Javi y Eva son los nombres de dos autores de esta página.
Ellos me han pedido que cuenta la historia de su primer encuentro sexual, aunque
ocultando los nicks.
Así se conocieron...
Se conocieron como nos hemos conocido tantos de nosotros.
Un día Javi, en sus primeros merodeos por esta página leyó un
relato de ella y tras ese muchos otros.
Ella sólo había leído un par de los que él había escrito...
Comenzaron a dejarse comentarios, para poco a poco ir pasando
a los mails. Para después terminar en el MSN.
Como veis, es una historia como las que a todos nos han
podido pasar en nuestra experiencia en esta web...
Pero lo de ellos, se acabó convirtiendo en algo más que una
amistad. La química sexual era innegable.
Ambos escribían en categorías variadas y tenían muchos gustos
en común. Al principio sólo hablaban de ello, pero al poco tiempo ambos
descubrieron que les encantaba excitar al otro. Así que dieron un paso más...
Comenzaron con pequeños ciber juegos. Se calentaban y se
enfriaban, se picaban el uno al otro...
Cada uno pedía al otro que hiciese cosas que conllevaba
cierto componente erótico o sexual. Y ambos cumplían con su parte.
Poco a poco, aquellos juegos, en el principio inocentes,
acabaron volviéndose más y más atrevidos.
El juego que a ambos más les gustaba era el de castigar al
otro por alguna falta cometida.
Al principio lo hacían de forma casi tímida, pero con el paso
del tiempo, interpretaban con más libertad el papel de dominante castigador o de
dominado castigado.
No había un orden para su intercambio de papeles, no había
nada preestablecido, lo único que decidieron fue que ninguno se convertiría de
forma permanente en Amo o sumiso. Los dos estuvieron de acuerdo, en que así era
mucho más divertido y les ofrecía más variedad.
Cada día, su relación se volvía más intensa, el sexo se les
escapaba en cada de las letras que se escribían, en cada palabra que se decían
por teléfono.
Hasta que por fin, el deseo de conocerse y llevar esos juegos
a la realidad acabó naciendo en ellos...
Aunque ninguno de los dos se atrevía a ser el primero en
plantear el tema, cuando por fin, casi por casualidad, salió en una de sus
conversaciones en el MSN, no dudaron. Si, claro que querían conocerse...
Tenían las típicas dudas... ¿Se atraerían tanto en la
realidad como en lo ciber? ¿Pasaría algo entre ellos o sólo tomarían algo y cada
uno para su casa...?
Sólo les quedaba esperar...
De lo cibernético a lo real...
La cosa estaba saliendo mucho mejor de lo que ambos habían
pensado. Habían pasado todo el día juntos, comiendo, bebiendo, riendo... y
coqueteando.
Estaban en una casa que él tenía en un pueblo que parecía
haber escapado de la civilización. Precisamente ahí radicaba el encanto del
lugar. Montañas, árboles, animales y gente del campo...
El aire puro parecía acelerar y acrecentar sus deseos. Pero
lo que con un monitor delante parecía sencillo, cara a cara no lo era tanto, a
pesar de sentirse cómodos.
Por supuesto que hablaron de sexo e incluso de los juegos que
habían hecho, pero todo parecía una gran broma entre ellos, a pesar que ella
notaba que la humedad se apoderaba de su entrepierna y él tuvo que ir varias
veces a la cocina o al baño para relajarse un poco y no se notase un incipiente
bulto creciendo bajo su pantalón al recordar aquellas escenas y compartirlas de
palabra con quien las había realizado cibernéticamente.
Habían llevado provisiones para un regimiento y el único
entretenimiento que tenían era la conversación. Aquello les parecía más
suficiente. Tanto fue así que la noche les llegó sin casi darse cuenta.
No se habían atrevido a hacer ninguna insinuación directa, a
pesar de los coqueteos y de las insinuaciones veladas pero sin saberlo, los dos
querían lo mismo...no despedirse esa noche.
Había que decidirse... No había luces en la carretera, y era
peligrosa, todo curvas y barrancos. O se iban en aquel momento que aún quedaban
unos rayos de luz o se quedaban.
Fue Javi el que por fin se lanzó, diciéndole, que era tarde y
que era mejor no bajar aquella carretera a oscuras. Que si ella quería, podían
quedarse a dormir allí...
Eva parecía dudar, aunque en realidad estaba pensando en como
decirle que si sin parecer demasiado ansiosa.
Javi, nervioso, pensando que ella no quería pasar la noche
con él, se apresuró a recordarle que había cuatro habitaciones en la casa y
bromeando le dijo "así que tranquila, no corres ningún peligro, sobre todo si
cierras el pestillo"
Eva se echó a reír, y le dijo, que tal vez era mejor que se
quedaran.
No había más que hablar del tema, ambos se sentaron en el
sillón, más relajados al saber que aún les quedaban muchas horas por delante,
aunque una parte de sus cabezas se disparó pensando en las expectativas...
Y llegó la noche...
El alcohol desinhibe, y ellos habían bebido bastante. A pesar
de ello, ninguno terminaba de lanzarse. Reían histéricos, se tocaban
continuamente, y cada vez les resultaba más difícil ocultar su excitación... aún
así, el miedo a hacer el ridículo, les llevó a irse cada uno a un dormitorio
diferente cuando consideraron que ya era una buena hora para ir a la cama.
Eva estaba en su habitación con la luz apagada, sentada en el
alfeizar de la ventana y mirando las montañas bañadas por la luna mientras
fumaba un cigarrillo. Pero su cabeza no apreciaba la belleza del paisaje, sino
que estaba ocupada en pensar una excusa no muy descarada para ir a la habitación
de Javi...
Todo lo que se le ocurría le parecía mala idea... Comenzaba a
desesperarse cuando oyó que llamaban a la puerta.
Se puso de pie de un salto y el corazón y la entrepierna
empezaron a latirle con fuerza...
"pasa..."
Él entró llevaba algo en las manos...
"Hola... ¿que haces levantada y con la luz apagada?"
" Mirar las montañas... se ven preciosas desde aquí..."
" Si es un buena vista... estooo... te traía otra manta, aquí
suele hacer frío"
"¡Ah! Muchas gracias...
El le dio la manta, y se quedaron callados unos segundos
pensando que decir. Ella no quería que él volviese a salir por la puerta y él no
quería irse. Ambos pensaban "tengo que hacer algo... pero... ¿el qué?"
Entonces a ella se le ocurrió algo...
¿Me ayudas a ponerla en la cama? Le pareció una tontería
de excusa, pero al menos le serviría para ganar algo de tiempo.
Sí, claro...
La desdoblaron entre ambos y la tendieron sobre la colcha,
cada uno por un lado...
Entonces ella se tiró sobre la cama en plan juguetón... El
colchón era blando y ella rebotó un poco... Se rió...
Esto parece una cama elástica...
Bueno, hay otras camas si no te gusta esta. La mía es dura...
Si, pero en la tuya ya hay un ocupante...
Bueno, no te preocupes, es grande y yo ocupo poquito...
Ambos rieron...
En ese caso voy a probarla...
Eva salió corriendo hacia la habitación que ocupaba Javi y él
fue detrás de ella.
Cuando él llegó, se la encontró espatarrada en la cama cuan
larga era y con los brazo y las piernas estirados, tratando de ocupar todo el
sitio que podía.
Lo siento Javi, es cierto que es cómoda, pero creo que sólo
hay sitio para uno... Dijo ella riendo, tratando de picarle.
Eso lo veremos...
El cogió carrerilla y se tiró sobre la cama cayendo sobre Eva
con toda la intención... Entonces empezó una batalla por el sitio.
Se reían, se empujaban, hasta que al final, llegaron al borde
del colchón y cayeron al suelo, Javi encima de Eva...
Ella se había hecho daño en el hombro derecho al caer...
Él la ayudó a levantarse y le ofreció un masajearle el hombro
para calmarle el dolor, cosa a la que ella accedió.
Se puso de espaldas a él. Javi comenzó a acariciarle los
hombros suavemente. No le molestaba el cabello de ella, pues Eva tenía el pelo
casi a lo chico. Él podía observar la nuca de ella, y era como un imán, deseaba
besársela, trataba de luchar contra ese impulso mientras seguía con el masaje.
Sus pulgares acariciaron aquel huequecito tras el cuello de
ella, y sólo con aquel acto, él tuvo una erección que era imposible de ocultar
en caso de que ella se diese la vuelta.
No pudo más. Separó los dedos, se acercó a ella y le besó la
nuca...
Apenas fue un roce, pero notó como ella se tensaba. Él se
arrepintió enseguida, creyendo que Eva iba a rechazarlo y se separó. Pero ella
dio un paso hacia atrás y pegó su trasero contra las caderas de él.
Javi enrojeció, sabiendo que ella tenía que haber notado su
erección.
A ella le sorprendió notar aquello tan duro entre sus nalgas,
pero la sorpresa se convirtió en ilusión, al saber que él la deseaba y en una
oleada de placer que recorrió su cuerpo.
Al ver que ella no se separaba, él quiso tantear un poco y se
movió un poco las caderas...
La polla estuvo a punto de reventar el pantalón al notar que
Eva respondía al balanceo...
Él llevó los labios al cuello de ella y comenzó a besárselo
suavemente, lamiéndolo de vez en cuando. Ella sólo movía las caderas para
responder el movimiento de él, por lo demás permanecía muy quieta, disfrutando
del momento y respirando aliviada, sabiendo ya con seguridad, que no iba a
dormir sola esa noche...
Las manos de Javi se volvieron más audaces y abandonaron los
hombros de Eva para deslizarse hasta sus grandes pechos. Los apretó como si
estos pudiesen escapar y él tuviese que evitarlo, con ansía, con fuerza, para
después ir hasta los pezones los cuales trató con un poco más de suavidad,
pellizcándolos delicadamente por encima de la camiseta.
Eva quería sentir aquellas manos directamente contra su piel,
así que separándose un poco, se quitó la camiseta.
Pero al llevar las manos al broche del sujetador, notó que él
se le adelantaba y se le soltaba, mientras le besaba los hombros y la parte alta
de la espalda.
Después, Javi cogió el tirante derecho con los dientes y tiró
de él deslizándolo por el hombro, mientras con la mano, tiraba del izquierdo,
para después liberar los pechos de las copas.
Hizo que Eva se diese la vuelta, para poder observar sus
senos desnudos. Entonces pasó un dedo índice por cada pezón, notando como se
endurecían aún más, para después llevar su boca a uno de ellos y comenzar a
lamerlo y mordisquearlo.
Mientras Eva, llevaba su rodilla a la entrepierna de él y con
ella le acariciaba suavemente la polla.
De repente, a ella se le escapó entre suspiros...
"Menos mal que te has lanzado, llevo todo el día pensando en
como hacerlo yo y no me atrevía..."
Él se incorporó, la miró y se echó a reír.
Entonces le dijo...
"O sea... que si no llego a currármelo yo, nos quedamos a dos
velas esta noche..."
"Creo que sí..."
De repente se dibujó en la cara de él una sonrisa pícara,
como si se le hubiese ocurrido una idea divertida...
"Pues muy mal pequeña... Las buenas chicas también se lo
curran"
A la sonrisa, le acompañó un brillo malévolo en los ojos...
Ella le miró entre sorprendida y divertida. Creía adivinar lo
que él trataba de hacer...
"Asi que deducimos que no eres una niña buena, verdad mi
pequeña Eva..."
" No te atreverás a...."
"Si, señorita... queda usted castigada por obligarme a mí a
hacer todo el trabajo"
Los dos rieron, aunque ella protestaba entre risas, diciendo
que aquello no era justo... Pero al final accedió.
"Muy bien... ¿y cual se supone que es mi castigo?"
Javi entonces se puso serio...
"Bueno...me gustaría una cosa en concreto, pero no me atrevo
a decírtelo, seguramente no te guste..."
"Venga suéltalo..."
"Verás... es una fantasía que tengo desde hace bastante, y
que me gustaría llevar a cabo contigo, pero..."
Eva se echó a reír, al ver que él dudaba tanto...
"Suéltalo ya hombre y déjate de cortes, que bastante
cortados hemos estado ya hoy..."
"Bueno vale... me gustaría ponerte sobre mis rodillas..."
Eva empezaba a ver por donde iba la cosa, pero puso cara
de no entenderle para hacerle sufrir un poco...Pero él se dio cuenta de la
intención de ella y se envalentonó...
La cogió por los hombros y la hizo darse la vuelta, para
susurrarle al oído mientras le rozaba el culo con las yemas de los dedos...
"Lo que quiero es castigarte como se castiga a las niñas
traviesas, dándote unos buenos azotes en el culo..."
Ella se apartó de él y empezó a protestar, pero no
parecía hacerlo en serio... De hecho ya hacía varios minutos que su coño
chorreaba ante aquella idea...
Él decidió hacer un intento un poco más directo, aunque si
hubiese visto la más mínima señal de resistencia real lo hubiese dejado
correr...
La cogió por el brazo y la llevó hacía la cama mientras ella
seguía protestando, diciendo que no se atrevería, que ni loca y cosas por el
estilo...
Javi se sentó en la cama y dando un tirón consiguió medio
tumbarla sobre sus rodillas...
Eva intentó escapar, pero se reía... Así que él lo tomó como
una buena señal y cogiéndola directamente por el culo la tumbó sobre sus
piernas.
Puso un mano sobre la espalda de ella para evitar que
escapase...
"No serás capaz, no te atreverás, Javiiii...."
Pero no lo decía en serio, y ambos lo sabían. Ambos
estaban rebosando morbo ante la situación...
El sólo esperó unos segundos, para comenzar. Eran azotes
juguetones, hacían ruido si, pero sabía que no la dolía...
Los repartió por ambas nalgas sin dejarse ni un solo
centímetro, incluso palmeó también la parte alta de los muslos.
Ella notaba que sus bragas estaban empapadas. Aquello era
increíble, estaba con los pechos al aire, sobre un chico al que había conocido
ese mismo día el cual la estaba azotando el trasero...
De pronto el paró...
" ¿Si te suelto para que te levantes y te quite el
pantalón y las bragas prometes no montar un numerito para volver a mis
rodillas...?"
La pregunta tuvo como resultado una fuerte punzada en el
ya caliente coño de Eva.
" No se, no se..." Contestó riéndose nerviosa.
" Si me haces ir a por ti y volver a colocarte aquí, te
prometo que ya no te azotaré tan juguetonamente, sino que los vas a sentir en
serio..."
No esperó a que ella dijese nada. La ayudó a incorporarse y
según Eva estuvo de pie él fue directo a la bragueta del pantalón de ella. Quitó
el botón y bajó la cremallera. Entonces depositó un húmero beso justo encima de
la cinturilla de las bragas. Deslizó ambas prendas hasta los tobillos y la ayudó
a quitarse las sandalias para después sacar la ropa.
Javi decidió aprovechar ese momento para ponerse algo más
cómodo, así que comenzó a desnudarse con ayuda de Eva, pero cuando ella quiso
quitarle los boxer, él se separó de ella cogiéndole la mano...
No, no, no... Son las niñas traviesas las que deben estar
desnudas...
Ella se echó a reír, pero no dijo nada. Se quedó de pie,
quieta, mientras Javi se acercaba y comenzaba a acariciar su pubis depilado...
El dedo índice de él, comenzó a bajar hasta llegar al
comienzo de la rajita de su coño y se perdió allí, haciendo que Eva soltara un
suspiro...
Tras esto, él volvió a sentarse en la cama y le dijo...
Bueno niña mala, y ahora vuelve a ponerte como estabas...
Eva se volvió a echar a reír nerviosa, pero no se movió
del sitio.
No me hagas ir a por ti. Lo que dije antes iba en serio.
Si no vienes y te colocas tú solita sobre mis rodillas te azotaré en serio...
No puedo hacer eso, me da mucho corte...
Última oportunidad. O vienes o voy a por ti...
Eva no podía parar de reír y le contagió la risa a él.
Pero a pesar de eso, Javi se levantó y se lanzó a por ella...
Antes de que ella pudiese hacer nada por escapar, él ya la
tenía sujeta por las muñecas y la arrastraba hacía la cama.
Ella se resistía de forma juguetona. Tiraba de él e intentaba
liberarse, pero él era más fuerte que ella.
Tras unos segundos de forcejeo, Javi consiguió poner de nuevo
a Eva sobre sus rodillas, completamente desnuda, y aunque ella pataleaba y
seguía resistiéndose, él sabía que la tenía a su disposición.
Cumpliendo la fantasía...
A base de un par de azotes bastante más fuertes que los
anteriores, Javi había conseguido que Eva dejara de patalear.
Él no pensó en lo que hacía, pero cuando oyó que ella emitía
un par de quejidos de dolor, pensó que tal vez se había pasado y que ella
querría parar el juego.
Esperó unos segundos, con las dos manos sobre la espalda de
ella, casi esperando que cualquier momento ella se levantase cabreada. Pero eso
no ocurrió. Eva permaneció inmóvil sobre sus rodillas, sin dar ninguna muestra
de querer huir.
Parecía una buena señal, pero él no quería meter la pata, así
que prefirió tantear el terreno...
Deslizo la mano hasta la nalga derecha de Eva y se la
acarició. Entonces ella se movió y Javi se asustó un poco, pero ella sólo estaba
acomodándose.
Él, algo más seguro puso un dedo en el principio de la
hendidura de las redondas nalgas de ella y deslizo el dedo hasta que se perdió
entre las piernas. Siguió bajando hasta que el dedo llegó al ano de ella.
Entonces sintió el apremiante deseo de jugar con aquel íntimo agujerito.
Dio una palmada en el trasero de ella mientras le decía...
Abre las piernas niña traviesa, te voy a enseñar otra
forma de castigar a jovencitas rebeldes, me voy a reservar los azotes para más
tarde...
¿ Que vas a hacerme?
Te voy a calentar el culito por dentro, luego lo haré por
fuera...
¿Eso que quiere decir? Eva se reía nerviosa mientras
hablaba...
Otros dos azotes cayeron sobre su desnudo trasero...
No preguntes y obedece de una vez...
Ella abrió las piernas despacio, como a regañadientes,
aunque en el fondo deseaba que ocurriese lo que iba a pasar... Y bien que sabía
ella cuales eran las intenciones de Javi. Notaba su coño empapado y le latía sin
cesar. Casi deseaba acabar con aquellos juegos y que el la follase ya, sin
demora, para poder correrse. Pero no dijo nada. Su curiosidad y el morbo que
todo aquello le estaba produciendo era demasiado.
En cuanto tuvo las piernas abiertas, el comenzó a jugar con
su coño, acariciando los labios primero, para después introducir un dedo en su
vagina con la intención de mojarlo bien.
Tras sacarlo, lo dirigió a aquella entrada que había tanteado
antes....
Tocó suavemente el ano y comenzó a acariciarlo en círculos
mientras ella se ponía rígida por la sensación...
Relájate para que pueda meterlo sin hacerte daño...
Es difícil relajarse...
Puse esfuérzate en ello. Voy a llevar a cabo el castigo te
duela o no, así que mejor que te relajes y todo te será más fácil...
Javi intentaba hacerse el duro, sabía que a ella eso le
gustaba. Pero no creía que pudiese hacerla daño de verdad. De todas formas,
sabía que aunque ella no se relajase, poco a poco el dedo iría entrando.
Le fue acariciando el ano en círculos, presionando un poco
más cada vez, hasta que notó que los anillos del ano de Eva iban cediendo a su
paso.
Parecía que por fin ella había conseguido relajarse. Parecía
un muñequita de trapo sobre las rodillas de Javi, mientras él seguía explorando
con un dedo su más intimo agujero.
Tras apenas un par de minutos, el dedo se deslizaba
perfectamente en su interior, y Javi pensó que era hora de abrirla un poco más.
Con bastante paciencia él consiguió incluso introducir un
tercer dedo, aunque con mayor dificultad... Entonces fue cuando ella se quejó
pero no por que la doliese aquello...
Javi, esta postura empieza a ser incomoda...
Pues siento decirte que no voy a dejar que te levantes hasta
que te haya puesto el culo bien rojo y calentito...
Él sacó los dedos de dentro de ella, porque pensó que ella
intentaría levantarse a la fuerza y que necesitaría las dos manos para
mantenerla allí... Pero lo que sucedió, no se lo esperaba...
Pues si esa es la condición para dejar que me levante,
hazlo ya... Total... en el fondo llevo un buen rato deseando que lo hagas...
Javi se quedó con la boca abierta, pero no dudó más de
unos pocos segundos antes de comenzar a azotarla. Lo hizo con suavidad al
principio, de forma juguetona, pero cuanto más veía enrojecer el culo de Eva más
rojo quería que estuviese y casi de forma inconsciente los azotes comenzaron a
ser más fuertes.
Al principio Eva sólo sentía las palmadas, pero poco a poco
notaba como empezaban a picar para después pasar a ser dolor. No un dolor
insoportable, pero si bastante más del que esperaba que él fuese capaz de
proporcionarle.
A pesar de ello no protestó ni trató de escapar. Un extraño
sentimiento de entrega se apoderó de ella y decidió aguantar hasta que Javi
quisiera parar.
Tal vez fuese por aquella poderosa sensación de placer que se
apoderaba de su entrepierna cada vez que un azote hacía que sus nalgas
ardieran... No estaba segura, o tal vez fuese porque aquel juego era lo más
intenso que había vivido en su vida y no quería que terminara.
Pero por fin, Javi Paró...
Durante unos segundos no ocurrió nada... Él se dedicó a
admirar las nalgas de Eva. Estaban muy rojas. Las tocó. Estaban calientes. Se
mordió el labio interior. Era su forma de contener el deseo que sintió en ese
momento de tirarla sobre la cama y sodomizarla sin tregua. Debía ir despacio, no
quería hacerla daño ni asustarla.
Muy despacio la ayudó a incorporarse y se levantó él a su
vez...
Se pusieron cara a cara, se miraron a los ojos y se
sonrieron.
Ni el calor que sentía Eva en el trasera ni el calor que
sentía Javi en su cara al sentirse un poco avergonzado por lo que había hecho,
impidió que se besaran apasionadamente, uniendo sus lenguas casi con
desesperación, mordiéndose los labios con hambre...
Él la agarró con ambas manos por el pelo, con suavidad pero
con firmeza y la aplastó aún más contra su propia cara como si quisiera fundirla
con él.
La deseaba de forma salvaje y le costaba controlar el deseo
de poseerla casi con violencia.
Parecían dos mitades del mismo entero, puesto que mientras
Javi pensaba en controlar el instinto animal de su deseo, ella pensaba en como
fomentarlo... Ella no quería un polvo dulce, sino que él la tomara casi por la
fuerza... Y ante esto creyó que la mejor forma de conseguirlo sería provocarle
apartándole...
Y eso fue lo que hizo...puso sus manos en los hombros de él y
le dio un fuerte empujón...
Javi dio un trapiés hacia atrás y se quedó mirándola
sorprendido pensando que había hecho algo mal... Pero vio que en los labios de
ella se dibujaba una sonrisa picara. Él no acababa de entender de que iba
aquello...
Volvió a acercarse a ella, pero de nuevo Eva le empujó
mientras la sonrisa de ella se transformó en una carcajada de diversión...
Entonces él creyó comprender lo que estaba pasando, aunque no
acaba de creerlo. ¿De verdad ella pretendía provocar lo que él creía? ¿Hacer
realidad su fantasía común de la "violación consentida"?
Sólo de pensarlo tuvo que hacer un esfuerzo para no correrse
en ese mismo momento.
Ninguno de los dos fue capaz de describir como empezó...Todo
fue muy rápido... De repente él se había abalanzado sobre ella y la había tirado
sobre la cama cayendo sobre su cuerpo.
Eva consiguió mantener las piernas cerradas en la caída y
Javi intentaba abrírselas metiendo las suyas entre las de ella, pero no lo
conseguía porque ella no paraba de moverse intentando esquivarle. A pesar de sus
intentos de huir, ella no paraba de reír lo cual ayudaba a Javi a no sentir
dudas respecto a lo que estaba haciendo...
De repente Javi se separó de ella y se levantó. Eva no se
esperaba aquello y se incorporó sorprendida...
¿Qué pasa?
Shhhh... no digas nada...
Pero...
Javi puso una mano sobre la boca de Eva...
Confía en mi...
Ante la mirada curiosa de Eva, Javi se dirigió al
cabecero de la cama, apartó la colcha y cogió la almohada, tras lo cual quitó la
funda de la misma.
Eva no entendió para que quería el la funda hasta que le vio
cogerla de las extremos y tensarla... Iba a usarla para atarla...
Eva, instintivamente, retrocedió sobre la cama cuando Javi
intentó cogerla, pero no fue lo suficientemente rápida. Él Había soltado uno de
los lados de la funda y usó esa mano para agarrarla por la muñeca...
Ella trató de zafarse inútilmente, en pocos segundo él
consiguió hacer un nudo con la funda en torno a la muñeca que había cogido.
Para evitar que él consiguiera atarle la otra, Eva echó el
brazo a la espalda. Entonces Javi, haciendo uso de la ventaja que le daba ser
más fuerte de ella, optó por pelear con ella hasta conseguir tumbarla en la cama
de bruces y sentarse sobre sus nalgas.
Ella movía los brazos tratando de evitar que el consiguiese
cogérselos, pero en unos segundos Javi ya los tenía.
Ató la otra muñeca encarada con la que ya estaba atada,
dejado un largo trozo de funda libre.
Se levantó sujetado aquel extremo de la funda y tirando de él
hasta llevarlo al cabecero de la cama en el cual lo ató firmemente...
Bueno pequeña... ahora eres toda mía, así que vas a ser buena
y te vas a poner a cuatro patas con las piernas bien abiertas...
De eso nada... Si crees que te voy a facilitar la labor lo
tienes claro...
Unos cuantos azotes cayeron sobre las nalgas de Eva por
aquella respuesta...
Vamos, se una niña buena y obedece por las buenas...
Ni hablar, ya puedes estar azotándome toda la noche que no
obedeceré...
A los dos se les escapó la risa, pero Eva, tal como había
dicho no hizo el menor amago de moverse...
Javi no quería azotarla, quería follarla, así que cogió la
almohada desenfundada la dobló por la mitad y trató de ponerla bajo la cadera de
Eva. Ella no hizo lo más mínimo por ayudarle, así que él tuvo que agarrarla por
las caderas y levantarla mientras empujaba la almohada doblada con la rodilla
hasta que por fin consiguió deslizarla bajo el cuerpo de ella...
Eva protestaba...
Eso es trampa...no vale...
Aquí todo vale pequeña, ahora estarás con el culito levantado
aunque no quieras y de que abras las piernas ya me encargo yo...
Dicho esto, fue hacia el cajón de la mesita de noche y sacó
una caja de preservativos. Cogió uno, y se le puso lentamente mientras
disfrutaba de aquella visión de Eva atada por las muñecas al cabecero y con el
culo en pompa.
Tras esto, se subió a la cama, situándose detrás de ella y
cogiéndola por los tobillos trató de separar las piernas de ella.
Eva se resistía, tratando de cerrarlas, pero fue inútil,
aquella era una postura difícil y él era mucho más fuerte. Así que pronto Javi
estaba entre las piernas de ella.
Eva sintió la polla de Javi recorrer su coño antes de entrar
en él...
La sensación fue maravillosa, entró en una sola embestida. Él
lo hizo despacio, pero no paro hasta que entró por completo. Se detuvo un
momento para saborear la sensación y después comenzó a bombear dentro de ella.
Eva, por supuesto, no se estuvo quieta mientras aquello
sucedía, retorcía el cuerpo, pataleaba... Pero aquello sólo servía para hacer el
momento mucho más excitante para Javi...
A pesar de aquella resistencia él empezó a penetrarla con más
fuerza y rapidez. La sujetó por las caderas, para poder mantener un poco la
estabilidad, pero ella seguía sin estarse quieta... Le dio unos azotes, pero no
había forma...
De repente, Javi salió de ella...
Eva se extrañó y giró la cabeza a ver que pasaba, pero él lo
evitó inclinándose y acercando su cara a la de ella para susurrarle al oído...
Voy a tener que emplear otros métodos para que te decidas a
estar quietecita...
A Eva no le dio tiempo a preguntar cuales eran esos métodos,
pues sintió dos dedos de Javi meterse casi de forma brusca en su coño... Poco
después sintió esos mismos dedos en la entrada de su ano, tratando de penetrar
en su cuerpo. Ella se contrajo...
Recuerda lo que te dije un rato, si no te relajas te dolerá y
a fin de cuentas los voy a meter igual...además, esto no es lo único que te voy
a meter...
¡¡¡No te atreverás!!! ¡¡¡Javiiii!!!
No sólo me atreveré, sino que además estoy deseando hacerlo,
así que mejor déjame prepararte un poco...
Eva pareció resignarse, puesto que poco a poco su ya antes
abierto agujerito, comenzó a ceder y los dedos se deslizaron en su interior...
Javi fue poco a poco pero sin dejarla descansar, hasta que no
encontró ninguna resistencia. Entonces mojó un tercer dedo y volvió a la carga
con los tres.
No le costó tanto como la otra vez y pronto los dedos
entraban y salían sin dificultad...
Creyó que así sería suficiente... Quería terminar de abrirla
con su polla. Así que sacó los dedos y sin avisar la penetró por el coño. La
embistió unas cuantas veces hasta que creyó que su polla ya debía esta lo
suficientemente mojada con los flujos de Eva.
Entonces, la sacó del coño y puso la punta sobre el ano de
ella...
Eva gimió y encorvó un poco el cuerpo mientras decía...
Lo harás con cuidado ¿verdad?
Eso depende de ti... ¿Prometes que vas a ser buena y
obediente? ¿Prometes dejar que te haga lo que quiera sin protestar o huir?
Bueno... no se, no se...
Javi empujó un poco y el capullo se metió casi por completo
dentro del ano de Eva...
Ella emitió un gemido de queja...
¿Lo prometes? Volvió a preguntar él...
Sigo sin tenerlo claro del todo...
Otro empujón. El capullo estaba dentro por completo y un par
de centímetros del tronco también...
Ella se encorvó mientras volvía a gemir. Le había dolido...
Última oportunidad... ¡Promételo...!
¡No!
Javi la cogió por las caderas, decidiendo empujar hasta que
sus huevos tocaran las nalgas de ella. Lo hizo despacio pero de una sola vez,
hasta que por fin estuvo completamente dentro de ella.
Eva al principio se encorvó por el dolor, pero según la polla
iba entrando, trató de relajar el cuerpo para dejarla paso, ya que era
inevitable que sucediera.
Él lo hizo despacio pero de una sola vez, hasta que por fin
su polla estuvo completamente dentro de ella.
Entonces se inclinó de nuevo sobre ella y le susurró al
oído...
Bueno niña mala... Ahora eres completamente mía... Tu dolor y
tu placer dependen de mí. Así que si sabes lo que te conviene, comenzarás a
mover el culo como a mí me gusta...
Ambos sabían que, realmente, Javi no haría nunca daño a Eva.
Pero a ella tener un polla dura y anhelante de placer dentro de su culo, una
polla que aunque no fuese a suceder tenía el poder de hacerle daño, le pareció
una buena razón para obedecer.
Javi al notar que ella movía ligeramente las caderas bajo él,
lo tomó como una señal y comenzó a moverse también. Muy lentamente, dejando que
el ano se abriese y se relajase.
Él lo sentía apretado y era una delicia sentirlo envolviendo
su miembro.
Según notaba menos presión, aumentaba el ritmo. Eva tardaba
unos segundos en acoplarse y después seguían al ritmo, hasta que llegó el
momento en que ella dejó de sentir molestia alguna y sólo deseó que él la
follase de forma salvaje.
Y eso hicieron. Javi agarraba las caderas de ella y tiraba de
su cuerpo hacia si para sentir la mayor fricción posible al tiempo que el ritmo
de las embestidas subía hasta volverse frenético.
Pero no quería correrse allí. Quería hacerlo en el coño de
ella y que ella se corriese con él.
Así que sacó la polla del profanado agujerito de Eva, desechó
el condón que llevaba, estiró el brazo hacia la mesita donde había dejado los
otros y rápidamente abrió otro y se lo puso.
Penetró el coño de Eva con urgencia, sin miramientos y siguió
allí con aún más velocidad y fuerza que en su culo.
Después de todo, el coño de ella estaba caliente, totalmente
lubricado, abierto y anhelante para él...
Él metió la mano bajo el cuerpo de ella para alcanzar su
clítoris. Comenzó a acariciarlo en círculos, presionándolo con fuerza, mientras
seguía follándola.
De pronto, Javi notó como Eva comenzaba a cerrar y abrir los
músculos de la vagina cada vez que él iba a sacar su miembro, de forma que lo
presionaba dándole mucho más placer.
Veo que ya no te resistes ¿Eh pequeña? Dijo él con voz
ronca y entrecortada...
Nooo... voy... voy a correrme...
¡Hazlo! Yo también estoy al límite...
El coño de Eva comenzó a cerrase y a abrirse sobre la polla
de Javi de forma incontrolada, lo que hizo que él aumentara la ferocidad de sus
embestidas.
Eva notó como él explotaba dentro de ella. Y él notó el
momento en que la vagina de ella comenzó a contraerse de forma involuntaria con
la llegada del máximo placer.
Las convulsiones de uno y de otro se complementaron haciendo
que sus orgasmos se intensificaran y prologaran aún más.
Antes de caer sobre ella, Javi retiró la almohada de debajo
de las caderas de Eva.
Durante unos minutos permanecieron en silencio, tratando de
recuperar la respiración. Entonces él sin apenas incorporarse desató las muñecas
de Eva, cosa que ella aprovechó para darse la vuelta pero siguiendo debajo de
él... Le gustaba sentir el ahora sudado cuerpo de Javi descansando sobre ella.
Se besaron, se abrazaron, se acariciaron hasta que al final
se quedaron dormidos...
No lo sabían en aquel momento, pero lo último que pensaron
antes de dormirse fue lo mismo...
¡Espero que esta no sea la última noche de mi vida en la que
puedo jugar contigo...!