Hola, mi nombre no lo diré
y el de mi novia es ficticio, para proteger mi integridad y la de ella,
ya que esta historia es real, no hay nada modificado. ojalá les
guste... Es, La serena. Cerca de las 15:30 de un jueves con un sol a media
luz, tapado a ratos con nubes de color ratón, en el instituto en
que estoy, tengo varios amigos y amigas, y con una de ellas, Yeni, decidimos
salir un rato al mall a dar vueltas, ya que hubo una clase que no tuvimos,
y salimos como 3 horas pedagógicas antes de lo normal, estando ya
en el mall, con un té cada uno, conversando y riéndonos de
las trivialidades, cosas que pasan en el instituto. sale el tema amoroso
y ella me pregunta si yo estoy pololeando con alguien, pues ella está
sola, y le digo que no, que sólo había tenido "pinches",
hartos, pero ninguno que me atortille, (era mentira, con 22 años,
ni siquiera me había masturbado, es cierto, todo lo que sabía
de sexo lo había leído) Ella me miró, y se notaba
que su mirada no era la misma que conozco hace casi más de un año,
y yo con la del inocente, le dije que saliéramos a dar una vuelta
a la avenida del mar, un lugar muy pintoresco de la zona y sin decir más
fuimos, y conversábamos dentro del auto en el asiento trasero, al
sonido de gaviotas y con una escenografía, con un faro colonial
y edificios para turistas. en eso yo le digo que la encuentro bien bonita,
y ella me responde con la misma frase, en masculino, nos miramos, y sin
pensar casi, nos dimos un beso en los labios,(¡Era mi primer beso!)
tierno, sencillo. Algo me detuvo y le dije que nos fuéramos mejor.
Ella dijo que sí y había un aire de sinceridad entre nosotros
mucho mayor y algo de rubor en sus mejillas. Nos empezamos a ver con otros
ojos, y la cosa ha cambiado bastante, pues nos hemos empezado a ver con
mayor frecuencia, y ya hay compases con lengua y todo, y conseguir algo
con mujeres criadas fuera de la ciudad sí que es difícil
aquí en Chile, pues las crían con miedo al sexo, con la alta
pacatez que existe en Chile, pero eso tenía solucion...
Lo anterior pasó en las vacaciones
de invierno, y a la vuelta, ya con más confianza, nos citamos otro
día mutuamente para ir al parque de la ciudad, pues ella no lo conocía,
y estuvimos dando vueltas por el lugar y sacando fotos, hasta que salimos
a coquimbo, donde repetimos el mismo cuento anterior ) hasta que nos fuimos
a comer algo y después, a un lugar bien escondido, en la misma avenida
del mar, pero lejos de los edificios, algo parecido a un solar, con una
casa que daba en la carretera, y tapaba con un excelente ángulo,
en la noche y en el auto, donde nos empezamos a besar apasionadamente y
las caricias empezaron a cambiar, y mi mano se dirigió presta, automáticamente
a su vagina, por encima de la ropa, y ella reaccionó, sobándome
los testículos, sintiendo mi corneta, que ya rajaba el pantalón
de lo parada que estaba, al igual que las tetas de ella, casi inmediato,
como el pantalón de ella y el mío eran muy apretados, salieron
para abajo, y las manos estaban, la mía en su vagina, y la de ella
en mi pene, y mi forro corría de arriba a abajo, ella lo hacía,
con poquísima experiencia, pero su pasión era lo que excitaba
y yo, le puse el pulgar en su clítoris y el dedo del medio en su
hoyo, y empezó a respirar fuertísimo, y con uno que otro
gemido de más, yo ya reventaba con esas masturbadas tan suaves,
así que abrí la puerta del auto para largar el primer cartucho
de la pistola de leche, porque si mancho el auto, me matan. Continué
con la tarea de masturbarla (sin ansia de presumir, soy un mago con los
dedos) y ella gemía cada vez más fuerte, pero con unos sonidos,
maravillosos, entonaditos y calientes, y pronto estalló en un orgasmo
fabuloso que casi deja de respirar, pero yo no decidí dejar eso
así y continué con la caricia, el jugo que escurría
era mucho, y ella me besaba tiernamente, con sus gemidos dentro de mi boca,
el segundo orgasmo no tardó en llegar y junto a un fuerte gemido
de placer, me abrazaba, junto con apretar mis labios con la contracción
tan fuerte. Yo continué con la caricia, (es mi fantasía acariciarle
así los labios a una mujer, más bien era hasta ese momento)
esta vez con dos dedos en su hoyo vaginal y el pulgar en su clítoris,
pero a una velocidad, que la llegaba a mover a ella y se le cayeron algunos
de sus pelitos por la fuerza de ese movimiento, y mi mano parecía
que tenía crema, pues estaba llena de jugo. Le chupé su vagina
como 5 minutos m/m y luego seguí acariciando con la misma técnica
manual, pero más rápido aún y gemía, gemía,
gemía y el sórdido ¡mmmmhghaaa! marcó el tercer
orgasmo que llegó con tal potencia, que apretó mis dedos
con sus contracciones y el estomago bailaba, y ella lo disfrutaba a mil,
era notorio, y como yo tenía mi pene apoyado en su estomago, y el
roce por tanto rato, me hizo abrir rápidamente la puerta y largar
mi segundo cartucho de leche, pero quedé con los ojos en la palanca
de cambios, y yo iba a continuar con la caricia, pero ella ya no podía
más. No levantaba ni las manos y con suerte abrió los ojos,
ese angelito estaba allí, desnudo, feliz, y me dijo " ya no,
estoy agotada, no doy más, fue demasiado..." con una voz casi
quebrada, pues no tenía aire, y yo con tales descargas, (las primeras
de mi vida) tampoco quería más, así que nos quedamos
descansando, mirándonos fijamente y al rato nos vestimos, pero muy
tiernamente también, yo a ella y ella a mí, y nos decíamos
las típicas cositas tiernas que puede dictar una sensación
de estar satisfecho. (estuvo genial, fue increíble, me gusta estar
así contigo, etc.) y nos fuimos, ella a su pensión y yo a
mi casa, pero bastante preocupado por lo que me dirían, pues aún
le debo el respeto a mis padres de avisar dónde estoy, pues pagan
mis estudios y todo eso. Estoy esperando que venga el domingo a ver qué
es lo que va a pasar, quedó de llamarme para salir nuevamente, y
como vive en una pensión de estado, es probable que no pueda salir,
pero si puede, mis ganas de penetrar se saciarán, y también
para los que leyeron este relato inocente estoy seguro que pronto tendrán
una historia muy superior, y no lo duden...