Arreglamos con Federico para irnos unos días a unas playas
cercanas. El iría con Laura, mi compañera de trabajo, con quién ya llevaba más
de 2 meses de novio y yo iría con Ana, una amiga que está totalmente enamorada
de mí.
Alquilamos una cabaña, con dos habitaciones con vista al mar.
El tiempo acompaño nuestra llegada con un hermoso día otoñal que disfrutamos en
la playa.
Todo parecía perfecto excepto por Federico, estaba
silencioso, callado. Desde hacía tiempo que había notado un comportamiento
similar y no podía comprenderlo, más de una vez intenté plantearle que le pasaba
y la conversación terminaba cuando me decía que el estaba perfectamente bien y
muy contento con su relación con Laura.
Salimos a la noche los cuatro fuimos a tomar algo, pero muy
cansados volvimos temprano. Con Ana nos fuimos a nuestro cuarto y nos quedamos
dormidos. A las 2AM desperté con sed y decidí ir a la cocina por un poco de
agua.
Al pasar frente a la habitación de Federico y Laura escuche
que ella le decía
Te volviste a portar mal. Cuantas veces te dije que si yo
digo que NO es que NO. Dije que no tenía muchas ganas de ir a tomar algo,
Daniel insistió y vos aceptaste.
Perdón – decía Federíco
Por la puerta entornada pude ver a Federico de rodillas
desnudo mirando hacia abajo, con las manos atadas a la espalda. Ella por su
parte, se paseaba en ropa interior.
Sabés que no me gusta castigarte. Es solo que vos no
aprendés. No se que hacer, la verdad es que no se cuanto tiempo más podamos
seguir juntos – decía Laura
Te lo ruego, perdoname. Castigame para que aprenda a ser
como debo ser.
No me gusta pegarte – decía mientras le levantaba de la
cabeza tomándolo de los pelos – Pero necesitás algo para que no vuelvas a
hacer lo que hiciste.
Ella sacó un consolador del bolso y se lo puso en la boca a
Federico, que comenzó a chupar desesperado
Mejor putito que lo chupes bien, porque hoy no le voy a
poner vaselina. Además pensá que si haces mucho ruido va a venir tu amiguito
y te va a encontrar en cuatro con semejante pija en el culo
Le agarró del pelo y lo hizo dirigirse hacia el borde de la
cama, donde ella se había sentado. Le sacó el consolador de la boca, para que
comenzara a chuparle toda la concha. El consolador comenzó a meterlo en el culo
de Federico. No salía de mi asombro al ver con que facilidad le fue entrando en
el culo semejante falo. Con el coso ese en el culo lo hizo cambiar de posición
para que comience a chuparle las tetas; esta nueva posición lo hacía mirar a la
puerta de la habitación.
Me vi obligado a retirarme, por lo que no pude ver más.
Estaba muy caliente, así que me fui a la habitación donde Ana estaba dormida;
con mimos y caricias la desperté y la hice arrodillarse para que me la chupe (en
la misma posición en que Federico le había chupado a Laura) y luego tuvimos
relaciones.
Todos actuamos normalmente al despertarnos. Otro día
maravilloso nos dio la posibilidad de disfrutar de la playa. Estuve mucho tiempo
pensando como a Fede le podía gustar tener una relación así, pero también me
preguntaba porque me había excitado tanto, si la consideraba tan extraña. No
pude sacarme el tema de la cabeza durante toda la mañana.
Fuimos a almorzar a un lugar que decidimos Laura y yo, y
también por nuestra decisión cambiamos de playa luego de almorzar. Fue entonces
cuando pensé que la relación que estaba teniendo con Ana era muy similar a la de
Laura y Federico.
Todos esos pensamientos me pusieron muy caliente, así que
cuando previo a dormirnos tuve relación con Ana. Otra vez la hice poner de
rodillas para que me la chupe, luego hicimos un 69. En un momento Ana dejó el 69
con la intención de sentarse sobre mí, la detuve y la obligue a que siguiera
chupando hasta que tuve ganas de penetrarla y cuando lo hice la penetré yo en la
posición del perrito.
Me desperté nuevamente a la madrugada, y otra vez me acerqué
a la habitación de ellos. No pude evitar masturbarme cuando lo vi a el rogándole
que le deje chupar el culo y luego la concha mientras ella lo bastardeaba, le
decía que era una porquería, que no la merecía, que lo iba a regalar a la primer
estúpida que quisiera llevárselo y que no servía ni para satisfacerla. Cuando
ella estuvo por acabar se le subió encima y lo montó hasta acabar entre
ronroneos, Federico le rogó que lo deje acabar y ella se lo permitió porque se
había portado bie, le hizo sacar la pija y lo masturbó apuntándole la pija, en
el momento de acabar, a su pecho y estómago que luego Federico limpio. Yo acabe
en el mismo momento que Federico. Me fui a lavar y cuando volví hacia mi
habitación, vi a Laura perfectamente arropada en la cama y él acostado en el
suelo.
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No pude alejar de mi cabeza las imágenes del fin de semana,
tampoco comprendía el porque de mi gran excitación. No podía concentrarme así
que fui en busca de un café y justo llegó Laura
¿Te gustó lo que viste? – preguntó
¿A qué te referís? – le dije haciéndome el desentendido
Sabes muy bien a lo que me refiero. Alguna vez pensaste
que a tu amiguito le gustara que lo sodomicen, que le peguen y que le
humillen. Si querés seguir hablando del tema te espero hoy a la noche en mi
casa– dijo en tono imperativo y luego se fue.
¿Qué hacer? Si no iba quedaba como un tarado con miedo y si
iba ¿Para qué? ¿Quería hacer con migo lo mismo que con Federico?
Di muchas vueltas antes de llegar a su casa, no estaba seguro
de para que ni por que iba, pero algo me llevaba. Ese tiempo ayudó a definir mi
idea, iría con la convicción de no dejarme pisar. Al llegar me recibió, estaba
vestida con un pantalón blanco ajustado al cuerpo, que dejaba ver su ropa
interior y una camisa suelta. La verdad es que estaba hermosa.
Confirmé que estábamos solos y acepte lo que me invitaba para
tomar. Con la idea de tomar la iniciativa comencé la charla
Sos una hija de puta – dije mirándola fijamente a los
ojos – No podés hacerle eso a Federico, es muy buen tipo
A él le gusta – respondio
No podés esperar hacerle eso a las personas, sin que
luego tomen represaria.
Ja, Ja, Ja – dijo haciéndose la piola – ves a tu amiguito
animándose si quiera a mirarme a los ojos.
Y quien te dijo que tiene que ser él – le dije tomándole
la cara con una mano – Me calentó mucho verte con Federico, pero ahora voy a
disfrutarte mientras te pongo en tu lugar
Soltame, estúpido – dijo ella intentando zafar al empujar
mi mano – que crees que vas a venir a mi casa y me vas a intimidar así de
fácil
Esa frase fue reveladora "Así de fácil" eso quiere decir que
con un poco más de esfuerzo sí. Empecé a insultarla y decirle que era una puta
caliente y que para lo único que servía era para ser una esclava sexual, luego
le elogié el cuerpo mientras lo manoseaba (algo de amabilidad nunca está de
más). Ella se resistía y a mi eso me gustaba más, así que luchábamos yo la
mamoseaba, ella me pegaba, ambos nos insultábamos y nos agredimos de distinta
manera.
En el medio de la pelea, me saqué el cinturón, se lo pasé
alrededor de las muñecas y luego la até al sofá. Fue difícil sacarle el pantalón
porque sus patadas eran brutales. Todo cambió radicalmente cuando le toqué y la
noté totalmente empapada
¿No es que no te gusta?
Mogólico – contestó ella
Le pegué una bofetada, eso era lo que ella quería.
Vas a aprender a obedecerme, aquí hay una sola persona
que va a decir cuando y como ¿Esta claro putita?
No tengo ganas – dijo
Volví a pegarle un par de bofetadas, mientras terminé de
dejarla desnuda.
Ahora que ya tengo tu total atención – decía esto
mientras ya tenía 3 dedos metidos – Va a ser una chica buena ¿no es cierto?
Si señor, soy tuya
Me voy a divertir mucho usándote.
Soy tuya
Comencé chapándola toda, primero por los pechos y luego
bajando hacia su vagina bien mojada y por último a su culo. Recordando lo que le
había hecho a mi amigo le metí sin miramiento un dedo en el culo.
Ella movía rítmicamente sus caderas y se acomodaba
permitiendo mi mejor acceso, dentro de las posibilidades de movimiento que tenía
(recordemos que estaba atada). Dejé de acariciarla y le acerqué la pija a la
boca, le hice rogar que se la diera, además de decirle que era una puta y que de
ahora en más era mía. Comenzó a chupar con todo y acabé en su boca, ella no dijo
nada.
La dejé tirada mientras me pedía por favor que la atienda que
no la deje así. Fui a la cocina a tomar algo y vi algo que me podría servir.....
Volví y le puse nuevamente la pija en la boca y comencé a tocarle la vagina.
Seguía todavía mojada y unos minutos después estaba nuevamente super-mojada.
Se sorprendió totalmente cuando le metí la banana en la
vagina, no lo esperaba, no lo había vista. Le pegue nuevamente porque había
dejado de chupar, y dos golpes fueron suficiente para que se diera cuenta,
mientras yo seguía moviendo la banana en su vagina.
Luego la puse en cuatro y comencé a darle nalgadas y a
pellizcarle las tetas, estaba realmente caliente y decía que era mía, que
hiciera de ella lo que quisiera. La penetré por la vagina, sin sacar la banana,
esto me causo cierto dolor. Así que saqué la banana y se la metí en el culo.
Bombeaba un rato en su vagina y luego la sacaba, la hacía
rogar que la deje acabar, y volvía a meterla una rato, la sacaba y la hacía
rogar y volvíamos a repetir el procedimiento. Así seguí unos minutos hasta que
me di cuenta que estaba a punto de acabar así que la puse y comenzamos a
movernos frenéticamente, ella acabó y unos segundos después lo hice yo.
La dejé atada y con la banana en el culo un buen rato en el
que le hice decir que era mía y que haría todo lo que quisiera. Muchas ideas
rondaban en mi cabeza cuando escuchaba esas palabras y pensaba en todo lo que
haría con ella......
Le desaté las manos y le permití lavarse sin sacarle la
banana. Era muy cómico verla caminar así, le hice rogar y recién ahí se la
saque.
Esa noche me fui indicándole que al día siguiente vaya a la
empresa sin bombacha y dos horas antes de lo normal. En la oficina le hice
chuparme la pija, le acabé en el la mano y cara. La hice esparcirse toda la
leche por la cara y le prohibí lavarse manos y cara por el resto de la mañana.