Finalmente mis sentimientos hacia
el se impusieron y le conteste, sin faltar a la verdad, que le amaba como
nunca jamas habia amado a nadie.
Como si fuera un niño grande,
dejo de llorar y su rostro se cubrio de un velo de felicidad como nunca
le habia visto.
Por supuesto que no consintio en
que nos divorciaramos y empezo una lucha enconada contra aquellas personas
me difamaban o simplemente que no me miraban con buenos ojos.
Asi que terminamos sufriendo el
uno por el otro y encerrandonos en un mundo en el que nos encontramos felices
a costa de tener muy pocas relaciones sociales.
Supongo que no es necesario que
te diga lo que Arthur ha tenido que luchar para que no fuera despedido
de su cargo y sustituido por otro, posiblemente con menos valia que el
pero de situacion familiar mas "regular".
- No se porque, pero tengo la sensacion
de que Arthur es muy capaz de remontar las situaciones mas adversas. Intervino
Blanche tratando de animar a Margaret.
- Quiza devieramos que haber hecho
lo que tu, decirlo directamente y dejar que gente lo aceptara o rechazara,
pero sin avergonzarnos de nuestro pasado. Reconozco que la culpable de
ese intento de ocultamiento fui yo, trataba de protegerle y protegerme
de las habladurias de la gente.
- Tan avergonzada te sientes de
tu pasado ?.
- Si, mucho mas de lo que puedes
imaginarte.
- Arthur tambien se averguenza ?.
- No, el no. Pero a mi me gustaria
poder ofrecerle mucho mas de lo que soy para tener la seguridad de que
es totalmente feliz.
- Realmente no se que decirte Margaret.
Ese es un problema en que me siento totalmente incapaz de decir nada o
de dar un consejo.
- Comprendo que tienes razon y te
agradezco tu sinceridad, Blanche.
- Te gustaria cenar ya?.
- No, preferiria esperar a que venga
Arthur. Supongo que le gustara cenar contigo.
- Quieres tomar algo mas?.
- Si, me gustaria tomar un poco
de agua, tengo sed.
- No prefieres tomar otra cosa ?.
- No, un poco de agua sera suficiente.
Margaret agito una campanilla de
plata y momentos despues la negra entraba de nuevo en la sala donde las
dos mujeres charlaban.
- Por favor, trae a la señorita
un vaso de agua fresca.
- Si, ama inmediatamente. Contesto
la negra respetuosa.
- Deseas algo mas?. Blanche.
- No, no. Contesto asombrada de
nuevo al haber oido a Margaret pedir a la negra las cosas por favor.
- La tratas con mucho miramiento.
- A quien?.
- A esa negra.
- No tengo un trato especial con
ella, es asi como trato a mis negras.
- Nunca habia oido a un blanco pedirle
algo a una negra por favor.
- Bueno, veras, yo opino que bastante
tienen con haber nacido inferiores y tener que servirnos. Procuro que su
vida sea lo menos pesada posible.
- Te obedecen?.
- Ya lo ves.
- Y que haces para castigarlas cuando
se portan mal.
- Yo solo aplico un unico castigo.
Cuando alguna o alguno es reincidente lo vendo, pero tan solo he tenido
que vender a un negro que el pobrecito parecia de la piel del diablo.
Ellos saben que en muy pocos sitios
van a encontrar un trato como el que encuentran en esta casa y se sienten
felices de poder servirnos y seguir en ella.
Blanche se quedo meditando unos
instantes sobre lo distinta que puede llegar a ser la naturaleza humana.
Por un lado vio a Hanna sometiendo
a sus negros a los mas terrorificos castigos, se vio a si misma que no
dudaba en castigar a sus negros cuando era conveniente, y veia la forma
de actuar de Margaret. Realmente habia diferencias abismales pero las tres
trataban de lo mismo, de someter a los negros.
Claro que si ella hubiera nacido
negra y hubiera tenido la posibilidad de elegir no hubiera dudado en quedarse
con Margaret.
Fue sacada de sus pensamientos por
la llegada de la negra con el vaso de agua.
- Desea algo mas ama?.
- No gracias, puedes retirarte.
- La cena esta lista para cuando
ustedes quieran.
- Quiza nos retrasemos un poco,
vamos a esperar la llegada del señor.
- No sera lo mismo, la comida se
estropeara. Dijo la negra.
- Lo siento pero habra que esperar.
No crees?.
- Si claro, ama, si claro.
- Puedes retirarte, procura que
no se estropee mucho, ya sabes que al señor le gusta mucho como
cocinas.
- La negra parecio satisfecha con
las palabras de Margaret y esbozo una sonrisa mientras salia de la sala
diciendo.
- No se preocupe, ama, yo me encargo
de que la comida no se estropee demasiado.
- Gracias.
A medida que trascurria el dialogo
Blanche se sentia mas y mas impresionada. No solo la maravillaba que le
negra pudiera hacer una protesta sin que tuviera la mas minima consecuencia
sino tambien la habilidad de Margaret para cambiar una protesta en una
sonrisa y conseguir lo que queria.
El dialogo entre Margaret y la negra
parecia mucho mas digno de una educada y pulida conversacion de salon que
el trato entre una persona blanca y su negra.
- Nunca me imagine que pudiera haber
alguien tan diplomatico con sus negros. Dijo Blanche.
- Creo que en mundo hay demasiada
violencia innecesaria.
- Comparte Arthur tus puntos de
vista ?.
- Si, lo que pasa es que por su
trabajo no siempre puede mostrarse como es. Su trabajo implica un cierto
grado de dureza. No es facil mantener el orden en una ciudad como esta
sin ser duro de vez en cuando.
- Seguramente habras visto infinidad
de cosas desagradables?.
- Bueno ya sabes donde he pasado
una parte de mi vida. Alli se ven y se viven a diario cosas desagradables
pero eso no impide que luchemos contra ellas.
- Cuanto debes haber sufrido.
- Supongo que lo mismo que tu.
- No todas somos iguales.
- No, pero todos sufrimos de un
solo mal, la falta de cariño y comprension de nuestros semejantes.
- Es muy posible que tengas razon.
- La tengo, Blanche, la tengo. Un
poco mas de comprension nos haria sentirnos mucho mejor. Ahi el caso del
mismo Jack, hasta que te conocio a ti su comportamiento era mucho mas parecido
al de un hosco animal que al de una persona. Fue suficiente que encontrara
a alguien que le comprendiera y valorara para que cambiara su forma de
comportarse con los demas.
- Yo creo que Jack no es tan mala
persona como dicen.
- Nadie lo hubiera dicho hace un
tiempo.
- Al parecer estas enterada de todo
lo que pasa ?.
- De todo no, pero si de mucho,
Arthur tiene la costumbre de comentar conmigo buena parte de su trabajo
y yo procuro prestarle el apoyo que necesita.
Por cierto que esta profundamente
impresionado por ese libro que le prestaste. Dice que si hubiera sabido
todo eso se hubiera evitado muchas noches de insomnio y muchos quebraderos
de cabeza.
- Me alegro que le haya servido
para tranquilizarse. Dijo Blanche con una sonrisa.
- A mi tambien me ha tranquilizado
bastante, no puedes imaginarte lo mal que lo he pasado pensando que en
cualquier momento pudiera ocurrirle una desgracia intentando averiguar
los misterios de esa casa.
- No habia tales misterios.
- Yo creo que si, distintos a los
que todos nos imaginabamos pero la casa tenia suficientes misterios como
para tener la fama que tenia.
- Espero que Arthur sea discreto
y no cuente lo que paso realmente en mi casa. Dijo Blanche temiendo que
una indiscrecion de Arthur pudiera hacer que la gente volviera a tomar
terror hacia ella.
- Puedes estar tranquila. Creo que
a Arthur no le interesa que se sepa que aquello no fue mas que un refugio
de negros durante tantos años.
Sabes ya a que se debian los ruidos
?.
- Realmente no, pero estoy segura
de que se deben a motivos naturales y que realmente no encierran ningun
peligro.
- Dios te oiga.
El ruido de un carruaje llego hasta
ellas desde el exterior y Margaret se puso en pie de un salto.
- Ya esta aqui. Dijo antes de salir
presurosa al encuentro de Arthur.
A traves de los vidrios de la ventana
pudo ver con cierta envidia como Arthur abria los brazos para recibir en
ellos a Margaret.
Blanche sintio nostalgia de los
tiempos en que Richard la estrechaba tambien entre sus brazos a pesar de
que el jamas habia podido esperarla de pie como Arthur lo hacia ahora con
Margaret.
Poco despues los Warner penetraban
de nuevo en la sala.
- Hola Blanche, lamento mucho haberme
retrasado pero no siempre las cosas salen como uno quiere.
- No te preocupes Arthur, la espera
me ha dado la ocasion de hablar con Margaret de cosas de mujeres.
- Espero que no me hayais puesto
muy mal. Dijo Arthur mientras miraba cariñosamente a Margaret.
- Que ha pasado ?. Pregunto Margaret
tratando de ocultar la turbacion que la presencia de Arthur la producia.
- Recuerdas que hace unos dias te
comente que un niño habia caido de un vapor de los que navegan por
el rio.
- Ese del que no aparecio el cadaver.
- Si, el mismo. Pues hoy a aparecido
el cadaver enredado en las paletas de otro vapor.
- Pobre hijo.
- Lo malo es que no tenemos medios
de avisar a sus padres.
- No habian reemprendido viaje a
Europa?.
- Si, pero no sabemos a donde, ademas,
aunque pudieramos localizarles en Europa seria imposible que pudieran venir
a su entierro.
- No, claro, al entierro no pero
...
- Arthur se quedo mirando hacia
Margaret de forma interrogativa.
- Pero ... que ?. Termino por preguntar
al ver que su mujer no continuaba hablando.
- Supongo que para esos pobres padres
seria un consuelo, dentro de la desgracia, saber que al fin el cadaver
de su hijo descansa en paz.
- Supongo que si, pero no se a donde
podiamos mandales la noticia.
- Estoy segura de que tiene que
haber un medio de encontrarles.
- No lo se, pero hare lo que pueda.
- Gracias Arthur.
Blanche se dio cuenta con cuanta
facilidad Margaret habia convencido a Arthur de hacer algo que el, en principio
habia descartado por imposible.
- Por cierto Blanche, dijo Arthur,
que no se te olvide llevarte el libro de Hiram.
- Te ha sido util?
- Muchisimo, nunca supuse que un
libro pudiera llegar a ser tan util y aclarar tantos misterios.
- Te sientes mas tranquilo respecto
a Las Cuatro Rosas ?.
- Si, mucho mas tranquilo.
La conversacion fue adentrandose
en temas triviales mientras daban buena cuenta de una deliciosa cena con
un magnifico asado.
Continuara...
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