Es esta la quinta de, unas cuantas historias verídicas
ocurridas en Buenos Aires, y yo, transcribo las mismas llegadas por terceros
algunas veces comprometidos en los hechos y otras veces no, o simplemente
algunas de ellas yo, las he corroborado por mi propia experiencia
La Historia de Mariana. 1era de tres partes.
Inicio de la relación.
Aldo era el eje de la familia, esposo abnegado y muy
respetado en la medicina, por sus pares.
El matrimonio tenia un solo hijo, que Mariana había podido
concebir después de una larga y penosa opción de vida. Se sometió a un doloroso
estudio y tratamiento para la fertilidad.
Había perdido cuatro embarazos casi a término anteriormente y
Juan Carlos, era el producto de un reposo de casi nueve completo y el éxito del
tratamiento.
Juan era la única existencia de la cual, el matrimonio sabia
siempre regocijare por todos lados pero él en contra de lo que podía presumirse,
era muy sencillo lo cual elevaba su carisma ante los demás
Hábil jugador de fútbol, en Platense, su club desde pequeño
era considerado muy habilidoso en las secciones inferiores pero abandono por
completar sus estudios de ingeñeria.
Todo era paz y armonía en ese matrimonio, hasta que debido a
un accidente de auto falleció Aldo, y así el joven y Mariana quedaron sumidos en
la desesperación que les los embargo por casi tres años en el cual el joven
estuvo muy al tanto del cuidado de la madre y viceversa.
Formaban un conjunto inseparable y el cual por el cuerpo
atlético de Juan y lo joven aun de su madre, sin muchos detalles que observar
detenidamente, parecían una pareja un tanto mayor ella pero que pasaba sin
levantar mucha espuma.
Habían ese verano tomarse las primeras vacaciones, desde la
muerte de Aldo de tan solo siete días, por lo cual eligieron la zona de Villa
Gessel, alejado del centro en una posada entre los bosques cercanos a Carilo.
En la confusión de un año excepcional solo consiguieron una
habitación muy amplia pero con dos camas separadas pero dentro de un mismo
ambiente
No dudaron en tomarla, en definitiva era madre e hijo, ante
la posibilidad de no encontrar otra en esa zona, así pues que se acomodaron no
sin sentir ella un tanto de pudor.
Mariana aun tenía un cuerpo hermoso, sus senos se conservaban
levemente altos, sus caderas eran perfectas y su cara con el aire del mar era
perfecta realzando un cutis levemente cuidado y no muy castigado de coloretes y
pastas en el invierno.
Sus piernas siempre llamaron la atención sobre su cuerpo,
eran perfectas
Y así terminaban dibujando al fin una cola aun sostenida y
elevada, que al salir aun cubierta de un traje de baño de dos piezas detenía las
miradas de los hombres y resaltar la envidia, de las mujeres.
Ella aun sabiendo que era el centro de atracción momentáneo,
pasaba sin prestar casi atención en su entorno.
Su hijo que le precedía era más renuente a la sombra que al
sol del mediodía, y al salir detrás de ella elevaba los comentarios de los pocos
que aun no sabían quienes eran y confundiéndolo con un amante de Mariana,
provocaba ciertos comentarios de las mujeres y nuevamente la admiración y
envidia de los hombres.
Pasaron así sus dos primeros días jugando a esa sensación de
amantes pero en lo cual a Mariana le provoco cierto escozor, marcándoselo en su
vulva y una sensación de placer que desde la muerte de Aldo, no había
experimentado dado que nunca mas había tenido sexo.
Al tercer día la tarde se planteo horrible, con lluvias
intermitente y un gran descenso de temperatura que Mariana aprovecha para hacer
una larga siesta, en cambio su hijo se limito a leer
Fue ciertamente en un momento de la tarde que Juan Carlos
creyendo que su madre dormía se desnudo por completo entrando a darse una ducha
Mariana media dormida le contemplo primeramente con
resistencia y luego con admiración el cuerpo desnudo de su hijo, pero lo que le
llamo la atención fue su sexo, que aun dormido era mas largo y ancho que el de
Aldo, y su cola
Era perfecta para ser un hombre.
Luego de entrar al baño Juan Carlos, Mariana no pudo resistir
mas y se masturbo, cosa rara en ella pero la excitación pudo mas, y repitió su
masturbación después que Juan Carlos ya cambiado hubiese bajado al recibidor,
pero estaba vez su orgasmo fue más intenso que el anterior, más completo y duro,
largo en tiempo y hasta se repitió cuando ella volvió a introducirse sus dos
dedos que al tiempo, no mucho retiraba llenos de flujo espeso.
Así se quedo apoyada boca abajo en la cama hasta que decidió
ir al recibidor a acompañar a su hijo.
Cenaron, ella lo miraba con cierta curiosidad imaginándoselo
como seria de amante, estaba excitada desbocada penso.
¡Estoy caliente! y no reparo que es mi hijo.
Y mirando a su alrededor noto que los hombres que había eran
todo de su desagrado o estaban con sus mujeres.
Una vez que terminaron de cenar a Mariana algo le impacto.
Mama, le dijo su hijo esta noche voy a ir al centro, no te
enojas si te abandono
No Juan dale divertiste.
Hacia mas de tres horas que dormitaba, Mariana estaba
recordando el tiempo en que Aldo la poseía, las miradas de los hombres en la
posada, las cosas obscenas que le decían en la calle y así pasaba las horas.
Al rato entró Juan, casi sin hacer ruido y se fue cambiando
Ahora ella decidió hacer su juego, estaba afiebrada por tener
sexo y no había querido masturbase mas, desea sexo.
Lentamente sin que Juan lo notara fue descubriendose su
cuerpo, llegando hasta que calculara que medio cuerpo quedara en el momento
descubierto
Su tanga era minúscula así que podía exhibir a Juan su
cuerpo, su cola redonda y dispuesta, su cadera.
El se acercó despacio, notando que Mariana no lo había oído
Sigue dormida, pensó
Juan en verdad había tomado algo, pues estaba un poco
cohibido y lento en su accionar.
Se inclinó al tiempo de observar detenidamente a su madre
casi desnuda y pretendió taparla, como un acto natural pero ella, se movió,
descubriéndose totalmente gran parte de su cola incitándolo, exasperándolo.
"Estoy loca pensó", pero soy al fin una mujer caliente se
dijo para sí.
Quedaba ahora ella ofreciéndole ante la mirada de su hijo, su
cola, además internamente Mariana notaba como nunca su excitación, dormida por
tres largos años de abstinencia,
Era ahora su concha que se empezaba a despertar mojándose y
experimentado los tirones clásicos que antes le emocionaba con su marido, como
preludio de tener sexo,
Pero que ahora a la distancia, se repitan con su hijo.
Juan se excitó y bajando su mano lentamente le empezó a tocar
su cola, no sabía a que respondía ese deseo, pero involuntariamente lo hacía.
Prenso mas tarde del deseo ya no se detuvo
El deseo de poseer a esa mujer que entre los sopores del
alcohol y su carne ardiente le dibujo en su mente a Juan a una hembra
hermosísima.
Despacio entonces empezó una rutina, clásica de amor carnal,
mecánico.
Al principio empezó a separarles, las piernas
Y para ello con sumo cuidado se sentó en la cama.
Era sin duda un espectáculo hermoso, ver a esa mujer
dispuesta ofreciéndole su cola.
Ella le dejaba hacer todo, estaba entregada y esperaba lo que
Juan le bajase su tanga.
Y como leyéndoles pensamiento a su madre, Juan despacio toma
la tanga blanca de su madre entre los dedos y empieza lentamente a bajarle la
prenda
Despacio y gozando el momento hasta que se la quitó por
completo.
Ahora era ella quien estaba sudando en la cama,
Mariana sabia que ahora era el inicio de todo un sexo más
fuerte.
Y mordiéndose los labios por no soltar el orgasmo que se le
venia, ya lo sentía en sus entrañas, lo dejó hacer lentamente a Juan que le
separase sus piernas
Y ya no aguntó más
Juan le tocaba con delicadeza su vagina, suavemente al
principio y luego introduciendo un dedo dentro de ella.
Fue ahí cuando Mariana estallando de placer, le moja la mano
con sus jugos
Se contusionó a toda y pegando un suspiro ahogado entre la
almohada, se inclina a ver a Juan que aun presa del asombro, miraba sus dedos
mojados de ella.
Mariana e mira a los ojos a su hijo, luego le toma la mano y
cuando hubo de pasar un momento, que a Juan le pareció interminable, lo atrajo
hacia ella
Le besa en la boca buscando que Juan abriere sus labios para
meterle su lengua.
Actuando por calentura Juan, le permite y al cabo de unos
minutos, desnuda a su madre tomándole con la boca un seno y chupando con fervor.
"Hay Juan",
Hijo que estamos haciendo, le decía entrecortada Mariana.
Mientras él le bajaba totalmente su bata de noche,
desnudándola totalmente.
¡Mamá eres hermosa!
¡Hijo soy toda tuya!, "tómame ahora" sí Juan.
Ahora hijo, penétrame
Mientras ella se sacaba totalmente la ropa estirándose en la
cama, mostrándole sus senos y el sexo brilloso por los jugos de su orgasmo, se
engrescaba calentándose aun más como una mujer publica que no hacia mas que
ofrecerse, lo más sexual posible.
Juan se estaba desnudando, hasta que llegó a su slip.
Fue ahí que dudó.
Notándolo Mariana se incorporó, y besándole primero por su
boca fue bajándose hasta sus tetillas que chupó delicadamente pasándole primero
sus labios en forma circular, y aprovechando luego la pasividad del placer de
Juan, estiro su mano hacia su slip
Ahora palpándole el miembro que para esto estaba totalmente
erguido
Cuando Juan suspiró sentidamente de placer ella, aprovecha
para tomarlo entre sus manos.
Me enloqueces, Mariana
! Tómalo es todo tuyo!
Escuchó entre el placer de tener el miembro de su hijo en la
mano y el deseo de ser penetrada de inmediato.
Hijo, le dijo dándole así mas aliento, eres hermoso.
Y sacándole desordenadamente el slip le acostó en la cama y
subiéndose entre sus tobillos se agachó y tomo con la boca.
Primero le paso por lo largo de su pija sus labios
delicadamente, luego cuando notaba que su hijo estaba tenso, empezó a penetrarlo
con su boca lentamente,
Al principio acostumbrándose ella al grosor tan opuesto al de
su padre, que le hacían alargar las comisuras de su boca.
Y luego a palparlo dentro de su boca, mientras con la lengua
le pasaba por la ranura de salida de su pija.
El estaba encantado y ella renacía a los placeres sexuales
con ese hijo-hombre, al que le contenía en su boca.
Con suaves movimientos ascendentes y descendentes, ella lo
tomó entero al miembro,
Ahora Juan había introducido dos dedos dentro de la concha de
ella, copiando los movimientos de ella.
No tardó mucho en que ella, empezó a notar los movimientos de
eyaculación
Al darse cuenta Juan de que sé venia le quita la cabeza a lo
que Mariana le saca la mano y lo recibe su boca el torrente de flujo.
Y mirándolo a los ojos, con la boca llena de su leche, le
traga lentamente.
El extasiado le contempla cuando nuevamente va limpiando su
miembro, pero con los labios.
¡Te quiero Juan!, le dijo.
En verdad le hablaba a un hombre y no a su hijo
¿Yo también Mariana?, le dijo Juan.
Luego estuvieron un largo tiempo besándose mientras él
empezaba una incipiente erección que terminó por ser total.
Mariana, al ver su pija se acostó de espalda poniéndose
debajo de su cola una almohada así elevaba su vulva roja, le llamó.
Ahora Juan, te espero dentro de mí.
Al verla así tan dispuesta a Mariana, Juan se estimuló.
Se aproximó despacio y tomándose su miembro con la mano, se
lo puso a la entrada de su canal, esperando a que ella se acostumbrara.
Ella desde abajo y casi con la vos entrecortada le dijo a
Juan:
¡Acordate que hace tiempo que no la uso!
¿Sé suave quieres?, eso me excita aun más,
¿Ya me conocerás con el tiempo?, pero no pares aunque yo me
queje
Sí.
Juan empezó a penetrarla,
Mariana sentía como otra vez sus paredes se ensanchaban pese
a que ella estaba lubricada sentía la molestia de esa pija grande que le estaba
llenando en su totalidad.
Resistió sin decir nada
Pero como acto reflejo contrayendo sus muñecas hasta que casi
cuando el se la mete en su totalidad
Ella ahí pega un grito ahogado, por el dolor que luego deja
paso al placer.
¡Hijo seguí!
Juan empezó, pero a moverse mientras la besaba
desesperadamente hasta que al cabo de unos minutos ella se fue,
Al tiempo claro que llenaba completamente con su semen.
Se amaron así hasta el amanecer, y se durmieron los dos muy
felices hasta el mediodía.
Al almorzar lo hicieron en la pieza llegaron las confidencias
Juan fue directo, diciéndole que ya no la llamaría mamá, sino
Mariana,
Para que ello a ella no le mortificase, así de ese modo lo
nuestro solo será:
¡Amor ¡
Juan en verdad te amo, de modo diferente a lo que fue tu
padre, pero quieras que comprendas que es una relación prohibida que nadie se
debe enterar
Seré tu mujer cuantas veces quieras y a solo condición que
cuando quieras hacer tu vida jamas seré un estorbo aun de casado si quieras seré
tuya
Fin de la primera parte.
Gustavo Camisasca
Contemporáneo
Almagro
Argentina