Las aventuras de mi juventud V
Escuela y paseo
Hola, y ante todo si recién leen mis relatos me llamo Ted y
les cuento las vivencias que tuve con mis amigos en mi juventud, a los recién
cumplidos 14 años.
El año escolar comenzaba y casi al mismo tiempo el
aniversario del colegio, luego de un magnifico cumpleaños mis aventuras serían
más excitantes.
Ya en la escuela Rafael y yo comenzamos a pensar en nuestro
plan.
Habíamos planificado quedarnos en el colegio después de
clases para cogernos allí, logramos conseguir las llaves del intendente de la
escuela sin ser descubiertos.
La puerta principal sería imposible de pasar, incluso con las
llaves, felizmente había una puerta trasera de fácil acceso, luego de mandar a
copiar las llaves, las devolví sin que nadie de se diera cuenta.
Llegó el día y nos escondimos para que no nos saquen de la
escuela, luego de 2 largas horas de espera, verificamos que el colegio estaba
vacío, o por lo menos eso parecía...
Elegimos el salón del segundo año de primaria, comenzamos a
besarnos y a desvestirnos, cuando estábamos casi desnudos, con excepción de
nuestra ropa interior, escuchamos unos ruidos provenientes de un closet de metal
arrinconado en la pared con pequeñas mirillas, lo abrimos y nos llevamos una
gran sorpresa.
Un niño no mayor de 7 años estaba reclinado viéndonos con los
pantalones abajo, se podía ver su verguita en un estado que podría llamarse
erección.
- Hola – dijo el niño con una sonrisa nerviosa.
- ¿Qué haces aquí? – le preguntamos.
- Siempre me quedo después de clases.
- ¿Por qué nos espiabas?
- A... bueno...
- Ven acá.
Lo jalamos y lo desvestimos, el niño no demostró algún
intento de detenernos, así que seguimos.
Saqué mi verga y me coloque que detrás del niño, mi verga
entraba difícilmente y el niño gritaba, pero no decía que pare.
Cuando había introducido la mitad, Rafael estaba delante del
niño y este entre gritos le chupaba la verga, el morbo se apodero de mí y de una
sola embestida le introduje toda mi verga, gritó y sentía un alivio de que el
colegio estuviera vacío.
Le daba mas duro al chico y este ya no gritaba, gemía. Rafael
se corría en la cara del niño y yo me corría varias veces en el culo del niño,
sentía que era el momento más cachondo de mi vida.
Dejando a un lado a Rafael, el sexo se centro en mi y el
niño, Rafael a un lado se pajeaba.
Toscamente lo punteaba, lo cogía de los pelos, me corrí por
ultima vez entro del niño.
Recogimos nuestra ropa y fuimos a las duchas de la escuela
para poder bañarnos.
Mientras nos bañábamos, el niño contaba quien era:
- ¿Cómo te llamas? – le pregunte.
- Hernán.
- Noté que le chupabas muy bien la verga a Rafael.
- Sí, bueno, mi hermano me hace chuparle la verga, pero me
gusta.
- Ya te habían punteado antes.
- No, mi hermano solo había llegado a ponerme un dedo adentro
pero nada más.
- Entonces te quité la virginidad.
- Se podría decir que sí.
-¿Cuántos años tienes?
- 7 años.
Nos vestimos y salimos por la puerta trasera, de la cual
Hernán también tenía llave.
Desde ese día yo y Hernán nos hemos visto muchas veces, pero
sigue siento el niño más joven con el que he cogido.
Un paseo a un campo de entretenimiento, mi escuela había sido
fundada justamente a principios de año escolar, así que organizaron un viaje a
un campo que se hallaba en las afueras de la ciudad.
Se podía llevar a amigos y familiares, siempre y cuando se
pagase su pasaje.
Rafael llevó a Matías y yo lleve a mi primo Raúl con el que
tenía deseos de coger, llegamos al medio día al lugar, tenia grandes extensiones
de áreas verdes, perfecto para el sexo al aire libre.
Había un sol decentemente cálido, pero muy poca gente había
ido al paseo.
Hicimos una carrera hasta los limites del campo Rafael, yo,
Matías y Raúl. Rafael ganó la carrera, yo llegue segundo y mi primo ultimo.
Sudorosos y agitados nos hallábamos muy lejos de la gente,
así que nos dispusimos a comenzar a coger.
A pesar de ser ultimo, Raúl, comenzó primero bajándome los
pantalones, me chupaba la verga de una manera exquisita, pero alguien corto ese
momento glorioso.
Matías le había echado el ojo a mi primo y comenzaba a
puntearlo, lo punteaba tan fuerte que Raúl no podía seguir chupándome la verga.
Rafael se acomodo y siguió con lo que mi primo había
comenzado, también lo hacía de una manera exquisita.
Podía ver a mi primo desnudo mientras era punteado por la
enorme verga de Matías, sus gemidos de dolor y placer, yo sabia lo que era eso.
Matías lo jalaba de los cabellos en una pose de perrito.
Mientras tanto yo y Rafael habíamos terminado de desvestirnos
y seguíamos en un 69 que no había practicado en mucho tiempo, Matías ya le
secaba sangre a Raúl pero aun no habían acabado.
Rafael se posó sobre mis piernas y mientras nos besábamos, yo
lo cogía como podía.
Matías tenia a mi primo como muñeco de trapo, haciendo de él
lo que le plazca, me había percatado de que nunca había visto que lo puntearan a
Matías.
Yo y Rafael cambiamos de posiciones ahora yo recibía su verga
en mi culo (el cual se había ensanchado desde que Matías me había puntado) se
sentía exquisito.
Al parecer Matías había acabado con Raúl, ya que lo dejo,
pero se colocó atrás de Rafael y se sirvió de él.
Raúl acercó su verga a mi cara y yo comencé a mamársela,
nuestros gemidos bien podían oírse en los alrededores, pero no había nadie lo
suficientemente cerca.
Tomado los jugos de Raúl y con el culo de Rafael lleno de
semen termina esta cogida.
Nos tendimos un rato sobre el césped, luego nos pusimos la
ropa de baño y nos dirigimos a la piscina, al parecer Raúl sentía un gran alivio
de que su ano sintiera algo frío.
El paseo terminó sin ninguna novedad, el bus que nos
transportaba tenia cortinas corredizas para cada grupo de asientos, Raúl y yo
nos sentamos juntos y cerramos las cortinas.
- Raúl – le dije – ¿cómo te sientes después de esa punteada?
- Un poco adolorido pero en buen estado.
Dicho esto se agacho y bajándome el cierre del pantalón se
pasó todo el camino de regreso dándome una mamada espectacular.
Y las aventuras recién comienzan...