Alison – La Transformación – Parte III
Relato REAL que narra en profundidad la historia de una inocente chica de
15 años, que se ve obligada por razones del destino a entrar en el mundo de la
prostitución viviendo todo tipo de situaciones, este relato busca principalmente
narrar la tortura sicológica que ella vivió.
Los nombres de personajes han sido cambiados por preservar la seguridad de
la chica.
La historia esta contada en primera persona, en el papel de la
protagonista, no obstante no fue escrita por ella, sino por un escritor de
relatos eróticos, cliente de esta desafortunada chica que cayó en el mundo de la
prostitución y a quien el escritor pagó muchas horas de su tiempo, no con el fín
de obtener sexo, sino con el objetivo de escuchar de boca de la protagonista su
historia, para luego ser plasmada en estas letras, obviamente con su
autorización.
Para algunas personas los abundantes detalles y descripciones pueden ser
aburridos, no obstante son importante para entender el contexto en el que se
desarrolla la historia.
Alguna situaciones han sido modificadas y otras omitidas, no obstante la
narración de los hechos se ha intentando mantener con la mayor integridad
posible.
El relato se puede clasificar como SadoMaso, puesto que narra el
sufrimiento vivido por la chica, aunque tiene muchos componente fetichistas ya
que se describen los cambios de imagen y apariencia, existen algunas partes en
que se relatan situaciones sexuales.
TERCERA PARTE: "La Preparación".
En el viaje entre América y España, Ángela me informó que
sería responsable de mi cuidado durante los primeros días, lo que ellos llaman
"La Madrina" su responsabilidad consistía en llevarme sana y salva a Madrid y
allí prepararme para mis inicios en el bajo mundo.
Dado el tamaño de esta gigantesca red, imaginaba que al
llegar a España encontraría una casa llena de chicas latinas en situaciones
similares a la mía, pero descubrí que por razones de seguridad en muy pocos
casos congregan en un mismo sitio muchas mujeres, prefieren tenerlas dispersas
en todo el continente para evitar ser detectados por los organismos de seguridad
Ángela me acompañó al que seria nuestro cuarto en esta casa,
al igual que el otro no tenia ventanas, parecía mas un salón de belleza que un
cuarto, muchos espejos, secadores de cabellos, lavabos, pelucas, estuches de
maquillaje, etc.
Al cuarto nos acompañó uno de los hombres quien desde afuera
cerró con llave la puerta quedando encerrada en el cuarto con Ángela.
Después de observar todo con detenimiento le pregunté "Puedo
colocarme algo encima", la verdad me sentía muy incomoda desnuda y quedé
esperando la respuesta que nunca llegó.
Ángela que llevaba puesto un vestido tipo sastre muy elegante
y un maquillaje muy apropiado, luciendo como una ejecutiva de la supuesta ONG, a
fin de pasar las fronteras sin levantar sospecha, se comenzó a desvestir y luego
de varios minutos por fin habló "Detesto tener que ponerme esta ropa tan
formal", fue entonces que se me ocurrió ponerle tema de conversación para tratar
de hacerme amiga de ella, ya que necesitaría tener amigos en un país tan lejano
al mío, fue así como le pregunté "Que tipo de ropa te gusta llevar", a lo que
ella respondió instantáneamente "La misma que llevarás tu a partir de ahora, la
que nos toca llevar como putas que somos", en ese momento y por primera vez
comprendí la magnitud de lo que estaba ocurriendo y tratando de negarme a mi
situación le respondí: "Yo no soy una puta", lo que produjo otra carcajada de
Ángela quien me dijo "No solo eres una puta, eres una perra, un objeto, una
cerda", entonces una lagrima salió de mis ojos.
Ángela se vistió con una minifalda de tela muy corta y un top
muy ceñido con el cual se mostraba mas del 80% de sus senos, al terminar de
vestirse me dijo "Este es el tipo de ropa que me gusta lucir, preciosa".
Nuevamente le pregunté "Y mi ropa", ella respondió "Tu no
tienes ropa, no tienes pertenencias, no tienes nada, Entiende que eres una
perra, un objeto propiedad de esta organización y solo te utilizaremos para dar
placer a los hombres", fue entonces que hábilmente le pregunte "Donde esta la
ropa de este objeto", a lo que ella respondió "por ahora no la necesitas", luego
encendió el televisor y se acostó en la cama, yo permanecí parada desnuda en la
mitad de ese "cuarto" muerta de frió, miedo, soledad y tristeza.
Al anochecer la puerta se abrió y un hombre alto que no había
visto antes nos ordenó seguirlo, caminamos por un pasillo largo, y llegamos al
comedor, en donde se encontraba la misma mujer que me recibió junto a un hombre
alto, blanco muy elegante y bien parecido, quien al verme en un tono de alegría
dijo "Llego la nueva adquisición, Pero Vamos, que si eres guapa tia, estabas
bien equivocada hortensia, es una hermosura de chica .... y tu Ángela, preciosa
como siempre", a lo que Ángela respondió "Gracias don Gaspar usted siempre tan
gentil", prosiguió el hombre "Bueno, bueno, quiero que esta belleza este lista
para la fecha acordada, realiza todos los cambios de apariencia que sean
necesaerio.", luego nos invitó a sentarnos en su mesa y allí comimos, hablaron
durante la cena de temas bastante diferentes al negocio, si no supiera a que se
dedicaban, podría jurar que eran personas comunes y corrientes. Al terminar la
cena fuimos llevadas nuevamente al "cuarto" en donde sin pronunciar palabra nos
acostamos a dormir ambas en la misma cama.
A mitad de la noche el frió me despertó, tiritaba en la cama
con solo una cobija que teníamos, Ángela en un gesto entre amable y depravado me
abrazó con ternura, esta vez no me importaba si lo hacía con maldad, el asunto
es que necesitaba en ese momento cariño y calor, luego de un rato me dio un
largo beso en la boca y me dijo "Mañana jugaremos al salón de belleza y como
amigas te enseñaré a maquillarte, te cambiaremos el corte de cabello, y tendrá
ropa limpia que hará resaltar tu figura, serás una hermosa putita,", finalmente
me quedé dormida abrazada con mi "Madrina"
Al día siguiente Ángela me despertó amablemente, me llevó a
darme un baño con agua caliente el cual disfruté como nunca lo había hecho en mi
vida, luego me llevó a un lavabo especial y comenzó a trabajar en mi cabello, al
tiempo que realizaba su trabajo me comenzó a contar su misión en la
organización, la cuál era básicamente adaptar las nuevas chicas que llegaban
para ingresar en el negocio, básicamente por dos razones, la primera su basta
experiencia en el negocio y e segundo lugar por su profesión: estilista
profesional.
El desayuno nos fue llevado al cuarto y luego de cuatro horas
de peluquería estaba lista, Ángela era muy buena, el color de base era el mismo
de ella, un rubio con tendencia a color naranja, con iluminaciones de varios
tonos de rubio desde claro hasta oscuro y algunos mechones tirando a rojizo, una
combinación propia de una mujerzuela de la vida, que nada tenia que ver ni con
mi estilo, ni con mi edad, el cambio fue radical, la verdad me miraba en el
espejo y me sentía muy incomoda y solo pensaba "Si mi madre me viera así, me
mataría", además el corte y el cepillado era muy alborotado, como de modelo
exótica.
Ángela me decía: "Luces preciosa, de verdad que sí, ahora
comienza a ser una verdadera mujer".
Luego procedió a depilar mis cejas, las cuales mi Madre no me
dejaba sino exclusivamente dar forma, sin recortarles, por lo tanto tenía mucho
de donde trabajar, luego de un rato me observe en el espejo y le había dado una
forma que parecía mas de travestí que de puta, comenzando un poco gruesas del
centro de los dos ojos, subiendo precipitosamente hacia la frente hasta
desvanecerse muy delgadamente, aumentando significativamente el área de las
cejas, ahora si estaba irreconocible.
Luego procedió a pintar con sobras azules mis cejas, en dos
colores degradados, típico de una mujerzuela y con lápiz delineador negro dio un
contorno muy grueso al ojo, rubor en cantidad, lápiz labial rojo previamente
delineado.
Posteriormente me colocó unas bragas que tenían formas de
senos falsas pero muy realistas, luego un TOP sin mangas en cuero rojo, que se
ajusta con tiras de cuero en la parte posterior, una minifalda roja de cuero,
muy corta, una pulsera y collar de cuero del mismo color con taches, que hasta
ese momento yo relacionaba con los perros, pero que luego descubrí hacen parte
del mudo sado.
Ángela me preguntó: "alguna vez has utilizado zapatos de tacó
alto", a lo que yo respondí que nunca, fue entonces que sacó unos con el tacón
de casi 10 CMS, con unas correitas de cuero que se amarran alrededor de la
pierna, me los colocó lo mas apretado que pudo y finalmente me dejó observarme
en el espejo que tenía en la pared, Luego de varios minutos, concluí que
prefería estar desnuda, la forma en que lucía dejaba claro un solo mensaje "Soy
una puta, aprovécheme" Ángela vistió de una forma muy similar y luego de
maquillarse me hizo parar junto a ella en el espejo, "Luces preciosa, ahora si
eres toda una dama y luego sonrió", posteriormente me ordenó caminar por el
cuarto, lo cual debido a los tacones yo realizaba muy torpemente, era la primera
vez que calzaba ese tipo de taco y nunca en mi vida había llevado una minifalda
tan corta, ensayamos durante horas, finalmente aprendía a llevar el equilibrio,
pero para Ángela no fue suficiente, me exigía que caminara moviendo "el culo"
como si fuera una prostituta, y por mas que lo intentaba no lo lograba, fue
entonces cuando sacó de un cajón un extraño aparato en forma de pepino, no muy
grueso, lo untó de una crema y me subió la minifalda, cuando menos pensé comenzó
a introducirlo por mi amo, cuando reaccione fue muy tarde, luego comenzó a rotar
una perilla muy pequeña que tenía en la parte inferior el consolador y comencé a
sentir una extraña sensación en el ano, no de dolor, de algo atrancado en el
recto, y de hecho eso tenia, era un consolador de uso prolongado que cuando se
gira la perilla, saca una aspas internas que lo sujetan al conducto de recto y
no le permiten moverse. Una vez finalizó, bajó la falda y me obligó a caminar,
como era de esperarse no tenia otro remedio que mover las nalgas para los
costados cuando caminaba dado la molestia que producía el consolador, es decir
que ya no solo lucía como una puta sino que caminaba como una puta, finalmente
introdujo un par de algodones en los orificios de mi nariz, los cuales
inicialmente no entendí cual era su uso, pero luego lo comprendí: se utilizan
para obligarte a mantener siempre la boca abierta, lo cual con unos labios
gruesamente delineados y con color rojo fuerte como el que llevaba, es una
invitación al sexo oral.
Minutos mas tarde se abrió la puerta, era el mismo hombre
alto quien nos condujo hasta la salida, allí nos esperaba un auto modesto,
Ángela me ordenó subir en el y viajamos por dos horas aproximadamente hasta
llegar a Madrid, finalmente se detuvo el vehículo en el lo que parecía ser el
centro de la ciudad y antes de bajarnos Ángela reforzó mi maquillaje nuevamente,
posteriormente me ordenó bajar, sin embargo y para mi asombro ella no bajó, a
través de la ventana del coche me entregó un bolso pequeño y me dijo, en el
bolso encuentras tus nuevos documentos y un billete de metro, tómalo en la
estación mas cercana y bájate en la estación Santiago de Bernabéu, luego saca de
tu bolso un pequeño mapa que te guiará a un edificio de color verde al que debes
ingresar, toca en el piso quinto y allí recibirás mas instrucciones, cualquier
estupidez que hagas te la cobraremos muy cara, te deseo mucha suerte, a
continuación el auto arrancó a prisa y se desvaneció entre el tráfico de Madrid.
Quería desaparecerme en ese momento, me habían dejado
completamente sola, comencé a caminar por las calles de Madrid luciendo mi
reducida minifalda, moviendo las caderas de forma provocativa sin poder
evitarlo, sin poder cerrar la boca, (claro que hubiera podido quitarme los
algodones, pero en ese momento estaba completamente bloqueada), a medida que
caminaba los hombres que pasaban a mi alrededor me lanzaban todo tipo de
palabras morbosas, no lo podía creer, ocho días antes a esta misma hora me
encontraba con mi recatado uniforme de colegio estudiando, luciendo como la
decente y tímida niña que soy, preocupada exclusivamente por estudiar, conocer
algún chico y charlar con mis amigas, pero ahora me encontraba, con tan solo 15
años, caminando por el centro de Madrid, vistiendo con una minifalda
extremadamente corta, maquillada como travestí, caminando como prostituta, sin
dinero, sin conocer a nadie, en una ciudad completamente desconocida.
Luego de caminar dos cuadras observe varias chicas con
uniforme que salían de algún centro educativo cercano, me acerqué a ellas para
pedirle información sobre la próxima estación del metro, pero cuando se
percataron que me dirigía hacia ellas, cambiaron de dirección agilizaron el paso
y se marcharon mostrando cierto temor, en cuanto un señor de unos 70 años que
pasaba me miró con gestó del repulsión, lo cúal me hizo sentir muy incomoda.
Finalmente encontré una estación del metro, la de Atocha,
caminé hasta llegar a los torniquetes de ingreso, no tenia ninguna experiencia
en la forma de utilizar los billetes, este era uno de los sencillos, finalmente
descubrí como introducirlo en la maquina y pude ingresar a la estación,
inmediatamente llamé la atención de los policías, traté de hacerme la
desentendida pero uno de ellos se acercó y me dijo "Vosotras nunca se cansáis de
insistir, cuado aprenderán que dentro del metro no pueden trabajar", yo no sabía
que responder, quise contarle toda la verdad, pero pensé en lo que podrían
hacerle a mi familia y preferí quedarme callada, el policía me tomo fuertemente
del brazo y me sacó de la estación al tiempo que gritaba "si vuelves a
intentarlo te arrestaré", todas las personas a mi alrededor me miraban con
indignación.
Ahora la situación era peor, había perdido el único tiquete
de metro que tenía y el pánico comenzó a apoderarse de mi, tenia hambre, sed y
sentía muy adolorido mi ano, decidí sentarme por un momento en una banca de un
parque cercano, pero la minifalda que de por si era bien corta al sentarme
quedaba a una altura vergonzante, tuve que cruzar las piernas para disimular un
poco, sin embargo todas las miradas se concentraban en mi.
Luego de tranquilizarme un poco y reflexionar sobre mi
situación concluí que si me dejaba intimidar por la situación sería mucho peor,
así que tomé la decisión de afrontar la realidad y vino a mi mente una frase de
mi maestra del colegio "Todo lo que hagas en la vida, por tonto que sea, hazlo
bien hecho", así que decidí pararme y asumir mi papel lo mejor posible, comencé
nuevamente a caminar moviendo las caderas pero esta vez lo intente disfrutar,
ahora caminada con la cabeza erguida y sintiéndome orgullosa de mi cuerpo y de
mi, y este simple cambio de actitud sirvió para que todas las personas que me
observaran a mi alrededor ya no me importaran, ahora disfrutaba cada paso que
daba con mis zapatos de taco alto, el top de cuero ajustado y la minifalda,
había logrado superar la vergüenza que me producía mi apariencia, ahora debía
resolver el problema de transporte para llegara l sitio indicado.
Fin de la Tercera Parte.
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