TusRelatosCalientes.com
MENU

  Inicio 
  Relatos  
  Relatos TOP 100  
  Envia tu relato


ESTADISTICAS
Cantidad de relatos: 14040
Usuario(s) en linea: 5

RELATOS POR CATEGORIA

WEBS AMIGAS
  1. Galerias Gratis
  2. Videos de Sexo
  3. Diosas en la red
  4. Sexo Gratis

BUSCADOR

RELATOS MAS LEIDOS
ESTE APARTADO ESTA FUERA DE SERVICIO

La sala
Fantasías Eróticas- 2008-03-07 08:32:14
Visitas: 33
0

Hola, me llamo Rosa, soy alta, guapa, negra escultural y también puta.

(Podría ser cualquier otra cosa: Hombre, travestido, o perro abandonado, pues vivo, no sé por cuanto tiempo, en la sucia mente del autor de este relato).

Debido a los altos honorarios que percibo por mis servicios, no estoy al alcance de cualquiera. Sólo trabajo con citas previamente concertadas y recibo mis honorarios antes de hacer el trabajo. Ni que decir tiene, que tengo mil historias que contar y que en cuestiones sexuales he hecho de todo y en todas partes: Hoteles de cinco estrellas, de cuatro, fiestas privadas y no tanto, grandes casas, coches de lujo, más hoteles de cinco estrellas, al aire libre, en mi propio apartamento……

(Quizá, este depravado esté pensando en contar más relatos sobre mi otro día).

Esta vez, fue diferente, recibí el encargo de hacérmelo con un cliente en el interior de un cine, en una dirección y sala concreta, a una hora temprana de la tarde. Se trataba de un alto ejecutivo que tenía por costumbre hacer un alto en su agenda, para, una vez por semana evadirse un rato viendo una película. Parece ser que le encantaba hacer el acto sexual con desconocidas, en lugares solitarios, por sorpresa y sobre todo con negras.

(Lo de hacerlo con negras, es según el autor adictivo y resulta poco placentero acostarse luego con blancas cuando se ha probado lo anterior)

Y de eso precisamente se trataba, una sorpresa de sus más íntimos colaboradores. Lo que más me extrañó es que me aseguraron que sólo habría una persona más, aparte de mi cliente, en la sala para cerciorarse que cumplía con mi obligación y yo cuando me pagan tan bien, no suelo hacer demasiadas preguntas.

Empujé con fuerza la puerta que daba entrada a la moderna sala. A pesar de la oscuridad, pude cerciorarme que se trataba de un lugar amplio, bien enmoquetado, nuevo y funcional como son ahora los multicines de cualquier gran superficie. Al momento observé a mi cliente, que curiosamente estaba sentado donde me habían indicado previamente. Unas filas más abajo, se encontraba el testigo que tenía que comprobar si realizaba correctamente mi trabajo.

Suavemente me encaminé escaleras arriba para ir a sentarme próxima a él, por cierto la película acaba de empezar y aunque no recuerdo el título trataba de crímenes, pero yo no estaba allí para eso. Le observé detenidamente, vestía un impecable traje, llevaba la corbata desabrochada, había dejado descuidadamente la americana en la butaca anexa y se acariciaba el miembro con cierto pudor al amparo de la oscuridad.

-Te conocen bien- Pensé. –Bueno Rosita, a trabajar- me dije.

Lentamente, comencé a subirme mi cortísima falda, lo que llamó de inmediato su atención, con su dedo índice, me hizo un gesto para que me acercara, lanzando su chaqueta al suelo, mis preciosas nalgas obedecieron al instante, al cabo de un momento me encontraba desnuda, arrodillada frente a él, succionando su pene, como sólo las negras y yo en concreto sé hacer, hice prácticamente un colchón en el suelo con toda la ropa pues estábamos en una fila amplia de pasillo lo que permitía moverme con facilidad. Mientras le chupaba su pene, pude comprobar como se comía las minúsculas bragas blancas que acaba de quitarme, luego introduje despacio mi dedo corazón dentro de su culo, un truco infalible por otra parte.

 

Después me ordenó que me colocara a cuatro patas y me lo hizo por detrás, todo normal por otra parte, aunque la verdad es que hacerlo en el cine no dejaba de tener su gracia, al instante noté como eyagulaba mientras me insultaba entre susurros, de nuevo práctica habitual, aunque no comprendo muy bien por qué a los hombres les da tanto morbo insultarme durante el coito.

En ese preciso instante noté, como su pesado cuerpo caía sobre mi espalda aprisionándome contra el suelo impidiéndome casi respirar, aterrada pude comprobar como una sustancia roja recorría sin control mi oreja derecha.

-¡MALDICION ES SANGRE, Y NO ES MÍA! Exclamé.

Súbitamente, todas las luces de la sala se encendieron y horrorizada pude comprobar como tras la espalda de mi cliente había un cuchillo de grandes dimensiones hundido hasta el mango ante la mirada perpleja de varios hombres armados, que decían ser policías y qué sin dejar siquiera que me vistiera, me colocaban las esposas y me leían mis derechos. Desolada, comprobé que del hombre de las filas delanteras, del testigo, del verdadero asesino no quedaba ni rastro y no tenía ni idea de donde encontrarlo….

(Gajes del oficio). ¿No crees?

Inicio  |  Relatos  |  Relatos TOP 100  |  Envia tu relato | Google Sitemap | Yahoo Sitemap   
Copyrigth © 2007-2008 Todos los derechos reservados. * Los derechos sobre los relatos corresponden a sus respectivos autores.
Sexo Gratis | Bellezas de internet | Directorio del Sexo | Diosas en la red | Relatos eroticos | Diosas de Internet | Comunidad Swinger| Videos de Sexo| Goddess Blog | Avisos Eroticos | Escorts | Peliculas porno online | Escorts Vip | Area Sensual