LA NOCHE ANTERIOR AL EXÁMEN
Por Adriana
El clima es un tema recurrente en mis relatos, no puedo evitarlo.
El clima siempre está presente en nuestras vidas y es una cosa que no podemos
evitar, no depende de nuestra voluntad, simplemente está.
En el relato de hoy el clima – como en algún otro – tiene un papel, si bien
no definitorio, bastante importante.-
Parafraseando a George Lucas:
Hace mucho tiempo..
En una ciudad no muy lejana...
En un mes de Diciembre, hacía mucho calor...
Yo estaba estudiando en Buenos Aires (UBA), estaba
promediando la carrera de Abogada, se acercaban los exámenes del turno de
Diciembre y como siempre sucede el último día una trata de meter en la cabeza lo
que no estudió en todo el cuatrimestre.-
En aquellas lejanas épocas del Onganiato, no existían los
"apuntes", se estudiaba con libros en serio, que como eran caros
no se podían comprar.
Entonces todos nos juntábamos a estudiar en la Biblioteca.
Para los que conocieron el lugar y la época, memoriosos y
veteranas/os, yo era de la barra de "mesitas norte", lugar muy apreciado y –
como recordaran – muy caluroso aun en invierno.-
En esas épocas, donde para entrar a la Facultad te palpaban
de armas y los alumnos usaban saco y corbata (aun en verano) y las alumnas no
usábamos pantalones para asistir a clases o exámenes, la biblioteca cerraba a la
1 de la mañana.
Al día siguiente, a las 9 de la mañana teníamos el examen y
como siempre en el grupo donde estudiábamos estabamos a todo vapor repasado por
última vez la materia.-
Cuando llegó la hora de cierre, y bajábamos por la escalera
hacia Figueroa Alcorta, el grupo se dispersó y yo me quedé con una de mis amigas
esperando la luz del semáforo (Todavía no estaba el puente), ella vivía en un
barrio alejado (Mataderos) y yo alquilaba un departamento de un ambiente
(Bancada por la Familia) relativamente cerca, en Santa Fe y Bulnes.
Obviamente algunos temas habían quedado sin repasar y
teníamos hambre, así que la invité a que se quedara en el departamento, así se
ahorraba el viaje de ida y vuelta y podíamos aprovechar un rato mas para
estudiar.
Desde el primer teléfono público que encontramos, llamó a su
casa para avisar que se quedaba en mi casa (Esa costumbre de avisar se perdió...
no??) y nos fuimos caminando las 12 cuadras (no estaba la cosa para gastar plata
en taxi o colectivo).
Cuando llegamos seguía haciendo calor, el pequeño
departamento que estaba en un piso bastante alto, el 14 si mal no recuerdo,
cerrado todo el día parecía un horno. Abrimos la ventana que daba a la calle y
dejando la puerta del baño abierta con la ventanita del baño se formaba una
agradable corriente que refrescó (un poco al menos) el departamento.-
Dejamos carteras, libros etc. en la mesa y exploramos la
heladera, varias botellas de agua – bien fría por suerte – y bastante jamón,
queso y pan. La cena estaba resuelta.
Mientras mi amiga – a la que llamábamos Tina (Por Agustina) –
preparaba unos suculentos emparedados me metí en el baño tiré la ropa en un
rincón y me metí debajo de la ducha, obviamente deje la puerta entornada para
que siguiera circulando el aire.
Después de una reparadora ducha de 15 minutos, salí del baño
envuelta en una toalla, Tina estaba sentada en el piso, con los lentes puestos,
un emparedado en una mano y el CODIGO CIVIL en la otra repitiendo los artículos
referidos a la compraventa y sin prestar atención a lo que sucedía a su
alrededor, tenia la remera pegada a la espalda del sudor y el viento del "turbo"
le daba en la cara remolinando su pelo.
Tome un emparedado de la mesa y mientras lo devoraba con
fruición le dije:
- Date una ducha, el agua está deliciosa.
No tengo ropa para cambiarme...
No importa, yo te presto (Teníamos mas o menos la misma
talla, ambas éramos y somos rellenitas)
Terminó el emparedado, dejó los lentes en la mesa y se
dirigió al Baño dejando la ropa tirada por el piso cuando entró al baño solo
tenia la bombacha y el corpiño y cuando se metió en la ducha también dejo la
puerta entreabierta.-
Yo me senté en el único sillón que tenia, de frente al
"turbo" mientras me secaba el pelo gozando del descanso, del tercer emparedado
que devoraba sin ningún remordimiento, por mas calorías, triglicérido, hidratos
y todo lo que dicen que engorda que el mismo transportaba. Había encendido la
radio y – por suerte y por el horario – solo pasaban música.
Tina, desde el baño gritó:
Lina, que toalla uso?
La que encuentres.. Fijate en el placard...
Salió del baño empapada, envuelta en una pequeña toalla
blanca que apenas le cubría las tetas y no llegaba a ser ni una "microfalda"
como se llamaba en aquellos años a las minifaldas bastante cortas.
No era la primera vez que la veía así, o directamente desnuda
(Como ella a mí) y nunca pasó nada, pero tal vez el calor, la tensión del
inminente examen, o vaya una a saber que, pero de pronto me entró una bruta
calentura. Quiero aclarar que ni ella ni yo éramos o somos lesbianas, ambas
teníamos novio y manteníamos relaciones sexuales con ellos (En mi caso no solo
con él) pero...
Estas hermosa, le dije, mientras apuraba el último trozo
del emparedado
Dejate de joder - fue la amable y culta respuesta de Tina –
hace demasiado calor, agregó mientras buscaba a tientas los anteojos en la
mesa
Para buscar los lentes soltó una de los extremos de la
toalla, que cayó dejando a la vista sus bien formadas tetas, con unas aureoles
rosadas pequeñas y unos pezones también rosados en los que nunca había prestado
atención.
Tengo ganas de cojerte... me salió casi del inconsciente
Tina se terminó de poner los lentes y me miró, mientras su
mano soltaba el otro extremo de la toalla, la que – obviamente – cayó al piso
dejando ante me vista su cuerpo su cuerpo desnudo. No dijo nada y desnuda caminó
dos pasos hacia la mesa, tomó el último emparedado y mientras lo comía con
verdadero placer dijo:
- Después de comer...
Me paré y mi toalla quedó en el sillón. Estábamos las dos
desnudas, paradas en el centro del pequeño departamento. Las cosas se estaban
dando de una forma que – 20 minutos antes – era impensable, por lo menos para
mí.
Terminó su emparedado, dejo los lentes en la mesa y mi boca
buscó la de ella, nuestras leguas se buscaron y nos enredamos en un abrazo donde
las tetas de Tina se incrustaron en las mías y sus uñas se clavaron en mi
espalda.
En menos de un minuto estábamos revolcándonos en la cama
besándonos y acariciándonos. Tina tiene unos dedos muy especiales, bastante
largos pero ligeramente gruesos y sentí su índice jugando en las cercanías de mi
ano, lo que me provocó un escalofrío y casi un orgasmo.
Me dedique a chupar sus pezones que ya estaban duros mientras
mi mano acariciaba sus nalgas y mis dedos buscaban entrar en su concha.
Tina se levantó de un salto de la cama, riendo
Estas caliente!!!! Ja ja ja ja
Y vos??
Mas que vos putita!!!!!
Pero quiero tu lengua, hagamos un 69
Nuevamente mi cama sintió el peso de las dos, revolcadas en
un 69 feroz, donde mi legua exploró los labios de Tina hasta que encontré su
botón del placer y comencé a saborearlo.-
Tima hacia lo mismo y en menos de 10 segundos me provocó un
orgasmo. Era la mejor mamada que había recibido, ni mi novio o mis ocasionales
parejas manejaba la lengua como la turra de Tina.-
Tina logró volverme loca con su lengua, y aprovechó mis
orgasmos para meter su índice completo dentro de mi culo, mientras reía y me
chupaba la concha.
Mis dedos buscaron también su culo, y casi sin presionar dos
dedos entraron en su puerta trasera provocando temblores de placer que
repercutían en su cuerpo que – quiero aclarar – estaba encima mío. La dilatación
que tenia demostraba que no era la primera vez que era culeda. (Obviamente
tampoco era mi primera ves, aunque si por una mujer)
Así estuvimos un rato, gozándonos y empapándonos.
Después del 69 ella se sentó sobre mi cara, durante un largo
rato mi lengua jugó con sus labios y su clitoris, mientras le acariciaba las
telas arrancándole un par de orgasmos, que ella me pago luego con su lengua
nuevamente en mi concha, ayudada por tres dedos que exploraron mis cavidades
hasta hacerme arquear de placer.
Tina no hablaba (yo tampoco), solo reia y canturreaba
mientras sus dedos me llevaban al éxtasis y los míos la masturbaban mientras
ella me dejaba hacer.
Sudábamos como en un baño turco, la temperatura ambiente y el
calor humano estaban haciendo estragos.-
Alas 4 de la mañana paramos, sudorosas, muertas y reventadas.
Y sin dejar de besuqueranos y toquetearnos nos metimos en la ducha donde – por
primera vez en mi vida – sentí el placer de ser bañada por otro y de bañar a mi
pareja.
Casi sin secarnos caímos nuevamente en la cama y nos dormimos
inmediatamente mojadas y abrazadas.
A las 8 de la mañana sonó el despertador. Fue muy cómico -
todavía nos reímos cuando lo recordamos juntas - vernos a las dos medio
desnudas, correr vistiéndonos, tomando litros de café, peinándonos y
maquillándonos, todo al mismo tiempo mientras de vez en cuando nos besuqueabamos
o toqueteábamos.
Teníamos menos de ½ hora para llegar a la facultad al examen.
Obviamente no habíamos estudiado nada pero cuando salíamos y estabamos bajando
en el ascensor. Tina, que estaba hermosa vestida con una blusa y una pollera mía
(obviamente, su ropa era un bollo en algún rincón del departamento), me dijo al
oído lo que las dos pensábamos:
Que bárbaro... fue genial, sos genial ¡!!!!!
Vos también. Le contesté al oído mientras daba la última
acaricia a sus tetas sobre la blusa
Fuimos, dimos examen, aprobamos y desde ese momento, todas
las noches anteriores a dar examen (y solo esas noches) nos juntábamos "a
estudiar" en mi departamento, ella y yo, solas... era una cábala que no solo dio
excelentes resultados (no reprobamos nunca) sinó que nos proporcionó hermosas
noches de placer, que algún día les contaré.
Ella está felizmente casada, vive en el sur de Córdoba y por
lo menos dos veces por año nos juntamos en el departamento que tengo en Buenos
Aires a "estudiar" como en aquella época.-
Lina
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