Aviso: recomendable la lectura de los dos primeros capítulos.
Sentí su lengua intentar penetrar en mi boca. La mía todavía
sabía a plátano y fresa aunque pronto mi sabor en sus labios sustituyó al de las
frutas. La música cesó y me subió la venda. La claridad volvió a cegarme un
instante. Él todavía permanecía vestido, y a través de la tela de su ropa rozaba
su bulto contra mi piel. Tenía una gran erección. Me preguntó si quería
continuar, le contesté que lo deseaba, aunque me encontraba muy cansada pese a
que en aquella posición todavía no había tenido que trabajar nada. Se desnudó
frente a mí. Su polla emergió enorme y brillante debido al flujo que emanaba de
su punta. Se levantó y fue al armario. Me sorprendía al verle venir con tres
grandes fotografías. Colocó una especie de atril encima de mi pecho: sobre él y
tapándome la visión de mi cuerpo colocó una enorme fotografía. Era una mujer que
acababa de ser follada por dos hombres y que habían llenado con su semen su
cuerpo. Me llamó la atención la escena. Puso la misma foto a los lados de mi
cabeza de manera que salvo mirar al techo lo demás que veía era aquella foto.
Era muy diferente de una película. Era una imagen permanente. Una imagen
congelada que hacía volar la fantasía. Sentí el peso de Cesar caer sobre mí
mientras volvía a sonar la música a través de los auriculares. Sentí su boca
lamer mis pezones mientras su polla rozaba mi clítoris e iba penetrando en mí,
haciéndome recuperar el grado de excitación. Volví a oír su voz:
"Hola zorra... voy a follarte mientras te cuento la
historia de esta chica. Esta chica eres tú Silvia"
Mis ojos se clavaron en los ojos cerrados de la chica, y
recorrí todos y cada uno de los rincones que aparecían...
"Estás en el colegio del pueblo. Es la fiesta y te han
invitado a ir. Vas con tu hermana, su marido y tus vecinos con las niñas que no
se lo han querido perder. De momento hay poca gente pero el ambiente es muy
agradable. Las chiquillas corretean y juegan por la pista de baile donde sólo
hay algún corrillo de gente charlando. Vosotros bebéis y apenas os movéis del
rincón en la barra. Bailáis levemente al son de la música. Hace mucho calor.
Llevas un vestido de una pieza de tirantes en la parte superior y una falda muy
corta. El escote deja ver parte de tu pecho y comienzan a resbalar sobre tu piel
las primeras gotas de sudor. Mientras bailas no miras a nadie en especial,
aunque tu movimiento si ha despertado varias miradas hacia ti. Debido al calor
el alcohol entra con relativa facilidad. Tu hermana Sandra y tu vecina están
distraídas con las niñas que ya se han cansado y están aburridas. Tú haces lo
posible por entretenerlas pero su madre decide llevarlas a casa. Vuelven
enseguida por lo que no les cuesta mucho convercerte a ti y a los dos hombres de
que las esperéis. Sandra irá con ella y sólo tardarán el tiempo que les cueste
dormir a las niñas. Al principio se te hace raro estar allí, te cuesta sacar un
tema de conversación pero poco a poco la música te envuelve de nuevo. José, tu
vecino comienza a bailar muy pegado a ti. Os hace gracia debido al alcohol. De
nuevo comienzas a sudar mientras vuestros cuerpos se mueven juntos. Él te
susurra que quiere ir al aseo pero no sabe dónde es. Intentas explicárselo pero
desistes y decides que lo mejor es acompañarlo.
Los baños son los vestuarios y están bastante estropeados.
Cuando José entra lo hace para asegurarse que no hay nadie y de inmediato vuelve
a salir arrastrándote hacia el interior. Te coge por sorpresa pero ya deseas
aquella situación aceptando con ansia el beso que te da. Mientras sus manos
soban tu cuerpo por encima de un vestido que se encoge por momentos. Separáis
vuestras lenguas y mirándote a los ojos te desliza las tiras del vestido por los
hombros. La tela se desliza suavemente acariciando tu cuerpo. Un escalofrío te
recorre mientras vuelve a ofrecerte su lengua y sus manos aprietan tu pecho. Tus
manos abarcan su polla por encima del pantalón y la recorres rápidamente
sintiendo su grosor y como va endureciéndose lentamente. Él se desabrocha el
pantalón y por fin sientes la carne caliente palpitar entre tus dedos. Lo
masturbas. Te pones de cuclillas frente a ella y acercas tu boca..."
Cesar continuaba penetrándome. Siempre controlando su propio
placer. Acelerando y disminuyendo el ritmo. A veces sentía penetrar muy profundo
y lento o movimientos muy rápidos y feroces. El relato se desarrollaba a un
ritmo constante lo que hizo que rápidamente mis sensaciones se fueran a aquel
baño del vestuario aun sintiendo que el peso de Cesar sobre mi y todas sus
embestidas.
"Inmediatamente sientes unas manos recorrer de nuevo tu
cuerpo mientras sientes las de José en tu cabeza. Las manos te abren las nalgas
y te apartan la braguita mientras unos dedos se van introduciendo en tu sexo.
Con el trozo de carne penetrando en tu boca observas de reojo que es Rafa, tu
cuñado ha entrado en el baño. José te mira mientras se quita la camisa. Observa
como su polla sale de tu boca bañada en tu saliva. Observa como al salir emites
un gemido que se corta porque él te vuelve a introducir la punta. Entra y sale
ahogando tus jadeos durante unos instantes. Él acompaña su movimiento tirando de
tu cabeza. Los dedos de Rafa te llenan pero cesa de penetrarte y te levanta
cogiéndote por las axilas. Ves como tu vecino se tumba sobre un banco que hay y
te ofrece su verga que apunta hacia el techo. Ves su longitud y su grosor y
deseas tenerla en tu interior. Rafa te conduce hacia él. Tú te quitas las bragas
antes de dejar el banco entre tus piernas. Tu sexo queda a escasos centímetros
de tu deseo. Bajas lentamente. La sientes entrar mientras flexionas más tus
piernas. Sientes como te rompe por dentro, y tu interior la acoge abrazando cada
centímetro. Te vuelves a incorporar un poco mientras la sientes salir. Ves como
Rafa se ha desnudado y se coloca a tu lado ofreciéndote su polla que acaricias
con la mano. Te dejas caer de nuevo sobre José e intentas lamer la polla de tu
cuñado que parece tener el mismo tamaño.
Te recuestas sobre José y Rafa se pone detrás de ti
acariciando tu ano con su polla..."
Dejé de sentir a Cesar encima de mí, aunque sentía que algo
presionaba sobre mi ano. Le costó entrar. Deduje que serían sus dedos aunque
sólo podía fijarme en las pollas de los dos hombres de la fotografía. Poco a
poco sentí menor presión, y los dedos se movían con mayor facilidad. Al mismo
tiempo me acariciaba el clítoris con fuerza. Estaba a punto de correrme por
tercera vez aquella noche. Cesar se dio cuenta y volvió a tumbarse sobre mí
penetrándome con mucha fuerza. Mi cuerpo comenzó a convulsionarse por el
orgasmo. Un orgasmo que me estaba provocando el estar viviendo aquella
grabación. Centré mis ojos en la mirada cerrada de la mujer...
"...ahora tú estas tumbada en el banco mientras Rafa te
penetra y chupas con fiereza la polla de José. Está apunto de llenarte la boca
con su semen. Lo notas porque comienza a endurecerse mucho más y se estremece
cuando te penetra. Rafa te lame el tobillo mientras aumenta las embestidas.
Sientes tu pecho moverse frenéticamente. El primer chorro inunda tu vagina. Es
Rafa quien primero se corre y te baña el vientre, masturbas a José a mucha
velocidad y sientes su semen golpear sobre tu lengua..."
Abrí los ojos y tenía la polla de Cesar frente a mi boca. La
acogí con mis labios y comenzó a penetrarme como si se tratara de mi vagina. Se
corre en mis labios mientras retira el atril y sacude más chorros sobre mi
pecho, recreando la misma acción que sucedía con José en el relato. Mi lengua
terminó por limpiar el semen que apenas salía, mientras él me desataba las
manos. Cayó exhausto a mi lado. En algún momento me había desatado los
pies y me giré para caer apoyada en su pecho. Me quede dormida deseando que el
relato se convirtiera en realidad. Sintiendo como comenzaba de nuevo a
excitarme, aunque el sueño terminaba de vencerme.
- continuará-