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Maruja (IV)
Orgías- 2008-03-07 09:14:59
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(...Y Pepe descubrió el placer)
por Pipo

Tres meses pasan volando y la brigada de la limpieza volvía al instituto. Maruja últimamente estaba muy nerviosa y nadie sabia explicar su desazón, sólo ella podía explicar las muchas dudas que la atormentaban.

Se acercaba el día que volvía Manolo y ella no sabia si decirle basta, que no quería más novedades, que ya tenia bastante, o callar y dejar que Manolo tomara la iniciativa y le organizara una sesión de sexo que la dejaba satisfecha durante tres meses.

Sin haber tomado ninguna decisión llegó el día fatídico, aquella tarde volvía Manolo y ella no sabia que hacer.

A las tres sonó el timbre y Maruja, como un flan, acudió a abrir la puerta del instituto, allí estaba Manolo sonriendo acompañado de un gigante y de otro hombre. En total 3, faltaban 3. La brigada la formaban siempre 6.

-¡Hola cachonda! saludó a modo de bienvenida. No sabes lo que te he preparado para hoy, ha sido difícil de conseguir, pero que no hará Manolo por su Maruja.

Estas palabras la envolvieron en un mar de dudas, no sabia si tenían un tono amenazante o eran el prólogo de una tarde de sexo para no olvidar jamás.

Sólo se le ocurrió musitar:

- Falta gente.¿Hoy sólo venís 3?

- No - le contestó - el resto del personal está en la furgoneta y espera mis órdenes, dijo cogiéndola por el talle y encaminándose hacia el gimnasio.

Mientras bajaban las escaleras le iba explicando el plan que había preparado para aquel día.

- Cada día tengo más difícil encontrar algo para sorprenderte y a la vez que te deje satisfecha. Pero hoy he preparado algo diferente a lo que hemos hecho hasta hoy.

- No me vas hacer daño - dijo angustiada, pues temía lo peor.

- No mujer, sabes que no aré nada que tu no quieras.

Una vez en el gimnasio colocaron las tradicionales colchonetas en medio de la habitación y Manolo le dijo a Maruja que se colocara aquello en la cabeza.

Los ojos de Maruja se abrieron como naranjas ante lo que le daba Manolo.

Lo cogió y lo examinó con curiosidad. Era una especie de pasamontañas de látex de color negro que tenia 2 agujeritos para la nariz y uno de más grande para la boca pero ninguno para los ojos, o sea que con aquello en la cabeza no iba a ver nada.

- No voy a ver nada - protestó Maruja.

- Es que no quiero que nada te distraiga y que te concentres solo en gozar- le contestó.

Obediente como siempre Maruja se colocó la caperuza de látex al mismo tiempo que Manolo le decía que se sentara en las colchonetas que volvía enseguida con el resto de la brigada.

Mientras se ajustaba la máscara oyó que le decía:

- Mientras puedes desnudarte y desnudar a los dos hombres que te acompañan.

Desnudarse sin ver nada es extraño y diferente pero nada complicado y como siempre obedeció las órdenes en un santiamen.

La novedad de la caperuza de látex y el no ver nada le habían hecho olvidar la presencia del gigante que tenia al lado. Una vez desnuda se acordó de él. Estiró las manos hacia donde creía que estaba. Tocó un cuerpo de hombre y comprobó si era el cuerpo que deseaba. Su intuición no le había fallado.

Empezó a desnudar al gigante y a recorrer con sus manos todo su cuerpo. Mientras sobaba el cuerpo del hombre notó extrañada que no tenia pelo. Había visto que llevaba la cabeza afeitada pero al desnudarlo había comprobado que no tenia pelo en el pecho y que sus huevos estaban afeitados. No había un solo pelo en aquel inmenso cuerpo a excepción de las cejas y las pestañas.

Mientras se preguntaba el porqué de aquella ausencia llegó Manolo y le preguntó:

-¿Qué tal te encuentras?

- Me encuentro extraña, incómoda - le contestó

- Tranquila, pronto mi equipo te hará olvidar estas pequeñas incomodidades.

Manolo continuó:

- Tranquila, ahora te van a levantar, tranquila, confia en mi.

Solo se oía la voz de Manolo y sus ayudantes se sabían el guión perfectamente, pues actuaban sin recibir órdenes.

Al oír la abvertencia la tumbaron y unos fuertes brazos la trasladaron en volandas hasta donde estaban las anillas del gimnasio. Sin saber como se encontró colgada cabeza abajo y con una pierna en cada anilla con lo que su coño quedaba expuesto al público que ella esta vez no conocía.

Estaba a punto de protestar por esta posición tan incómoda cuando Manolo adivinando su pensamiento le contó lo que iba a suceder a continuación.

- Veras - y Manolo tomó un aire de profesor quería estar a la altura del lugar en donde se encontraba un templo del saber y él era un maestro del placer y delante de él tenia a una alumna muy retrasada en el arte de gozar por eso le daba lecciones particulares.

- Veras -, volvió a repetir haciéndose el interesante.

- Las dos zonas erógenas más importantes de tu cuerpo son, como sabes muy bien, el coño y el culo y ambas están llenas de pelo y este pelo lo quitamos descubrirás el placer del tacto en estas zonas.

Mientras iba hablando con voz pausada una manos iban recorriendo el coño, lo abrían y cerraban, separaban las nalgas para abrir el culo al mismo tiempo que unos dedos iban jugando con los pelos que pronto iban a ser cortados.

Maruja, como siempre, se encontró que no sabia que hacer si protestar o dejar hacer.

Los dedos no paraban. Ahora uno entraba en su culo, o no era un dedo, otros dos entraba y salían de su coño. De pronto una lengua le empezó a lamer su clítoris. Y todo esto ella con la cabeza tocando el suelo, bueno una colchoneta que había y con sus partes por las nubes.

Abrió la boca para protestar pero se encontró con una polla que la penetró hasta el fondo de su garganta.

Cuando con una mano se iba a sacar la polla de la boca una manos extrañas la dirigieron hacia otra polla y la mano que le quedaba libre pronto encontró una polla a la que trabajar.

Maruja se encontraba colgada de las anillas del gimnasio con la cabeza en el suelo y trabajando tres grandes y duras pollas al mismo tiempo que unas manos enjabonaban su coño y su culo y lo afeitaban.

Si me esmero estas tres pollas pronto van a eyacular, se retiran, podré protestar y se acabará este tormento.

Chupaba como una loca para terminar pronto pero la polla de la boca seguía igual, impertérrita. Las manos aceleraron sus movimientos de vaivén pero igual que la polla de la boca mantenían su estado fuerte y duro pero no eyaculaban. Mientras tanto su coño era afeitado con sumo cuidado y su culo también, dos hojas de afeitar trabajan al mismo tiempo.

De golpe todo se paró. Las pollas se retiraron de su mano y de su boca al mismo tiempo que las hojas de afeitar dejaron de rasurar.

Maruja colocó sus manos en la colchoneta para descargar peso de sus rodillas que eran las que aguantaban todo su peso pues continuaba cabeza abajo colgada de las anillas del gimnasio.

Unas manos acariciaron su vulva y su ano estaban limpios, sin un pelo.

La sensación que recibió le provocó el primer escalofrio de placer de la tarde que fue detectado por Manolo.

- Verdad que está bien esto de afeitarse el coño - dijo y sin esperar respuesta continuó - levanta la mano derecha.

Obedeció sin rechistar y unas manos cogieron a las suya y le hicieron acariciar una polla y unos huevos limpios también de pelos.

-¿Qué te parece? a mi me han hecho el mismo trabajito que a ti - dijo Manolo.

Maruja comprobó que la polla de Manolo no estaba en su mejor momento pero tampoco estaba indiferente por lo que se podía deducir que el espectáculo de su rasurado no le había dejado indiferente.

- Antes de bajarte vas a probar algo nuevo - le anunció sin darle más pistas.

Estas palabras habían sido la contraseña para que una verga se abriera camino dentro de ella.

Mientras se interrogaba como podía ser penetrada si estaba cabeza abajo, enseguida encontró la solución. Era un consolador. Estaba siendo follada por un consolador! Esta era la novedad que le habían anunciado.

Arriba y abajo, firme, sin pausa el consolador empezaba a provocar contracciones de placer a Maruja. Cuando se encontraba concentrada en ellas un nuevo consolador empezó a abrirse camino en su culo.

Aquello era música celestial pues iban los dos al mismo ritmo. Cuando uno entraba el otro salía.

-¿Te gusta? - le preguntó.

- No está mal pero la postura es muy incómoda y no se si podré aguantar mucho más.

- Tienes razón. Te vamos a bajar ahora mismo.

Unos brazos poderosos la cogieron y en volandas la depositaron suavemente en medio de las colchonetas.

-¿Me puedo sacar la máscara de látex? - preguntó tímidamente Maruja.

- No, hasta el final - fue la respuesta.

Allí no hablaba nadie más que Maruja y Manolo. Los demás, Maruja solo les oía jadear a su lado por lo que no sabia quien estaba allí y cuantos eran.

Alguien subía a las colchonetas pasaba por encima de su cuerpo y se dejaba caer sobre ella. Notó algo en su cara y cuando lo cogió comprobó que era una polla flácida.

Mientras medía la verga que tenia entre manos una lengua empezó a hacer un barrido por las zonas desiertas de pelo.

Las sensaciones que le llegaban eran placenteras por lo que decidió darle al hombre que tenia encima el mismo trato que le daban a ella y empezó a succionar el aparato que tenia entre manos. Mientras chupaba ayudada por una mano la otra a dedicó a explorar. Acarició los huevos libres de pelos y los encontró grandes y duros, con una piel suave como de un crío. Siguió el recorrido hacia el culo, que también lo encontró limpio de todo pelamen. Rodeó el ano con el dedo y sin pensárselo dos veces lo undió dentro del ano.

La reacción en el hombre fue instantanea. El culo de contrajo alrededor del dedo intruso al mismo tiempo que la polla se undió a tope en la boca de Maruja lo qual le provocó un ahogo y la reacción instintiva de sacarse todo aquello de la cara con lo cual el maravilloso 69 que estaban realizando se truncó.

Detrás de ella oyó la voz de Manolo que le decia:

- ya estaba bien vamos a cambiar de posición. Tu Maruja levántate y sal de la colchoneta - dijo Manolo.

Unas manos manos le ayudaron. La voz de Manolo continuó dando órdenes.

- Ahora abre las piernas e inclínate hacia delante.

Obedeció y pronto notó una mano en su cabeza que la obligaba a inclinarse más. Pronto descubrió el motivo. Una nueva polla quería ser chupada. Era nueva pues era más grande que la que acababa de abandonar.

No era consciente de la posición en que estaba, inclinada hacia delante y con las piernas abiertas y chupando una verga era un espectáculo que no podía dejar indiferente al público que la contemplaba y que no sabia quienes eran ni cuantos.

Alguien se sintió aludido, se colocó detrás de ella y le undió una verga en la vagina.

Aquello ya estaba mejor, empezaba a disfrutar y lo demostró aumentando la velocidad de la chupada. La verga que penetraba su coño también lo advirtió y en un santiamen salió del coño y se alojó dentro de su culo. Afortunadamente no era virgen por la retaguardia y la verga estaba lubrificada con sus jugos de otra manera le podría haber hecho daño.

- Tranquila - ordenó Manolo y añadió - el pobre chico todavía no quiere terminar. Déjalo y ponte recta.

Maruja soltó la polla que tenia en su boca y empezaba a erguirse al mismo tiempo que esperaba que la polla que tenia en su culo lo abandonara pero no fue así. Unos brazos la ayudaron a ponerse recta y se encontró que su espalda estava pegada al pecho de su enculador y unos brazos rodeaban su talle para que no lo abandonara.

Unos dedos tocaron su coño y detrás de ellos entró una polla que no paró hasta llegar al fondo.

Era un bocadillo, una polla la penetraba por delante y otra por detrás, estaba de pié y no tenia fuerza de sostenerse pero dos cuerpos la estrujaban y le impedían caer.

Los movimientos de los penetradores, por la postura incómoda que estaban, eran desacompasados lo cual producía un enorme placer a Maruja por lo de salvaje que resultaba la follada.

El mete saca se fue haciendo cada vez más rápido hasta provocar la súplica de Maruja.

- Más rápido, más rápido que me viene - suplicó Maruja.

La súplica fue atendida por su pareja de amantes y le provocaron el primer orgasmo de la tarde. El primero en tres meses con lo que fue de una gran intensidad que le obligó a cogerse al hombre que tenia delante para no caer este la cogió por las nalgas y la empujó para si como queriendo penetrar más.

Su boca se abrió para lanzar un alarido de satisfacción pero no llegó a completarlo una boca varonil la tapó y una lengua empezó a jugar con la suya.

Los dos penetradores aumentaron, si cabe, su ritmo y la verga alojada en el coño empezó a lanzar su leche al mismo tiempo que las poderosas manos estrujaban sus nalgas. Al apercibirse del orgasmo de su compañero la polla del culo también orgasmó pero con tal intensidad que le llenó todo el culo que luego al andar notaba como le bajaba por las piernas la leche que antes le habían dejado en su culo.

Después de orgasmar en su interior las dos pollas la abandonaron y su cuerpo estuvo apunto de derrumbarse pero fue cogida al vuelo por dos personas una por cada lado que la sostuvieron y la encaminaron hasta las colchonetas en las que se tumbó Maruja para reponerse de su primera experiencia de la tarde. Sabia que abría más y después de tres meses de ayuno ella también quería más, pero primero tenia que recuperar el aliento.

- Puedes quitarte la capucha- le ordenó Manolo y continuó: observa qué te ha follado el culo y miró asombrada el consolador que le ofrecían y quien se lo ofrecía era una mujer. ¡Una mujer la acababa de follar por el culo! Esto explica la enorme cantidad de líquido que había recibido, no era humano tanto esperma.

Mientras contemplaba con curiosidad el primer consolador que veía en su vida se abrió la puerta del gimnasio y se oyó la voz de Pepe, su marido, que gritaba:

- Maruja,¿qué haces? Y se quedó petrificado en el cancel de la puerta.

El gigante con dos saltos se plantó en la puerta, cogió al marido de Maruja y se lo llevó a donde estaban todos, o sea en medio del gimnasio y junto a la colchonetas.

Manolo reaccionó con rapidez y ordenó al gigante que atara las manos de Pepe a una especie de escalera de mano que estaba sujeta al techo.

Mientras el gigante sostenia a Pepe el otro hombre de la brigada le ataba las manos a esta especie de escalera y pronto Pepe se encontró colgado por las manos. Mientras esto sucedia no paró de protestar hasta que Manolo se cansó y lo amenazó con taparle la boca con un pañuelo.

La amenaza surtió efecto y Pepe dejó de protestar.

Una vez colgado de las manos, las tres mujeres de la brigada lo desnudaron y lo empezaron a manosear con lo que su dormida virilidad empezó a despertar de un largo sueño de muchos meses.

- Me duelen las manos - musitó Pepe

- Tienes razón - dijo Manolo y ordenó que colocaran una silla debajo de cada uno de sus pies para pudiera sostenerse con lo cual sus piernas estaban separadas.

Cuando Pepe empezaba a recuperarse observó con horror que una mujer se dirigia hacia él con un spray de espuma de afeitar y una maquinilla de afeitar.

Manolo lo tranquilizó:

- Pepe, si te fijas verás que todos tenemos los huevos y los coños afeitados y esto es lo que vamos ha hacerte a ti.

Pepe quería revolverse pero si lo hacia le podía costar un disgusto, se podía cortar por lo que decidió quedarse quieto mientras una expertas manos le dejaban los huevos y el culo limpio de pelo.

Una lengua se instaló entre las piernas de Pepe y le iba repasando los huevos y el culo. El efecto que le producía estaba a la vista, su polla empezaba a adquirir una dureza alarmante hasta que lo que tenia que pasar pasó. Con un enorme alarido Pepe anunció a todos su eyaculación, la verga parecía un surtidor. Una experta lengua de mujer había conseguido un orgasmo a Pepe como no había tenido en su vida.

Manolo mandó que desataran a Pepe y lo llevaran a las colchonetas junto a su mujer.

Pepe mantenía la verga en erección después del orgasmo que había tenido, el primero en muchos meses. Esta circunstancia la aprovechó Manolo para sugerir que se follara a su mujer que hacia mucho tiempo que la tenia olvidada.

A Maruja esto no le produjo ninguna gracia pues la polla de Pepe era la más pequeña del gimnasio y ella prefería cualquier otra. Pero las sugerencias de Manolo eran órdenes para todos.

Manolo leyó el pensamiento de Maruja y le dijo:

- Tranquila, que donde no llegue Pepe le ayudaremos nosotros.

Maruja se colocó encima de su marido y empezó a follarselo pero apenas notaba nada. Cuando iba a protestar notó que había alguien detrás de ella. Unas vigorosas manos cogieron su culo y la punta de una verga se paseaba entre sus glúteos.

De pronto notó que una nueva polla entraba en coño. Tenia dos pollas en su coño. Si la de su marido apenas la notaba ahora sí que lo tenia lleno. Y para su goce notó que la polla de Pepe al friccionarse con otra de mayor tamaño también crecía.

Aquello no se podía aguantar Maruja empezó a orgasmar y su ejemplo fue seguido por sus dos amantes que fundieron sus leches en el interior de su coño.

Pepe había tenido dos orgasmos en una misma tarde toda una proeza. Se encontraba exhausto pero feliz. Nunca había tenido orgasmos tan intensos. Era otro hombre.

Mientras recuperaba la respiración Manolo le dijo a Pepe que tenia que devolver el placer que acababa de recibir.

Pepe puso cara de no comprender lo que Manolo le pedía. En seguida se lo aclaró.

- Mira como tengo la polla. Esta solo ve disfrutar a los demás y ahora quiere disfrutar ella. O sea que te pones a cuatro patas que te la voy a meter en el culo.

Pepe no era virgen por el culo ja que Manolo ya lo había desvirgado hacia meses pero después de aquella experiencia no había probado otra.

Pere miró instintivamente la polla de Manolo y recordó su enculamineto, había sido doloroso al principio pero luego no. Le había dolido más moralmente que físicamente. Después de los dos orgasmos que acababa de tener el dolor de su enculamiento le parecía poco el peaje que tenia que pagar por lo cual se puso como le había pedido sin rechistar.

En medio de la colchoneta se puso Pepe y Manolo se colocó detrás. Primero le examinó y toqueteó el objeto de su deseo y examinó si habia rastros de su encuentro anterior. No habia rastros. Aquel culo parecía pedir ser penetrado.

Le penetró con un dedo y el ano se cerró instintivamente aprisionándolo. Pepe soltó un suspiro.

- Tranquilo, ya sabes que aquí no hacemos da½o a nadie. Dijo Manolo.

Sacó el dedo y puso dos en el mismo lugar. Con la otra mano hizo una indicación al gigante para que presentara su verga a Pepe para que se la chupara así dejaría de suspirar cada vez que era penetrado.

Pepe notó que de su ano salían los dedos de Manolo y abrió los ojos de alivio y frente a él vió la enorme polla del gigante que aunque no estaba en su mejor forma ofrecía un aspecto que presagiaba duras batallas.

Abrió la boca instintivamente y la enorme polla se coló en su interior.

Por detrás también notó que la dura polla de Manolo entraba en suculo. Pensó en los dos orgasmos anteriores y se hizo el firme propósito de devolver el placer que él había recibido.

Chupó con ganas y repasó con gusto la enorme polla del gigante. Al mismo tiempo su culo se iba moviendo al ritmo que le marcaba su enculador.

Manolo descargó antes de lo que hubiera querido pero la tarde estaba siendo tan interesante que sus huevos hacia rato que pedían un alivio y este acababa de llegar.

Después de vaciar sus huevos en el interior de Pepe, Manolo se retiró y su lugar fue ocupado rápidamente por el gigante que tenia su polla a punto de estallar.

Esta nueva penetración fue como un segundo desvirgamiento y provocó un grito de dolor que fue como una señal para que las mujeres que estaban observando entraran en escena.

Una se colocó debajo de Pepe y empezó a chuparle la polla y la otra le ofreció su coño para que se lo comiera pero no le hizo caso estaba más preocupado por su culo y por el dolor que sentía que en dar satisfacción a la mujer que tenia delante.

La verga de Pepe era chupada, sus huevos amasados pero no despertaban ya habían sido exprimidos y no se podía sacar nada más de ellos.

- Termina ya que no puedo más - gritó Pepe.

Y como obedeciendo sus órdenes el gigante descargó su enorme polla dentro del culo de Pepe. Este de desplomó y sobre él también cayó el cuerpo de su amante.

En silencio la brigada de limpiacristales fue abandonando el gimnasio.

Maruja y Pepe derrotados pero satisfechos se encaminaron hacia su casa.

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