Cuenta la leyenda urbana que me acabo de inventar que en una
carretera española violaron y asesinaron a Arantxa Morillas de Lucas jamás se
encontró el cadáver de la joven y mucho menos a sus agresores, pero dicen que en
ciertos caminos rurales, por donde no pasa demasiada gente, en un paraje alejado
de las grandes ciudades, si un hombre va solo al volante se aparece una chica
vestida con un top y una minifalda de platino que se hace llamar Akane y suele
cobrar 5 euros, si la ves, nunca la montes por que ese resultara ser tu último
viaje.
Jorge se dirigía desde Alicante a Madrid, la tarde se le echo
encima y mal planeado el viaje acabo de llegar a Madrid en la madrugada, mas le
faltaban 200 kilómetros para llegar a la capital cuando encontró a chica de más
de metro setenta, largas piernas y escuálida en la distancia. Llevaba la música
a todo volumen y cuando se percato de su existencia se asusto, dio un volantazo
y la música paro de golpe.
-¿Se encuentra bien? –pregunto la chica que corrió hacía
Jorge al ver que casi se choca con un árbol.
-Sí, estoy bien, pero..., ¿de donde has salido?
-Estaba sentada en un banco, esperando a ver si alguien
pasaba.
-¿En un banco? –a Jorge le pareció extraño, quien pondría un
banco en medio de una carretera y ¿no había pasado nadie en todo el día? Levanto
la vista y lo cierto es que había un banco, que no era más que un tronco
partido, pero había un banco -. ¿Esperas a alguien?
-No, estoy buscando alguien que me lleve a Madrid.
-Pues entonces sube –le dijo mientras le habría la puerta del
copiloto. La chica subió y puso sus cosas a sus pies, una pequeña mochila de
cuero.
-¿No escuchas la radio? –pregunto la chica.
-Prefiero hablar contigo. Yo soy Jorge ¿y tú?
-Me llamo Isabel.
-¿Y que hacías aquí en medio de la nada Isabel?
-Digamos que he discutido con el subnormal de mi novio y me
ha dejado aquí tirada –cogió un cigarrillo.
-No tienes un buen novio que digamos.
-Es un cabron, no merece la pena derramar una sola lagrima
por él, ¿te importa que fume?
-No, para nada.
-Que modales los míos, ¿quieres uno?
-Gracias –cogió un cigarrillo y ella se lo encendió.
Durante el camino mantuvieron conversaciones absurdas,
hablaron del tiempo, sobre lo que iban a hacer en Madrid y la verdad es que
ambos se llevaban bastante bien aunque existía una importante diferencia de
edad, Isabel acababa de cumplir 20 años y Jorge rondaba los 40 y tantos.
-¿Estas casado? –le dijo la chica que ya iba por su quinto
cigarrillo.
-No, estoy divorciado.
-¿Y niños?
-Tengo dos, Marcos de 11 años y Lucia de 18.
-Un adorable padre de familia –dijo Isabel con tono de mofa
mientras se desabrochaba dos botones de su camisa blanca, estamos en enero y
hace frío, mucho frío y la calefacción del coche va a tope, Isabel se ha quitado
los zapatos hace ya mas de 40 kilómetros y mientras repostaban en una gasolinera
por última vez, ha entrado en los lavabos y se a cambiado completamente. Sus
vaqueros gastados por una minifalda y su camisa por un top, unos tacones y un
gran abrigo de cuero, había dejado su mochila casi vacía.
-Que abrigo más bonito –dijo Jorge al montarse en el coche.
-Sí, cuando llegue a Madrid pienso salir y pasármelo muy
bien.
-¿No estas cansada Isabel?
-Eh, llámame Isa. No, tengo muchas ganas de salir y pasármelo
de puta madre, ¿otro cigarro?
-No, ya no fumo más.
-No te lo estas pasando bien y sí ahora no te lo pasas bien
no vas a querer pasártelo bien luego, ¿quieres que yo te haga pasar un rato
agradable? –Isabel no le dio tiempo a responder y sin previo aviso le estampo un
beso en todos los morros. Jorge paro el coche y reclino su asiento, dejo que
Isabel controlara la situación.
Tuvieron que parar la calefacción, se estaban cociendo.
Isabel se quitó el abrigo y dejo su nuevo atuendo respirar, Jorge se flipo por
el cambio que Isabel había pegado. De chica más o menos modosita a una salvaje
que cabalgaba sobre su polla. Subía y bajaba con una facilidad increíble, se
había metido la polla de una vez y no llevaba bragas. Aquella experiencia era
nueva para Jorge, ya que nunca lo había hecho con una desconocida y jamás había
sido ni libertino ni promiscuo.
-¡Metemela toda Jorge! ¡Más! ¡Más! ¡Más!
Jorge le subió el top y como le gusto palparle las tetas a
esa chica, como le gusto chuparlas y sentirlas dentro de su boca, como le
gustaba oírla gritar, gemía como si aquella fuera su primera vez y Jorge el
mejor amante del mundo. Cuando la primera descarga empapo a Isabel esta se
detuvo y lo felicito efusivamente. Con cuidado Isabel puso su coño sobre el
rostro de Jorge, empezó a comérselo mientras Isabel lamía con desesperación
cualquier cosa que le pusieran por delante. Casi sin esfuerzo Jorge satisfacía a
Isabel e Isabel satisfacía de cualquier forma a Jorge.
En cuarenta minutos Jorge se fue tres veces e Isabel ninguna.
-Ya verás como hago que te corras –le dijo Jorge mientras la
acostaba en el asiento y se la metía en el coño, se posaba encima suyo y su peso
la aprisionaba. Con cada nueva envestida Isabel gemía más y más fuerte, Jorge
seguía obsesionado por sus pechos, grandes, voluptuosos y bien puestos, sus
pezones eran oscuros y muy duros, casi sin morderlos Jorge sentía que podrían
haber roto cristal. Isabel gritaba como una loca con cada nueva penetración y
Jorge ni siquiera se esforzaba, su miembro era de 12 centímetros y tomaba
viagra, Isabel apretó el culo de Jorge y continuaba gimiendo, cuando notaba que
Jorge se disponía a penetrarla ella misma atraía su culo hacía ella para que la
penetración fuera total.
-¡No! ¡No! David ¡No! Me haces daño no sigas –chilló Isabel
mientras le daba golpes en la espalda a Jorge.
Pasó como medía hora y continuaron con su viaje, ninguno de
los dos hablo de lo ocurrido hasta que pasaron un cartel que ponía "Madrid 15
kilómetros".
-Jorge, sobre lo de antes..., no sé lo que me paso.
-No te preocupes, a sido una tontería.
-Bueno, como tu digas, pero al menos a estado bien ¿no? –le
pregunto a la vez que apoyaba su cabeza en el hombro de Jorge.
-Sí, a estado muy bien –y le beso en la mejilla -. ¿Sabes?
Por un momento hasta he pensado que serías una de esas chicas de las curvas de
las que todo el mundo habla, ya sabes, una de esas muertas que va asustando a
todo el mundo.
-Ja, ja, no digas tonterías, yo no fallecí en una curva, a mí
me violo mi novio y luego me mato.
-Sí, también he oído esa historia, pero claro, tu no te
llamas Akane.
-Claro que no, sólo me llaman Akane cuando estoy en Japón,
cuando estoy en España me llamó Isabel. Por cierto, ¿me das 5 euros? –Jorge la
miró asustado.
-¡Sal! Sal del coche ahora mismo.
-Pero David.
-Te digo que salgas del coche –le abrió la puerta y la saco a
empujones haciéndola caer en la cuneta.
-Ten cuidado, mucho cuidado, ten mucho cuidado David por que
todos vais a pagar por lo que habéis hecho.
Jorge pisó el acelerador y no dejo de mirar hacía atrás hasta
que pensó que debía calmarse e ir con cuidado, no quería formar parte de una
estúpida leyenda urbana sobre la estúpida chica de la curva, lo que no sabía es
que la chica de la curva viste de blanco y es una niña y se encuentra en una
curva.
Termino el resto del recorrido sin incidentes y con la música
a toda pastilla. Pero cuando aparco el coche en la gran vía se lo llevo la grúa,
pero eso no le importaba por que estaba con su familia, con sus hijos y su
mujer, no les contó de lo sucedido por miedo a que creyeran que era un loco.
Cuando fue al depósito a recoger su coche la policía lo detuvo y lo llevo a una
sala de interrogatorios.
-¿Sabe por que esta aquí? –le pregunto uno de los policías.
-No, lo único que sé es que esta mañana he ido a recoger mi
coche y ahora estoy aquí.
-Se le acusa de asesinato y violación...
-¿Cómo?
-Se han hallado diferentes pruebas en su coche que lo
inculpan de la violación y posterior asesinato de Isabel Gómez Campos.
-¿Pruebas, que pruebas? –gritó nervioso y todo sudado.
-Huellas dactilares por todo el coche, saliva en colillas de
tabaco, restos del cuero cabelludo, sangre vaginal y el cuerpo se encontraba en
el maletero.