Manolón 11
Pipo
El lunes Manolito volvió al Instituto después de una semana
con su padre con el camión. Volvió con ganas de estudiar pues se dio cuenta que
con estudios podía conseguir un trabajo mejor y más dinero.
El cambio de actitud del chico lo notó todo el mundo tanto
profesores como compañeros.
Anita siempre le había gustado Manolito pero nunca le dijo
nada porque le parecía un poco tarambana pero ahora como era más formalito le
gustó todavía más y decidió ligarselo.
El curso empezaba su recta final y Manolito se dio cuenta que
tenía muchos trabajos por realizar y entregar, muchos deberes por hacer si no
quería suspender y no sacarse la secundaría.
Anita salió en su ayuda y se ofreció a echarle una mano para
presentar todo el trabajo retrasado para lo cual acordaron que el sábado por la
tarde Manolito iría a casa de Anita.
Anita vivía con sus padres y su hermano pequeño en un piso
cercano al de Manolito. Los padres se conocían de vivir siempre en el mismo
barrio. Cuando el chico llegó a casa de Anita su madre le abrió la puerta y lo
saludó:
- Anita aquí está Manolito, gritó la mujer. Pasa le dijo a
él-
Los dos jóvenes se encerraron en la habitación de la chica,
encendieron el ordenador y se empezaron a ver que trabajos tenía pendientes y
cual era el primero que tenía que entregar.
Para el martes tenía que presentar uno de historia y todavía
no sabía que tema tratar. Anita le sugirió mirar la web "El Rincón del Vago"
para ver si allí había alguno que pudieran aprovechar y si allí había uno sobre
Colón que serviría. En menos de media hora Manolito tenía hecho el trabajo de
historia, aquello de internet era la hostia y Anita era su salvación aquella
chica era un tesoro.
Manolito se acercó a Anita para darle un beso de
agradecimiento por la ayuda prestada. Como la niña se agarró a él como una lapa,
el chico entendió que queria guerra y la iba a tener.
Aplastó sus labios con los de la chica y su lengua recorrió
toda su cavidad bucal mientras sus manos repasaban todo su cuerpo.
Había ansia en los dos chicos. De pronto Manolito soltó a su
chica pero sin despegar sus labios empezó a desnudarse, a quitarse los zapatos,
los pantalones, …
- Para, mi madre nos puede oir – dijo Anita.
- No me puedes dejar así- dijo Manolito señalando un tremendo
bulto en sus calzoncillos..
- Vamos al parque.
Buscaron un rincón poco iluminado del parque y reiniciaron la
faena que hacía unos momentos habían comenzado.
Volvieron los morreos, los toqueteos.
- Cómo lo vamos ha hacer, preguntó la chica. Estaba nerviosa,
se veia que era virgen.
Manolito no contestó, la sentó a orcajadas sobre sus piernas,
le abrió la blusa y empezó a acariciar sus pequeñas y duras tetitas. Una vez ya
las conocía por todos sus rincones las besó, las lamió, las chupó hasta
conseguir un tremendo orgasmo a la virginal Anita
Cuando la chica se recuperó pensó que se había terminado la
sesión de sexo pero su chico le dijo que solo era el principio. Esto le gustó.
Mientras la chica se recuperaba, Manolito liberó su tranca de
los pantalones y dirigió las manos de la chica al pene. Esta se asustó pues
nunca había visto ni tocado un pene y un gran pene en erección ni se lo había
imaginado.
El susto la puso en pie y como había poca luz Manolito le
sugirió que se arrodillara delante de él para verlo mejor.
La chica, como una autómata, hizo lo que le habían dicho y su
curiosidad la llevó a coger con cariño aquello que la iba a dar tanto placer.
Pásale la lengua, veras que sabor más agradable
Y ella así lo hizo y aquel sabor salado le gustó lo que
provocó que tragara todo lo que pudo aquel inmenso miembro.
Manolito estaba a punto de orgasmar y no quería terminar en
la boca de la chica. La separó y le dijo que se quitara las bragas y se
levantara la falda que la iba a desvirgar allí mismo.
Ella estaba tan caliente que aquella palabras que acababa de
oir no eran ofensivas sino placenteras.
Sin bragas y con las piernas abiertas la chica se volvió a
colocar sobre la piernas y el falo del chico que estaba duro como nunca.
Manolito restregó la punta de su capullo por los ardientes
labios vaginales de la chica lo que provocó a ambos un latigazo de placer.
Sientate, le ordenó.
Anita con ganas y deseo empezó a clavarse la estaca en su
coño. No le dolia pero era nuevo para ella. Sintió un pinchazo de dolor cuando
la verga tropezó con el himen y como un acto reflejo se puso en pié y la polla
salió de su interior.
Tranquila, es un momento y todo pasará.
La chica recordó el orgasmo que acaba de tener y las ansias
de toner otro la empujaron a volver a colocarse el enorme vergón de Manolito y a
descender sobre él. Cuando se paró el chico la cogió por las caderas y de un
golpe la sentó sobre sus piernas, Hubiera gritado pero los labios del chico se
pegaron a los suyos y el grito murió entre sus lenguas entrelazadas.
Después de un momento de reposo la manos del chico guiaron
las caderas de la chica para empezar un placentero mete-saca. Al descubrir este
movimiento sexy la chica lo continuó cada vez a más velocidad. Mas que follar a
Manolito le pareció que lo exprimian hasta que al sentir que iba a eyocular
inmovilizó a la chica, tiró hacia debajo de su cintura, la retuvo con fuerza y
empezó a soltar leche en su interior a ráfagas como una metralleta. Cada ráfaga
de él era una descarga para ella. Aquello duró una eternidad, aquello era el
paraiso.
Lentamente fueron descendiendo de la nube y sin decirse nada
ella se limpió con sus bragas y lentamente se alejó hacia su casa dejando a
Manolito sentado con el pene fuera de los pantalones, ahora flácido pero feliz.
Continuará…
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