nada es extraño y diferente pero nada complicado y como
siempre obedeció las órdenes en un santiamen.
La novedad de la caperuza de látex y el no ver nada le habían hecho olvidar
la presencia del gigante que tenia al lado. Una vez desnuda se acordó de él.
Estiró las manos hacia donde creía que estaba. Tocó un cuerpo de hombre y
comprobó si era el cuerpo que deseaba. Su intuición no le había fallado.
Empezó a desnudar al gigante y a recorrer con sus manos todo su cuerpo.
Mientras sobaba el cuerpo del hombre notó extrañada que no tenia pelo. Había
visto que llevaba la cabeza afeitada pero al desnudarlo había comprobado que no
tenia pelo en el pecho y que sus huevos estaban afeitados. No había un solo pelo
en aquel inmenso cuerpo a excepción de las cejas y las pestañas.
Mientras se preguntaba el porqué de aquella ausencia llegó Manolo y le
preguntó:
-¿Qué tal te encuentras?
- Me encuentro extraña, incómoda - le contestó
- Tranquila, pronto mi equipo te hará olvidar estas pequeñas incomodidades.
Manolo continuó:
- Tranquila, ahora te van a levantar, tranquila, confia en mi.
Solo se oía la voz de Manolo y sus ayudantes se sabían el guión
perfectamente, pues actuaban sin recibir órdenes.
Al oír la abvertencia la tumbaron y unos fuertes brazos la trasladaron en
volandas hasta donde estaban las anillas del gimnasio. Sin saber como se
encontró colgada cabeza abajo y con una pierna en cada anilla con lo que su coño
quedaba expuesto al público que ella esta vez no conocía.
Estaba a punto de protestar por esta posición tan incómoda cuando Manolo
adivinando su pensamiento le contó lo que iba a suceder a continuación.
- Veras - y Manolo tomó un aire de profesor quería estar a la altura del
lugar en donde se encontraba un templo del saber y él era un maestro del placer
y delante de él tenia a una alumna muy retrasada en el arte de gozar por eso le
daba lecciones particulares.
- Veras -, volvió a repetir haciéndose el interesante.
- Las dos zonas erógenas más importantes de tu cuerpo son, como sabes muy
bien, el coño y el culo y ambas están llenas de pelo y este pelo lo quitamos
descubrirás el placer del tacto en estas zonas.
Mientras iba hablando con voz pausada una manos iban recorriendo el coño, lo
abrían y cerraban, separaban las nalgas para abrir el culo al mismo tiempo que
unos dedos iban jugando con los pelos que pronto iban a ser cortados.
Maruja, como siempre, se encontró que no sabia que hacer si protestar o dejar
hacer.
Los dedos no paraban. Ahora uno entraba en su culo, o no era un dedo, otros
dos entraba y salían de su coño. De pronto una lengua le empezó a lamer su
clítoris. Y todo esto ella con la cabeza tocando el suelo, bueno una colchoneta
que había y con sus partes por las nubes.
Abrió la boca para protestar pero se encontró con una polla que la penetró
hasta el fondo de su garganta.
Cuando con una mano se iba a sacar la polla de la boca una manos extrañas la
dirigieron hacia otra polla y la mano que le quedaba libre pronto encontró una
polla a la que trabajar.
Maruja se encontraba colgada de las anillas del gimnasio con la cabeza en el
suelo y trabajando tres grandes y duras pollas al mismo tiempo que unas manos
enjabonaban su coño y su culo y lo afeitaban.
Si me esmero estas tres pollas pronto van a eyacular, se retiran, podré
protestar y se acabará este tormento.
Chupaba como una loca para terminar pronto pero la polla de la boca seguía
igual, impertérrita. Las manos aceleraron sus movimientos de vaivén pero igual
que la polla de la boca mantenían su estado fuerte y duro pero no eyaculaban.
Mientras tanto su coño era afeitado con sumo cuidado y su culo también, dos
hojas de afeitar trabajan al mismo tiempo.
De golpe todo se paró. Las pollas se retiraron de su mano y de su boca al
mismo tiempo que las hojas de afeitar dejaron de rasurar.
Maruja colocó sus manos en la colchoneta para descargar peso de sus rodillas
que eran las que aguantaban todo su peso pues continuaba cabeza abajo colgada de
las anillas del gimnasio.
Unas manos acariciaron su vulva y su ano estaban limpios, sin un pelo.
La sensación que recibió le provocó el primer escalofrio de placer de la
tarde que fue detectado por Manolo.
- Verdad que está bien esto de afeitarse el coño - dijo y sin esperar
respuesta continuó - levanta la mano derecha.
Obedeció sin rechistar y unas manos cogieron a las suya y le hicieron
acariciar una polla y unos huevos limpios también de pelos.
-¿Qué te parece? a mi me han hecho el mismo trabajito que a ti - dijo Manolo.
Maruja comprobó que la polla de Manolo no estaba en su mejor momento pero
tampoco estaba indiferente por lo que se podía deducir que el espectáculo de su
rasurado no le había dejado indiferente.
- Antes de bajarte vas a probar algo nuevo - le anunció sin darle más pistas.
Estas palabras habían sido la contraseña para que una verga se abriera camino
dentro de ella.
Mientras se interrogaba como podía ser penetrada si estaba cabeza abajo,
enseguida encontró la solución. Era un consolador. Estaba siendo follada por un
consolador! Esta era la novedad que le habían anunciado.
Arriba y abajo, firme, sin pausa el consolador empezaba a provocar
contracciones de placer a Maruja. Cuando se encontraba concentrada en ellas un
nuevo consolador empezó a abrirse camino en su culo.
Aquello era música celestial pues iban los dos al mismo ritmo. Cuando uno
entraba el otro salía.
-¿Te gusta? - le preguntó.
- No está mal pero la postura es muy incómoda y no se si podré aguantar mucho
más.
- Tienes razón. Te vamos a bajar ahora mismo.
Unos brazos poderosos la cogieron y en volandas la depositaron suavemente en
medio de las colchonetas.
-¿Me puedo sacar la máscara de látex? - preguntó tímidamente Maruja.
- No, hasta el final - fue la respuesta.
Allí no hablaba nadie más que Maruja y Manolo. Los demás, Maruja solo les oía
jadear a su lado por lo que no sabia quien estaba allí y cuantos eran.
Alguien subía a las colchonetas pasaba por encima de su cuerpo y se dejaba
caer sobre ella. Notó algo en su cara y cuando lo cogió comprobó que era una
polla flácida.
Mientras medía la verga que tenia entre manos una lengua empezó a hacer un
barrido por las zonas desiertas de pelo.
Las sensaciones que le llegaban eran placenteras por lo que decidió darle al
hombre que tenia encima el mismo trato que le daban a ella y empezó a succionar
el aparato que tenia entre manos. Mientras chupaba ayudada por una mano la otra
a dedicó a explorar. Acarició los huevos libres de pelos y los encontró grandes
y duros, con una piel suave como de un crío. Siguió el recorrido hacia el culo,
que también lo encontró limpio de todo pelamen. Rodeó el ano con el dedo y sin
pensárselo dos veces lo undió dentro del ano.
La reacción en el hombre fue instantanea. El culo de contrajo alrededor del
dedo intruso al mismo tiempo que la polla se undió a tope en la boca de Maruja
lo qual le provocó un ahogo y la reacción instintiva de sacarse todo aquello de
la cara con lo cual el maravilloso 69 que estaban realizando se truncó.
Detrás de ella oyó la voz de Manolo que le decia:
- ya estaba bien vamos a cambiar de posición. Tu Maruja levántate y sal de la
colchoneta - dijo Manolo.
Unas manos manos le ayudaron. La voz de Manolo continuó dando órdenes.
- Ahora abre las piernas e inclínate hacia delante.
Obedeció y pronto notó una mano en su cabeza que la obligaba a inclinarse
más. Pronto descubrió el motivo. Una nueva polla quería ser chupada. Era nueva
pues era más grande que la que acababa de abandonar.
No era consciente de la posición en que estaba, inclinada hacia delante y con
las piernas abiertas y chupando una verga era un espectáculo que no podía dejar
indiferente al público que la contemplaba y que no sabia quienes eran ni
cuantos.
Alguien se sintió aludido, se colocó detrás de ella y le undió una verga en
la vagina.
Aquello ya estaba mejor, empezaba a disfrutar y lo demostró aumentando la
velocidad de la chupada. La verga que penetraba su coño también lo advirtió y en
un santiamen salió del coño y se alojó dentro de su culo. Afortunadamente no era
virgen por la retaguardia y la verga estaba lubrificada con sus jugos de otra
manera le podría haber hecho daño.
- Tranquila - ordenó Manolo y añadió - el pobre chico todavía no quiere
terminar. Déjalo y ponte recta.
Maruja soltó la polla que tenia en su boca y empezaba a erguirse al mismo
tiempo que esperaba que la polla que tenia en su culo lo abandonara pero no fue
así. Unos brazos la ayudaron a ponerse recta y se encontró que su espalda estava
pegada al pecho de su enculador y unos brazos rodeaban su talle para que no lo
abandonara.
Unos dedos tocaron su coño y detrás de ellos entró una polla que no paró
hasta llegar al fondo.
Era un bocadillo, una polla la penetraba por delante y otra por detrás,
estaba de pié y no tenia fuerza de sostenerse pero dos cuerpos la estrujaban y
le impedían caer.
Los movimientos de los penetradores, por la postura incómoda que estaban,
eran desacompasados lo cual producía un enorme placer a Maruja por lo de salvaje
que resultaba la follada.
El mete saca se fue haciendo cada vez más rápido hasta provocar la súplica de
Maruja.
- Más rápido, más rápido que me viene - suplicó Maruja.
La súplica fue atendida por su pareja de amantes y le provocaron el primer
orgasmo de la tarde. El primero en tres meses con lo que fue de una gran
intensidad que le obligó a cogerse al hombre que tenia delante para no caer este
la cogió por las nalgas y la empujó para si como queriendo penetrar más.
Su boca se abrió para lanzar un alarido de satisfacción pero no llegó a
completarlo una boca varonil la tapó y una lengua empezó a jugar con la suya.
Los dos penetradores aumentaron, si cabe, su ritmo y la verga alojada en el
coño empezó a lanzar su leche al mismo tiempo que las poderosas manos estrujaban
sus nalgas. Al apercibirse del orgasmo de su compañero la polla del culo también
orgasmó pero con tal intensidad que le llenó todo el culo que luego al andar
notaba como le bajaba por las piernas la leche que antes le habían dejado en su
culo.
Después de orgasmar en su interior las dos pollas la abandonaron y su cuerpo
estuvo apunto de derrumbarse pero fue cogida al vuelo por dos personas una por
cada lado que la sostuvieron y la encaminaron hasta las colchonetas en las que
se tumbó Maruja para reponerse de su primera experiencia de la tarde. Sabia que
abría más y después de tres meses de ayuno ella también quería más, pero primero
tenia que recuperar el aliento.
- Puedes quitarte la capucha- le ordenó Manolo y continuó: observa qué te ha
follado el culo y miró asombrada el consolador que le ofrecían y quien se lo
ofrecía era una mujer. ¡Una mujer la acababa de follar por el culo! Esto explica
la enorme cantidad de líquido que había recibido, no era humano tanto esperma.
Mientras contemplaba con curiosidad el primer consolador que veía en su vida
se abrió la puerta del gimnasio y se oyó la voz de Pepe, su marido, que gritaba:
- Maruja,¿qué haces? Y se quedó petrificado en el cancel de la puerta.
El gigante con dos saltos se plantó en la puerta, cogió al marido de Maruja y
se lo llevó a donde estaban todos, o sea en medio del gimnasio y junto a la
colchonetas.
Manolo reaccionó con rapidez y ordenó al gigante que atara las manos de Pepe
a una especie de escalera de mano que estaba sujeta al techo.
Mientras el gigante sostenia a Pepe el otro hombre de la brigada le ataba las
manos a esta especie de escalera y pronto Pepe se encontró colgado por las
manos. Mientras esto sucedia no paró de protestar hasta que Manolo se cansó y lo
amenazó con taparle la boca con un pañuelo.
La amenaza surtió efecto y Pepe dejó de protestar.
Una vez colgado de las manos, las tres mujeres de la brigada lo desnudaron y
lo empezaron a manosear con lo que su dormida virilidad empezó a despertar de un
largo sueño de muchos meses.
- Me duelen las manos - musitó Pepe
- Tienes razón - dijo Manolo y ordenó que colocaran una silla debajo de cada
uno de sus pies para pudiera sostenerse con lo cual sus piernas estaban
separadas.
Cuando Pepe empezaba a recuperarse observó con horror que una mujer se
dirigia hacia él con un spray de espuma de afeitar y una maquinilla de afeitar.
Manolo lo tranquilizó:
- Pepe, si te fijas verás que todos tenemos los huevos y los coños afeitados
y esto es lo que vamos ha hacerte a ti.
Pepe quería revolverse pero si lo hacia le podía costar un disgusto, se podía
cortar por lo que decidió quedarse quieto mientras una expertas manos le dejaban
los huevos y el culo limpio de pelo.
Una lengua se instaló entre las piernas de Pepe y le iba repasando los huevos
y el culo. El efecto que le producía estaba a la vista, su polla empezaba a
adquirir una dureza alarmante hasta que lo que tenia que pasar pasó. Con un
enorme alarido Pepe anunció a todos su eyaculación, la verga parecía un
surtidor. Una experta lengua de mujer había conseguido un orgasmo a Pepe como no
había tenido en su vida.
Manolo mandó que desataran a Pepe y lo llevaran a las colchonetas junto a su
mujer.
Pepe mantenía la verga en erección después del orgasmo que había tenido, el
primero en muchos meses. Esta circunstancia la aprovechó Manolo para sugerir que
se follara a su mujer que hacia mucho tiempo que la tenia olvidada.
A Maruja esto no le produjo ninguna gracia pues la polla de Pepe era la más
pequeña del gimnasio y ella prefería cualquier otra. Pero las sugerencias de
Manolo eran órdenes para todos.
Manolo leyó el pensamiento de Maruja y le dijo:
- Tranquila, que donde no llegue Pepe le ayudaremos nosotros.
Maruja se colocó encima de su marido y empezó a follarselo pero apenas notaba
nada. Cuando iba a protestar notó que había alguien detrás de ella. Unas
vigorosas manos cogieron su culo y la punta de una verga se paseaba entre sus
glúteos.
De pronto notó que una nueva polla entraba en coño. Tenia dos pollas en su
coño. Si la de su marido apenas la notaba ahora sí que lo tenia lleno. Y para su
goce notó que la polla de Pepe al friccionarse con otra de mayor tamaño también
crecía.
Aquello no se podía aguantar Maruja empezó a orgasmar y su ejemplo fue
seguido por sus dos amantes que fundieron sus leches en el interior de su coño.
Pepe había tenido dos orgasmos en una misma tarde toda una proeza. Se
encontraba exhausto pero feliz. Nunca había tenido orgasmos tan intensos. Era
otro hombre.
Mientras recuperaba la respiración Manolo le dijo a Pepe que tenia que
devolver el placer que acababa de recibir.
Pepe puso cara de no comprender lo que Manolo le pedía. En seguida se lo
aclaró.
- Mira como tengo la polla. Esta solo ve disfrutar a los demás y ahora quiere
disfrutar ella. O sea que te pones a cuatro patas que te la voy a meter en el
culo.
Pepe no era virgen por el culo ja que Manolo ya lo había desvirgado hacia
meses pero después de aquella experiencia no había probado otra.
Pere miró instintivamente la polla de Manolo y recordó su enculamineto, había
sido doloroso al principio pero luego no. Le había dolido más moralmente que
físicamente. Después de los dos orgasmos que acababa de tener el dolor de su
enculamiento le parecía poco el peaje que tenia que pagar por lo cual se puso
como le había pedido sin rechistar.
En medio de la colchoneta se puso Pepe y Manolo se colocó detrás. Primero le
examinó y toqueteó el objeto de su deseo y examinó si habia rastros de su
encuentro anterior. No habia rastros. Aquel culo parecía pedir ser penetrado.
Le penetró con un dedo y el ano se cerró instintivamente aprisionándolo. Pepe
soltó un suspiro.
- Tranquilo, ya sabes que aquí no hacemos da½o a nadie. Dijo Manolo.
Sacó el dedo y puso dos en el mismo lugar. Con la otra mano hizo una
indicación al gigante para que presentara su verga a Pepe para que se la chupara
así dejaría de suspirar cada vez que era penetrado.
Pepe notó que de su ano salían los dedos de Manolo y abrió los ojos de alivio
y frente a él vió la enorme polla del gigante que aunque no estaba en su mejor
forma ofrecía un aspecto que presagiaba duras batallas.
Abrió la boca instintivamente y la enorme polla se coló en su interior.
Por detrás también notó que la dura polla de Manolo entraba en suculo. Pensó
en los dos orgasmos anteriores y se hizo el firme propósito de devolver el
placer que él había recibido.
Chupó con ganas y repasó con gusto la enorme polla del gigante. Al mismo
tiempo su culo se iba moviendo al ritmo que le marcaba su enculador.
Manolo descargó antes de lo que hubiera querido pero la tarde estaba siendo
tan interesante que sus huevos hacia rato que pedían un alivio y este acababa de
llegar.
Después de vaciar sus huevos en el interior de Pepe, Manolo se retiró y su
lugar fue ocupado rápidamente por el gigante que tenia su polla a punto de
estallar.
Esta nueva penetración fue como un segundo desvirgamiento y provocó un grito
de dolor que fue como una señal para que las mujeres que estaban observando
entraran en escena.
Una se colocó debajo de Pepe y empezó a chuparle la polla y la otra le
ofreció su coño para que se lo comiera pero no le hizo caso estaba más
preocupado por su culo y por el dolor que sentía que en dar satisfacción a la
mujer que tenia delante.
La verga de Pepe era chupada, sus huevos amasados pero no despertaban ya
habían sido exprimidos y no se podía sacar nada más de ellos.
- Termina ya que no puedo más - gritó Pepe.
Y como obedeciendo sus órdenes el gigante descargó su enorme polla dentro del
culo de Pepe. Este de desplomó y sobre él también cayó el cuerpo de su amante.
En silencio la brigada de limpiacristales fue abandonando el gimnasio.
Maruja y Pepe derrotados pero satisfechos se encaminaron hacia su casa.
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