La idea de unos monstruos atando
alambres la parecio tan ridicula como increible.
Poco despues las ventanas del primer
piso comenzaron a abrirse y por ellas comenzo a salir una verdadera nube
de polvo que no tardo en rodear la parte alta de la casa difuminando de
vez en cuando sus contornos.
- La niebla, se dijo Blanche mientras
esbozaba una sonrisa.
El grupo de curiosos habia ido aumentando
y rodeaban el carruaje de Blanche por la parte que daba a la plaza. Todos
miraban hacia la casa y se hacian comentarios para todos los gustos. Blanche
echo la cortinilla de ese lado para evitar ser contemplada por la nube
de curiosos.
Apenas habia pasado un cuarto de
hora cuando Drum salio con los ojos enrojecidos y tosiendo como un demonio.
- Ama, nos vamos a asfixiar hay
demasiado polvo ahi dentro.
- Estas seguro que es polvo Drum
?.
- Seguro, nubes espesas de polvo.
Debe hacer muchos a¤os que en esa casa no limpia nadie.
- Abrid tambien las ventanas de
los pisos altos y dejad la puerta de entrada abierta, aconsejo Blanche
pensando que asi se formarian corrientes de aire que facilitarian la ventilacion.
- No seria mejor echar agua, ama
?.
- No Drum. Haz lo que te he dicho.
Contesto Blanche sabiendo que las negras en su afan de evitar el polvo
terminarian por inundar el suelo formando un verdadero barrizal dificilisimo
de quitar despues.
- Voy ama. Contesto Drum dispuesto
a cumplir la orden.
- Espera. Te has fijado en si los
nudos de los alambres de la puerta estaban por dentro o por fuera.
Drum penso durante unos segundos
antes de decir. Por dentro ama, por dentro.
- Estas seguro ?.
- Seguro ama. He tenido que romperlos
con piedras, si los nudos hubieran estado por fuera los hubiera deshecho.
- Esta bien, ve y haz lo que te
dicho.
Poco despues se abrian las ventanas
de los pisos altos y tal como Blanche habia pensado las nubes de polvo
comenzaron a salir por ellas formando espesas cortinas que a veces parecian
humo procedente de un voraz incendio.
Por fortuna el aire que se habia
ido levantando facilitaba las cosas.
Los temores de Blanche se habian
ido disipando poco a poco a medida que pasaba el tiempo y nada extra¤o
sucedia dentro de la casa.
A la hora de comer todavia salian
espesas nubes de polvo por las ventanas del piso alto pero habian decrecido
mucho en los otros dos pisos.
Blanche se hizo traer la comida
desde un taberna cercana y despues ordeno que fuera traida tambien la de
las negras.
Reunidas a la sombra de un gran
arbol que crecia cerca de la puerta de la casa las negras cubiertas de
polvo dieron buena cuenta de los alimentos que su generosa ama las proporcionaba.
Posiblemente no habian comido nunca una comida de tanta calidad.
Mientras, Blanche las conto una
y otra vez hasta cerciorarse que seguian estando las doce.
Durante un tiempo la nube de curiosos
parecio disminuir en numero, sin duda se habian retirado a sus casas para
comer.
Hacia rato que las negras habian
vuelto a entrar en la casa y reanudado las tareas porque las ventanas del
piso alto seguian vomitando polvo, con menos intensidad que por la ma¤ana
pero aun eran visibles desde abajo.
De pronto una serie de chillidos
comenzaron a llegar desde la casa. Blanche comenzo a temer ver salir a
las negras en tropel por la puerta con cara de espanto perseguidas por
los diablos. Entre los curiosos tambien se creo un movimiento de expectacion
e incluso alguno se retiro prudentemente dispuesto a salir corriendo a
la menor se¤al de alarma.
Los gritos se prolongaron durante
un minuto y cesaron para reanudarse momentos mas tarde.
Blanche estaba segura de que algo
anormal estaba ocurriendo en el interior de Las Cuatro Rosas pero no se
atrevia a bajar del carruaje, Solo faltaba que fuera ella la que acudiera
en auxilio de las negras, ni siquiera Drum merecia que ella arriesgara
su vida.
Los gritos cesaron de nuevo, la
expectacion y la ansiedad crecio electrizante hasta que una negra salio
por la puerta llevando por el rabo dos ratas muertas. Las arrojo y volvio
a penetrar en la casa como si nada hubiera pasado. Sin duda estaba acostumbrada
a pelear con tan repugnantes animales.
Los curiosos prorrumpieron en risas
y en comentarios de mal gusto que descargaron la tension acumulada.
El dia transcurrio sin incidentes,
por la tarde Blanche mando llamar a un cerrajero y le pidio que colocara
cerraduras nuevas en las dos puertas. Al principio el hombre se mostro
reticente, estaba claro que no se atrevia ni siquiera a tocar nada que
perteneciera a Las Cuatro Rosas, pero cuando vio que las negras entraban
y salian sin ninguna preocupacion se dijo que el debia tener mas valor
que ellas y realizo su trabajo de una forma rapida y eficiente. Blanche
le pago sus honorarios a¤adiendo una generosa propina.
A la caida de la tarde las nubes
de polvo habian dejado de salir por las ventanas pero las negras seguian
sacando cubos y mas cubos de polvo y suciedad almacenada durante setenta
a¤os.
Anochecia cuando Blanche ordeno
suspender los trabajos y salir a las negras, las conto y reconto hasta
convencerse que estaban las doce.
Entonces y solo entonces tendio
a Drum las llaves de las dos puertas y le ordeno cerrarlas desde fuera.
Blanche llamo entonces al hombre
que por la ma¤ana le habia vendido las negras y llego a un acuerdo
rapido con el. Le vendia de nuevo las negras por diez dolares menos cada
una.
El hombre quedo encantado con el
trato y dijo que era un placer hacer negocios con se¤oras de autentica
clase.
Blanche regreso al hotel mientras
la nube de curiosos se dispersaba. Se sentia contenta no solo por la falta
total de incidentes. Por el modico precio de ciento veinte dolares habia
roto una leyenda que habia tenido a aquella casa como maldita durante mas
de medio siglo.
Al entrar en el hotel se dio cuenta
que despertaba mucha mas expectacion de lo habitual, sin duda se habia
extendido la noticia de que una mujer se habia atrevido a meter doce negras
en Las Cuatro Rosas y todas habian salido con vida despues de pasar un
dia entero trabajando dentro de ella.
Los entendidos sabian que aquello
no era ni mucho menos suficiente, Blanche tambien lo sabia, Sabia que tendria
que enfrentarse a cosas mucho peores si queria romper el maleficio. Pero
se sentia decidida.
A medida que pasaba el tiempo consideraba
aquella casa mas suya y estaba mas dispuesta a luchar por ella.
Despues de cenar hizo subir a Drum
a su habitacion y le interrogo durante un buen rato sobre como era la casa.
El negro no sabia explicarse muy bien pero conforme Blanche le iba haciendo
preguntas se iba haciendo una idea general seguramente erronea pero suficiente
en principio.
Segun pudo deducir, tras la puerta
de entrada habia un amplio recibidor dos o tres veces mas grande que el
de Viento del Norte al final del cual se elevaba un doble tramo de escalera
que comunicaba con las otras dos plantas.
Al parecer la casa rodeaba un amplio
patio central al que tambien se tenia acceso desde cada una de las plantas
por una escalera en cada lado del patio.
La planta baja estaba formada por
enormes y amplios salones que se comunicaban a traves de un ancho pasillo
con el recibidor de entrada. Las otras dos plantas estaban divididas en
grandes habitaciones que segun Drum podian aproximarse a cuarenta por planta.
Blanche pregunto repetidamente a Drum por una escalera que debia descender
desde la planta de entrada hacia el sotano pero el negro repitio que no
la habia visto tantas veces como Blanche le pregunto.
Despues comenzo a interrogarle sobre
el estado de conservacion de la casa y los muebles. Drum respondio que
el anterior due¤o de la casa parecia tener mucha prisa cuando se
marcho porque todo estaba amueblado e incluso con ropas.
Blanche no cabia en si de gozo.
Solo la casa valia mucho mas de lo que habia pagado por ella pero si ademas
tenia muebles y ropa se podia decir que estaba dispuesta para usar.
Interrogo a Drum sobre la niebla
de la que habia hablado Warner y el negro solo pudo decir que de niebla
nada, solo una inmensa cantidad de polvo que se levantaba solo por el hecho
de pisar.
Finalmente pregunto al esclavo si
habia visto algun pozo con agua que pudiera abastecer la casa.
Varios ama, en el centro del patio
hay uno pero no se como estara el agua, he visto dos mas detras de la casa
y un rio.
- Un rio !, exclamo Blanche haciendose
de nuevas.
- Si, uno muy peque¤o que
nace justamente al lado de la tapia. Debe ser el mismo que dice Morceb
que vio cuando usted y el fueron de excursion por el otro lado de la finca.
Euforica despidio a Drum porque
aquella noche no deseaba mas contacto que las suaves caricias de Tiara.
Por la ma¤ana volvio a interrogar
a Drum para asegurarse que el negro no la habia mentido y cuando comprobo
que su version era coincidente en casi todo le pregunto si a su juicio
la casa habia quedado suficientemente limpia el dia anterior.
- No ama, quitamos mucho polvo y
mucha porqueria pero queda mas, mucho mas y ese polvo ya no saldra por
las ventanas. Dijo el esclavo dando a entender que era necesario un trabajo
mas minucioso que el que se habia hecho el dia anterior.
Blanche estuvo de acuerdo y decidio
que la casa necesitaba ya una limpieza a fondo.
Volvio a la plaza del mercado de
esclavos y se cercioro de que ningun ruido extra¤o procedia de la
casa. El hombre que el dia anterior la habia vendido el lote de negras
salio a su encuentro ofreciendola el mismo lote y en identicas condiciones.
Blanche lo rechazo sin dar explicaciones
dejando al hombre confuso. No podia explicarse por que los animales que
el dia anterior habian sido utiles hoy eran rechazados.
Esta vez la costo mas trabajo encontrar
lo que buscaba porque tan pronto como Blanche se acercaba a un grupo de
negros el vendedor subia el precio sabiendo que necesitaba mano de obra.
Blanche no se dejo amilanar y tan
pronto como el vendedor subia un dolar de los doscientos que tenia estipulado
Blanche rechazaba la oferta.
Paso la primera media hora en regateos
inutiles hasta que uno de los vendedores mas avispado que los demas la
vendio un lote de diez negras en el precio establecido.
En cuestion de minutos Blanche se
hizo con otras diez pero a veinte dolares mas barato por pieza.
Drum se encargo de ir a comprar
mas bayetas, mas escobas y mas cubos y seguido de su tropa penetro en la
casa. Permanecio un largo rato en el interior antes de salir con cara de
preocupacion. Al entregarle las llaves a Blanche dijo. Alguien ha entrado
esta noche en la casa ama.
- Por que lo sabes ?.
- Porque yo deje anoche los cubos
apilados al lado de la puerta y al entrar estaban tirados por el suelo.
Para Blanche aquello no fue ninguna
sorpresa, esperaba algo asi pero quiza mucho mas terrible.
- Vigila Drum, no me gustaria que
pasara algo extra¤o a ninguna de las negras.
En el corrillo de mirones habia
mas personas que el dia anterior pero la tension habia decrecido.
Se les notaba distendidos, festivos,
casi alegres de que alguien por fin se hubiera atrevido a romper el maleficio,
y mas cuando la osada era una joven mujer muy guapa.
Drum habia organizado a la mitad
de las negras para ir hasta el arroyo a coger cubos de agua, la otra mitad
se encargaba de ir fregando y limpiando.
No habia pasado una hora cuando
el diligente esclavo salio de la casa con lo que parecia una pieza de tela.
Con infinito cuidado la extendio ante Blanche pero ni aun asi consiguio
que la pieza no se rompiera. Mire ama como estan las ropas, dijo el negro
en un gesto de desolacion. La basto una simple mirada para darse cuenta
que la tela estaba completamente pasada. Era logico, despues de sesenta
o setenta a¤os las telas no eran mas que remedos de lo que fueron
y se deshacian con tan solo tocarlas.
Blanche hubo de hacer frente a la
realidad pensando que muy poco de lo que se pudiera hallar en aquella casa
podria ser aprovechado.
- Que saquen todas las ropas y los
colchones y quemalos ordeno convencida de que en aquellos trapos solo se
podrian encontrar bichos da¤inos.
Poco despues la caravana de negras
salia de la casa cargadas con lo que en otros tiempos habian sido ricas
telas y mullidos colchones.
Una enorme pira se formo al otro
lado de la tapia justo en el rincon donde se unian dos de las paredes.
Las llamas sobresalian en muchas ocasiones por encima de la pared arrancando
comentarios de asombro a los curiosos.
Finalmente comenzaron a decrecer
en intensidad al tiempo que la cuerda de negras portadoras de ropas se
hacia mas y mas distanciada.
Drum volvio a salir para comunicar
a Blanche que todas las ropas habian sido quemadas y pregunto si queria
que se hiciera lo mismo con los papeles. Blanche estuvo tentada a decir
que si pero algo se lo impidio. Tenia el presentimiento de que en aquellos
papeles de los que hablaba Drum podia estar la clave de lo sucedido en
aquella casa hacia muchos, a¤os.
Nadie se molesta en escribir un
papel si no es porque quiere que lo escrito perdure, penso Blanche.
- No los papeles no los toqueis,
dejarlos donde y como esten.
- Bien ama. Tendremos que volver
a empezar. La casa esta otra vez tan llena de polvo como cuando empezamos,
Las telas se deshacian por el camino y todo se ha cubierto otra vez de
polvo.
Blanche no pudo contenerse mas y
bajando del carruaje se atrevio a poner los pies por primera vez en Las
Cuatro Rosas.
No se adentro mucho, Toda la informacion
que tenia sobre aquella siniestra casa se lo impedia pero vio lo suficiente
como para dar la razon a Drum.
Habia que volver a empezar la limpieza.
No podia imaginarse como estaba la casa antes de que Drum y las negras
entraran pero ahora el aire era casi irrespirable. El olor a podrido llenaba
todo el ambiente. Su delicada garganta acuso pronto un picor que la hacia
toser constantemente.
Volvio a mandar abrir todas las
ventanas y ordeno que se procediera a barrer a fondo una vez mas.
A la hora de comer el trabajo fue
suspendido por un rato para que tanto Drum como las negras recuperaran
fuerzas.
Blanche salia con frecuencia del
carruaje para estirar las piernas y aliviar un poco los nervios concentrados
a lo largo de las largas horas de espera. Desde que Drum la comunico por
la ma¤ana lo de los cubos tenia el presentimiento de que alguna
desgracia iba a suceder.
En uno de esos paseos vio a un hombre
que caminaba llevando una veintena de perros atados a sus correspondiente
traillas. Blanche le hizo una se¤a para que se acercara y asi lo
hizo pero manteniendose a prudente distancia para evitar que alguno de
ellos pudiera atacar a Blanche.
Hablar entre los desaforados ladridos
de los perros era dificil y molesto. Blanche sugirio al hombre que dejara
los animales al cuidado de alguien para poder hablar tranquilamente.
- No puedo dejarlos, no me obedecen
mas que a mi. Grito el hombre por encima de los ladridos de sus animales.
- Deseo hablar con usted. grito
a su vez Blanche.
Sin mediar palabra el hombre comenzo
a alejarse mientras Blanche se preguntaba si habria dicho algo que pudiera
haberle molestado.
Precedido de sus perros el hombre
desaparecio por una de las callejas de la plaza dejando a Blanche con tres
palmos de nariz.
Molesta por una actitud que no comprendia
Blanche se refugio en el carruaje cerrando ambas portezuelas y cortinillas.
Debio incluso llegar a quedarse
dormida porque se desperto sobresaltada al oir que alguien golpeaba discretamente
la portezuela del carruaje.
- Se¤orita, se¤orita,
Jack, los perros. Dijo el hombre comiendose la mitad de las palabras.
Blanche estuvo a punto de mandarle
a la mierda despues del planton que la habia dado pero la necesidad la
obligo a transigir.
- No dejarlos con nadie, peligrosos.
Dijo el hombre a modo de excusa una vez que Blanche hubo corrido la cortinilla
y bajado el cristal.
- Dice que son peligrosos ?.
- Si se¤orita, lo son. Jack
los ha ense¤ado a buscar negros escapados pero no solo los buscan,
cuando Jack no llega a tiempo se los comen.
- Y dice que no le obedecen mas
que a usted?.
- Asi es se¤orita, Jack los
he criado, ellos saben que cuando no me obedecen Jack les hace probar el
latigo.
- Podrian obedecerme a mi tambien?.
El hombre se rasco un momento la
cabeza pensando.
- Jack cree que si, primero conocerla
y despues verla junto a Jack muchas veces. Luego tomando sus correas, dandoles
de comer. Jack no esta muy seguro.
- Cuanto tiempo cree que se tardaria
en ello?. Pregunto Blanche entre divertida y disgustada por la extra¤a
forma de hablar del hombre.
- Quince dias, un mes, un a¤o.
Jack no sabe, unos mas fieros que otros.
Continuara.
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